quarta-feira, 27 de janeiro de 2021

ESCRITURA CONQUISTADA | Juan Cameron (Chile, 1947)

  

LAS VANGUARDIAS EN CHILE

 


FM | ¿Cuál es el punto inicial de la vanguardia en tu país? ¿Cómo era el ambiente cultural entonces?

 

JC | Desde un punto de vista muy general considero como vanguardia a todos y cada uno de los intentos por modificar el discurso (presuntamente) en boga. Desde ya las vanguardias nacen por un hecho de voluntad exterior y ajeno al lenguaje por quebrar ese transcurso. Por lo general se trata de un golpe de mano para imponer la idea del deber ser de la poesía por sobre lo que realmente es. La voluntad, la oposición a la tradición y la incorporación del lenguaje técnico en curso son los elementos que la determinan.

En Chile se le concede el puntapié inicial a Vicente Huidobro, con Ecuatorial (Madrid, 1918). En verdad la primera vanguardia, divisada en la bruma del pasado, nace en Valparaíso, con Abrojos (1887) y Azul (1888) de Rubén Darío, que ejercía como empleado de Aduanas y estaba muy vinculado a los mayores poetas chilenos de la época.

Si bien las vanguardias parecen ser movimientos, casi en todos los casos se trata de la aparición de un autor que determina la producción de sus congéneres y conforma una suerte de escuela iniciática. En Chile la determinará posteriormente Pablo Neruda, Gonzalo Rojas, Nicanor Parra, Omar Lara, Raúl Zurita, Héctor Hernández Montesinos y cada una de las acciones, que determinadas por las condiciones políticas, quiebran el discurso para iniciar otro, indefectiblemente serán fagocitadas por la tradición y se convertirán en ella.

El caso del surrealismo chileno con La Mandrágora pobre, peculiar y tardío, es casi ridículo. Se convierte en una voluntariedad de copia y con escasísimo nivel intelectual. Conformada inicialmente por Rojas, maestro de maestro, la integran Braulio Arenas, Enrique Gómez Correa y Teófilo Cid. Sólo este último, natural de Traiguén, es en verdad poeta. Se trata de imponer a la fuerza en la poesía chilena; y no pasa nada. Arenas conseguirá posteriormente el Premio Nacional de Literatura a manos del General Pinochet, en pago a favores recibidos. Esa es la triste realidad. Pero La Mandrágora no logra modificar nada; no altera el discurso. Se trata de un hecho del todo voluntarioso similar al que podría ocurrir, en estos días en Santiago, con los muchachos agrupados en torno a la Universidad Diego Portales, quienes intentan adueñarse del canon en formación.

No puedo dar testimonio de cada momento cultural en Chile. Pero, en el primer gesto de vanguardia Darío en Valparaíso el país está al borde de una guerra civil. Hay tensión; y el hijo del presidente de la República, el poeta Pedro Balmaceda Toro, es su amigo íntimo. En los últimos intentos, es la burguesía informada la que, después del golpe de Estado de 1973, impone su conocimiento y poder universitario. Y así ocurre en estos momentos con el caso de la Universidad Diego Portales y sus muchachos.

 

FM | Los movimientos locales, ¿estaban de acuerdo con las ideas de las vanguardias europeas correspondientes o acaso agregaban algo distinto?

 

JC | No sé si todos los movimientos. Hay grupos, tendencias dentro o fuera de la tradición, etc. Por “vanguardias europeas” podemos hoy considerar a toda la teoría estética a partir de la Escuela de Frankfurt, o a partir del estructuralismo inicial digamos Saussure, Barthes y hasta nuestros días, ya casi post posmodernos, asumida por la academia y repetido por quienes se inclinan ante ella. Pero es una avant-garde que se gasta muy pronto, que aparece y desaparece cada año, con soportes internos, primero a través de las publicaciones universitarias y hoy gracias al mundo virtual. Pero esta virtualidad les está siendo arrebatada en manos de nuevos y jovencísimos “gamberros” quienes, sin ningún permiso ni consentimiento, se apropian del “canon”.

 

FM | ¿Qué relaciones mantenían estos mismos movimientos con las corrientes estéticas de los demás países hispanoamericanos?

 

JC | Vuelvo a contestar lo que ya dije. Darío resulta profundamente americano; une al continente, crea un movimiento; es un líder. Hasta antes del modernismo extremo en que nos hallamos, las relaciones no pasan más allá de ser respuestas a similares conflictos políticos. Aquí el gran influenciador es el capital, los yankees. Para la actual avant-garde se trata de un posicionamiento –ante un miserable y cada vez más reducido grupo de lectores o cultores del género– basado en la comunicación tecnológica. No se trata solamente de ediciones virtuales; se trata también de nuevas editoriales, aquí y allá en el continente, que editan en papel autores consagrados como pares por ellos mismos. Lo importante aquí es la velocidad y no la calidad de la información; se trata de comunicación pura.

 

FM | ¿Qué aportes significativos de las vanguardias fueron incorporados a la tradición lírica y cuáles son sus efectos en los días de hoy?

 

JC | Como ya también lo dije, las vanguardias se van incorporando a la tradición. Son propuestas de cambio que se suman al discurso; pero no se trata de todos; se trata de los mejores. En otras palabras, el autor de talento, se identifique con la tradición o quiera hacerla saltar en pedazos, va a quedar en su propio discurso literario nacional. Por el contrario, quien quiera desarmar la edificación por puro lucimiento personal, va a desaparecer. Eso está claro. La historia nuestra está llena de ejemplos. ¿Quién era, en definitiva, Braulio Arenas? Va a perdurar como el poetita que le compuso la canción de triunfo a Pinochet. 


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Escritura Conquistada – Poesía Hispanoamericana reúne ensayos, entrevistas, encuestas y prólogos de libros firmados por Floriano Martins, además de muestra parcial de su correspondencia pasiva.

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 - Escritura Conquistada - Poesía Hispanoamericana -

Floriano Martins

ARC Edições | Agulha Revista de Cultura

Fortaleza CE Brasil 2021



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