quarta-feira, 27 de janeiro de 2021

ESCRITURA CONQUISTADA | Fabricio Estrada (Honduras, 1974)

  

LAS VANGUARDIAS EN HONDURAS

 


FM | ¿Cuál es el punto inicial de la vanguardia en tu país? ¿Cómo era el ambiente cultural entonces?

 

FE | Las distintas presiones políticas de las décadas del 20 y 40 trajeron un intercambio liberador no sólo en las instancias políticas, sino que también en la literatura. La dictadura de Carías Andino (1933-1948) también se correspondió con el mantenimiento de un canon tradicional en todas las manifestaciones sociales, mismas que sostenían como expresión poética un modernismo exacerbado.

Al publicar Clementina Suárez (1902-1991) su primer poemario titulado Corazón sangrante (1930), se da por iniciada la vanguardia en su intención de fondo, ya que con esta publicación no se rompieron las formas modernistas en su totalidad pero sí la idea de la impronta masculina en el quehacer poético, misma que llevó a que se conociera a Clementina como “la mujer nueva”, y por igual, a que la conservadora sociedad hondureña de esa época, con los poetas incluidos, le creara un aura de escandaloso proceder por sus consecuentes gestos liberadores, muy cercanos, tanto en sus temas como en sus actos, a un incipiente feminismo, cuyo paralelo en su época puede identificarse en la fundadora de la Sociedad Cultural Femenina Hondureña, Visitación Padilla (1882-1960), con quien tuvo nexos puntuales.

Pese a ser incansable gestora cultural y una consumada poeta del verso libre, el reconocimiento a su obra no llegó sino hasta el año de 1970, cuando se le honró con el Premio Nacional de Literatura Ramón Rosa. Su poemario Creciendo con la hierba (1957) debería ser considerado el texto bisagra en la vanguardia hondureña.

Pompeyo del Valle es su paralelo en la impronta masculina dentro de la vanguardia hondureña. Su primer poemario, La ruta fulgurante (1956), es un claro aviso de lo que signaría a la generalidad de la poesía hondureña a partir de entonces. Este poemario, utilizó todas las formas de la poesía revolucionaria de Mayakovski y Nazin Hikmet juntos, inyectándole una dinámica de fuerte personalidad a una poesía hondureña que se debatía entre el intimismo y lo insulso.

Un poco más adelante en el tiempo (por el orden de sus publicaciones) nos encontramos con los nombres de Roberto Sosa (1930-2011), Nelson Merren (1931-2007), Edilberto Cardona Bulnes (1935-1991), siendo Roberto Sosa el que cohesionó todas las visiones del vanguardismo hondureño hacia una poesía sin fisuras y con un filo universal incuestionable, lo cual le dio el reconocimiento al interior del país y a la vez, internacionalmente.

 

FM | Los movimientos locales, ¿estaban de acuerdo con las ideas de las vanguardias europeas correspondientes o acaso agregaban algo distinto?

 

FE | El llamado de Rimbaud a ser absolutamente moderno seguía resonando en el sentido estético de nuestra vanguardia y, en muchos aspectos, coincidió con la interpretación que se hacía sobre un futuro revolucionario dentro de los movimientos sociales del país. La modernidad entonces era crear un verso que ayudara al proceso político y así fue que, la gran mayoría de nuestros principales exponentes dentro del vanguardismo, buscaron a través de sus viajes políticos al este europeo o a otras partes del mundo, la sustancialidad que llevara –a su regreso– a revolucionar, no solamente en el plano social sino que en el plano estético.

Fue obvio, al estar de nuevo inmersos e inmersas en el contexto tradicional hondureño, que la instauración de la vanguardia –reconocida como ruptura– iba a costar un esfuerzo mayor al deseado, ya que ni en los momentos de mayor triunfo literario pudo reconocerse dentro del acostumbrado círculo de lectores del país, que la rueda había girado hace mucho tiempo. Este fue el caso de Roberto Sosa, quien pasó desapercibido al obtener el Premio Casa de las Américas 1971, por su libro Un mundo para todos dividido. La lógica creativa y aspiracional de nuestros poetas, por lo tanto, y para no sufrir el ostracismo interno, fue el volcarse hacia afuera en busca de los centros neurálgicos de la poesía mundial, manteniendo con mucho pundonor, un afán educativo para la masa hondureña, lo que hizo que mucho de sus textos se sirvieran del lenguaje o metafísica nacional que no pudo sortear incólume el señalamiento conservador sobre lo panfletario.

 

FM | ¿Qué relaciones mantenían estos mismos movimientos con las corrientes estéticas de los demás países hispanoamericanos?

 

FE | El grupo literario La voz convocada, organizado y nutrido en la ciudad de La Ceiba (costa atlántica de Honduras, años 60) por los poetas Nelson Merren, Tulio Galeas, José Luis Quesada y José Adán Castelar, son los que mantenían mayor contacto con publicaciones en el extranjero, ya que Nelson Merren, quien se convirtió en el auténtico genio vanguardista del grupo con sus publicaciones Calendario Negro (1968) y Color de exilio (1970), viajó constantemente, gracias a su profesión como médico, a Nueva York, Buenos Aires, São Paulo, Ciudad de México o Madrid. Fue él quien trajo al insaciable grupo las primeras ediciones de la poesía de Borges, Drummond de Andrade y Girondo, lecturas que se combinaron con la preferencia hacia la poesía griega e italiana por parte de los demás miembros de La voz convocada.

El poeta Oscar Acosta, diplomático de carrera, también dio un enorme aporte al abrir una librería con obras poéticas escogidas en Tegucigalpa, así que las bases de la nueva lectura de poesía estaban ligadas a las corrientes en boga a nivel mundial, lo que provocó la creación en la capital de Honduras, del grupo literario Tawanka, conformado por los que abrirían la aún vigente post-vanguardia en el país: Rigoberto Paredes, Alexis Ramírez y otros.

 

FM | ¿Qué aportes significativos de las vanguardias fueron incorporados a la tradición lírica y cuáles son sus efectos en los días de hoy?

 

FE | Desde mi punto de vista, lo más significativo fue el darle personalidad a los y las poetas, alejarlos de un modernismo trasnochado y entroncarlos en la idea del poeta como gestor de cambios en todos los estratos y esferas de la sociedad hondureña y de su humanidad.

Es indudable, a partir de ello, que la poesía nuestra incorporó, consustancialmente, los signos que siguen definiendo la interpretación de nuestro entorno: desolación, olvido, lucha social, y que por ende, ha heredado en cada poeta publicable de la actualidad un sentido del hacer bien para hacer el bien, y claro, quienes sólo siguen buscando hacerlo bien han recurrido una y otra vez al vanguardismo, lo cual ha creado otro canon que poco a poco obliga a desmarcarse a la nueva generación de creadores y creadoras.

 

FM | Los documentos esenciales de las vanguardias, ¿se han recuperado?, ¿es posible tener acceso a ellos?

 

FE | Las autoridades de La Secretaría de Cultura y las Artes inició a finales de los 80 y principios de los 90 una serie de publicaciones que buscó recopilar la obra de los mayores exponentes de toda la historia poética de Honduras, haciendo especial énfasis en los vanguardistas. Los llamados Cuadernillos de Poesía se convirtieron muy pronto en coleccionables dentro del circuito de poetas y bibliotecas públicas y fue así que los poetas novísimos conocimos mucho más de nuestros maestros, descubriendo en toda su dimensión a Nelson Merren y Edilberto Cardona Bulnes, una enorme contribución si tomamos en cuenta que las ediciones originales de estos poetas eran consideradas desde ese entonces casi como incunables.

Este esfuerzo de publicaciones se lo agradecemos en gran parte a las gestiones del poeta Livio Ramírez, quien regresaba de México con el reconocimiento del círculo de poesía que, en La UNAM, moderaba Juan Bañuelos y, también, a la silenciosa y decisiva presencia de Pompeyo del Valle y Rigoberto Paredes.

A partir de ese momento, los novísimos decidimos mantener el homenaje de publicaciones dentro de nuestros propios sellos independientes, siendo Pez Dulce la editorial que más proyectos de recuperación realizó hasta la fecha y que fácilmente se pueden encontrar en librerías del país.

 


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Escritura Conquistada – Poesía Hispanoamericana reúne ensayos, entrevistas, encuestas y prólogos de libros firmados por Floriano Martins, además de muestra parcial de su correspondencia pasiva. 

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 - Escritura Conquistada - Poesía Hispanoamericana -

Floriano Martins

ARC Edições | Agulha Revista de Cultura

Fortaleza CE Brasil 2021



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