quarta-feira, 15 de maio de 2019

FRANCISCO R. PASTORIZA | Arte en Egipto: surrealismo y vanguardia


En diciembre de 1938 se fundó en El Cairo el colectivo Art et Liberté, en un Egipto donde el Estado colaboraba en la organización y financiación de exposiciones de arte con instituciones como la Société des amis de l’art, presidida por el totalitario Mohammad Khalil, quien organizaba cada año el Salón du Caire, conservador y canónico.
El favoritismo de la Société llevó a varios artistas a formar grupos independientes para promover la obra de creadores emergentes y poco conocidos que no tenían acceso al Salón. El grupo Art et Liberté inició su andadura con un Manifiesto de título expresivo: “Viva el arte degenerado” (así había calificado el nazismo una exposición de 1937 en Munich con obras de Max ErnstKandinskyPaul KleeEdward MunchMarc Chagall entre otros). Estaba formado por una inquieta generación de jóvenes artistas, intelectuales y activistas, unidos por su afinidad intelectual más que por su nacionalidad, que perseguían también una reforma cultural y política.
Se aunaron en torno a conceptos y estilos vanguardistas  e iniciaron una serie de contactos con movimientos artísticos internacionales para intercambiar trabajos y experiencias, el más destacado de los cuales fue el surrealismo. Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial Art et Liberté se involucró en la lucha contra el fascismo, el nacionalismo y el colonialismo.





 Para Art et Liberté el surrealismo era, además de un movimiento artístico, un llamamiento a la revolución social y moral. Su impulsor, el poeta egipcio Georges Henein, introdujo el surrealismo en su país y dio a conocer la obra de Robert Penrose y Breton a través de conferencias y exposiciones. Uno de sus textos de 1939, “À contre-cloison” inspiró la obra “Niña y monstruo” (1942), de Inji Efflatoun, que muestra a una pareja representada por dos cabezas en un charco de llamas y sangre. Otra mujer, Amy Nimr, amiga de Henry Miller en París, realizó su obra “Esqueleto bajo el agua” después de haber sufrido la pérdida de uno de sus hijos por la explosión de una bomba camuflada en la arena.
La guerra y sus efectos destructivos actuaron de coagulante de la producción artística y literaria del grupo. Campos de batalla, imágenes de destrucción y muerte, gentes afectadas por el dolor, la angustia y la ansiedad, son los ingredientes de la sección “La voz de los cañones” de esta exposición. Entre 1942 y 1945 Samir Rafi pinta desnudos a través de una visión surrealista del bombardeo de Alejandría. Las imágenes de mujeres obligadas a prostituirse a causa de la guerra se reflejan en los cuerpos rotos y deformados de las pinturas de Mahmoud Saïd, Amy Nimr o Fouad Kamel de la sección “La mujer de la ciudad”, título inspirado en el poema de George Henein“Saint Louis Blues”. A ellas se suman las imágenes de soldados mutilados y escenarios de destrucción provocados por la guerra.
En relación con España, el grupo tuvo contactos con la oposición al franquismo: la ilustración de su manifiesto “Viva el arte degenerado” era una reproducción del Guernica de Picasso mientras una de sus publicaciones llevaba el título “Don Quichotte”. George Henein había vivido su adolescencia en Madrid, donde su padre fue embajador.
En los años cuarenta Art et Liberté denunciaba en sus figuras deformadas y distorsionadas el estado de injusticia en el que se encontraba sumido el país, las desigualdades económicas, la explotación de los trabajadores por una clase de magnates y terratenientes feudales. Se pueden ver en la sección “Cuerpos fragmentados”, en obras como “Bastonazos” de Antoine Malliarakis, quien firmaba como Mayo, una denuncia de la represión policial, y en las de Ramses Younane y Hassan El-Telminasi. La fragmentación de la figura humana era el modo de Art et Liberté de oponerse al simbolismo y al naturalismo burgueses.
Hay en esta exposición una rica representación de la fotografía egipcia de la década de los años 30 del siglo XX: obras de Ida KarHassiaRamzi ZolqomahVan Leo… en las que estos artistas experimentan con las solarizaciones de Man Ray y los fotomontajes de Herschel. La fotógrafa norteamericana Lee Miller fue una activa componente del grupo cuando se trasladó a vivir a Egipto tras su matrimonio con el empresario Aziz Eoui Bey.
Tras la escisión del surrealismo en dos grupos, el de Dalí y Magritte y el de quienes practicaban la escritura y el dibujo automáticos, uno de los teóricos de Art et Liberté, Ramses Younane creó una tercera vía a la que denominó Realismo subjetivo, mediante el cual los artistas incorporaban símbolos reconocibles (inscripciones antiguas, motivos faraónicos y coptos) en obras generadas por el inconsciente. Y en 1946, tras la disolución de Art et Liberté, otros de sus integrantes crearon el Grupo de Arte Contemporáneo, centrado en desarrollar lo que sus artistas denominaban un arte egipcio auténtico, centrado en la tradición popular, incorporando mitos y supersticiones. Se trataba de integrar lo faraónico con lo islámico, pero terminó siendo  un movimiento de exaltación nacionalista.


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EDIÇÃO COMEMORATIVA | CENTENÁRIO DO SURREALISMO 1919-2019
Artista convidado: Jan Dočekal (República Checa, 1943)


Agulha Revista de Cultura
20 ANOS O MUNDO CONOSCO
Número 134 | Maio de 2019
editor geral | FLORIANO MARTINS | floriano.agulha@gmail.com
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