segunda-feira, 13 de setembro de 2021

FIDELIA CABALLERO CERVANTES | Pedro Serrano: la poesía y la cultura mexicana son de escuela conservadora



Pedro Serrano nació en Montreal, Canadá, un 4 de mayo de 1957. Es poeta, radicado en la Ciudad de México. Estudió Lengua y Literaturas Hispánicas en la FFyL de la UNAM, la maestría en Filosofía en la Universidad de Londres, el doctorado en Letras en la UNAM y un diplomado para profesores de Lengua y Literatura Española en el Instituto de Cooperación Iberoamericana. Es profesor de tiempo completo y coordinador del posgrado en letras de la FFyL de la UNAM.

– ¿Cómo te hiciste poeta?

– A mí me afectó mucho el golpe de Estado en Chile, cuando mataron a Víctor Jara, y escribí un poema malísimo sobre eso (risas). Igual ahora lo leo y me gusta. Hay un poema de Jaime Gil de Biedma, el poeta español, que me gusta mucho porque explica un poco de cómo se empieza a escribir: El juego de hacer versos/-que no es un juego– es algo/parecido en principio/al placer solitario. Lo que a mí me pasó fue que me gustaba mucho leer y me gustaba mucho jugar futbol. El futbol es algo que haces en equipo, hay otros deportes como nadar, que haces tú solo, o como el tenis que haces contra otra persona, pero el futbol sólo funciona si funciona el equipo y esa parte como gregaria, social, comunitaria, siempre me ha gustado.

– Eres un ser sociable.

– En un sentido, sí, pero siempre me gustó también tener el espacio de la lectura que es un espacio solitario, entonces ese equilibro para mí es perfecto. Yo me imagino que la escritura significó un puente para esas dos cosas. Entonces vas como cogiendo hilos de un lado y de otro, empezando a tejer una primera malla que está hecha de lecturas en donde vas como enhebrando unos cuantos hilos a partir de esas cosas que lees y que vives y que tratas de regresar un poco. Supongo que por ahí fue como empecé a escribir.

– ¿A los cuántos años llegaste a México?

– Muy chiquito. En realidad, crecí aquí, en la Ciudad de México. Lo que pasó fue que, terminando la prepa, me fui en un barco de Coatzacoalcos a Hamburgo, estuve viajando por ahí, estuve en París unos meses, luego en Madrid. Ambas experiencias fueron muy importantes, desde la soledad, el conocimiento, el ver, el pensar otras cosas. Estando en Madrid tenía la posibilidad de quedarme a vivir ahí, pero me acuerdo que fui a una lectura de poetas jóvenes y dije: “la verdad, prefiero a mis amigos” (risas). Y regresé y entré a la UNAM donde estudié Letras. Cuando terminé me fui a Inglaterra, luego estuve en España, luego volví a Inglaterra, luego regresé a México, lo que pasa es que no me había titulado, regresé y me titulé. Mientras estuve en la facultad hicimos una revista que se llamó Cartapacios. Estaba Pablo Mora, que es el actual director de la Biblioteca Nacional, estaba Ángel Mikel, Ana Castaño, Javier Sicilia, Favio Morábito, es una revista por la cual pasó mucha gente, yo creo que fue muy formativa en la época de la universidad. Después me volví a ir a Inglaterra e hice el doctorado allá. Siempre he estado aquí, pero luego me vuelvo a ir. He vivido también en Barcelona y he vivido en Washington.

– Me dijiste que estás trabajando en la UNAM, ¿qué haces exactamente?

– Doy clases, estoy en la Facultad de Filosofía y Letras. Más de diez años estuve haciendo el “Periódico de Poesía”. Desde el 2018 ya no la hago. Todos esos son ciclos, diez años consideraba que era tiempo suficiente. También doy clases en el Posgrado, cosas sobre vanguardia y traducción.

– Fíjate que más que elitismo, hay cierto amiguismo ligado con cierto conservadurismo, y a una especie de pereza mental para pensar lo complejo. Es la escuela conservadora de la poesía y de la cultura mexicana.

– ¿Qué es la poesía mexicana?

– Es una poesía muy diversa y cada vez más. Cuando hacíamos Cartapacios, por ejemplo, algo que era muy interesante era que, estaba alguien como Javier Sicilia que es un poeta católico y estaba un poeta de Tampico que se llama Gastón Martínez, que es cantautor y estaba en el Partido Comunista, y hacíamos cosas juntos. Yo creo que, si una virtud tiene la realidad poética mexicana, es su diversidad y su calidad en esa diversidad; luego tienes grupos de poder, quienes están mejor acomodados.

“Esa construcción de ciertos nombres es peligroso, bueno, no es que sea peligroso, hay como una hegemonía en… El otro día estaba pensando en la antología que hizo este, ¿cómo se llama?, una muy grandota, Domingo, se me fue el nombre. ¿Me estás preguntando de qué pasa ahora o qué pasaba antes?”

– Ahora, actualmente.

– Bueno, entonces espérame, déjame ver, porque aquí tengo el libro ese…

– ¿Juan Domingo Argüelles?

– Juan Domingo Argüelles. Bueno, Juan Domingo Argüelles sacó una antología muy grande donde incluye a muchísima gente que es buenísima por la variedad, es una recopilación de nombres de mucha gente y es muy variada y yo creo que es muy buena, pero luego sacó como su selección, y su selección me parece a mí muy pobre, muy obvia y tampoco demasiado interesante.

“Entonces, lo que tú tienes en México es una realidad de una poesía muy fuerte y muy variada, y luego un cauce hegemónico muy adocenado y repetitivo y conservador. Un ejemplo de esto, para irnos más atrás, serían las figuras de Octavio Paz y Efraín Huerta. Los dos se forman juntos y el cauce hegemónico de la poesía mexicana es el que marca Paz. Los poemas de Efraín Huerta, muy interesantes, pero como no son parte de esta corriente conservadora, es como si no existieran, lo cual no quita la calidad y la validez de la obra de Paz, ¿eh?, lo que te estoy diciendo es que es ese cauce conservador el que se queda marcando huella”.

“Otro ejemplo sería… hay dos libros que salen casi al mismo tiempo, 1979, 1980, que son Peces de piel fugaz de Coral Bracho y otro es El pobrecito señor X de Ricardo Castillo. Los dos libros me parecen buenísimos y muy importantes, pero ¿qué es lo que sucede? Coral está en todos lados, Coral ha tenido el Sistema de Creadores una y otra vez y Ricardo Castillo no lo ha tenido nunca, y en su momento esos dos libros fueron muy poderosos y muy influyentes”.

“Yo creo que Coral es una gran poeta y que Ricardo Castillo también es un gran poeta. Pero si tú ves, por ejemplo, la antología de Argüelles, yo estoy casi seguro que sale Coral, porque es obvio que tiene que salir… por eso te digo que es una antología pobre, porque publica lo obvio, y estoy casi seguro que no está Ricardo Castillo”.

– ¿Entonces crees que hay cierto elitismo en la literatura mexicana?

– Fíjate que más que elitismo, hay cierto amiguismo ligado con cierto conservadurismo, y a una especie de pereza mental para pensar lo complejo. Es la escuela conservadora de la poesía y de la cultura mexicana.

Pedro me dice que en estos tiempos pandémicos se ha centrado mucho en sus alumnos y ha escrito mucho ensayo: “Escribí algunas cosas para algo que estaba haciendo Jorge Fondebrider en Argentina. Yo no escribo muchísimo, no soy prolífico, así es que escribir siete poemas para mí es muy buen número”.

– Hablando de traducciones, ¿qué tanto puede un traductor mejorar la obra del autor y qué tan válido es eso?

– Si haces eso estás haciendo otro poema. Una de las marcas de que un poema es bueno es que se puede traducir.

– Mohsen Emadi, el poeta iraní, decía que todo es traducible, porque todo se puede mejorar.

– Yo me he dado cuenta de poemas que en principio me gustaron y que luego no eran buenos porque a la hora de traducirlos se iban deshilachando, entonces, ¿para qué lo traduces? ¿Qué sentido tiene mejorar un poema que es malo? Bueno, quizá tiene sentido porque entonces lo estás haciendo tuyo y estás haciendo otro poema, pero si te enfrentas a un poema bueno, el poema está creando sus propias demandas y estás siendo el poeta de ese poema en su traducción, pero no estás haciendo tu poema de ese poema, si no que estás siendo el poeta de ese poema.

Serrano ha impartido cursos y conferencias en la Universidad Autónoma de Colombia, Universidad Autónoma de Barcelona, Complutense de Madrid, Alcalá de Henares, Universidad de Oxford, Glasgow, Universidad Libre de Berlín, entre otras. Fue editor de la colección Material de Lectura, Serie Poesía Moderna; jefe de redacción de la revista México en el Arte y miembro fundador de la revista Fractal. Participa en la redacción de la revista Létrangère (Bélgica).

– ¿Cómo ves la nueva poesía, a los jóvenes poetas?

– Yo creo que se están haciendo cosas muy interesantes y que se están haciendo cosas en todo el país. Antes todo se tenía que venir a la Ciudad de México, ahora ya no. ¿Tú dónde estás?

– Yo estoy en la Ciudad de México, pero soy de Sonora.

– En Sonora también están pasando cosas. Fíjate, a mediados de los ochenta, era jefe de redacción de una revista que hacía Bellas Artes que se llamaba México en el Arte, y en ese momento… es lo que yo creía, puedo estar equivocado, pero según yo, la única ciudad de este país que generaba cultura era Tijuana. Ni Monterrey ni Guadalajara, aparte de la Ciudad de México. Y la gente de Monterrey y Guadalajara se venían a México y así pasó durante todo el siglo XX y sólo Tijuana estaba haciendo cosas sin pedirle autorización a la Ciudad de México para hacerlas; y yo creo que ahora nadie está pidiendo autorización, lo cual me parece buenísimo.

– Siguiendo con los jóvenes, estás nuevas herramientas, como stickers, emojis, ¿los consideras válidos para crear poesía?

– Sí, yo creo que cualquier cosa. Machado escribía en formas tradicionales, y decía Paz que Machado como ensayista había entrado a la modernidad, pero como poeta no; pero lo que pasa es que no lo supo leer, porque lo leyó desde su propia educación retórica tradicional y no entendió que, lo que pasaba en Machado con la rima, era equivalente a lo que estaba pasando con Cesar Vallejo con el desmembramiento del lenguaje. Entonces yo creo que puede haber una poesía moderna, actual, digamos, que parezca muy tradicional y que sea absolutamente innovadora, y puede haber poesía en medios totalmente alternativos, de distintas formas, desarmando el lenguaje, que sea tradicional.

“Esto lo decía Cesar Vallejo, que yo creo que es uno de los grandes poetas en español, decía que para que un poema sea moderno, no tiene que llevar hélices y motores y esas cosas, y decía una frase: “Tiene que ser escrito con la lengua dobleancha de los hombres”, y el término dobleancho también lo va usar en Trilce, pero aquí lo está usando en un ensayo, y está diciendo justo lo que tiene que hacer un poema, que es decir algo más de lo que se está diciendo; un poema tiene que activar en el espacio público, y no va a ser un poema actual o importante porque use una métrica tradicional o porque use las cosas más innovadoras que haya, sino porque, como las está usando está siendo realmente necesario. Me parece que se puede hacer todo y no hay límites, el chiste es atinarle”.

Pedro ha sido colaborador de Anales de Literatura Hispanoamericana, Biblioteca de México, Casa del Tiempo, Cartapacios, Diálogos, El Semanario Cultural, Fractal, La Gaceta del FCE, La Jornada Semanal, Letras Libres, México en el Arte, Milenio, Periódico de Poesía, Vuelta, ente otras publicaciones importantes.

– ¿Cómo has visto a la 4T en cuanto a la administración de la cultura?

– A ver, yo tengo que ir para atrás, creo que lo que pasaba atrás era espantoso. Cuando me dicen: “es que estamos en el abismo”, bueno, pero abajo del abismo hay 200 mil muertos. Yo creo que pueden estar cometiendo errores, pero no es mi papel estar calificándolos, sino, más bien, donde lo estén haciendo bien, decir que lo están haciendo bien y donde se estén equivocando, tratar de entender por qué se están equivocando, pero no descalificar. Cuando la gente se rasga las vestiduras, empieza a parecerme sospechoso.

– ¿Y sobre los fideicomisos de cultura?

– Ese es otro ejemplo, yo en principio estoy en contra de que desaparezcan los fideicomisos que funcionan; ahora, ¿cuál es la intención detrás de esa desaparición? Si es canalizar los gastos de cultura, (porque estamos hablando de ese tema) de una mejor manera, yo no voy a decir: “está mal lo que están haciendo”.

“Yo espero que lo que están haciendo sea para el bien de todos. Y no sé, yo no te puedo decir, no estoy en contacto, ni con los que están haciendo esos proyectos ni con los que están en contra. Y si vas hacia atrás, lo que ha sucedido en este país tiene que ver con privilegios; tu hablabas de una cultura elitista, yo no hablaría de elitismo, sino de privilegios y de discrecionalidades, y toda la cultura estaba llena de eso, y que eso lo desmantelen, me parece muy bien”.

– ¿A quiénes ves como esos privilegiados?

– Bueno, con todas las gentes que firmaron esa carta por la libertad de prensa… a mí me parece que revistas como Nexos o Letras Libres se sostuvieron con el apoyo del Estado, porque si no, no hubieran existido, lo que es una pena es que hayan necesitado el apoyo del Estado para subsistir, yo lo que digo es: suscríbanse, ¿no?, suscríbanse para que esas revistas funcionen de manera independiente.

Serrano fue becario del Instituto de Cooperación Iberoamericana, 1982; del British Council, 1987; de la UNAM, 1989; del Fideicomiso México-Estados Unidos y de la Fundación Guggenheim, 2007.

– ¿Qué proyectos tienes en puerta?

– Tengo dos libros de poemas que estoy terminando. Tengo muchas cosas de ensayo que, según yo, me iba a tomar este tiempo para organizar, pero todavía no lo hago. Tengo un libro sobre traducción de poesía.

– Traduces del inglés, ¿y qué otros idiomas?

– Francés también, catalán, he traducido del italiano, y ya.

También es traductor, editor y antólogo, ha publicado diversos libros de poesía y ensayo, entre los que destacan: El miedo (1986), Ignorancia (1994), La construcción del poeta moderno. T. S. Eliot y Octavio Paz (2013) y DefenßaS (2015).

“Mi espacio es muy circular”, me platica Pedro sobre su casa, la que comparte con su pareja y sus dos hijos. “Antes escribía en los cafés, obviamente en este tiempo no ha sido posible, pero me gusta estar en mi casa”. Y terminamos con esta frase suya que me gustó mucho: “Hay poemas que se desgastan muy rápido y hay otros que por alguna cosa extraña van cargándose de energía. Esos son los poemas que importan”.

 

BARRENA

 

En un trompo enredado,

horadando la piedra o la madera, honradamente

sacando aserrín de las vísceras,

rebaba y virutas del trasroscadero.

 

Se adentra en su falta, tembleque,

se aquieta de temple, se tiende

en tentativa atenta, ácido

falsete.

 

Se hace bolita, rueda,

ocupando, sibilando, echando aire,

expuesta a todo en el afán de escape, puf, puf.

Respira húmeda en hosca oscuridad, en el roscal.

 

Verde de sorna inconmovible,

sus miles de patitas expuestas,

su aliento pululando filamentos

mil ventosas al aire, hurgando, huyendo.

Por la boca tragamos,

muere el pez, dice la boba, glop, glop, glop.

 

(Todo

debe

deten-

erse

en la ex-

pecta-

ción.)

 

Nada de grumos, nada

de grupa,

nada de lodo. Expulsada,

sale al aire la rosca.

Sale sin alma con lo que sabe al aire,

ronquido, rechinido.

 

Riente se vuelve o se revuelve,

escarabaja o cochinilla, bueno…

Savia en recorrido árbol abajo,

raíz vuelta de cajón,

hojas al viento en torcedero.

 

Déjate llevar, mécete

en rumba vegetal, animal,

haz de salir.


§§§§§

 


 


 





 




 


 





 


 


 




 


 

§ Conexão Hispânica §

Curadoria & design: Floriano Martins

ARC Edições | Agulha Revista de Cultura

Fortaleza CE Brasil 2021



 

 

FIDELIA CABALLERO CERVANTES | Óscar Oliva: los poetas por llegar a la concisión están llegando a la perdición


“En muchos, no en todos, la poesía, siento yo, es muy descarnada, no tiene carne, no tiene vitalidad, muchas veces queda nada más en cierta retórica, en cierto hueco… Por llegar a la concisión están llegando a la perdición. La poesía es barroca, nuestra vida es barroca, nuestro pensamiento también lo es”; este es el poeta Óscar Oliva, un poeta con muchísima experiencia en la vida, con vitalidad que se transforma en poesía, por eso puede decir: “la poesía se transforma y uno también se va transformando”.

Óscar Oliva nació en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, en 1937. Fue miembro del ahora mítico grupo La espiga amotinada. Algunos de sus libros más importantes son Estado de sitio (Premio Aguascalientes 1972), Trabajo ilegal (1985), Escuchar el mundo (2000), Estratos (2010) y Lascas (2017). En 1990 ganó el Premio Chiapas de Literatura, y, recientemente, el Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines / Gatien-Lapointe 2019 por Escucha del mundo / Tendiendo el mundo.

– A estas alturas de tu vida, ¿qué significa para ti la poesía?, ¿cuál es tu relación con ella y cómo se ha modificado?

– Creo que mi conocimiento de la poesía fue, al principio, como lo hacen los jóvenes que comienzan a escribir, un impulso para conocerme a mí mismo y las cosas que me rodeaban. El conocimiento de la poesía está integrado, no sólo a nuestra vida personal y a nuestra vida cotidiana, sino también a una sociedad, a una historia, a una cultura, a la diversidad de culturas, entonces es un proceso y un aprendizaje. Conforme uno va teniendo más experiencias poéticas que están relacionadas con todos los conocimientos habidos y por haber, la poesía se transforma y uno también se va transformando. Pero aquel impulso de la primera juventud, de la adolescencia, (yo comencé a escribir desde niño) no se pierde nunca, y como tú dices, a estas alturas de mi vida, que no sé cuál es esa altura… (risas)…

– Perdón por eso de las alturas…(risas)…

– No, no, está bien, está bien. Son las mismas alturas en las que uno vive. Uno siempre vive en el aquí y el ahora, hasta me atrevería a decir que no hay pasado ni futuro, que en el presente están también imbuidos dentro de lo que habitamos en un momento dado; con todo esto quiero decirte que la poesía se va desarrollando y se va a transformar en todo.

“¿Qué es lo que se gana con la experiencia, con los años?, se gana, tal vez, un conocimiento más amplio de la poesía, porque se tienen muchas lecturas y muchas lecturas en distintos idiomas, si quieres muchas lecturas de otras culturas y de otros idiomas que no conocemos, pero con el avance y el desarrollo también de los traductores profesionales, que ya los hay en la lengua española, vamos conociendo a poetas suecos, a poetas en Dinamarca, a poetas africanos, chinos, japoneses y todo este cúmulo se desarrolla en nosotros. En la poesía siempre debe de haber madurez e inmadurez, juventud y experiencia, conocimiento”.

– Hablando de traducciones, ¿qué tanto podemos confiar en una traducción poética?

– Bueno, aquí hay un problema fuerte, porque hasta ahora puede haber espléndidas traducciones, pero no se logra captar en otro idioma la musicalidad, el ritmo y la esencia de lo que puede ser un poema, pero ha habido grandes traductores. Octavio Paz era un magnifico traductor y lo mismo podemos decir de muchos poetas.

“Por ejemplo, cuando yo leí por primera vez Anábasis de Saint-John Perse, realmente me emocionó mucho porque era una traducción espléndida del poeta y traductor mexicano Octavio G. Barreda. Entonces lo que tiene que hacer un traductor de poesía es tener un conocimiento de muchas cuestiones, de filología, de la gramática que está traduciendo, esta gramática tan especial que es la poesía, pero tiene que ser así y tiene que crear también en un momento dado, tiene que sacrificar algunas cuestiones, no para cambiarlas, sino, tal vez, para interpretarlas.

“El poeta traductor muchas veces se convierte también en un escritor que está haciendo una nueva versión. Por ejemplo, ¿por qué en el mundo y en cualquier idioma tenemos tantas versiones de la Ilíada y la Odisea?, primero, porque son poemas fundacionales de una cultura, pero conforme se traducen, primero al latín, después a las lenguas romances, por hablar únicamente de nuestros idiomas romances, como el francés, el italiano, el español, el portugués; cada época y cada siglo ha tenido su Ilíada y su Odisea y ha llegado a los lectores de distintas maneras. Se le agrega también el espíritu, el ethos, una época a las traducciones, pero… (risas)… esta plática que hemos iniciado tú y yo, podría ser larguísima”.

– Sí, sí. Y te quería comentar que Pedro Serrano me decía que un poema, para poder ser traducido, tiene que ser un buen poema, en cambio, Mohsen Emadi, el poeta persa, me decía que todo poema puede ser traducido y que el traductor puede crear otro poema, de ser necesario.

– Ambos tienen la razón. Lo que dice Pedro Serrano, ¿por qué se habría de traducir al español un poeta menor ruso, por ejemplo?, ¿qué nos aportaría?, es muy poco, ya que tenemos tantos poetas menores en México, ¿qué aportaría ese poeta a nuestra poesía mexicana? Nada. Pero si traducimos un buen poema de Boris Pasternak, de Mayakovski o de cualquier gran poeta ruso de cualquier tiempo, entonces sí fortalece nuestra poesía. Y siguiendo con estos ejemplos, los grandes poetas griegos del siglo XX fueron traducidos o han sido traducidos, los más grandes poetas como Odysséas Elýtis, Kazantzakis y como tantos poetas más.

Óscar Oliva dice que no sabe qué le falta a la poesía mexicana, pero que, como todo arte y como en todas las cuestiones humanas, tendemos a sobrevalorar las cosas.

“Yo puedo sobrevalorar la ciudad en que vivo en estos momentos y es una ciudad espantosa (risas), para algunos, pero para otros no. Entonces no me gusta ser contundente en estas cuestiones. La poesía mexicana tiene debilidades, pero también tiene grandes aportaciones al sentimiento mexicano, a la sociedad misma, a la historia. E insisto, esta valoración la tienen que hacer los lectores, y aquellos que analizan, que realizan trabajos lingüísticos y trabajos de interpretación de ciertos movimientos y posiciones poéticas”.

– ¿Puedes mencionar a cinco poetas mexicanos vivos imprescindibles para ti?

– Cómo no. Bueno, pero si digo cinco se van a enojar los otros cinco conmigo (risas)… Pero sí, a ver… Pondría en esta lista a Jaime Labastida, poeta profundo, muy reflexivo, muy bien hecho, con muchas raíces filosóficas. Pondría a Marco Antonio Campos, que ha sido un constante viajero en su vida y ha ahondado espléndidamente en otros idiomas, como el alemán, el inglés, el portugués, el italiano y ha visitado muchos países. Podría pensar también en Coral Bracho, porque es una estupenda poeta, es una poeta que emerge y se sumerge en el lenguaje con una claridad extraordinaria. Me gustaría mencionar también a la poeta Gloria Gervitz, que está haciendo una monumental obra, porque ella maneja otras culturas, la española, la mexicana, las culturas prehispánicas, la cultura judía, sefardí, y es una extraordinaria poeta que se compromete con el lenguaje, con la violencia de esos pueblos.

“Me gustaría mencionar también a Eduardo Lizalde, que es un poeta muy fuerte, ríspido en muchos momentos, pero es un poeta que está dentro del orden de lo clásico, lo mismo que denuesta contra la moralidad y la inmoralidad de la sociedad, al mismo tiempo hace reflexiones históricas y filosóficas. Y claro, lo que decía yo un poco de broma, creo que la poesía mexicana es una poesía bastante potente, con mucha fuerza, donde están encontradas también otras voces de mujeres y de hombres jóvenes que escriben poesía y que están también encontrando otros caminos que sus maestros les señalaron en algún momento dado, pero la búsqueda me parece muy importante, siempre la búsqueda es para que la poesía no termine y se continúe trabajando.

Sobre la crítica poética y su utilidad, Oliva nos comenta: “Decía T. S. Eliot que cuando surge una gran poesía, en un idioma, en una lengua, es cuando hay muchos lectores y cuando hay grandes críticos; esto podría conjuntarse y desarrollar más el trabajo poético. Yo creo que Eliot tiene razón y a pesar de que se dice que nadie lee poesía, yo creo que sí se lee poesía, no grandes masas, porque hay muchos asuntos sociológicos, económicos, políticos, de gusto, que impiden que la poesía sea leída por muchísimas personas”.

– Margarito Cuellar decía que nos leemos a nosotros mismos, que la poesía es de autoconsumo, ¿qué opinas de eso?

– Es posible que así sea, pero no quiero ser, como te dije al principio, tan contundente. Yo he visto aquí en mi pueblo a mucha gente, a muchos señores y señoras, que no tienen nada que ver o tienen que ver muy poco con la poesía, que leen a Jaime Sabines, Rosario Castellanos, Amado Nervo, Nicolás Guillen; y a los muchachos y muchachas de educación básica los he visto con libros de poesía; entonces tampoco ha habido en nuestro país estudiosos de lo que es la lectura de poesía, hay estudiosos de la lectura en general, la lectura de ficción, pero un estudioso de la poesía, no; aunque es posible que haya habido acercamientos. Por ejemplo, las antologías de poesía yo creo que sí se leen bastante, y no por obligación en las escuelas, sino por gusto. Pero también es un asunto de tipo sociológico que esperamos que próximamente, dentro de unos quinientos años, se pueda trabajar seriamente en esto… (risas)…

– Eduardo Milán me decía que ya mucha gente escribe poesía, por eso se han perdido los parámetros críticos, ¿coincides con esa afirmación?

– Tiene razón Eduardo, pero también no tiene razón. Tiene razón en el sentido… y esto también lo he visto en varias partes del país, en distintas ciudades, yo viajo mucho o viajaba porque ahorita es imposible viajar: si los jóvenes o los lectores que comienzan a leer poesía, se dejan llevar por esos parámetros de poesías muy pequeñas, mal trabajadas, sin experimentar nada, sin trabajo del lenguaje, únicamente con un realismo copiado de la literatura norteamericana, un realismo sucio, diciendo palabrotas, pues se van a quedar en lectores sin ser creadores; un lector de poesía tiene que ser un creador también.

“Decía Emmanuel Carballo que había lectores Eva y lectores Adán; no me gusta mucho la comparación porque tanto Eva como Adán eran creadores, pero yo sí creo que el lector también tiene que ser una persona especializada, no cualquiera toca bien la guitarra, debe tener conocimientos exactos para tocar un violín o para tocar un instrumento musical, entonces casi, casi, ser lector también es un oficio y es también un arte. ¿Podremos llegar a eso? Está por verse y ojalá que así pudiera ser”.

– ¿Piensas que el verso libre ya está sobre explotado, que ya dio lo que tenía que dar?, ¿o se puede renovar?

– Todo conocimiento humano o experimentación humana se basa en lo anterior, en la tradición. Nosotros los poetas del 2021 no podemos estar fuera de esa tradición, ¿y cuál es nuestra tradición fundamental?, la poesía de la lengua española; entonces tenemos que conocer cómo se forma y se conforma y se expande esto que llamamos español o castellano, como le queramos llamar. Cuál es su historia, cómo se genera esa lengua, ese hablar, esos ritmos, esas aliteraciones, esas cacofonías, esas rimas, en nuestro desarrollo de la poesía. Tenemos que conocer todo eso y montarnos sobre esos puntos para poder hacer algo.

“Yo no creo que el verso libre este abandonado. Si leemos a algunos poetas mexicanos, para no salirnos de eso, están experimentando y están muy metidos en las traducciones y en el conocimiento de la poesía norteamericana, lo cual me parece extraordinario, y quieren tratar de encontrar otros ritmos, tal vez, abandonando la tradición, y me parece correcto que lo hagan, me parece imprescindible que lo hagan, pero yo creo que la gran poesía debe estar alimentada por la tradición, no podemos abandonar de golpe la tradición, está en nosotros”.

Óscar explica que la rima es un invento cultural. “Nezahualcóyotl no escribía con rima, los poetas del Popol Vuh tampoco, ni los mesopotámicos. ¿Y quién nos dice que no vamos a volver a la rima? Escuchamos hace unos días los ruidos de Marte y eso es maravilloso y sensacional, es otro sonido, es otro ruido, yo creo que podemos encontrar otros ruidos poéticos que suenen de distinta manera. Lo que sí es abominable es la rima del son ni son, ni son ni ton…

– Sin son ni ton…

– (Risas)… sí, eso es espantoso, eso hay que abolirlo. Además, ya lo abolió hace más de 120 años Rubén Darío y todos los modernistas. Entonces, hay que encontrar otras cosas y esas cosas están en nosotros, están en la propia poesía, la poesía viene de la poesía, la poesía se hace de la poesía. Creo que en estos momentos y en los momentos que vienen no va a ser desechada.

– Rememorando un poco sobre tu trayectoria, ¿qué recuerdos tienes sobre los inicios de La espiga amotinada?

– Bueno, ya he hablado mucho de La espiga amotinada, pero lo que te puedo decir…

– O alguna anécdota que tengas con alguno de esos escritores…

– No, son anécdotas muy pícaras, mejor no (risas)…

– (Risas)… Ok.

– Pero lo que sí te podría decir es esto: mis maestros directos con los que conviví, el poeta catalán Agustí Bartra, Jaime Sabines, Rosario Castellanos, Efraín Huerta, en fin, muchos otros, aprendí muchísimo de ellos, pero mis verdaderos maestros fueron Jaime Labastida, Eraclio Zepeda, Juan Bañuelos y Jaime Augusto Shelley, porque trabajábamos directamente, trabajábamos leyendo a gritos…

– ¿Fueron los revolucionarios de la poesía social?

– Pues no me gusta mucho eso, se han encajado mucho en eso. Si ves la poesía de cada uno de nosotros, tiene muchas facetas, viste lo social cuando tenías que ver lo social, y los que quedamos vivos seguimos trabajando en distintas cosas. Ahora se ha caído en el panfleto, en la denuncia. Si esas denuncias que se quieren hacer con la poesía, estos hechos terribles que están pasando en México, los feminicidios, los migrantes, etc., etc., etc., si se toman así nada más y no se procesan, no queda nada. Es mejor leer un artículo periodístico o un ensayo sobre eso. Es parte de una discusión muy larga.

– Bueno, te voy a hacer la penúltima pregunta…

– Qué niña tan golpeadora… (risas)…

– Es que soy de Sonora…

– ¡Ahhhh!… (risas)… hombre, ahora me doy cuenta (risas)…

– No es grosería, es que así hablo (risas)… Te pido una disculpa.

– No, no estaba diciendo eso (risas)…

– Bueno. ¿Qué es la poesía?

– Me la pones muy difícil. La poesía para mí en estos momentos es la expresión más profunda de lo que puedo tener como memoria, pero, ¿qué memoria?, no la memoria de voltear a ver el pasado y recordar, sino de hacer explotar, hacer detonar la memoria de la imaginación.

“Creo que la imaginación es más poderosa de lo que realmente pudimos haber vivido ayer o anteayer o hace cincuenta años; esa es mi necesidad de escribir poesía en estos momentos, recuperar la memoria en la imaginación, la imaginación que también se transforma y se desarrolla a cada segundo y a cada minuto.

“Pienso que otro problema de la poesía que se llama mexicana, que no me gusta ese término, es que la única patria de un poeta, como decía Pessoa o como decía Paz, es el idioma que habita, el idioma con el que nace, con el que llega a amar y creer muchas cosas, y cometer errores y cometer engaños, entonces, eso te quiero expresar.

“En muchos, no en todos, la poesía, siento yo, es muy descarnada, no tiene carne, no tiene vitalidad, muchas veces queda nada más en cierta retórica, en cierto hueco, pero la poesía también es un juego, pero le falta, para decirlo con una palabra, tal vez un poco cursi, le falta emotividad, le falta emoción (risas)… que surja… que surja no sé de dónde, como le surgió a Rubén Darío con su Epístola a Madame Lugones, por ejemplo; que surja esa emotividad como en toda la poesía de Cesar Vallejo, Poeta en Nueva York de Lorca, los grandes desafíos lingüísticos de José Lezama Lima, ese barroquismo impresionante; si alguna crítica pudiéramos hacer. Creo que estoy respondiendo a tu última pregunta…

– Era la penúltima…

– (Risas)… Eso. Por llegar a la concisión están llegando a la perdición. La poesía es barroca, nuestra vida es barroca, los colores que vemos son barrocos, nuestra comida es barroca, nuestro pensamiento también, hasta el desierto de Sonora es barroco (risas)… Ya no digamos las montañas que estoy viendo ahorita desde mi ventana. Entonces, en fin, yo creo que a grandes rasgos en esta plática podría decirte eso.

– La última, ahora sí, para terminar, es una pregunta que les hacemos a todos los poetas: ¿Cómo ves la administración de la cultura de la 4T con Andrés Manuel? ¿Cambiarías algo? ¿Estás satisfecho?

– Yo nunca he estado satisfecho, en ningún momento, con los administradores de la cultura, nunca, nunca. Yo creo que la fuerza de nuestra cultura está en nosotros mismos, pero aquí entra un problema muy fuerte: la cultura no somos los escritores, no somos los artistas visuales, los cineastas, somos parte de ella, pero la verdadera cultura está en nuestros pueblos y en nuestros pueblos de Sonora, de Chihuahua, de Nuevo León, de Chiapas, de Yucatán, esa es la fuerza y es una cultura que se hace a diario, y no es por tratar de hacer una definición antropológica.

“Vemos cómo se desarrolla el español, aquí en estas tierras llamadas México, se desarrolla verdaderamente por la voz de los pueblos, quienes construyen, quienes edifican, poco a poco, lentamente, quienes van haciendo surgir nuevas cosas y sin demagogia alguna, pues son ellos, y somos nosotros, por supuesto; el escritor de poesía es parte de eso que llamamos pueblo, que también es un asunto muy peliagudo. Hay muchos pueblos y ahí está nuestra gran riqueza. Eso que me dijiste un poco en broma, “es que soy de Sonora”, ¡padrísimo!, y si yo te hablo con sutileza (risas)… y con otra cadencia, es porque realmente somos distintos y en lo distinto están implícitas nuestras propias preocupaciones. Entonces, la administración, pues sí, tiene sus caídas, sus reflujos, tiene sus posibilidades, pero eso no nos debe preocupar totalmente, los escritores de poesía no se deben preocupar por eso (risas)… se deben de preocupar mejor por cuál es la situación de nuestros pueblos indígenas, por ejemplo”.

– Eso me decía también Rosina Conde, que no tenemos que estar esperando a ver qué hace la administración en turno, sino nosotros ponernos a crear.

– Sí, crear y echar a andar cosas. Yo no dejo, por ejemplo, mi taller de poesía y lo doy con mucho gusto y se reúnen conmigo, dieciocho o veinte, veintidós muchachos y muchachas; ahora lo hemos parado, pero hasta diciembre del año pasado lo hacíamos de manera virtual. Ahora se ha parado un poco porque estoy reorganizándolo. Y esa es una manera y hay muchas maneras.

– Pues bueno…

– ¿Tan tan?

– Se me acabaron las preguntas (risas)… Un gusto platicar contigo.

Y nos despedimos con la promesa de tomar un tequilita pronto, “cuando se pueda”.

Óscar Oliva ha sido creador y coordinador de talleres de poesía en diversas ciudades del país. Ha colaborado en publicaciones como Casa de las Américas, Cultura Sur, México en la Cultura, Pájaro Cascabel, Prisma, Revista de Bellas Artes (segunda época), Revista Mexicana de Literatura, Revista Universidad de México y Situaciones.

 



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