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terça-feira, 18 de agosto de 2020

AGULHA REVISTA DE CULTURA # 156 – Agosto de 2020


• EDITORIAL – EL MUSEO DEL VISIONARIO

 

Este número de Agulha Revista de Cultura reproduce la versión íntegra de una obra de teatro escrita al alimón por Floriano Martins y Berta Lucía Estrada. Los dos poetas-dramaturgos han trabajado a través del Messenger en la creación de la obra, que ha tomado una semana en su preparación. El brasileño Floriano Martins (1957) es uno de los editores de Agulha, además de ser el director de ARC Edições. Poeta, traductor, ensayista, con larga trayectoria internacional. La colombiana Berta Lucía Estrada (1955), es poeta, crítica literaria y de arte. Integrante del PEN Internacional/Colombia. La obra de teatro El Museo del Visionario es una experiencia vertiginosa del lenguaje ante la desagregación del ser. Sus personajes representan la confirmación de un mundo de pérdidas, la realidad en estado de caída. Un mundo relleno de repeticiones, los cultos distorsivos, la angustia humana ante la imposibilidad de encontrar un nuevo camino. Al conversar con los autores, fueron claros en una elección del austríaco Franz Sedlacek (1891-1945) como artista invitado de esta edición, cuya obra misteriosa resiste a las clasificaciones. Según la crítica en ella encontramos desde la presencia del Surrealismo –mezcla de psicoanálisis y alienación social– hasta la escuela de los viejos maestros holandeses. Su escenario cambia desde los movimientos aterradores hasta los desiertos amplios que pueden ser incluso representaciones del alma humana. Frank Sedlacek es uno de los grandes visionarios de su tiempo. Aunque relacionado a la tradición pictórica conocida como neue Sachlichkeit (Nueva Objetividad) su creación mágica y reveladora se encuentra más allá de los límites comunes. Nada mejor que su obra para acompañarnos en el viaje por este singularísimo Museo del Visionario.

 

Los editores

 

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LAS PUERTAS DEL ABISMO

 

Cuando entramos por primera vez en el Museo del Visionario, las inmensas salas estaban completamente vacías. Berta y yo, naturalmente, fuimos sorprendidos con lo que pronto nos dimos cuenta de que no podía ser de otra manera. En otras palabras, el visionario que evoca el museo es quien lo visita. Este museo requiere que seamos visionarios para que pueda existir. Se alimenta de nuestra imaginación, los vislumbres de nuestros deseos, las semillas de nuestras pasiones más secretas.

Puesto que la realidad no siempre es lo que tocamos; la visión puede cambiar a lo largo del día, como sucede con las diferentes versiones de la catedral de Rouen o la Gare Saint-Lazare de Monet, o bien las versiones de la casa de luces y sombras de Magritte. Con respecto a la Gare Saint-Lazare, Monet dijo lo siguiente: Pensé que no sería banal estudiar en diferentes horas del día el mismo motivo y notar los efectos de luz que modificaban de una manera tan perceptible, de hora en hora, la apariencia y los colores del edificio. Y en cuanto a la Catedral de Rouen expresó lo siguiente: Las cosas no avanzan de manera constante, principalmente porque cada día descubro algo que no había visto el día anterior… Al final, estoy tratando de hacer lo imposible.

En realidad lo que Monet pretendía hacer, pintar, revelar, representar, e incluso intuir, es la luz. La luz es la protagonista principal en los cuadros de la catedral y de la estación de trenes. Monet quiso captar, a través del lienzo, lo efímero, quiso mostrar en pintura lo que capta una camára fotográfica, el instante único e irrepetible de las luces y las sombras. En cuanto a la casa de René Magritte, El imperio de las luces, siempre sorprende, ya que dependiendo de la luz del día, o la ausencia de ella en la noche, su fachada cambia, es como si tuviera la capacidad de quitarse y ponerse pieles dependiendo de su estado de ánimo. Aparentemente, los cuadros representan una realidad cuasi fotográfica; no obstante, si se observa con los ojos de la sensibilidad artística, se nota claramente una atmósfera misteriosa, como si recorriéramos sus estancias en semipenumbra, sin saber muy bien que podemos encontrar allí. El juego de luces y sombras es una alegoría del día y de la noche, esa dualidad que hace parte de nuestras vidas; pero sobre todo de nuestra interioridad; puesto que sus cuadros reflejan lo que somos como seres humanos, siempre navegando entre la luz y la sombra. Al respecto Magritte decía: Esta evocación de la noche y del día tiene el poder de sorprendernos y de encantarnos. Yo llamo a ese poder: poesía. Si yo creo que esta evocación tiene poder poético, es, entre otras razones, porque siempre he tenido el más grande interés por la noche y por el día, sin que jamás sienta una preferencia ni por el uno ni por el otro.

Es posible que el trompe l’oeil sea una característica de la visión, no de la imagen. Son nuestros ojos los que cambian de acuerdo con la intensidad de nuestra sensibilidad, además que la imaginación puede bromear con la realidad al punto de cambiarla. Así que cuando miramos algo es posible que sea la plenitud del invisible, y que nosotros vamos formando de acuerdo con nuestra intuición. No es otra cosa lo que nos dice Henri Cartier-Bresson: Debemos entrenar para mirar todo el tiempo, oscilando entre el consciente y el inconsciente en una especie de danza, practicando el dibujo inmediato, automático e intuitivo.

Y si recordamos todo esto es porque El Museo del Visionario es una visita, o un viaje, como quieran interpretarlo, al útero de un museo donde todo y nada ocurre. Las visiones, la imaginación, la intuición, el poder del visionario, son las herramientas del cerebro humano; ellas nos permiten entrar en un ámbito cuasi irreal; y, sin embargo, gracias a la palabra y a las percepciones, podemos tocar e incluso oler.

Es una obra en la que llegamos a dudar de su existencia. Y tal vez no exista, tal vez la casa vacía a la que entramos es una ilusión de nuestro estar en el mundo. Por eso, debemos alimentar su alma, con muebles, personajes, tramas. Como hacemos con la vida misma. Es necesario darle al mundo una nueva perspectiva en cada momento, porque de lo contrario estaremos simplemente repitiendo lo que ya pasó.

El arte, la literatura, el teatro, la poesía, la música o la danza, son herramientas aún más poderosas que el más poderoso de los alucinógenos. La palabra y la imagen son umbrales que nos permiten pasar de un universo a otro; son puentes que unen la realidad con la irrealidad; sin que pase la segunda a ser menos importante; por el contrario, los mundos imaginados pueden tornarse en mundos más importantes y más verdaderos que la realidad misma. El poder de la evocación, el poder del sueño y el estado de semivigilia, pueden conducirnos por terrenos espinosos, metafísicos, que nos revelan el otro lado de la existencia; ese otro lado que está siempre oculto, aplastado sería la palabra adecuada, por la razón. Una razón simbolizada por el potente foco que solemos poner sobre nuestras cabezas para evitar el juego de las sombras. Así tenemos la impresión de caminar por terrenos seguros cuando en realidad somos eternos funámbulos que luchamos por no caer al vacío, a la nada.

En cierta forma El Museo del Visionario podría ser una de las tantas imágenes de un espejo cóncavo encontrado en el Museo de la Inocencia de Orhan Pamuk; allí donde los recuerdos, pasados y futuros, encuentran miles, millones de imágenes repetidas; algunas reales y otras soñadas o imaginadas. Sin embargo, incluso donde las cosas se parecen más entre sí, más encuentran un punto de distinción que se ensancha como un abismo a medida que nos dejamos tragar por él. El tiempo y la experiencia no pueden hacer nada por esta lectura del infinito, porque solo la permanencia de una intuición abierta nos puede garantizar con cada mirada que nos descubrimos en todas las cosas. De esta forma, El Museo del Visionario es una invitación permanente a representar este abismo. Y no es de otra forma que Lautréamont dijo que la poesía debe ser hecha por todos.

 

Floriano Martins, Berta Lucía Estrada

 

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Franz Sedlacek
 


• ÍNDICE

 

ACTO I | Hasta las últimas consecuencias

https://arcagulharevistadecultura.blogspot.com/2020/08/acto-i-hasta-las-ultimas-consecuencias.html

 

ACTO II | Los miserables son la bestia del baile

https://arcagulharevistadecultura.blogspot.com/2020/08/acto-ii-los-miserables-son-la-bestia.html

 

ACTO III | Las figuras atraídas por la inmovilidad

https://arcagulharevistadecultura.blogspot.com/2020/08/acto-iii-las-figuras-atraidas-por-la.html

 

ACTO IV | El bosque de los secretos

https://arcagulharevistadecultura.blogspot.com/2020/08/acto-iv-el-bosque-de-los-secretos.html

 

ACTO V | El pavor ajeno

https://arcagulharevistadecultura.blogspot.com/2020/08/acto-v-el-pavor-ajeno.html

 

ACTO VI | El señor de las tempestades

https://arcagulharevistadecultura.blogspot.com/2020/08/acto-vi-el-senor-de-las-tempestades.html

 

ACTO VII | El culto distorsiona el mito

https://arcagulharevistadecultura.blogspot.com/2020/08/acto-vii-el-culto-distorsiona-el-mito.html

 

ACTO VIII | La misma cosa

https://arcagulharevistadecultura.blogspot.com/2020/08/acto-viii-la-misma-cosa.html

 

ACTO IX | Los símbolos futuros

https://arcagulharevistadecultura.blogspot.com/2020/08/acto-ix-los-simbolos-futuros.html

 

ACTO X | No hay vuelta al final

https://arcagulharevistadecultura.blogspot.com/2020/08/acto-x-no-hay-vuelta-al-final.html

 

 

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Agulha Revista de Cultura

UMA AGULHA NO MUNDO INTEIRO

Número 156 | Agosto de 2020

Artista convidado: Franz Sedlacek (Áustria, 1891-1945)

editor geral | FLORIANO MARTINS | floriano.agulha@gmail.com

editor assistente | MÁRCIO SIMÕES | mxsimoes@hotmail.com

logo & design | FLORIANO MARTINS

revisão de textos & difusão | FLORIANO MARTINS | MÁRCIO SIMÕES

ARC Edições © 2020

 

 

4 comentários:

  1. Edição maravilhosa! Parabéns. Fiquei fascinada pela obra de Franz Sedlacek!

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  2. Querido Floriano, querida Berta Lucía, he puesto mis ojos como lector-espectador de la obra de teatro El museo del visionario que ustedes acaban de publicar en el número 156 de Agulha. Decir publicar es decir poner en escena, porque la obra tiene tal carga de imágenes que más parecen actores haciendo la visión para el espectador de cuanto es propuesto para el escenario. En esta obra el vacío del escenario es el vacío de la página donde se realiza la escritura de El museo del visionario. Vacío donde las crestas de la creación surgen llenando por un momento suficiente la escena para desvelar un instante de la condición humana. En la obra los diálogos crean a los personajes, los caracterizan en su condición de seres actuantes en una realidad dilatándose en el correlato de la irrealidad como condición humana, ante todo en la condición de nuestro tiempo tan propiciada para vértigos y desasosiegos de artificio.

    Mis saludos y un abrazo,
    Omar Castillo.

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  3. Querida Berta,
    Te cuento que he leído varias veces el primer acto de la obra dramática que escribiste al alimón con tu co-equipero Martins....
    Entrar al Museo del Visionario de la mano de ambos, sumergirse en las palabras, imágenes, atmósferas...es como vadear por laberintos transparentes que se pegan a las retinas y te duelen de asombro, de llanto... El vértigo en las escenas, dialoga con universos insospechados que se precipitan sobre ti, agitan tu pulso al ver por ejemplo, aquella mujer muerta sobre un charco de leche, bañada en especias y ensaladas...
    ...Y la CHINELA le contesta a NABO: puedes trabajar sin referir tus acciones, cabrón....
    Me llevaron de viaje por las palabras, la pintura, la POESÍA: maga que trenza los mundos del lado de allá y del lado de acá de los umbrales en que los seres nos debatimos.

    ¡Gracias por compartirme esta gran obra,
    Juana Maria Echeverri

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  4. Berta Lucia y Floriano, no he avanzado mucho pero ya me encantó!! Por las referencias a la pintura, por la trama, por la lectura que hay que hacer entre lineas: los mensajes culturales cifrados y codificados!! En pocas palabras por lo bien escrito. Lo puedo suscribir como si fuera de mi autoría, si quieren. Jajaja

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