quarta-feira, 10 de outubro de 2018

GABRIEL JIMÉNEZ EMÁN | Paul McCartney o la versatilidad creadora


Luego de la problemática disolución de Los Beatles en 1970, de los innumerables problemas financieros de la firma Apple y de los dilemas personales que estaban atravesando sus miembros, cada uno de ellos se apoderó de una nueva perspectiva para asumir tanto su vida personal como profesional. De modo que John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr desarrollaron sus carreras musicales y estilos de modo individual, hasta alcanzar cada uno de ellos un lenguaje definido, que fue configurando sus propios rasgos y teniendo un impacto importante en las décadas siguientes. Lennon produjo su LP Imagine, una verdadera joya, y luego otros con la Plastic Ono Band; luego Wall and Bridges, Shaved fish, Instant Karma, Legend y John Lennon Live in  New York City, Power to the People; mientras George Harrison mostraba trabajos sólidos como All things must pass y su concierto en Bangla Desh junto a Eric Clapton y a un buen número de importantes músicos, algunas de sus mejores piezas musicales. Harrison lanzó después sus notables discos Living in the material world, Dark Horse y Extratexture y estuvo activo hasta el final del siglo XX, hasta morir en el año 2001.
Durante toda la década de los 70 cada uno dio muestras fehacientes de su talante musical, sobresaliendo la de John Lennon sobre todo por la osadía que mostraba en el tratamiento de sus temas, a su voluntad de experimentación estética y a su permanente cercanía con los movimientos sociales que aspiraban el fin de la guerra y la libertad sexual, siempre al lado de su esposa Yoko Ono, artista plástica y músico también. Recorrieron buena parte del mundo como activistas, hasta que decidieron radicarse en Nueva York. Ahí, cerca del edificio donde vivían (el “Dakota”) Lennon encontraría la muerte de manos de un psicópata que le disparó a quemarropa, después de que John le firmara un autógrafo.




 Mientras, el singular bajista y multiinstrumentista de Los Beatles salía al ruedo con su disco McCartney (1970) su primer álbum iniciando la década, prosiguiendo un impresionante trayecto musical. En esta oportunidad nos referiremos a la trayectoria de Paul McCartney (Liverpool, Inglaterra, 1942) apuntando hacia algunas de sus canciones más significativas; tanto a aquellas que compuso formando parte de Los Beatles como a otras que compuso ya disuelto el  grupo, haciendo énfasis en su versatilidad expresiva: canciones líricas donde canta al amor, la naturaleza, los pájaros, el paisaje, los árboles o la vida rural, hasta canciones narrativas que cuentan historias, y otras de índole surreal u onírica que juegan con imágenes alucinantes propias de la cultura pop o psicodélica. Durante la época de los años 70 McCartney continuó con el grupo Wings (al cual perteneció también su esposa Linda Eastman, junto a Denny Seiwell y Danny Lane) una intensa producción musical que comprende los LP McCartney (1970), Ram (1971), Wild Life (1971), Red Rose Speedway (1973), Band On The Run (1973), Venus and Mars (1975), Wings At The Speed Of Sound (1976), London Town (1978) y Back To The Egg (1979) cumpliendo así con una etapa de extraordinario crecimiento musical.
En la siguiente década, McCartney se dedicaría a una producción igualmente significativa, de donde sobresalen los LP McCartney II (1980), Tug Of War (1982), Pipes Of Peace (1985), Give My Regards To Broad Street (1984), Press To Play (1986), Choba a CCCP (1988), Flowers In The Dirt (1989); mientras en la década siguiente resaltan Off The Ground (1993), Flaming Pie (1997), Run Devil Run (1999) y a comienzos del siglo XXI Driving Man (2001), Chaos and Creation In The Backyard (2005), Memory Almost Full (2007), Kisses In The Bottom (2012), y New (2013). La indetenible carrera de McCartney prosigue en años recientes con Standing Stone y Liverpool Oratorio y otras tentativas de cercanía  a la música clásica. Pocos músicos del siglo XX y de parte del XXI han realizado un recorrido tan fructífero como él, y obtenido los reconocimientos más prestigiosos dentro de la música popular, además de una inmensa audiencia en conciertos y en ventas de discos.
He seleccionado y traducido apenas 23 canciones de su vasto repertorio, incluyendo algunas que escribió mientras era un Beatle y éstas aparecían firmadas con la rúbrica Lennon-McCartney, las cuales podían identificar a su autor cuando uno de ellos se alzaba con la voz principal del tema, incluyendo en esto a George Harrison, que también cantaba los suyos. Sólo en muy pocas ocasiones, éstas eran cantadas por Ringo Starr. En varias oportunidades, McCartney solicitó los debidos permisos legales de muchas de sus canciones de la época Beatle para incluirlas en libros, videos o conciertos, pues estaban legalmente registradas con la dupla. También se han filmado videos excelentes con las canciones suyas, las cuales cuentan con una producción singularmente cuidada e imaginativa.
De esa primera época, he seleccionado algunas de las más conocidas piezas de diversos discos de Los Beatles, como son los casos de “Penny Lane”, Rocky Racoon”, Lady Madonna”, “The Long And Winding Road”, “Blackbird” o “She’s Leaving Home” (escrita ésta en colaboración con Lennon) o “The Fool On The Hill”. Estas canciones podrían definir varios segmentos de asuntos, como señalé antes: las piezas líricas cuyos temas son el amor,  la naturaleza, el paisaje, los árboles, los pájaros (“Blackbird”, “My Love”): otros de índole filosófico o religioso (“Let It Be”,  “Yesterday”, “The Long And Winding Road”), las narrativas donde se impone la anécdota o el personaje (“Rocky Raccoon”, Lovely Rita”, “Lady Madonna”, “Eleanor Rigby”), donde no dejan de estar presentes las imágenes de la cultura pop cargadas de barroquismo, u otras caracterizadas por metáforas atrevidas de origen surrealista u onírico como “Junk” o “Flaming Pie”. Preciso es anotar aquí que estas características también se advierten en buena parte de la producción de John Lennon, especialmente en el tipo de canciones como “Lucy In The Sky With Diamonds”,  “Only  A Northern Song”, “Cold Turkey”, “Yer Blues”, “Helter Skelter”, “Being For The Benefit Of Mr. Kyte!” y otras, donde Lennon muestra todo su poder imaginativo y creador.
En la producción del McCartney individual hay una desbordante cantidad de temas. Apenas en una ínfima cantidad de canciones éstos se hallan representados aquí, colocando al final de las mismas los álbumes a las que pertenecen. Soy perfectamente consciente de que la letra de una canción es inseparable de su música; de que una letra por sí sola no posee la significación completa que adquiere a través de su sonido arpegiado con notas, y mucho menos cuando son vertidas a otro idioma; de ahí lo difícil de este ejercicio, el cual sin embargo vale la pena intentar cuando se lo aborda con pasión, tratando de restablecer a cada línea una musicalidad acorde con el ritmo intrínseco de cada verso,  evadiendo una crasa literalidad e intentando el ritmo peculiar del poema (existe una zona del texto donde el significante y el sonido se abrazan definitivamente) para que la canción retome por si misma su valor artístico. No sé si lo he logrado, pero al menos he tratado de acercarme a estas canciones en un tono de reconocimiento personal por todo lo que Los Beatles significaron para mí en los tempranos años de adolescencia y juventud, rindiendo un tributo a uno de los creadores medulares de la música popular en lengua inglesa y a uno de los grupos musicales que han marcado para siempre la sensibilidad contemporánea.


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Edição preparada por Floriano Martins. Agradecimentos a todos os colaboradores. Foto inicial dos Beatles assinada por Bob Whitaker (Reino Unido, 1939-2011). Página ilustrada com obras de Peter Blake (Reino Unido, 1932), artista convidado da presente edição.


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Agulha Revista de Cultura
Número 120 | Outubro de 2018
editor geral | FLORIANO MARTINS | floriano.agulha@gmail.com
editor assistente | MÁRCIO SIMÕES | mxsimoes@hotmail.com
logo & design | FLORIANO MARTINS
revisão de textos & difusão | FLORIANO MARTINS | MÁRCIO SIMÕES




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