terça-feira, 3 de setembro de 2019

MARTA MENSA | El surrealismo contado desde la perspectiva de René Magritte


INTRODUCCIÓN
Si le preguntáramos a Magritte en qué movimiento incluye su arte, seguramente nos respondería: Ceci n’est pas un surrealiste. Con esta expresión nos quería explicar lo mismo que expresa en el cuadro de la Traición de las imágenes (1929): que la pipa pintada en el lienzo no es una pipa sino la imagen de una pipa. Sin embargo nos lo comunica de una manera irónica y desconcertante, en realidad así es su pensamiento y su pintura.
Es un hecho que Magritte sea un surrealista, pero esta afirmación requiere de matices. Magritte fue un surrealista, pero belga. El movimiento surrealista como tal nació en Francia de la mano de André Bretón, pero en Bélgica también hubo un tipo de surrealismo. La matriz del movimiento francés y belga es la misma, sin embargo cabe mencionar diferencias importantes.
Magritte vivió su propio surrealismo, él y sus colegas belgas lo amasaron de tal manera que éste se adaptara a ellos, sin que tuvieran que acomodarse a un movimiento rígido marcado por las leyes de su creador, André Breton. En torno al tema del surrealismo francés se conoce una gran variedad de libros, el mismo Breton nos dejó escritos como: El Manifiesto del surrealismo; Le surréalisme et la pinture y el Diccionario del surrealismo.
En realidad Breton era todo un personaje, no solamente dentro de la literatura sino también como hombre excéntrico, autoritario y dictador, pero a la vez culto. Por ello algunos de los estudios giran en torno a su figura, por ejemplo los libros: André Breton mago del surrealismo, de Anna Balakian o André Breton y el Surrealismo, de Julien Gracq.
El surrealismo fue una de las pocas vanguardias artísticas que tuvo continuidad y longevidad, de hecho, muchos críticos afirman que el movimiento aún sigue vivo entre nosotros. Sobre el surrealismo cabe destacar textos como: El dada y el surrealismo, de Dawn Ades; El surrealismo, de Antonio Bonet; Enciclopedia del surrealismo, de René Passeron; Languages of surrealism, de J.H. Matthews; Le Surréalisme, de Véronique Bartoli-Anglard; Las claves del arte surrealista, de Lucía Gracía de Capri; El surrealismo: en torno al movimiento bretoniano, de José Luis Giménez-Frontín; Diccionario temático del surrealismo, de Ángel Pariente; Arte y escritura surrealistas (1919-1939), de Jack Spector; Le Surréalisme en France et en Europe, de Dominique Bouquet; Le Monde du surréalisme, de Gérard de Cortanze, entre otros. Pero en relación al surrealismo belga se ha publicado muy poco y la mayoría de los textos son en francés: L’activité surréaliste en Belgique 1924-1950, de Marcel Mariën; René Magritte et le surréalisme en Belgique, de Marcel Mariën, MarcDacha y Philippe Robert-Jones; Le surréalisme belge, de Françoise Toussaint; Le surréalisme en Belgique, de José Vovelle y el más actual Surrealism in Belgium, 1924-2000, de Xavier Canonne. Como podemos observar se conoce bien el surrealismo francés, sin embargo se ha dejado de lado el surrealismo belga. [1]
Para entender a Magritte no solo se consigue observando su pintura y leyendo sus escritos, sino que detrás de su persona existe un contexto, histórico, social y cultural. Dentro de este ámbito existió el surrealismo belga. Es cierto, que los pintores, escritores y músicos belgas no fueron tan reconocidos como los franceses. Los belgas eran más tranquilos, más sosegados y mucho más discretos. Por ello, presentamos un estudio que nos ayudará a acercarnos a la figura de Magritte teniendo en cuenta sus vivencias y experiencias en el surrealismo belga. Nuestro interés no se centra en una descripción del movimiento de carácter cronológico, sino que pretende explicar el surrealismo belga a través de la mirada de Magritte.

ORIGEN DEL GRUPO Y PRIMERAS PUBLICACIONES

El grupo surrealista belga se creó oficialmente en 1926, dos años más tarde que el francés. Sin embargo su génesis se sitúa en 1922 cuando Magritte se encuentra con Marcel Lecomte [2] quien le presentó a dos figuras representativas para el futuro del surrealismo belga: Paul Nougé [3] y Camille Goemans. [4] A partir de su amistad, en 1923 Goemans, Lecomte, Mesens [5] y Magritte deciden crear la revista Période. Desgraciadamente el proyecto fracasó porque Nougé rehusó en participar y provocó la división de la cuadrilla. Por esta razón, en 1925, Mesens y Magritte fundan la revista Œsophage y Goemans, Lecomte y Nougé, Correspondance. Esta última se presentó como una publicación surrealista belga de Camille Goemans y Paul Nougé, contemporánea a la fundación oficial del movimiento en 1924. Algunas de sus aspiraciones coincidieron con las del surrealismo parisino, pero se diferenció por su rechazo a la escritura automática. La revista se clausuró el 2 de febrero de 1926 con un total de veintidós ediciones publicadas. La revista destacó como el elemento que ayudó a establecer y consagrar el surrealismo belga y adjudicó a la escritura, a la música y a la pintura surrealista belga un representante: Paul Nougé, André Souris [6] y René Magritte respectivamente.
Fue en estos momentos cuando el pintor belga expuso sus obras artísticas en la galería Le Centaure de Bruselas. Se exhibieron cuarenta y dos pinturas y doce papier collés del 23 de abril al 3 de mayo de 1927. Cabe mencionar que esta exposición representó un punto importante para Magritte, ya que apareció como emblema e inventor de una pintura absolutamente original e innovadora, alejada de cualquier preocupación estética.
Paralelamente, Magritte y Mesens intentaban consolidar, sin éxito, Œsophage que tuvo una vida muy breve. De hecho apareció, un solo número, en marzo de 1925 con un carácter claramente dadaísta y con la participación de Tristan Tzara, representante del movimiento suizo. En el artículo “Les 5 commandements” escrito por Magritte y Mesens se manifiesta la ideología de la revista:

1. Participamos en la total autodestrucción de la política;
2. Todos nuestros colaboradores deberán ser atractivos porqué así podremos publicar su retrato;
3. Protestamos enérgicamente contra todas las decadencias: erudición, la Cartuja de Parma, el dadaísmo y sus sucedáneos, la moral, la unión entre el norte y el mediodía, la sífilis y sus variantes, la cocaína, la instrucción obligatoria, la poliritmia, la politomia, la Polinesia, los vicios carnales y en particular la homosexualidad;
4. Respeto hacia nuestros colaboradores y las mujeres de nuestros amigos;
5. Rehusamos a explicar los anteriores puntos si es que no se han entendido. [7]

Al final, con la muerte de Œsophage surgió una nueva publicación llamada Marie dirigida por Mesens. Definida como un diario bimensual y hecho para la juventud. Apareció tres veces: primavera, verano y otoño de 1926. En el primer número, el 1 de junio, se incluyó un diseño de Magritte, en el que se puede apreciar referentes de su pintura como el bilboquet [8] o Fantômas. [9]
La formación del grupo belga se forjó dentro de este contexto intelectual y artístico. Aunque los surrealistas belgas no redactaron ningún manifiesto, a diferencia de los franceses, el origen de sus ideas las podemos localizar en la revista Correspondance. Sin embargo, su actividad conjunta la situamos en Marie, publicación en la que colaboró Magritte, Mesens, Goemans, Souris y esta vez con Nougé. Todos participaron del último número de la revista Marie, titulado Adieu à Marie en 1927. Fue la primera manifestación conjunta que unió los futuros miembros del surrealismo belga. Adieu à Marie selló el pacto oficial de todos los escritores y artistas del movimiento, así fue como la revista se convirtió en el primer testimonio de su actividad. En su contenido, de ocho páginas, se incluyó: dos poemas de Nougé; un texto poético de Goemans; una carta de Souris a Nougé y un pequeño texto escrito por Magritte, Vous, en el que explica la relación entre la pintura y el público. Cuenta que los pintores hacen cuadros sin contenido y copian directamente la realidad con el objetivo de satisfacer las demandas de la sociedad. Además de participar conjuntamente en Adieu a Marie también redactaron y firmaron tres textos: el primero, sin título, del 6 de octubre de 1926, desaprueba la programación teatral organizada por Cocteay y Norge, miembros del Teatro Grupo Libre de Bruselas, ya que los consideraban unos falsos modernos. El texto se repartió entre el público que asistió a la performance titulada Tam-Tam. Interrumpieron el espectáculo y provocaron un barullo. [10] El segundo texto, del 3 de noviembre de 1926, criticaba la obra de teatro Mariés de la Tour Eiffel, de Cocteau. Finalmente, el tercero, Goemans, Magritte, Mesens y Nougé participaron en la introducción del catálogo de la exposición del pintor naíf Edmond de Crom. [11]

INDIVIDUALISMO BELGA Y PREPONDERANCIA FRANCESA

Entre 1927 y 1930 Magritte vivió en Perreux-sur-Marne, locación cercana a la capital francesa y este periodo fue cultural y socialmente productivo ya que conoció a Breton. Fue entonces cuando el pintor entró en contacto con el movimiento surrealista francés, participó en sus actividades y asistió a las reuniones en casa de Breton. Aunque cabe mencionar que en un principio Magritte no fue recibido como esperaba, ya que a su llegada a París, quiso ver al padre del surrealismo, pero éste le contestó que estaba muy ocupado y que volviera otro día. Magritte envió una carta a Paul Nougé expresando su decepción ante la actitud de Breton:

No he podido ver a Breton. He solicitado una entrevista con él pero parece que no me podia atender. (...) Breton es muy reservado como todos los otros. (...) Esta actitud no me ayuda y me ofende un poco. [12]

Durante su estancia en Francia Magritte consiguió contribuir con la actividad surrealista francesa. Por ejemplo firmó algunos tratados, publicó artículos en la revista La Révolution surréaliste, de los cuales cabe destacar: Enquête sur l’amour y Les mots et les images publicados en 1929. En el primero Magritte habla del amor y escribe: “un hombre es un privilegiado cuando su pasión le obliga a traicionar sus convicciones para satisfacer a la mujer que quiere”. En el segundo, el artista teoriza sobre la relación entre las imágenes y el lenguaje. También realizó para los surrealistas franceses un fotomontaje para el número doce del 15 de diciembre de 1929. Se trata de una composición formada, en el centro, por un cuadro de Magritte La femme cachée (1929), y éste está rodeado por diecisiete fotografías de artistas y escritores surrealistas, colocados de frente, con los ojos cerrados y con expresiones de solemnidad. [13]
Sin embargo, en 1927, las divergencias entre los surrealistas belgas y franceses se manifestaron a través de una carta publicada en Au grand jour, escrita por los franceses y dirigida a Nougé y a Goemans. En ella, los franceses reafirmaron su unión al partido comunista y aconsejaron a los surrealistas que estaban en Bélgica que se adhiriesen. Pero los belgas no aceptaron la invitación tajante de sus colegas. En este momento la situación de Magritte fue delicada, vivía en Francia pero era belga.
Dos años más tarde, el 12 de febrero, Breton siguió insistiendo. Por ello envió una carta a todos los miembros del surrealismo en la cual planteaba la unión colectiva dentro del comunismo. Los belgas volvieron a rechazar la propuesta y siguieron con su actividad independiente y autónoma de las exigencias de Breton. Por otro lado, Magritte pensó en afiliarse a las filas del comunismo tal y como quería Breton. Pero un suceso acaecido el 14 de diciembre de 1929 le hizo cambiar de opinión: a una de las reuniones organizadas en el apartamento de Breton asistieron Magritte con su esposa Georgette. Ella llevaba un collar con una cruz, recuerdo de su abuela. Cuando Breton lo vio le ordenó que se lo sacara. A Magritte no le gustó el trato que recibió su mujer, ni la arrogancia ni el autoritarismo de Breton. A partir de ese momento las relaciones entre ellos se dilataron.
Cabe destacar que las diferencias entre los surrealistas franceses y los belgas no fueron solamente políticas. Los belgas se caracterizaban por ser un grupo introvertido y cerrado, amigos del anonimato y enemigos del éxito fácil. Ni Nougé ni sus colegas belgas aceptaron la idea de una escritura automática, para ellos el poeta es el dueño de su obra y no al revés como decían los surrealistas franceses. Además los belgas reprochaban enérgicamente la confianza ciega que había depositado Breton en las teorías de Freud.

EL SURREALISMO BELGA EN LOS AÑOS 30

La actividad surrealista continuó en Bruselas. El 7 de enero de 1928 se inauguró una exposición de Magritte en la galería belga Époque propiedad de Van Hecke y dirigida por Mesens, especializada en el expresionismo y el surrealismo. La muestra exhibió veintitrés pinturas realizadas en 1927. El catálogo era un breve folleto de cuatro páginas sin ilustraciones. El prefacio lo escribió Nougé y estaba firmado por Goemans, Lecomte, Mesens, Scutenaire [14] y Souris. En el texto Nougé manifestó el propósito de introducir y de definir la nueva formación de colaboradores del surrealismo, poniendo el acento en la idea de unión.
En Distances, publicación de pequeño formato, se editaron únicamente tres números: en febrero, en marzo y en abril de 1928. Incluía solamente textos de los surrealistas belgas. La idea surgió de Nougé y Goemans. En el mismo año en que se creó Distances, Van Hecke fundó Variétés, revista mensual ilustrada del espíritu contemporáneo. El primer número fechaba el 15 de mayo de 1928 y el último el 15 de abril de 1930, incluyendo un número monográfico, editado en junio por Aragon y Breton con el título de Le Surréalisme en 1929. Este suplemento era relevante porque en él colaboraron conjuntamente surrealistas belgas y franceses, animados por la iniciativa de Van Hecke. Los artículos eran sobre temas de arte, cine, fotografía, moda y poesía. Magritte también participó con ilustraciones, diseños y confeccionó una portada para el número del 15 de enero de 1929 con un lienzo suyo Les amants II (1928).
La crisis económica que afectó a Europa a inicios de los años treinta tuvo graves consecuencias para el movimiento surrealista. Las galerías de arte, como la de Goemans en París o Le Centaure en Bruselas quebraron y la revista Variétés desapareció. La actividad surrealista belga fue mínima y Magritte volvió a Bruselas para dedicarse a la publicidad.
El motor cultural belga se reinició entre los años 33 y 35. El pintor belga presentó el 27 de mayo de 1933 su gran retrospectiva en el Palacio de Bellas Artes de Bruselas. Se exhibieron en total cincuenta y tres pinturas, ocho de ellas con fecha de 1930 y las otras de 1926 al 1929, todas inéditas para el público. La exposición la organizó la nueva administración formada por Claude Spaak. [15]
Fue entonces cuando entró en escena Paul Delvaux, [16] pintor belga que se integró al surrealismo en un momento en que vivía una crisis personal entre 1934 y 1935. Delvaux provenía de una familia adinerada, factor que le permitió dedicarse a la pintura sin tener que preocuparse por los problemas económicos. Sin embargo, a Magritte siempre le molestó la tranquilidad financiera que vivió Delvaux, ya que él tuvo que trabajar en una fábrica o en publicidad para poder sobrevivir. Además, Magritte lo acusó de tener un bagaje literario limitado y de obtener la fama rápidamente y sin esfuerzo. En el artículo, “Magritte contra Delvaux y algunos otros”, escrito en 1946 y publicado en 1973 por la revista F.A., Magritte escribe: “esa manera de confundirme con ese decorador (Delvaux) no es admisible. Se ha tomado la costumbre idiota o interesada de asociar mi nombre con el de ese artista”. [17]

SEGUNDA GUERRA MUNDIAL: MAGRITTE SE CONVIERTE EN EL ALMA DEL MOVIMIENTO

El surrealismo belga, a finales de los años 30, experimentó varios cambios. Por un lado, André Souris se alejó del movimiento y lo abandonó. Por otro, Paul Colinet y Roul Ubac [18] se adhieren al grupo en 1935 y en 1940 respectivamente. Fue entonces cuando Magritte conoció a Marcel Mariën [19] e iniciaron una amistad que los llevará a la creación de la última revista belga antes de la guerra, L’Invention Collective. La nueva publicación apareció entre febrero y abril de 1940. Nougé no colaboró y se distanció del movimiento. Mesens se estableció en Inglaterra, a partir de 1938, para dirigir la London Gallery. De esta manera Magritte se convirtió en el personaje central del grupo y en el alma de la revista. Las actividades de los belgas, durante la ocupación, se redujeron. Solo se realizaron algunas exposiciones esporádicas de Magritte y de Ubac. Nougé se iba alejando más del movimiento y Lecomte abandonó el grupo.
Posteriormente, la actividad de los belgas se reanudó a partir de 1945 momento en que sale a la luz la miscelánea de Mariën, La terre n’est pas une vallée de larmes. Se trata de una recopilación de artículos e ilustraciones de los antiguos y nuevos surrealistas. En febrero se publicó el semanal Le Ciel Bleu, editado en Bruselas por Rose Capel, primo de Paul Colinet. Además Magritte organizó una exhibición surrealista en la Galerie des Editions La Boétie, del 14 de diciembre al 1 de enero de 1945 en Bruselas. Se presentaron ciento sesenta y siete trabajos visuales de artistas belgas y extranjeros. Nuestro pintor participó con veinte cinco trabajos y unos cuantos dibujos.

MAGRITTE ES EXCOMULGADO POR BRETON

La primavera y el verano de 1946 marcaron un período de intensa actividad literaria en la vida de Magritte. Fue entonces cuando nuestro pintor experimentó con el arte y creó una nueva tendencia que la denominó Plein Soleil. Se trataba de pintar cuadros con colores vibrantes y exaltantes para crear composiciones luminosas marcadas por una pincelada impresionista. Las ideas de este nuevo arte, Magritte las recogió en su manifiesto Le surréalisme en plein soleil con la intención de marcar el surrealismo de la postguerra. La idea central de su nueva filosofía era expresar el optimismo delante de la inquietud y del pesimismo que imperaba en la sociedad belga después de la guerra.
Con gran entusiasmo, el pintor belga explicó su propuesta a Breton, este hecho provocó su expulsión rotunda del movimiento. Breton aprovechó la exposición surrealista organizada por la galería Maeght en París en 1946 para condenar públicamente a Magritte y su Surréalisme en plein soleil, declarando la excomunión del pintor.
Por tanto, a raíz de esta exclusión, la etapa de la postguerra del grupo belga estuvo marcada por el desplazamiento de la figura de Magritte y dos nuevos protagonistas del surrealismo, los jóvenes Dotremont y Chavée. [20] El aire nuevo trajo convicciones nuevas más cercanas a las ideas de la revolución y claro se alejaban de los postulados de los antiguos miembros del grupo belga. Así fue como Dotremont inició una nueva etapa con la publicación de la revista Surréalisme Révolutionaire que apareció entre marzo y abril de 1948. En ella el joven poeta belga definió la nueva tendencia del movimiento expresando: “nosotros somos materialistas, nosotros somos marxistas, nosotros somos comunistas”. [21]


ÚLTIMAS MANIFESTACIONES

A principios de los años 50, los antiguos miembros del surrealismo belga se reencuentran con el objetivo de retornar a los ideales de los años 30. En marzo de 1950, Magritte y Mariën editaron La Feuille chargée, que tenía el aspecto de un periódico, y solo se publicó un número.
Después de La Feuille chargée le siguió La carta d’après nature y esta fue considerada la última revista y manifestación colectiva indiscutiblemente surrealista en Bélgica. La iniciativa fue de Magritte y de Mesens, juntamente con la colaboración de antiguos miembros del grupo como: Lecomte, Scutenaire o Goemans. Su intención era rescatar las ideas expresadas en la antigua revista Distances de 1928.
Mientras tanto la actividad artística de Magritte se multiplicó. Ya reconocido como pintor ilustre, los encargos para galerías y coleccionistas eran abundantes. Expuso, a finales de los 50 y principios de los 60 en Londres, Rotterdam, Verona, Dallas, Houston, Minneapolis, Arkansas, Nueva York, Chicago etc. Magritte murió el 15 de agosto de 1967 a causa de un cáncer de páncreas. Fue enterrado en el cementerio de Schaerbeek en Bruselas.
El surrealismo como vanguardia artística tuvo un líder indiscutible, André Bretón, y le dio al movimiento una continuidad y una personalidad consolidada. Sin embargo, la otra cara de la moneda nos demuestra que su carácter intransigente y su devoción por el comunismo provocaron distorsiones entre los miembros surrealistas. Por otro lado, más al norte, estaban los surrealistas belgas que tanto ellos como el propio Magritte entendieron que su actividad cultural no estaba al servicio ni de la política ni de la sociedad. Así lo expresa el propio pintor:

En el momento en que los artistas renuncian a su independencia sin intentar luchar por ella y ponen el arte al servicio de cualquier persona o cosa, sus intereses personales son como los de cualquier otra persona que quiere acceder a la sociedad. Así es como yo perdí la confianza con el arte y con los artistas que gozaban de reconocimiento oficial o que solo intentan conseguir los aplausos de la sociedad. Me di cuenta que yo no tenía nada que ver con este tipo de personas. [22]

Magritte en este texto resume la personalidad del grupo belga, expone varios puntos fundamentales: el primero, el artista debe crear a partir de su propia existencia sin estar condicionado a nadie y a nada; segundo, el arte no busca el éxito rápido, ni la fama; tercero, los surrealista belgas, y más concretamente él, se alejan de todo tipo de creación sencilla y complaciente.
En conclusión cabe decir que Magritte sí fue surrealista y que Magritte no fue surrealista. El origen del surrealismo francés nace a partir de la escritura automática, sin embargo los belgas eran ajenos tanto a la escritura como a la pintura inconsciente. Los surrealistas belgas siempre estuvieron más cerca de la filosofía y de la razón, en cambio los franceses no. Cabe mencionar que sí existen varios aspectos que comparten tanto los franceses como los belgas, como por ejemplo el azar. Pero este azar también tiene matices, el azar de los franceses se basaba en la casualidad y el de los belgas en la inspiración. Otra afinidad a destacar es el trompe-l’oeil, tanto los franceses como los belgas buscaban el impacto visual, claro que para los primeros lo exhibían bruscamente y los segundos de un modo sutil.

NOTAS
1. Para más información sobre las citas de los libros puede consultar la bibliografía del artículo.
2. Marcel Lecomte (1900-1966) fue un escritor belga, amigo de Magritte, estudió en la Universidad Libre de Bruselas desde 1918 hasta 1920. Su primer libro se tituló Démonstrations.
3. Paul Nougé (1895-1967), bioquímico de profesión, fue uno de los miembros del partido comunista belga que lo abandonó en 1919 para formar parte del comité marxista. Nougé y Magritte tuvieron una estrecha amistad como lo demuestra la correspondencia constante que mantenían.
4. Camille Constant Ghislain Goemans (1900-1960) poeta, crítico y marchante de arte, nació en Louvain (Bélgica). Estudió medicina y derecho pero nunca lo acabó. Consiguió un trabajo en el Ministerio de Industria y Trabajo en abril de 1923 hasta en julio de 1926. Durante este período publicó en 1924 su único libro de poemas Périples. En 1927 trabajó en París como comerciante de arte y dirigió una galería.
5. Edouard-León-Théodore Mesens (1903-1971) nació en Bruselas. Su educación se inició con la música, escribió numerosos trabajos para piano y fue profesor de música de Paul Magritte (hermano pequeño de René Magritte).
6. André Souris nació en Marchienne-au-Pont (Bélgica) en 1899 y murió en París en 1970. Fue compositor y director de orquesta belga.
7. Marcel MARIËN, L’activité surréaliste en Belgique 1924-1950, Bruselas, Lebeer Hossmann, 1979.
8. El bilboquet, dentro de la pintura de Magritte, puede ser muchas cosas, la barandilla de una escalera, la pieza de un juego de ajedrez, una columna, un árbol, una silueta.
9. Fantômas fue un personaje creado en 1911 por Marcel Allain y Pierre Souvestre. El protagonista era un villano y un asesino, se disfrazaba con una máscara en los ojos y siempre bajo una falsa identidad. Fantômas influenció al joven Magritte y se trasladó en su pintura.
10. Marcel MARIËN, L’activité surréaliste.
11. L’activité surréaliste, p. 136.
12. David SYLVESTER, René Magritte. Catalogue Raisonné. Bruselas, Menil Foundation, 1997, vol. I.
13. Los surrealistas que aparecen en la composición son: Maxime Alexandre (1899-1976), Louis Aragon (1897-1987), André Breton (1896-1983), Luís Buñuel (1900-1983), Jean Caupenne (1908-?), Salvador Dalí (1904-1989), Paul Eluard (1895-1952), Max Ernst (18911976), Marcel Forrier (1895-1966), Camille Goemans (1900-1960), René Magritte (1898-1967), Paul Nougé (1895-1967), Georges Sandoul (1904-1969), Yves Tanguy (1900-1955), André Thirion (1907-?), Albert Valetin (1908-1968).
14. Louis Scutenaire fue un poeta surrealista, nació el 29 de junio de 1905 en Ollignies y murió el 15 de agosto de 1987 en Bruselas.
15. Claude Spaak (1904-1990) novelista y dramaturgo belga. A partir de 1930 se convirtió en el principal coleccionista de Magritte y de Delvaux.
16. Paul Delvaux nació el 23 de setiembre de 1897 en Antheit (Bélgica) y murió el 20 de julio de 1997 en Veurne (Bélgica).
17. René MAGRITTE, Écrits complets, París, Flammarion, 2001.
18. Paul Colinet (1898-1957) poeta belga; Roul Ubac (1909-1985) pintor belga
19. Mariën (1920-1993) poeta y cineasta, conoció a Magritte en 1937.
20. Christian Dotremont (1922-1979) poeta y pintor belga; Achille Chavée (1906-1969) poeta y teórico belga.
21. M. MARIËN, M. DACHE, y P. ROBERT-JONES, René Magritte et le surréalisme en Belgique, Bruselas, Musées Royaux des Beaux-Arts, 1982.
22. René MAGRITTE, Écrits complets.


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EDIÇÃO COMEMORATIVA | CENTENÁRIO DO SURREALISMO 1919-2019
Artista convidada: Rachel Baes (Bélgica, 1912-1983)


Agulha Revista de Cultura
20 ANOS O MUNDO CONOSCO
Número 143 | Outubro de 2019
editor geral | FLORIANO MARTINS | floriano.agulha@gmail.com
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