quarta-feira, 27 de janeiro de 2021

ESCRITURA CONQUISTADA | José Roberto Cea (Honduras, 1939)

  

CASI UN TESTAMENTO POÉTICO

 


FM | Mientras tu generación crea sus condiciones vitales de acción y defensa estética, la poesía en Hispanoamérica celebra un carácter muy diverso, con sus perspectivas múltiples. ¿Cómo se relaciona un poeta en Centroamérica con todo ese universo de renovada originalidad? ¿Cómo te toca la poesía?

 

JRC | Las mismas condiciones vitales de acción nos llevaron a relacionarmos con todos los universos poéticos de nuestra América, como de los europeos y aún Asia, África, principalmente con los movimientos de Vanguardia y con los poetas representativos de esos movimientos literarios y artísticos.

Claro que no fue fácil, pues sobre la gente pensante y actuante caía la represión bien organizada de los represores de entonces, tuvimos que saber actuar para no quedarnos tan aislados, aprendimos a conspirar para tener ceca los mundos poéticos que deseábamos tener para realizar nuestra formación o deformación. No perdimos de vista a los clásicos de diversas lenguas.

Fundamos una revista muy trascendente no solamente para nuestro país, también lo fue para otros de nuestra América en ciertos intelectuales, como en unos de España, la llamamos La Pájara Pinta, con la ayuda de Editorial Universitaria de la Universidad de El Salvador, institución a la que estuvimos vinculados.

En La Pájara no solamente publicamos los de nuestra generación, también de generaciones anteriores y de lo más representativo de quienes nos sucedían en nuestro país; dedicamos números enteros a los países que hacemos Centroamérica; publicamos a poetas y otros creadores del mundo, así como sus teorías, podías leer, por ejemplo, textos de Ernesto Cardenal (1927), como el discurso de Saint-John Perse (1887-1975) al recibir el Nobel. Hicimos mas de sesenta números desde 1966 a 1972; en una Segunda Época (1978-1979) solamente pudimos hacer 4 números, en ambas ocasiones la interrupción se debió a las intervenciones militares que ha sufrido esta institución educativa fundada en 1841, su autonomía flutúa entre intervenciones económicas y trapacerías militares. Hoy está en crisis. Ya veremos como mejora.

 

FM | Hay voces críticas (David Escobar Galindo, Manlio Argueta) que dicen que tu poesía no logra una plenitud formal, que hay en ella un cuidado solamente por su contenido. ¿Qué piensas acerca de ese equilibrio entre forma y fuerza temática?

 

JRC | Quienes señalan esto lo hacen desde su tímida expresión literaria, no aventuran nada en su obra, quieren quedarse como epígonos o seguidistas de cosas ya realizadas, yo busco y rebusco, busco y sigo buscando, tengo claro que la literatura toda es experimental.

“Hablar de experimentos literarios es hablar de ejercicios que han fracasado de una manera más o menos brillante, como las Soledades de Góngora o la obra de Joyce. El experimento de Whitman salió tan bien que propendemos a olvidar que fue un experimento.” La afirmación es de Jorge Luis Borges (1899-1986), en pág. 171 de su libro: Prólogos con un prólogo de prólogos, Torres Agüero Editor, Buenos Aires, 1975, Primera Edición.

En otro orden de la creación tenemos lo que William Faulkner (1897-1962), respondió sobre el estilo de Ernest Hemingway (1899-1961), a la pregunta de unos estudiantes de la Universidad de Virginia: “…ha construido el estilo perfecto con muy pocos elementos, ha construido el estilo de un hombre que tiene miedo” Y Hemingway quedó totalmente desmoralizado por esta opinión de Faulkner, y tomó una decisión típica en él: recurrió al General Leclerc, que había estado antes con él en la campaña de liberación de París, y le pidió que le escribiera una carta a Faulkner testimoniando que él era un hombre valiente.

Faulkner le contestó que lo disculpara, porque no había hecho otra cosa que ir ahí “para ganar los quinientos pesos que le habían ofrecido”. No tenía ningún interés en opinar sobre sus contemporáneos, los estudiantes le hicieron esa pregunta y él había contestado. En ningún momento pensó que eso iba a trascender y a convertirse en una opinión generalizada. Y en la misma carta le insiste: “Yo no estaba hablando de tu coraje personal sino que, sencillamente, me refería al hecho de que hay estilos que son estilos cautelosos…” Volvía a sostener la posición de que hay estilos valientes, digamos así, y estilos más reticentes, que cuidan más, que trabajan más con el sentido literario común, que tratan de no cometer grandes errores y que, por tanto, suelen producir un efecto de aceptación general, porque no hay ninguna ruptura ni nada puesto demasiado en juego.

Más de esto lo puedes encontrar en un artículo de Ricardo Piglia (1940), publicado en Casa de las Américas no. 200, Julio-Septiembre, 1995, La Habana, Cuba.

Lo que deseo señalarte es que en mi poesía como en otras formas de expresión literaria que cometo, a veces aparecen sapos y culebras, diamantes en bruto y pulidos, flores, aguas sucias, trozos de árboles destruidos por los huracanes, bellos pajaritos muertos, vida plena en su corriente subterránea y en la externa, piedras preciosas sin pulir o medio pulidas. El tiempo se encargará de afinarlas o desecharlas, pero toda esta mezcla tiene una forma como la que se puede ver (si podemos o queremos, si no tenemos miedo) en los desmadres de los ríos cuando llegan esos tiempos de lluvia persistente.

También hay recogimiento, concentración de la conciencia para hacer pequeñas expresiones que gustan a delicados espíritus. Creo que la poesía debe realizarse con todas las palabras y todos los conceptos, aun aquellos que las academias prohibían y hasta con cifras estadísticas o informes económicos por muy crudos que sean. No hay lenguaje poético preestablecido ni lenguaje no poético. Hay que tocar la poesía con las manos sucias, para ver si es cierto lo que dicen de ella. Aparte de que el poeta es el Gran Lengua, según cierta zona de mi tradición prehispánica.

 

FM | Por su parte, Luis Melgar Brizuela acerca tu poesía, sobre todo la de Todo el códice (1968), a una condición mágica que es posible alcanzar en obras como El jaguar y la luna (1959), de Pablo Antonio Cuadra, y en Los testimonios (1964), de Roque Dalton. Para Cuadra, eso se trata del descubrimiento del mito, lo que nos recuerda Platón, al decir que un verdadero poeta “no debe componer discursos en verso, sino inventar mitos”. ¿Dónde está la raíz de tu poesía? Recuerdo una afirmación tuya acerca del poeta como “piedra de sacrificio, piedra en delirio”.

 

JRC | Su raíz está en lo poco prehispánico que está vivo en la mayoría de nuestras gentes, lo tienen en su diario vivir y lo expresan en y con su mestizaje, no somos totalmente prehispánicos ni totalmente europeos, pese a la globalización e Internet; entonces me doy cuenta que al tomar lo mitológico de mi gente, sus imaginarios populares, es como una búsqueda de algo de la identidad nacional, de conciencia de lo nacional sin caer en la patriotería, me doy cuenta que lo hago con la palabra del conquistador, pero ya asimilada, tropicalizada, digerida por toda esa mezcla que arrastramos desde hace unos cuantos siglos.

 

FM | Recuerda el crítico Jorge Rodríguez Padrón que la revolución cubana (“y su ulterior desarrollo”) ha cambiado la historia de Hispanoamérica: “A la revolución cubana siguió el hecho incuestionable de la internacionalización del protagonismo de un continente hasta entonces sumido en lo que podrían considerarse sus problemas domésticos”. Es, sin lugar a dudas, lo que pasó con la historia, pero ¿qué ha pasado con la poesía que valga la pena considerar?

 

JRC | Lo considerable de la poesía es que nos proporciona certeza de que existimos, ella nos inserta en esa otra realidad cotidiana, nos hace vivir más intensamente. Es que con la realidad cotidiana de la gruesa mayoría, nos ensartan; con la poesía nos insertamos en esa realidad para soportala, para resistir más… Pero ojo, nada con ingenua actitud ante la globalización integral. Esto es el nuevo totalitarismo, sin las posturas del nacionalsocialismo, o del fascismo o del stalinismo, pero con máquinas sofisticadas, redes de intercomunicaciónes rapidísimas, control de todo conocimiento. Ya estamos perdiendo toda privacidad, manejan a la mayoría gruesa desde la mercadotecnia, los hacen consumistas, los puntos de reunión son los centros comerciales, las discotecas, los supermercados, ya no hay parques aunque hay zonas turísticas con calles peatonales. Pero no sabemos a dónde nos llevará esta globalización, si a la internacionalización de bienes nacionales privatizados. A ello debemos agregar los problemas del medio ambiente; para sobrevivir en la tierra debemos optar por otro modelo económico no consumista, también saber aplicar la ecología que nos enseña una trilogía de conservación del medio ambiente: salvar, conocer y utilizar adecuadamente.

La historia es la historia y pasa, la poesía queda con nosotros en lo esencial; gozamos a los poetas griegos y latinos como a la poesía náhuatl y otras prehispánicas, que hace milenios fueron escritas o propiciadas para que nos quedaran y las tuviésemos en nuestra tradición creadora. Por ellas nos enteramos de la relación de sus autores y escuchas con sus mitos, tradiciones, imaginarios populares y su relación con su medio ambiente, la madre tierra, respeto a los astros, conocimiento de ellos, gozo de sus movimientos, gozo de sus crepúsculos y amaneceres… Pero en la actualidad, si los comerciantes dominan la energía solar como dominan la energía atómica y la producida por las centrales hidráulicas, ya no tendremos esos gozos con los crepúsculos y los amaneceres, por ejemplo. En síntesis: con la poesía aguantamos este incierto panorama. La revolución cubana nos hizo ver mejor, y por ella nos ven más.

 

FM | Hay un aporte surrealista en la obra de Roque Dalton (1935-1975), al par que una vertiente social. Pero hay en él un Surrealismo decididamente trágico, que tiene la muerte como protagonista de sus zambullidas en la experiencia humana. Aunque la mayor parte de su obra haya sido publicada en el extranjero, Dalton es nombre muy presente en la poesía de tu país. Me gustaría saber dos cosas: ¿Hay una clave que uno podría decir central de la poesía salvadoreña? Entre el Surrealismo y el “revolucionarismo”, ¿cómo resuelve esa poesía sus relaciones con el mestizaje?

 

JRC | Esto último que señalas, Roque Dalton (1935-1975) lo resolvió con sentido del humor, con ironía, no se dejó adocenar con posturas solamente políticas inmediatistas, como tampoco solamente se quedó en su torre surrealista; eso lo mezcló, y al hacerlo como lo hizo fue un detonante. Ese detonante es el persistente incentivo para escribir poesía en nuestro país. Aunque no solamente ello, tenemos otras instancias y estímulos; pero lo de Roque no funciona con los seguidistas suyos, ellos nada más ven lo epidérmico de Roque, la publicidad que trajo su asesinato para catapultar su obra y su conducta, esto no le sirve de nada a lo esencial de Roque, menos a los “roqueros”, que ya hay menos oficiantes al respecto y las aguas se están calmando, ya se está estudiando el real, el verdadero y siempre aporte de Dalton y su obra toda con sentido del humor e ironía.

 

FM | Pablo Antonio Cuadra ha señalado una contradicción fecunda del mestizaje en la literatura de Hispanoamérica: “A medida que se aleja del indio como origen, paradójicamente se acerca a él como originalidad”. ¿A qué punto ha llegado esa tensión bipolar en la poesía salvadoreña?

 

JRC | Originalidad que es parte del mestizaje en literatura y lo manifestamos con la lengua del colonizador, como ya lo señalé. La tensión bipolar estriba en que se quiere recuperar el mito que fue y el imaginario popular que lo acompaña en la actualidad, ante la triste realidad del contexto donde nos desenvolvemos. En éste, el indio de carne y hueso tiene la peor situación de la ciudadanía, que sufre en lo social, en lo económico y en lo político; esto es muy parecido en toda nuestra América. Hay personas –Cuadra no creo que sea de ellas– que quieren aquello que fue. Pero el actual indio hiede un poco – no porque él quiera, no lo dejan mejorar por lo que ciertos coetáneos y contemporáneos suyos no se le acercan para bien, salvo quienes lo explotan. Entonces los poetas, que acercan todo con todos, quieren tender un puente estéticamente bien consistente para que todos podamos desarrollarnos mejor y más con la poesía, no solamente la que trata en vivo y en directo al mito y sus imaginarios del indio como origen y originalidad, sino con toda la poesía que esencialmente viene del hombre todo para la totalidad de todos.

 

FM | A partir de tu experiencia con la Generación Comprometida, te pido que aclares un poco acerca de posibles correlaciones entre ese grupo y los demás, a ejemplo de Grupo Seis, Círculo Literario Universitario o Grupo Octubre.

 

JRC | La que unos aceptan como Generación Comprometida, está dividida en dos núcleos principalmente: el de 1950 que aglutinó a los autores que conformaron lo que llamaron Grupo Octubre y cenáculo Literario; luego viene lo que se llamó Círculo Literario Universitario, que inició sus actividades por 1956, mismo año en el cual regresó Italo López Vallecillos (1932-1986) de España y convocó a sus compañeros de promoción de 1950 para que colaboraran en la revista Hoja, publicación de los Amigos de la Cultura de San Salvador, e incorporó a los que iniciaban su labor creadora por esos años de 1956; fue López Vallecillos quien usó el nombre de Generación Comprometida en uno de los editoriales de Hoja, por primera vez. Desde entonces se encendió la polémica al respecto, la cual no termina hasta la fecha.

El Grupo Seis se desarrolló por los años cuarentas del siglo XX, constituido por autores nacidos entre 1912 e 1919; suelen llamarlos también: Generación de la Dictadura Militar (1932-1944) porque había otro núcleo que se hacía llamar: Frente de Escritores y Artistas Antifascistas. Integrantes de esta generación como de las anteriores a ellos, influenciaron a miembros de la Generación Comprometida, como Oswaldo Escobar Velado (1919-1961), con quien hicimos una revista de arte, cultura política o política cultural: Gallo gris, (1957-1959). En esos mismos años un radio periódico: Mediodía, en una radio comercial que nos vendía el espacio; los sábados transmitíamos un Suplemento Cultural: Toro de espuma.

Más datos al respecto están en Invitación al diálogo, discurso de ingreso a la Academia Salvadoreña de la Lengua, de Italo López Vallecillos, publicado en el Boletín de la Academia, Segunda Época, nº 11, Julio-Septiembre, 1967, San Salvador. En un trabajo inédito hasta la fecha de Leticia Flores Henriquez, de octubre de 1962, titulado: 10 años de poesía en El Salvador 1950-1960. Y estoy por terminar un trabajo recopilador de lo anterior, como un panorama histórico crítico.

 

FM | El periodismo y la Universidad han producido una distorsión inmensa: la conversión del todo en su máscara y la estratificación de su esencia, dos aspectos de una misma deformación. ¿Cómo actúan esas dos fuerzas en tu país?

 

JRC | A lo que señalas debemos agregar la TV y otros medios masivos de comunicación. En lo que mencionas, lamentablemente, con más miserias que grandezas. Las escuelas de estudios de la literatura o letras de las numerosas Universidades que hay en El Salvador, producen solamente docentes, raras veces aparece de ellas un escritor que se pueda mostrar sin rubor; no es que los docentes sean malos, pero producen una cara de la deformación que tú señalas. Lo mismo el periodismo que se practica en nuestro país; ha mejorado en lo técnico, pero poco lúcido, más bien hecho para manipular a los consumistas, entre otros tontos. Necesitamos mejor comunicación.

 

FM | La relación mitopoética que se puede señalar en una obra, es decir, la relación del poeta con su entorno, ¿define la esencialidad de una poética? ¿Entorno social o existencial? Hace poco yo estuve con Ernesto Cardenal y el nicaragüense hablaba de un abismo entre el poeta y su entorno. Es una relación peligrosa, que puede tener de acción o sufrimiento. Pero es una relación que ha sido resuelta, a su tiempo, por algunas generaciones poéticas hispanoamericanas. ¿Qué pasa hoy? ¿Volvemos a la trampa del padecimiento del lenguaje?

 

JRC | El problema del poeta que mencionas (lo digo con toda cariño por nuestra hermandad) es que a veces oficia de sacerdote, y si eres creador eres creador. Lo mismo le pasa al creador que quiere ejercer de dirigente político, como le pasó a Roque Dalton, quien olvidó que él como creador y con su obra podía lo que podía.

Hay que darnos cuenta que este oficio, como otros del ser humano, llegan al punto que nos señalan su marginal presencia con nosotros mismos en nuestro contexto. Conozco unos profesionistas que andan buscando un refugio estético porque se dieron cuenta que su profesión u oficio ya no los llenaba de alegría, no los llena, se les ha convertido en tecnocracia o burocracia, en rutina y éstas no nos humanizan, menos en sistemas, realidades como las que padecemos, sean del signo ideológico que sean como de las tendencias economicistas que sean.

Entonces debemos enfrentar nuestra vida como creadores, perder la ingenuidad de una vez por todas y saber también que la soledad nos [Aquí me interrumpe el terremoto del 13 de este enero, 11 y 30 a. m. aproximadamente. Anoto el domingo 14 y sigo]: busca para ponernos a prueba o la buscamos para sabernos mejor; claros en esto, los padecimientos del lenguaje nos enriquecerán y con ello encontraremos la solución para hacer mejor lo que deseamos hacer, no pierdas de vista que somos piedra de sacrificio, victimarios y víctimas, piedra que recibe a la víctima como un lecho y piedra que es descargada para tocar los corazones, como lo hacían los salvajes europeos de la antigüedad y como lo hacían los Nahuatl y otras tribus prehispánicas de nuestra América.

 

FM | Hay tantas cosas acerca de la realidad poética de tu país que desconozco, que me gustaría profundamente que señalaras nuevos puntos para la secuencia de nuestro diálogo.

 

JRC | La mayoría de poetas representativos de y en nuestro país, desde principios del siglo XX, han tenido que ejercer prosa narrativa y ensayística, teatro o literatura dramática y poemas en prosa o poética; aparte de su verso acentuado, aliterado o medido; іclaro! No pierdo de vista aquello que señaló T. S. Elliot (1888-1965): “Sin ofrecer una teoría generalizada acerca de ‘poesía’, ‘verso’ y ‘prosa’, me permito sugerir que un escritor, usando como Perse, ciertos métodos poéticos exclusivamente, es algunas veces capaz de escribir poesía en lo que llamamos prosa. Otro escritor puede, invirtiendo el proceso, escribir una gran prosa en verso. […] Es un hecho, que mucha mala prosa es prosa poética; y que solamente poquísimos malos versos son malos por ser prosaicos.”

Creo que escrivivir la poesía nos hace auténticos en lo que hacemos, ya sea en la cotidianidad que debemos enfrentar para ganar tiempo y espacio que dedicar a la creación que nos salva y condena; hacer lo que hacemos nos salva porque tenemos que hacerlo, si no andamos por ahí y allí angustiados: debemos hacer lo que nuestra opción nos pide que hagamos porque fue nuestro asumir lo que tenemos que hacer; luego viene la angustia por haber terminado lo que teníamos que terminar porque no dimos más, porque así era su manifestación… Luego que asumimos o consumimos la alegría del final que ya fue, nos viene otra vez la angustia con su pregunta: ¿qué fue lo que hice? ¿Pude hacerlo mejor? ¿Por eso anduve tan desesperado para hacer lo que hice? Y regresamos a las andadas y para variar seguimos en lo mismo: buscando la salvación que es condena: Escrivivir con conciencia crítica como ha sido en todas partes y en todos los tiempos. Los creadores siempre han sido eso: conciencia crítica de su sociedad.

Aparte de aguantar los problemas que le entrega la naturaleza, fíjate a mí, en esta ocasión, el terremoto me interrumpió estas respuestas; antes fue la naturaleza de los hombres, quienes siempre han guerreado, padecimos desde finales de los años setenta a principios de los años noventas, la intensidad de una guerra civil; se firman los acuerdos de Paz entre la insurgente guerrilla y gobierno de entonces para detener la guerra caliente y la paz no la vemos todavía, estamos en otra situación como antes de que se iniciara la guerra civil por 1978, y con problemas mucho más graves, priva siempre la política de exclusión y no la de incluir a todos los savadoreños; no hay un modelo de nación, no hay un proyecto económico que lo sustente en beneficio de toda la salvadoreñidad, por lo tanto sigue la política cultural de no hacerle caso a los creadores, ni en la izquierda ni en la derecha tiene un puesto la cultura; en toda la sociedad salvadoreña hay poquísimas personas que aprecien el hecho cultural como algo bueno y necesario para vivir mejor y sentir aún más su identidad humana; los domina la tecnocracia y el comercio, la frivolidad y “vaudeville” en el peor sentido, pero todo bien, gracias.

Nuestros más insignes autores lo que hicieron y hacen lo hacen solos contra viento y marea, sean del signo ideológico en que se sientan más cercanos o los signen con ello, ese es el ejemplo recibido y el que en verdad casi dejamos, con otros matices, para los que nos vienen a suceder en este interminable camino de hacer lo que optamos hacer como creadores en un país subdesarrollado y neodependiente. En este paisito nos tocó, y no me corro. 



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Escritura Conquistada – Poesía Hispanoamericana reúne ensayos, entrevistas, encuestas y prólogos de libros firmados por Floriano Martins, además de muestra parcial de su correspondencia pasiva.

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 - Escritura Conquistada - Poesía Hispanoamericana -

Floriano Martins

ARC Edições | Agulha Revista de Cultura

Fortaleza CE Brasil 2021



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