Todo inició una noche de verano en la Ciudad
de México. Nos encontramos en un hotel de Reforma. Alrededor de la mesa
estaban Fawzi el Mashni, embajador de Palestina en México, Munjed Saleh,
diplomático palestino, Cynthia y yo. Ahí quedé de encontrarme con el
diplomático en Ramalah, para poder realizar una entrevista con un poeta
palestino. Entre tragos de café hablamos de mi interés de acercarme a
personas ligadas al ámbito de la cultura.
Llegué a Jerusalén, entré por la Puerta de
Yafo a la parte vieja de la ciudad. El Quods. Tomé un taxi a Ramalah, al
llegar y después de pasar el puesto de vigilancia militar israelí, un largo
pasillo flanqueado por altas barreras de alambres, coronadas por púas,
terminando en una especie de edificio de paredes de plástico, rotos en gran
parte, ondeando al viento, me encontré con la larga hilera de personas,
divididas en dos filas, una para hombres, la otra para mujeres y niños. No
había control militar ninguno para pasar, más allá de un molinete de metal
verdoso, que permitía un paso lento de la gente. Parece que eran días
tranquilos, la retirada de Gaza se estaba realizando.
Esperaba en la plaza Al Manara, en el
centro de Ramalah. El movimiento de la gente era intenso, iban y venían,
mujeres con largas faldas y sus clásicos pañuelos oscuros en la cabeza, unas,
y otras, con jeans y la cabeza descubierta. Los hombres entraban y salían del
banco, otros tomaban café en la calle, que era vertido en unos vasos de cristal,
por unos vendedores vestidos con unos sombreros tipo turco, de color rojo y
desde una especie de termo grande, de metal. Llegó Munjed, con su sonrisa
bonachona, su metro ochenta, la barriga refulgente y sus cabellos canos.
Nos dimos un abrazo y ya subí a su coche.
La idea era encontrarnos con el secretario de la Asociación de poetas
palestinos, Al-Mutawakel Taha. Encontramos un edificio de cuatro pisos con un
cartelón indicando en inglés y en árabe que ahí estaba la Asociación de
poetas. Subimos al segundo piso, fotografías a color de diferentes
escritores, presumí, unos libreros y escritorios, y entramos a la oficina del
futuro entrevistado. Un escritorio grande, detrás del mismo, un hombre alto,
de cabellos blancos con líneas oscuras, ojos verde de mirar directo e
intenso. Munjed me presentó y ahí comenzó su tarea de traductor.
Antes de iniciar nos sirvieron café cargado
en tazas chicas y vasos con agua.
No faltó ni té ni café a lo largo de la
entrevista.
EM - ¿Me interesaría que pudieras
narrar, como ha sido tu vida y la de tu familia a partir de la expulsión en
1948?
A-MT - Cuando la tragedia de los palestinos
en 1948 se hizo realidad, la expulsión se llevó a cabo hacia diferentes
rumbos, en variadas formas. Una parte de los mismos se encaminó hacia la
franja de Gaza, que pertenecía a Egipto, otra hacia lo que era Jordania y
muchos hacia diferentes países del mundo árabe y el mundo. Hecho que provocó
la formación de diversas y variadas culturas palestinas. Por eso cada
palestino tiene sus referencias y su particularidad. Yo soy uno de los que
permanecieron en Cisjordania. Tenía 9 años cuando se dio la guerra de 1967.
Pude vivir en carne propia esa conquista violenta la cual hizo que nuestra
infancia fuese ajena. Muchas preguntas nos asaltaban desde niños, nos
sentíamos angustiados y fuimos obligados, desde tan pequeños, a interpretar,
a entender la existencia de esta fuerza tan violenta que nos agredía.
Provengo de una familia (mi padre era
también poeta) donde desde el momento que abrí los ojos, pude poder encontrar
en mi casa una biblioteca muy grande; por tanto, se reunieron dos elementos:
el externo, el cual me provocaba muchas preguntas y cuestionamientos sobre la
vida, y el factor interno, la familia, que creó en mí el amor a la
literatura, a la poesía, y a la creatividad.
EM - ¿Qué has estudiado y en donde?
A-MT - Literatura árabe, después realicé mi
maestría en Cisjordania y el doctorado en El Cairo. Después de mis estudios
universitarios, y en el momento que había ampliado mis conocimientos, se me
hizo claro que para mí era imperativo el acto de escribir. A fines de los
años 70, e inicios de los ochenta, descubrimos en nosotros a nuevos poetas,
junto con un sentimiento de obligación con el acto de escribir. Y fue el
hecho de sentir esa obligación que nos encaminó con intensidad hacia la
escritura. En aquel entonces padecíamos el hecho real de la inexistencia de
escuelas artísticas, la gente, asimismo, sufría el hecho del bloqueo y la
ocupación, que se expresaba en un control férreo, asfixiante, por parte de
las fuerzas de ocupación, de todo lo que se expresara como cultura palestina,
a través de las denominadas leyes de emergencia. Estaba prohibido escribir,
publicar y exhibir e importar libros. Por lo tanto, nos encontramos a
nosotros mismos como flores salvajes. Estas flores salvajes descubrieron que
estaban realizando un papel muy importante, un papel que colocaba a las
fuerzas de ocupación en una situación crítica. Por eso, fuimos perseguidos
cuando intentamos crear el núcleo que sería el inicio de la fundación de la
asociación de escritores palestinos en los inicios de los años 80. A inicios
de la primera intimada, en 1987, había en las cárceles israelíes 67
escritores palestinos, de un total de 137. Por ejemplo, yo estuve un año y
medio en la cárcel y otro año y medio con arresto domiciliario. La cárcel fue
una experiencia muy especial. Ahí descubrimos que nuestra poesía desempeña
más de un papel. Es un factor de estímulo para enfrentar a la ocupación, fue
como un arma en contra de la ocupación, fue como un historiador que narra
todo lo que estaba y está pasando y asimismo, abre horizontes hacia la
esperanza. En ese tiempo en la cárcel comenzamos a aprender idiomas y conocer
la literatura de otros pueblos; además, se logró crear una red de infiltración
de libros en las cárceles.
EM - La población palestina ha
vivido la expulsión de 1948, el exilio posterior, y en 1967 la ocupación
israelí. Dentro de este hecho, ¿cuál es el lugar que ocupa la memoria como
hecho literario?
A-MT - Por supuesto la memoria y el
entretejido formado por sus historias son múltiples. Yo recuerdo lo que me
decía mi padre sobre la casa que tuvieron en la actual Israel, (casa donde
hoy viven judíos de Rusia) fue una casa amplia de piedra, rodeada con una
huerta de árboles frutales, o como mi padre fue detenido de 1933 a 1939 en la
cárcel de Acre, o del asesinato de sus tíos, en la aldea de Kibie, donde
fueron brutalmente apuñalados. Cuando mi padre hablaba de esos hechos no
sabía por quien llorar. Si por su casa perdida, o por las naranjas que no
podía recoger, ni oler o palpar, si por sus tíos asesinados, si por la
situación de hambre y penuria, si por sus primos que se encontraban dispersos
en otros países. Nosotros estamos colmados de dolor. Por tanto, nosotros
somos los primeros en desear la paz. Todo lo que escribimos está invadido por
las sensaciones vertidas en nosotros con los instantes de esta muerte lenta,
por tanto, todo lo que escribimos está colmado de estas lágrimas.
Nosotros vemos la sangre y nos cuesta ver a
las flores.
EM - En el ámbito literario
palestino se encuentran las presencias reconocidas de escritores como Mahmud
Darwish y Emile Habibi, que provienen de los palestinos que quedaron en
Israel, ¿crees que hay diferencias de conceptos, tema y estilos, con los
escritores formados en Cisjordania o en el otros países? Y si así es, ¿cuáles
son?
A-MT - Sin duda. Yo dije anteriormente que
después de la tragedia del 48 los palestinos se habían dispersado en
diferentes zonas geográficas, y por tanto, el poeta que crece en un
escenario, como en Siria, es diferente al que tiene referencias culturales en
Egipto. Pero hay un tipo de hilo de oro que une a toda la literatura
palestina, tiene el tema principal en la perdida de la patria y la necesidad
de recuperarla y en la reafirmación de la identidad nacional. Pero los
estilos literarios difieren de un lugar a otro. Incluso en el discurso
político, donde hay muchos puntos comunes, pueden diferenciarse de acuerdo al
país en donde hayan nacido. Por ejemplo. En el discurso político de los
refugiados palestinos el punto central es el regreso a Palestina, el discurso
de los palestinos radicados en Israel tienen como tema principal la igualdad
y el rechazo a la discriminación racial. El discurso poético en Cisjordania y
la Franja de Gaza reafirma la liberación de la tierra, la permanencia en el
lugar y el mejoramiento de las condiciones de vida. Pero todos hacen hincapié
al derecho de los palestinos a la autodeterminación, a la construcción de un
estado independiente, con Jerusalén como capital.
EM - Perdona, yo hablaba de
literatura. Entiendo que los hechos de la opresión, la violencia de la
ocupación militar, la expulsión de la tierra, es algo que está girando y
asfixiando a cualquier persona, es lo que siente, pero pienso que una buena
literatura, no puede ser solamente un discurso político. Lo político puede
estar, pero como parte de ese entrelazado con la vida, pues diariamente uno
ama, se tienen relaciones sensuales, hay sensaciones percibidas, se dan
pequeños dramas y se reciben alegrías, más allá, o conjuntamente con lo que
acontece en la realidad política. ¿Cómo logran expresar literariamente esa
casi totalidad?
A-MT - En la diferencia en el lenguaje, por
supuesto en el estilo, en la imaginación y en la manera de exponer, narrar lo
acontecido. El creador literario es un ser estratégico, soñador, y no está
vinculado o asociado al ámbito de la balanza de fuerzas actual, y por tanto,
es el guardián de los valores y conserva el espíritu de los derechos, y ama y
respeta a los valores humanos absolutos. Por tanto, el escritor es un
representante de la sociedad, y expresa a esta sociedad a su manera. Todas
las cosas pasan a través del creador literario. En Palestina hay una
particularidad, nosotros estamos empapados en sangre y lágrimas; estamos
heridos, dañados en más de un lugar, y nos cuesta ver más allá de muerte,
explosiones y demolición. Nosotros despertamos en cárceles y dormimos en
barricadas. No escuchamos más que gritos después de la muerte y no vemos más
que aviones sobrevolando y lanzando bombas. Tenemos que pasar la cuenta a la
ocupación porque nos privó de la vida y nos impidió el meditar. Esto no
significa que nosotros no pasamos un tiempo con nosotros mismos, de que
nuestros corazones no palpiten, sientan y que no echemos de menos a nuestros
seres queridos y que no tengamos esperanzas. Siempre va a reflejarse un punto
de luz al interior de esta imagen oscura.
EM - ¿Con la literatura de que
países has encontrado puntos de interés en tu formación literaria?
A-MT - Yo leo mucho. Eso se fortaleció con
mis estudios universitarios y en mi especialización, tanto en la maestría
como en el doctorado. La lectura de escritores internacionales me abrió la
puerta de diferentes horizontes y conocí mundos nuevos. He aprendido y gozado
mucho de esa lectura. Me he entregado con placer a la literatura europea,
desde los clásicos hasta los contemporáneos. Derrida dice que el único ser
humano que no ha sido influenciado por otro, fue Adán.
EM - ¿De los escritores árabes
contemporáneos con quiénes has tenido real interés y acercamiento?
A-MT - Yo amo a Mahmud Darwish, me interesó
sobremanera un poeta egipcio, que murió hace 20 años, que es Gamal Dumkol.
EM -¿Tienes algún interés en la
escritura israelí, escrita en hebreo, en caso afirmativo, que escritores o
poetas te han interesado?
A-MT - La literatura hebrea es una
literatura muy particular, es una literatura realmente innovadora. Hay
excelentes escritores en la misma. Yo hablo y leo perfectamente el hebreo,
pero lamentablemente encuentro que la imagen del palestino, del árabe en esta
literatura hebrea, en general, es muy esquemática, discriminadora, presenta
una visión extremadamente negativa. A mi entender, actualmente, la literatura
que presenta la mayor ideologización política, es la literatura hebrea. La
mayor parte de los escritores hebreos se montan el caballo de la política, e
incluso van más allá.
EM - ¿Y las excepciones?
A-MT - Existe el movimiento de los llamados
nuevos historiadores, por un lado, pero hay pocos escritores que intentan
presentar una imagen justa hacia el pueblo palestino, estos son aún muy
marginales, tienen pocas raíces. Es decir, que en el mejor de los casos estos
escritores están demandando mejorías en las condiciones de vida del pueblo
palestino, pero no plantean para los palestinos la autodeterminación, ni el
derecho al retorno de los palestinos.
EM - Disculpa, pero creo tener un
ejemplo, y sería el de David Grossman, el cual tiene una actitud sumamente
crítica y en sus diferentes escritos se evidencia una clara voluntad y el
ánimo en sus diálogos con los palestinos, de la necesidad de la
autodeterminación.
A-MT - Yo he leído muy bien a David
Grossman, él sin duda está adelantado en su discurso literario, escribió en
su libro El tiempo amarillo, acerca de las horribles medidas
políticas y militares israelíes. Pero, ¿acaso Grossman acepta poner fin a la
colonización israelí en toda Cisjordania y que Jerusalén sea la capital del
pueblo palestino, y acepta que los refugiados palestinos retornen a Palestina?
EM - Mi impresión es que sí, pero
quizá sea un problema de lectura.
A-MT - Yo voy a estar muy contento que algo
así suceda, yo voy a formar un frente con él, si él expresa esto que tú
crees.
EM - Hay un último libro de
Grossman que se titula, Desaparecidos presentes, en el cual es posible de
observar un acercamiento muy grande a la necesidad de la autodeterminación
palestina.
A-MT - Acercamiento es una cosa y llamar a
hacerlo realidad, es también otra cosa. Nosotros no estamos demandando lo imposible,
lo que planteamos es Cisjordania y la Franja de Gaza, lo cual es el 22 por
ciento del territorio de la Palestina histórica. Sólo demandamos que nos
entreguen ese 22 por ciento.
¿Acaso es mucho lo que demandamos?
EM - Adentrémosnos en el territorio
de la utopía, ya existe el Estado Palestino, qué forma de relación política
debería darse: una federación, un estado único con derechos autonómicos para
las dos entidades nacionales, ¿En fin, que?
A-MT - Cualquier forma es posible. Pero lo
más importante es que podamos tener una relación humana, muy cooperativa,
enriquecedora, bella y muy abierta. No hay odio a los judíos o a los
israelíes. Lo que odiamos es la ocupación. Si esta ocupación termina podremos
vivir en coexistencia. Somos vecinos, respiramos el mismo aire, enfrentamos
las mismas brisas cálidas que tocan nuestros rostros y el mar es nuestro
plato común. Nosotros nos metemos al mismo mar, y entonces, ¿por qué no
podemos ser amigos?
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Eduardo Mosches (Argentina, 1944). Poeta e
editor. Autor de livros como Cuando
las pieles riman (1994), Viaje a través de los etcéteras (1998),
e Como el mar que nos habita (1999). Editor da revista Blanco Móvil. Contato: blanco.19mosches85@yahoo.com.mx. Agulha Revista de Cultura # 49. Janeiro de 2006. Página ilustrada com
obras de William Blake (Inglaterra), artista convidado desta edição.
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PRIMEIRA ANTOLOGIA ARC FASE I (1999-2009) | 05 de 10
Organização a cargo de Floriano Martins © 2016 ARC Edições
Artista convidado | William Blake
Imagens © Acervo Resto do Mundo
Esta edição integra o
projeto de séries especiais da Agulha
Revista de Cultura, assim estruturado:
1 PRIMEIRA ANTOLOGIA ARC FASE I (1999-2009)
2 VIAGENS DO SURREALISMO
3 O RIO DA MEMÓRIA
A Agulha Revista de Cultura
teve em sua primeira fase a coordenação editorial de Floriano Martins e Claudio
Willer, tendo sido hospedada no portal Jornal de Poesia. No biênio 2010-2011
restringiu seu ambiente ao mundo de língua espanhola, sob o título de Agulha
Hispânica, sob a coordenação editorial apenas de Floriano Martins. Desde 2012
retoma seu projeto original, desta vez sob a coordenação editorial de Floriano
Martins e Márcio Simões.
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