sábado, 13 de abril de 2024

VIVIANA MARCELA IRIART | Julio Emilio Moliné habla de sus viajes con Joan Báez

 

En Argentina fue donde más amenazaron a Joan, nos echaron de un hotel, tiraron bombas lacrimógenas en una reunión (...) siempre había un Ford Falcón sin placas que nos seguía a todas partes. Dentro de él había cuatro tipos misteriosos.

JULIO EMILIO MOLINÉ

 


JULIO EMILIO MOLINÉ. Cineasta independiente basado en el área de Los Ángeles, California. Se especializa en la producción, dirección y edición de material factual para cadenas de televisión en los Estados Unidos y distribución internacional. Moliné vivió en Santiago, Chile, desde su infancia hasta sus estudios en la Universidad de Chile. Abandonó el país luego del golpe de estado de Augusto Pinochet para luego continuar sus estudios en la Universidad de Iowa. Después de graduarse con honores en el departamento de cine y televisión, Moliné trabajó en San Francisco, California, en una estación de televisión hispana. Hechos significativos durante su periodo allí incluyen haber cubierto la Revolución Sandinista en Nicaragua, el asesinato del Mayor Moscone y Harvey Milk, y la tragedia de People’s Temple.

En 1980 Moliné comenzó a trabajar como documentalista en una estación de televisión en San José, California, afiliada a la cadena PBS. Su documental (en asociación con John Chapman) There But For Fortune sigue a la cantante Joan Báez en una frustrada gira por América Latina. Este documental ganó varios premios.

Su documental en tres partes Silicon Valley fue estrenado en 1986 y es considerado como una de las fuentes históricas más importantes acerca de la industria de alta tecnología en esa área. Incluye entrevistas con Steve Jobs y Steve Wozniak (APPLE), Bob Noyce y Gordon Moore (INTEL), Jerry Sanders (AMD) y otros.

En 1989, Moliné fue uno de los productores de la serie The astronomers, la primera serie de televisión que utilizo CGI para reproducir eventos astronómicos.

Moliné fue también productor de la serie Intimate strangers acerca de microbiología; la serie North mission road acerca de medicina forense; Storytime, una serie acerca de la literatura para niños; Great quakes, acerca de grandes terremotos que han azotado al mundo en el siglo veinte.

 

VMI | Julio, ¿cómo te integraste a la gira humanitaria y de conciertos que Joan Báez realizó en 1981 por Argentina, Brasil y Chile para solidarizarse con las víctimas de esas dictaduras?

JEM | Un lunes por la mañana a finales de abril de 1981 recibí un llamado en el trabajo (yo trabajaba en una estación de televisión) de parte de mi amigo John Chapman, un cineasta independiente de San Francisco. Me dijo: “Que tal te gustaría ir en gira por Latinoamérica con Joan Báez por un mes? ¿Qué te parece? La filmamos y hacemos un documental.”

Yo hablo castellano, había vivido muchos años en Chile, y había viajado por Argentina, así es que John pensó que era un buen socio para esta aventura. John era un tipo muy interesante. Un poco mayor que yo, había trabajado en Apocalypse Now con Francis Coppola y de ahí se enamoró del cine. Hasta aparece como extra en una de las últimas escenas de esa película. En 1978 fue a Nicaragua durante la revolución Sandinista y filmó un documental muy bueno, Scenes of a Revolution. Como yo también había estado filmando en ese entonces en Nicaragua nos hicimos amigos.

No dude en contestarle que sí, que yo lo ayudaría a filmar, aunque no tenía vacaciones así es que tendría que conseguir permiso sin sueldo de mi trabajo.

La otra complicación era que mi esposa estaba embarazada y se suponía que nuestra hija llegaría durante la gira, así es que tendría que consultar con ella para ver si esto le parecía buena idea. Generosamente ella dijo que si. Y nuestra hija Andrea nació cuando estábamos en Buenos Aires entrevistando a un periodista del New York Times.

La noche de ese lunes cuando recibí el llamado de John nos reunimos con Joan en un restorán chino en Palo Alto. Joan me dio el visto bueno y empezamos los trámites de preparación.

 

VMI | ¿Qué impresión te causó Joan?

JEM | Recuerdo haber estado un poco en shock por estar comiendo arroz chino con una persona tan famosa. Además de ser una mujer muy atractiva, ella era muy amigable y cálida. Nos hizo un montón de preguntas acerca de Latinoamérica, algunas muy bien informadas y otras no tanto, y pagó por la comida.

Ella me dejo una muy buena impresión por su cortesía y su buen humor.

 

VMI | ¿Qué día comenzó la gira?

JEM | John y yo partimos de San Francisco el tres de mayo de 1981. Nos reunimos con Joan y Jeannie ese día en Ciudad de México, donde hicimos una entrevista con la doctora argentina Laura Bonaparte (su familia sufrió mucho a manos de la dictadura), y esa noche Joan dio un concierto en donde aprovechamos de probar los equipos.

Al día siguiente partimos a Argentina donde estuvimos hasta mayo 15, día en el cual cruzamos los Andes rumbo a Chile. Allí estuvimos en Santiago hasta el 19 de mayo, cuando partimos a Brasil. Estuvimos en Sao Paulo y Rio por algunos días (no recuerdo las fechas exactas) y luego fuimos a Nicaragua. Después de eso John y yo volvimos a USA y Joan y Jeannie fueron a Venezuela.

 

VMI | Esa gira quedó registrada, salvo el viaje a Venezuela y Nicaragua, en el maravilloso documental Joan Báez in Latin America: There but for fortune. ¿De quién fue la idea de realizar el documental? ¿Cuál era el objetivo? ¿Cómo se financió?

JEM | El principal motor del documental fue John Chapman, quien convenció a Joan de lo bueno que sería grabar su gira para la historia. Mucho del financiamiento para la gira vino de Diamonds & Rust, la compañía de Joan en California. Mi salario lo pago KTEH TV, la estación de televisión en San José, California, en donde yo trabajaba en ese entonces. Cuando yo pedí permiso sin pago para ir con Joan a Latinoamérica a filmar, Peter Baker, mi productor ejecutivo, convenció a Maynard Orme, el gerente de la estación, que esto era una idea que ellos debían apoyar. Fue un acto de coraje que ya casi no se ve en estos días, porque yo había trabajado allí menos de un año (y solo tenía 27 años). KTEH también presto los equipos de filmación, financió la post producción, y los gastos editoriales. El pobre John la vio bastante difícil durante la post producción porque el era independiente así es que nadie le estaba pagando nada.

Trágicamente, John Chapman falleció en un accidente en 1983, menos de un año después de que terminamos el documental. Él estaba filmando un documental en Micronesia.

 

VMI | ¿Crees que Joan Báez imaginaba que iba a recibir amenazas de muerte, bombas, gases lacrimógenos y censura de sus conciertos en los tres países?

JEM | No. Ella creía que sería difícil, pero nunca hasta el extremo que lo fue. Quien sembró la semilla de la gira en la mente de Joan fue el escritor chileno Fernando Alegría, que entonces era profesor de literatura en Stanford. Él creía que las cosas estaban ablandándose un poco en el Cono Sur y que la visita de Joan daría mucha energía a los pueblos latinoamericanos y en especial, a los que estaban protestando contra las dictaduras.

 

VMI | ¿Cómo hicieron para filmar el documental estando todo el tiempo vigilados por los cuerpos represivos de las dictaduras?

JEM | Fue muy difícil porque el miedo era más común que el
sol, y por buen motivo. Muy pocos en USA sabían de la guerra sucia en Argentina y de los escuadrones de la muerte en Brasil, y de la DINA /CNI en Chile, pero nosotros si lo sabíamos. En USA esto era totalmente ignorado por la mayoría. Hay que recordar que en 1980 Reagan fue elegido presidente en USA con el mandato de retroceder muchos de los avances liberales que se habían conseguido durante los 70. Pero yo había vivido la dictadura de Pinochet y sabía que íbamos a estar vigilados. Lo más probable era que confiscaran nuestros equipos en el aeropuerto y allí se habría terminado el documental. Por ese motivo, decidimos viajar súper light, con un par de cámaras Elmo Súper 8, grabadoras de cassette Sony TCD 5 y una maleta grandota de película Kodachrome y Ektachrome. Teníamos un par de luces y un trípode y eso era todo.

Muchas de las escenas del documental son interiores: conciertos, departamentos, casas de amigos, etc. Así podíamos dejar la vigilancia afuera y filmar lo que podíamos con las pocas luces que teníamos. Para las escenas exteriores generalmente íbamos sin Joan porque ella atraía mucha atención. ¡Salíamos John y yo con la cámara y ya! Hasta me acuerdo haber ido solo a una población pobre una tarde, en las afueras de Buenos Aires, a filmar a los pobladores. Algunas de estas tomas están en el documental.

 

VMI | ¿Quiénes integraban el equipo de Joan Báez además de ti?

JEM | Solo viajamos cuatro: Joan, Jeannie Murphy, que era como la productora/manager de Joan, John y yo. Curiosamente, en Chile la prensa amarilla insinuó que John y yo éramos “los amigos” de Joan y Jeannie pero eso era una invención de gente a servicio de la dictadura. Sin embargo, a mis amigos en Chile esto les causo mucha gracia y me lo hicieron saber repetidamente. En cada país hubo mucha gente que nos ayudó y que hizo posible que solo nosotros cuatro pudiéramos hacer la gira y el documental.

 

VMI | ¿Hubo un país más peligroso que otros o en todos Joan Báez fue perseguida por igual?

JEM | Lejos lo de más susto fue Argentina, aunque creo que los militares estaban más interesados en que a Joan no le sucediera nada que en causarle daño. Especulación mía, pero creo que en Chile Pinochet estaba mucho más seguro de su poder en comparación a los militares argentinos o brasileños. Brasil en ese entonces era una casa de locos, o por lo menos así lo sentí yo.

En Argentina fue donde más amenazaron a Joan, nos echaron de un hotel, tiraron bombas lacrimógenas en una reunión, etc. Además, siempre había un Ford Falcón sin placas que nos seguía a todas partes. Dentro de él había cuatro tipos misteriosos. En Buenos Aires fue el único lugar donde yo estuve realmente asustado, llegué hasta dudar si debía echar a andar el auto porque podía tener una bomba. Esa noche de mi susto, a propósito, fue la noche que nació mi hija, y yo estaba tratando de contactarme con mi esposa en uno de esos centros telefónicos que se usaban entonces.

En Chile la cuestión fue más sutil. Igual Joan no pudo cantar en conciertos pagados, pero por lo menos pudo cantar en público. Si nos siguieron yo no me di cuenta, pero seguro que lo hicieron.

Brasil estaba sufriendo una epidemia de “car bombings” (carro-bombas) en esos días, muchos de los cuales fueron atribuidos a la dictadura cuando la verdad se supo después. Pero en ese entonces no lo sabíamos, y la dictadura lo usó para prevenir los conciertos para “proteger al público.”

 

VMI | ¿Con que organizaciones de derechos humanos y personalidades se reunió Joan Báez en cada país? ¿Cuál encuentro, o encuentros, crees que la impactaron más emocionalmente?

JEM | En Argentina y Chile el Servicio Paz y Justicia (SERPAJ) fue el que más esfuerzo puso para organizar los encuentros de Joan con el pueblo. En Buenos Aires ellos ayudaron a Joan a contactarse con las Madres de Plaza de Mayo y con otros activistas y víctimas de la dictadura.

Lo que más la impactó debieras preguntárselo a ella, pero en mi opinión sus reuniones con las Madres en Argentina y Chile fueron muy impresionantes. Joan misma lo dijo, que los problemas con los conciertos no eran nada comparados con el sufrimiento de las madres. Y quedaba muy afectada después de las reuniones con ellas. Adolfo Pérez Esquivel, en Argentina, fue muy impactante también, por su coraje y su sencillez. Con Joan se tenían un respeto mutuo profundo basado en su admiración por el pacifismo de Gandhi.

 

VMI | Un año antes Pérez Esquivel, ex prisionero de la dictadura argentina, había recibo el Premio Nobel de la Paz, ¿recuerdas cómo fue el primer encuentro entre Joan y él?

JEM | Él estaba esperándonos esa noche en el aeropuerto en Buenos Aires y nos ayudó para que no tuviéramos problemas en la aduana. Los burócratas de turno estaban muy interesados en saber porque teníamos tantos rollos de película. Tratamos de explicarles que era porque estábamos haciendo una “home movie” (película casera) para Joan, pero teníamos problemas de que nos creyeran.

Adolfo intervino y mediante presión suave pero directa les aseguró que todo lo que traíamos no era fuera de lo usual para una artista como Joan. Era tarde esa noche así es que nos fuimos directo al hotel a dormir.

Al día siguiente hubo una conferencia de prensa en el SERPAJ, con Adolfo y Joan con una buena cantidad de periodistas. No recuerdo haber visto cámaras de televisión. Esta escena está en el documental.

 

VMI | ¿Recuerdas cómo fue el primer encuentro de Joan con las Madres de Plaza de Mayo de Argentina?

JEM | El primer encuentro fue una visita que hicimos a una oficina grande cerca del centro de Buenos Aires. Puede que haya sido la sede de las Madres, pero no tengo constancia de esto.

Había unas treinta o cuarenta personas allí, muchas de ellas madres, y se sentaron en contra de las paredes de unas piezas grandes, casi con las manos cruzadas en su falda. Algunas tenían un pañuelo blanco.

Después de un breve momento tenso, Joan saco la guitarra y cantó un par de canciones. Luego se sentó junto a las madres. Una de ellas le empezó a contar su tragedia mientras Joan escuchaba. Se abrazaron y la madre lloraba.

Al final Joan canto otra canción. Cuando nos fuimos de allí Joan estaba muy triste.

 

VMI | ¿Joan pudo marchar con las Madres en la Plaza de Mayo?

JEM | Joan no pudo marchar ese jueves con las madres. Esa mañana se habían reunido los dirigentes del SERPAJ y acordaron que era contraproducente que Joan marchara esa tarde. Adolfo no estaba de acuerdo y así lo dijo.

Joan tampoco estaba muy contenta con esta decisión, pero respetó lo que querían porque los que vivían allí eran los que tendrían que sufrir las consecuencias.

Esos eran días muy frágiles en Argentina y los directivos del SERPAJ creían que la dictadura iba a utilizar la aparición de Joan junto a las madres como una intervención extranjera con intereses opuestos al pueblo argentino.

Esa tarde Joan estuvo dando vueltas a la plaza en un taxi. Nosotros nos bajamos y yo tomé fotos y John filmó a las madres. Es por eso que no aparece Joan marchando con las madres en el documental.

 

VMI | ¿Joan pudo cantar en público en Buenos Aires?

JEM | En Argentina Joan no pudo cantar en público. Si mal no recuerdo cantó en un departamento con mucha gente que había sufrido a manos de la dictadura, en el SERPAJ, y no recuerdo que haya cantado en otro sitio, y nunca abierto al público.

Curiosamente el viernes ocho de mayo (la noche que nació mi hija acá en California), después de entrevistar al periodista del NY Times fuimos a un concierto de Charly García y Gilberto Gil.


Joan iba con la ilusión de poder subir al escenario y darle una sorpresa al público y cantar una o dos canciones, pero una vez que llegamos sus esperanzas fueron frustradas. Charly García saludó a Joan diciéndole al público que se encontraba presente, el público aplaudió, Joan saludo, pero no dijo nada. Después supimos que había habido amenazas veladas de consecuencias graves si Joan cantaba.

Al terminar el concierto fuimos a recoger nuestro auto (un amigo del SERPAJ nos llevaba a todos lados), y descubrimos que los cuatro neumáticos estaban pinchados. Era la forma que los del Ford Falcón se aseguraron que no nos iban a perder en la multitud del concierto.

Esa noche Joan volvió al hotel muy deprimida.

 

VMI | ¿Deprimida por los neumáticos pinchados o por no poder cantar?

JEM | Los neumáticos era lo de menos. Ella estaba triste y frustrada porque se le prohibía hacer lo que ella había venido a hacer que era cantar.

Ahora, muchos años después, creo que no hubiera pasado absolutamente nada si Joan hubiera cantado. Quizá hubiera sido una válvula de escape para el pueblo que en ese entonces estaba tan azotado, pero no creo que Joan hubiera dicho algo desde el escenario para poner en problemas a los organizadores de los conciertos.

 

VMI | ¿Joan se lamentaba por lo que la dictadura le estaba haciendo?

JEM | Nunca escuché a Joan lamentarse. Ese no es su estilo.

 

VMI | ¿Cuál es su estilo?

JEM | Estoico. Sin quejarse de sus penas personales porque reconoce que hay otros que llevan penas mucho más grandes.

 

VMI | ¿En qué idioma se comunicaba Joan?

JEM | Siempre en inglés. Ella entiende el castellano muy bien, pero se siente mucho más cómoda comunicándose en inglés.

 

VMI | ¿Tú hacías de traductor además de filmar y sacar fotos?

JEM | Yo era co-director del documental, sonidista, fotógrafo e interprete. Algunas veces también fui camarógrafo.

 

VMI | Después viajaron a Chile. ¿Cómo trató Pinochet a Joan Báez?

JEM | Bueno, nunca tuvimos una reunión con Pinochet ni mucho menos. En general el trato fue más sofisticado que en Argentina, pero igual Joan no pudo dar conciertos pagados. Un personaje famoso en Chile por su trabajo en el folclore y en la radio, Ricardo García, nos dijo en una entrevista que no existía una prohibición formal en contra de Joan, pero lo que si había era una “self-censorship” (autocensura) donde todos tenían miedo de organizar algo por lo que pudiera pasar.

Es obvio que fuimos vigilados, pero de una forma mucho más sutil que en Argentina.

Al salir de Chile rumbo a Brasil nos robaron un par de rollos de película de una de mis maletas. Cuando le contamos esto a nuestros amigos en Chile ellos hicieron una demanda judicial (sin éxito) y se movieron bastante con este asunto.

Seis meses después llego un paquete sin remitente a la estación de TV donde yo trabajaba con los dos rollos de película que habían sido robados. Nunca resolvimos el misterio.

Un par de años más tarde, en 1983, quise volver a Chile a visitar a mis padres. Iríamos en el mes de julio. Un mes antes de nuestra visita, ya con los pasajes comprados, recibimos un llamado de Chile de mi padre diciendo que era mejor que no fuéramos porque ellos estaban recibiendo llamadas telefónicas en la madrugada que decían: “Julio va a morir en julio.” Cancelamos ese viaje. En 1985 pudimos ir a Chile con la familia, pero íbamos muy asustados.

 

VMI | Espeluznante. ¿Los rollos los pudieron incluir en el documental o ya lo habían editado?

JEM | Según recuerdo, todavía había tiempo de incluir el material en el documental, pero no había nada tan valioso que lo mereciera. Mucho material muy bueno no se incluyó.

 

VMI | ¿Con qué activistas y organismos de derechos humanos pudo reunirse Joan en Chile?

JEM | Principalmente con SERPAJ y artistas chilenos. También tuvo una reunión con víctimas de la dictadura en la Vicaria de la Solidaridad, en el centro de Santiago.

 

VMI | ¿Recuerdas cómo fue ese encuentro con las víctimas?

JEM | Fue muy emocionante, con las madres llorando en el patio central de la Vicaria.

Joan cantó “No Nos Moverán” y las madres se le unieron. Una de ellas tomó el brazo de Joan y orgullosa cantaba con ella. Le regalaron un chaleco de lana, estilo chilote, que Joan usó mucho durante el resto del viaje.

Tengo una foto de John Chapman filmando a Joan en ese patio cantando con las madres y atrás se ve un gran letrero dedicado a Oscar Romero que dice: “Nadie muere para siempre.”

 

VMI | En Chile logró dar un concierto casi clandestino, ¿recuerdas cómo se organizó? ¿cómo se sentían Joan y el público?

JEM | En Chile Joan canto en varias partes: en una peña en el centro de Santiago, en un servicio religioso católico en una iglesia católica en la plaza Pedro de Valdivia, en un auditorio de una iglesia en Ñuñoa, en la sede Macul de la Universidad de Chile, y en un par de reuniones en casas de artistas o amigos del SERPAJ.

El único “concierto” fue el del auditorio de la iglesia donde había tres buses de policías afuera. No recuerdo si se bajaron de los buses, pero llama la atención de que estuvieran allí porque creo que el concierto se organizó ese mismo día, no recuerdo por quien. ¿Cómo supo la policía que habría un concierto esa noche?

Esa noche también cantaron músicos chilenos como Santiago Del Nuevo Extremo y otros. El auditorio estaba repleto y afuera en la calle también. Pusieron altoparlantes para que los que estaban afuera pudieran escuchar.

Recuerdo que había muchas personas que eran famosas, artistas, cantantes, actores, etc., que estaban en contra del régimen de Pinochet. Cuando Joan cantó “We shall not be moved” (No nos moverán) el público empezó a cantar “el pueblo unido jamás será vencido” que era una de las consignas de la Unidad Popular durante el gobierno de Allende. Ahí sí que tuve miedo, pensando en la policía afuera. Si hubieran tirado una bomba lacrimógena adentro hubiera sido muy peligroso porque el auditorio estaba repleto y las puertas cerradas.

 

VMI | Hay un CD, pirata lamentablemente, de ese concierto y por eso sé que la canción era “Here’s to you” (Esto es para Usted) y al final de la canción Joan dice, en español, “Sí, es verdad”. Es un momento que eriza la piel, de emoción y de miedo. ¿Recuerdas cómo se sintió Joan después del concierto? ¿contenta? ¿atemorizada por la policía?

JEM | Lo que recuerdo es que Joan estaba muy contenta por haber podido cantar. Hasta ese entonces había sufrido mucha frustración y ese público chileno respondió de una forma tan enérgica y vital que le levantó el ánimo a Joan.

No recuerdo que ella estuviera atemorizada por la policía chilena. Ellos estaban de uniforme y se comportaron en forma disciplinada. Era peor en Buenos Aires donde andaban de civil y las amenazas llovían y nadie sabía de dónde venían.

 

VMI | De Chile partieron hacia Brasil y, ¿cómo fue Joan recibida allí?

JEM | El pueblo brasileño la recibió con mucho cariño, y a pesar de que tampoco pudo cantar, cada vez que aparecía en público la gente la aplaudía.

Joan se reunió con muchos representantes del Partido de los Trabajadores (PT). Eduardo Suplicy, que creo era un congresista en ese entonces, nos llevó a muchos lados, incluso a una reunión con Lula en las afueras de Sao Paulo en el sindicato de los trabajadores de autos.

Suplicy trató de conseguir un permiso para que Joan pudiera dar un concierto, hasta me acuerdo que fuimos a una estación de policía local para que Suplicy hiciera los trámites, pero sin éxito.

Fuimos a un concierto de Ze Ramalho y él la recibió muy amablemente en el vestuario (entre nubes de humo de yerba), pero le pidieron que no cantara, porque tenían temor de lo que pudiera suceder con las autoridades.

 

VMI | ¿Por qué?

JEM | Yo creo que era autocensura, pero puede haber habido amenazas, de esto no estoy seguro. Después Joan subió al escenario y bailó mientras Ze cantaba. El público la ovacionó.

La compañía discográfica de Joan en Brasil nos trató muy bien pero también ellos estaban muy frustrados porque se les escapaba una muy buena oportunidad de publicitar sus discos en Brasil.

También la entrevistaron en Globo TV donde no nos dejaron filmar. Recuerdo que ni siquiera querían que John y yo entráramos al edificio. Nunca pudimos ver esa entrevista porque no la mandaron como habían prometido.

 

VMI | De allí partieron ¿a Venezuela o Nicaragua?

JEM | De Brasil nos fuimos a Nicaragua donde el trato fue totalmente opuesto. El gobierno Sandinista la recibió como una visita de honor y organizó conciertos y entrevistas para Joan.

Recuerdo que una noche fuimos a la casa del poeta Ernesto Cardenal a comer rica comida nicaragüense, donde también había otros artistas y poetas. Ernesto también era pacifista y conversó mucho con Joan acerca de una isla en donde había estado por muchos años viviendo casi como monje. Después Joan cantó algunas canciones para terminar la velada. Al final decidimos no incluir la visita a Nicaragua en el documental porque la realidad allí era muy distinta de lo que habíamos vivido en el Cono Sur.

 

VMI | ¿Cuáles eran las canciones que más cantaba?

JEM | Joan ajustaba su programa de canciones de acuerdo a la audiencia. En Argentina, por ejemplo, cantaba mucho “Don’t Cry for me Argentina”, y en Chile “Gracias a la Vida”, de Violeta Parra. En Brasil le gustó mucho una canción que se llama “Cálice” y creo que la aprendió allí mismo y pasó a ser parte de su repertorio. En Nicaragua aprendió una canción escrita por un sandinista que había estado preso y torturado por la guardia nacional de Somoza, “Mi Venganza Personal”, creo que se llama. También esta pasó a ser parte de su repertorio. Se trata de aprender a perdonar a los viejos enemigos.

Mi canción favorita que Joan cantaba era “No Woman, No Cry” de Bob Marley. También cantaba “Imagine” (John Lennon), “There But For Fortune” (Phil Ochs), “We Shall Not Be Moved”, “Blowin in the Wind”, “Amazing Grace”, “Diamonds & Rust”, y otras que olvido.

 

VMI | ¿Quieres contar alguna anécdota de Joan en cada país?

JEM | En Argentina nos echaron del hotel diciendo que estaba lleno lo que era totalmente falso porque estaba casi vacio. Recuerdo al pobre manager del hotel diciéndole a Joan “que lo lamentaba mucho, pero bla bla bla” y Joan casi riéndose en su cara. Era claro que habían presionado a la gente del hotel para que nos echaran.

No recuerdo en que hotel recibieron a Joan después de esto, pero John y yo nos alojamos en la casa de una familia que había perdido a su hijo en la guerra sucia. Esto fue muy emocionante y hasta hoy me da pena cuando lo recuerdo.

Como anécdota de Chile te doy lo que escribió recientemente mi amigo Antonio De La Fuente en su blog: “Camino de Santiago”:

 

El pantalón de recambio

El día 6 de enero, en LA, CA, mi amigo JM exhibe dos series de fotos de los tiempos analógicos. Ilustra la invitación una de JB en Brasil, en 1981.

La imagen viene al pelo porque en esos tiempos analógicos, antes de Brasil, JB estuvo en Chile en pleno pinochetismo y, 33 años después de aquella visita, planea volver. Tendría tres cosas que contar de ese entonces, pero lo dejo en dos. En la conferencia de prensa final, a punto ya de embarcar JB rumbo a Brasil, había más hombres de gris que periodistas. Los hombres de gris fotografiaban a los periodistas y los periodistas fotografiaban a los hombres de gris. En blanco y negro, por supuesto.

En otra ocasión, JB cantaba para un grupo reducido y, por accidente, una periodista cultural volcó un vaso de vino tinto sobre los inmaculados pantalones de la estrella, que en seguida se eclipsó y reapareció un par de minutos más tarde vestida con otro pantalón blanco inmaculado. Desde entonces sé que una estrella siempre tiene un pantalón de recambio a mano. Antonio De La Fuente

 

En Brasil dos hombres de gris de la policía vinieron a la pieza de Joan en el hotel en San Pablo a decirle que el concierto que se había organizado en una iglesia estaba suspendido.

Era ya casi la hora del concierto así es que igual fuimos al auditorio que estaba repleto de gente, y Joan se sentó entre los espectadores y todos juntos cantaron un par de canciones a cappella.

Los pobres tipos policías que vinieron a la puerta estaban como avergonzados y hasta un poco impresionados con Joan, pero igual tenían “un deber que cumplir.”

En Nicaragua el ministro del Interior, el comandante Tomas Borge, estaba fascinado con Joan, así es que una noche después de un concierto en Managua nos llevó a todos en caravana a un restorán a comer. Ya era casi la medianoche así es que nosotros éramos los únicos comiendo ahí.

Como Borge no hablaba inglés yo tenía que traducir lo que decía. Al poco rato me puse incomodo porque estaba claro que el líder sandinista tenia ideas románticas con Joan. Quería llevarla “a ver el volcán de noche.” Joan no paraba de reírse porque todo esto le causaba mucha gracia.

En vez del volcán, Joan convenció al ministro de que nos llevara a una cárcel en las afueras de Managua en donde estaban presos los ex-guardia nacional de Somoza.

Llegamos allí en caravana como a las dos de mañana, y el jefe de la prisión nos llevó a todos a ver a los prisioneros, que estaban durmiendo.

Se prenden las luces y la sorpresa de todos ellos de ver esa comitiva de visita debe haber sido mayúscula. Joan empezó a hablar con algunos de los prisioneros mientras yo traducía. Uno de ellos, un hombre de unos treinta años le cuenta que lo tienen allí sin cargos, y ni siquiera le dicen porque lo tienen preso. Joan me pide que le diga esto a Tomas Borge. Borge llama al director de la prisión y le pregunta acerca del caso de este hombre. No estaba muy claro de que se le acusaba. Borge le dice al director que lo deje libre. Van los guardias a la celda de este hombre, agarran sus cosas y lo sacan para afuera como si lo fueran a dejar en libertad. Al parecer esa era la intención, pero nunca nos enteramos si en realidad lo liberaron esa noche.

 

VMI | Me imagino que Joan Báez, tú y todo el equipo tienen que haber pasado mucho miedo. Aunque Joan ya había pasado las navidades del 1972 soportando los bombardeos en Hanói, las dictaduras eran tan mortíferas como un B-52. Si la viste con miedo y quieres (y puedes) compartir ese recuerdo, ¿cuándo la viste más asustada? ¿y cómo se comportaba Joan con miedo?

JEM | Nunca la vi con miedo que se notara. La vi preocupada, frustrada, y a veces impaciente, pero siempre en control de sí misma. Y eso que pasábamos prácticamente todo el día juntos.

En general la vi con pena por las historias de la gente, y también muy preocupada por los demás, por lo que les podía suceder. Creo que Joan estaba muy consciente de que su fama la protegía, pero los que se reunían con ella no necesariamente tendrían la misma protección una vez que Joan no estuviera allí. Recuerda de que los militares no querían que a ella le sucediera algo en su país porque habría sido un escándalo internacional. Por eso creo que todas las situaciones de “peligro” fueron ocasionadas por elementos que se salían de su programa de instrucciones. Ahora, es posible que ella hubiera sentido miedo y que yo no me diera cuenta. John Lennon había sido asesinado menos de seis meses antes en Nueva York, dándole un carácter siniestro a la presencia de una persona famosa en una calle pública.

Personalmente, tuve mucho miedo en Buenos Aires el ocho de mayo cuando fui a llamar a California para saber del nacimiento de mi hija que había nacido un par de horas antes. Después de reparar los neumáticos del auto, me lo prestaron para ir a una central telefónica. Dejé al grupo en un restorán y me dirigí a uno de los centros telefónicos en el centro de la ciudad. Allí llamé, y al salir, me di cuenta de que me estaban siguiendo. Me subí al auto y me paralicé al ver cómo un par de tipos me miraba desde la acera. Pensé, ¿e habrán puesto una bomba al auto? Nada sucedió. Pero estuve súper asustado. Lo divertido es que cuando me fui rumbo al restorán, no lo podía encontrar así es que me estacioné, y empecé a caminar. Los dos tipos me seguían, y yo estaba muy cansado por toda la actividad del día y el nacimiento de mi hija. De repente me di vuelta y a boca de jarro les pregunté: ¿dónde está Joan? Se hicieron los lesos, pero cuando les insistí, me señalaron un local al otro lado de la calle.

 

VMI | Si es una indiscreción no me contestes, ¿la viste llorar alguna vez?

JEM | No. La vi impaciente y de mal humor un par de veces, pero en general ella era constante como una roca.

 

VMI | ¿Y cantar? En aquella época tenía fama de que se la pasaba cantando todo el tiempo, en cualquier lugar, haciendo excelentes imitaciones de cantantes como Mercedes Sosa.

JEM | No recuerdo esto. Me acuerdo de que dibujaba (bastante bien) en un cuaderno de apuntes.

En Nicaragua una tarde nos encontramos solos Joan y yo, en el living de la casa en donde alojábamos. No recuerdo en donde estaban los demás, quizás durmiendo. Mientras yo revisaba mis equipos ella jugaba con su guitarra. De repente me preguntó si quería escuchar alguna canción en especial. Yo le dije “No Woman No Cry”. Y ella empezó a tocarla. Ahí fue cuando tomé algunos de mis retratos favoritos de Joan. Fue un momento muy bonito.

 

VMI | Un hermoso retrato. ¿Ella era siempre así de sencilla? ¿Su fama intimidaba?

JEM | Joan siempre trataba de ser amable con la gente. Una vez me vio impaciente y me dijo “courage is grace under pressure”, (El coraje es mantener la gracia bajo presión) una cita de Ernest Hemingway.

Su actitud era muy consecuente con sus ideas de pacifismo, y de respeto a los derechos humanos, en el sentido de que poco vale andar predicando estas ideas y al mismo tiempo tratar al prójimo de forma miserable. Está claro que ella usaba su fama para conseguir lo que ella quería, que en gran parte se trataba de dar ayuda a las víctimas de las violaciones de derechos humanos.

Creo que ella se sentía muy cómoda con su fama. Hay que recordar que ya era famosa a los veinte años, así que la atención de la gente no la afectaba mucho. Ella era muy cuidadosa de siempre portarse como si la estuvieran viendo muchas personas. Muy pocas veces la vi bajar la guardia.

Antes yo había estado con gente famosa pero nunca por un periodo de tiempo tan largo, y tan cerca. Me impresionó mucho cómo la fama de Joan afectaba a la gente. Todos trataban de acercarse a ella, y hasta a mí me trataban distinto cuando me veían con ella. Era muy extraño.

 

VMI | ¿Qué hicieron con el documental cuando regresaron a Estados Unidos?

JEM | Una vez llegamos de vuelta a California, empezamos el trabajo de organizar todos los materiales que habíamos colectado. Transferimos todos los rollos a video y empezamos a editar. A comienzos de agosto teníamos una versión de un poco más de noventa minutos.

Por ahí por setiembre del 1981 fuimos con Joan y Jeannie a Washington DC porque ella quería reunirse con políticos en USA para informarles de lo que había aprendido en América Latina. También dio un concierto que filmamos y que es el comienzo del documental. Ella se entrevistó con Ted Kennedy, el representante Harkin, y muchos otros que aparecen en el documental. Con el nuevo material hicimos una versión de una hora que terminamos en marzo de 1982. Lo transferimos a 16mm y tuvimos una première en San Francisco, una en Los Ángeles y una en Santa Barbará. Luego apareció en televisión nacional en mayo de ese año.

 

VMI | ¿Cómo fue la reacción del público?

JEM | La reacción del público fue muy positiva en las tres partes. En Santa Barbará fue la última premier y me acuerdo haber estado parado atrás con Joan viendo el documental. Cuando terminó ella me dijo que estaba orgullosa del trabajo que todos habíamos hecho.

 

VMI | ¿Cuál fue el destino del documental? ¿Festivales de cine? ¿Proyección en cadenas de televisión de otros países?

JEM | El documental ganó un par de premios en festivales (San Francisco State Broadcast Media Award; Mill Valley Film Festival y otros que no recuerdo). No sé si se mostró en otros países.

 

VMI | ¿Las víctimas de las dictaduras que aparecen en el documental lo pudieron ver?

JEM | Mandamos una copia al SERPAJ en Argentina y otra a Chile. No sé si pudieron mostrarlo al público, pero la mayor parte estaba en ingles así es que esto puede haber impedido una difusión mayor.

 

VMI | ¿No había dinero para subtítulos?

JEM | Si, esa es la verdad. Hoy es mucho más fácil y económico hacer subtítulos, pero en ese entonces era bastante trabajo.

Además, ya se había cumplido el objetivo principal que era publicitar en la USA de Reagan lo que estaba sucediendo en el Cono Sur.

 

VMI | ¿Crees que Joan pudo recuperar el dinero que invirtió en el documental?

JEM | La gira por el Cono Sur fue un fracaso comercial porque no pudo hacer ningún concierto donde se vendieran entradas. Creo que en México y en Venezuela sí hubo conciertos comerciales. Nuestros gastos (John y yo) fueron mínimos porque en varios países dormimos en casas de amigos para ahorrar gastos de hotel. El documental se mostró a nivel nacional en USA, pero fue en televisión pública, que generalmente paga muy poco por sus documentales.

 

VMI | Después de pasar todo un mes con ella, ¿qué significó Joan Báez en tu vida?

JEM | Joan fue una inspiración profunda, pero yo era tan joven que quizá no supe darme cuenta en ese momento lo especial de estar con ella y de vivir lo que había sucedido.

Ahora cuando miro atrás me siento afortunado por haber vivido esa experiencia histórica.

 

VMI | ¿Qué es lo mejor que puedes decir de ella y que casi nadie sepa?

JEM | Su vida como persona famosa ha sido examinada a tal punto de que dudo ofrecer algo exclusivo.

Lo que más me sorprendió de Joan fueron su alta inteligencia, su fidelidad a sus principios, y su sentido del humor. Ella es muy divertida en privado, y hace bromas a costa de los tontos.

También es muy rápida en ver el verdadero carácter de las personas que va conociendo.

 

VMI | ¿Seguiste viendo a Joan después de la gira?

JEM | Si, nos vimos varias veces durante la edición del documental y con John filmamos varias entrevistas más con ella en su casa.

Perdimos contacto por ahí por 1983 después de la muerte de John Chapman, y algunos años más tarde yo me vine a Los Ángeles por motivos de trabajo, y perdimos comunicación.

 

VMI | Estás realizando una exposición de fotos de Joan de esa gira histórica, ¿dónde, cuándo y hasta cuándo?

JEM | Es una exposición llamada RECOLLECTIONS en una galería en La Canada Flintridge (un suburbio de Los Ángeles). Comenzó la primera semana de enero y termina a comienzos de marzo.

 


 

NOTA

Entrevista realizada en 3 de marzo de 2014.

 


VIVIANA MARCELA IRIART (Argentina, 1958). Narradora, dramaturga, periodista. Fundadora y directora de la editorial web Escritoras Unidas & Cía. Editoras y del blog cultural Escritoras Unidas & Cía. Novelas publicadas: Lejos de Casa, Una cierta mirada, La Casa Lila, Historias de Crisi y su sicoanalista Berlia. Obras de teatro publicadas: Puerta Abierta al Mar, Gente a Vista, Esquina con Malvones. Periodismo: Entrevistas, Otras Entrevistas, ¡Bravo, Carlos Giménez! En inglés: Interviews. En portugués: Porta Aberta ao Mar; Julio Cortázar: reportagem e carta. Fue condenada al exilio por la dictadura argentina por ser pacifista. En 1978 fue editora de la revista de cultura underground Machu Picchu.

 



 JAVIER MARÍN (México, 1962). Con una trayectoria activa de más de treinta años, la obra de Javier Marín gira en torno al cuerpo humano como entidad integral, involucrando el análisis en el proceso creativo basado en la construcción y deconstrucción de formas tridimensionales. Aunque la escultura ha sido su punto focal, ahora incluye el dibujo y la fotografía como disciplinas centrales. Javier Marin es el artista invitado de nuestra presente edición de Agulha Revista de Cultura.





Agulha Revista de Cultura

Número 250 | abril de 2024

Artista convidado: Javier Marin (México, 1962)

editora | Elys Regina Zils | elysre@gmail.com

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