FM | ¿Cómo podemos hablar, a
partir de tu propia poesía, del pensamiento poético y de qué tarea humanística
se convoca, de qué manera actúa, con una determinación estética y también con
su orientación comunicativa?
JAL | El
descubrimiento significativo del lenguaje desde una perspectiva no convencional
del uso del idioma, pero profundamente humana, coloca al sujeto en otra
dimensión de la sensibilidad y de la comprensión de su tiempo, de aquello que
es en principio incomunicable por pertenecer al dominio de lo indecible.
Dotar a la palabra de un sentido y un carácter
estético permite al poeta y al lector acceder a un espacio común, a un terreno
de compasión, de tiempo compartido. La poesía es el ángel que nos transmite el
mensaje: la experiencia humana comienza por la conciencia de la finitud, de la
caducidad. Hay en ese camino una encrucijada: Conocer y entender la belleza,
ejercer la libertad y el albedrío para ser dignos de ese don, o someternos a la
inercia y el impulso de la banalidad que mata literalmente el tiempo propio y
ajeno. El ser o no ser es la cuestión.
La poesía para mi es y ha sido un recurso de
salvación, de supervivencia, un hallazgo del que no me siento merecedor, pues
me ha abierto todas las puertas que dan hacia ningún lado, como lo digo en mi Catulo en el destierro. Es la gran
experiencia del lenguaje que se vive día a día, de búsqueda incesante en los
anales del misterio, en los orígenes de la conciencia y del cuerpo, del cuerpo
del lenguaje. Allí, en esos límites donde no hay más restricción que la muerte.
Donde el olvido es memoria.
Con respecto a la comunicación de la poesía, o a la
poesía de la comunicación. Entiendo que la poesía comunica en la medida que el
discurso está dotado de un deseo auténtico de ser en el otro, de ser el otro,
de ser otro, para decirlo a la manera de Rimbaud.
¿Qué cambia la poesía en el mundo? No creo que pueda
incidir en las grandes decisiones políticas y en los intereses del mercado, en
las votaciones legislativas, pero sí puede, desde el sentir y la iluminación
existencial, cambiar la realidad, si no planetaria, si de algunas personas que
a su vez pueden incidir en otras, para interrogarse, dudar y poner en tela de
juicio la lógica del tener frente al ser. El arte nunca ha estado al margen de
la historia, tampoco la poesía ni los poetas.
FM | Simpatías, parentescos,
analogías, ¿cómo se relaciona tu poesía con otros poetas, en cualquier tiempo o
lugar, que tal vez te permita ubicarte en una familia poética?
JAL | Mi primera
noción de la poesía no son los poetas sino sus poemas. Pero en mi etapa de
estudiante de secundaria y bachillerato calaron hondo los descubrimientos de
César Vallejo, Vicente Huidobro, Neruda, Miguel Hernández, Antonio
Machado. Estos dos últimos en la música
que les puso Joan Manuel Serrat, luego los leería a fondo en sus libros. Pero
es inevitable referirme a los poetas nacionales que admiro y que conocí por mi
padre, como Sor Juana Inés de la Cruz, Amado Nervo y Ramón López Velarde, luego
por mi cuenta José Juan Tablada, Manuel Maples Arce, José Gorostiza, Xavier
Villaurrutia, José Carlos Becerra, Octavio Paz, Eduardo Lizalde, Rosario
Castellanos, Jaime Sabines, Francisco Hernández. Dylan Thomas fue, más que un
descubrimiento, un elixir. Antonio Cisneros, Antonio Gamoneda, Juan Manuel Roca
y Juan Gelman son parte ya de mi diálogo de adulto, de mi plano afectivo y
efectivo.
No me veo adscrito a escuelas, capillas o corrientes.
Tal vez sea mi pecado dejar que mi escritura vaya por donde la venga en gana,
aunque asuma su derrota en el plano de los reconocimientos por no atender a un
plan de acción o un proyecto de éxitos. Yo respeto mucho a la poesía, me cuesta
trabajo llamarme poeta, pero acepto que es mi decisión y mi responsabilidad.
FM | ¿Cómo se relacionan los
poetas de tu país con otros poetas hispanoamericanos? ¿Existe algún tipo de
comportamiento histórico, cuyas causas puedas explicar, que dificulten esta
relación, no sólo en el ámbito de un diálogo estético, sino también en caminos
abiertos o cerrados respecto de editoriales, revistas, la prensa etc.?
¿Operarían en este ambiente aspectos ideológicos o la eventual incidencia
tendría una connotación individual, impulsada por alguna disputa o sentimiento
de envidia? ¿Qué ha cambiado en este ámbito en los últimos tiempos?
JAL | Culturamente,
México es un país predominantemente mestizo, aunque hoy se reconoce como
multiétnico, multilingüe, multicultural, lo que representa un tesoro. Ya vemos
poetas y escritores de lenguas originarias que se alejaron del folclorismo y el
exotismo y son simplemente poetas notables que escriben en su lengua madre. Aun
así, la tradición de la lengua española es dominante.
La naturaleza cosmopolita de la elite intelectual
mexicana ha gustado de abrevar mucho en otras lenguas y culturas de origen
europeo, como la francesa, la inglesa, la italiana. No podemos pasar por alto las influencias que
han traído y han dejado en México los exilios políticos, donde como en ningún otro
país de América Latina han tenido lugar.
Culturamente, el siglo XX mexicano ha estado marcado
por el caudillismo de Alfonso Reyes en la primera mitad y por Octavio Paz en la
segunda. Después de ellos, por fortuna, no ha habido otro liderazgo y dominio
de tales proporciones. Aún así, la tentación de grupos por tomar el bastón de
mando es evidente, pero poco efectivo.
La envidia es consustancial al éxito ajeno y puede ser
inocua, manifestarse como maledicencia e injuria, que en realidad se traduce
como admiración o en acciones efectivas de depredación y silencio.
Lo que más ha cambiado es la presencia de
extraordinarias mujeres poetas y el empleo de un lenguaje sin censura de
género, sin enmascaramientos. Hay además una democratización editorial, para
bien y para mal, porque crece más el número de aspirantes a escritores que de
lectores y muchos libros por desechar.
FM | ¿Crees que es
imprescindible que los poetas asuman la responsabilidad de difundir obras de
otros autores, no sólo en tu país, sino también en Hispanoamérica, creando
mecanismos editoriales, como editoriales y revistas?
JAL | Sería sano
porque respondería al principio de que el amor a la poesía nace en la lectura
de la poesía ajena, de la cual se alimenta la propia. El reconocimiento debería
darse más a los poemas que a las personas.
FM | ¿Qué valoración se puede
hacer del entorno de la crítica literaria, incluyendo los estudios académicos,
a lo largo de un siglo, en tu país? ¿Hubo avances o retrocesos y, en ambos
casos, cuáles fueron las razones y consecuencias? ¿Hubo en algún momento la publicación
de una Historia Nacional de la Literatura, y cuáles son los aciertos y defectos
de tal libro, si es que existe algo así?
JAL | La crítica
está muerta, o casi. En México, críticos como Evodio Escalante son muy
contados. La meritocracia académica ahogó el ejercicio de la crítica. Esa
práctica del intelecto en el que solíamos orientar nuestras lecturas, para no
extraviarnos en un universo de malas prácticas literarias y, como dijo Gabriel
Zaid, de los demasiados libros (sin talento), que inflaman la hoguera de las
vanidades, pero a lo cual todos tenemos derecho.
NAGUAL I | FALANGE DARWINIANA
De los cinco hay
uno que gobierna
El dedo acusador no
tuvo suerte
de ser segundo en
el índice animal
Homínido
Obediente a sueldo
apunta y dispara
sobre el otro
El cordial juega a
hacerse el inocente
cuando llega
primero al placer
Suele también
significar obscenidad y ofensa
El superego está en
el anular
Paga los platos
rotos o esconde la mano en situaciones
en que es preciso
mentir y aparentar aplomo
Con el meñique se
llega a acuerdos y a amistades largas
Entre los más
pequeños el contubernio es la constante
pero no deciden qué
hacer ni son imprescindibles
Cuando el pulgar se
alza frontal ante los cuatro
toca sus puntas y
vuelve a recordar la hazaña
Él deshizo la ruta
del mono y lo llevó al entendimiento
No hay vuelta atrás
La vida es una cuenta regresiva
El futuro es esta
luz perdida en las cenizas
La mano agarra
empuña toca
cuenta pulsa juega
acaricia escribe gesticula
con los cinco
sentidos y las cinco falanges del saber
El pulgar domina en
la tribuna el circo
Empoderado apunta
aprobatorio el cielo
o deja caer sin
gravedad la uña hacia la tierra
Sentencioso mordaz individual
alegre
el dedo gordo
revienta la asamblea
multánime se eleva
o condesciende a ser
arma o instrumento
huella dactilar
pasaje visto bueno
NAGUAL 2 | ENTE
El paso de la noche al alba, de la tarde
al sueño: mediodía de un pueblo abandonado. Hurgas en el vientre de un cadáver.
Carroñeas infancias. Su terror te sabe a fósforo y a calcio, a juego inmortal
entre las fauces. La muerte niña no se cansa de inventar más trabalenguas, que
lenguan la traba con un esparadrapo.
No hay mortajas de verdad en estas ruinas.
Hablan las piedras de casas señoriales. Discuten los huesos con enseres y con
clavos. Láminas de hierro y de cartón muerden el polvo o como alfombras mágicas
se elevan. Se oxidan y se pudren los viajes muy temprano, antes siquiera de
empezar la historia.
NAGUAL 3 | ALAS
¿Has puesto la carnada al ángel? La
trampa y el anzuelo están desocupados. Eres la burla del demonio; no deja de
alterar la ubicación del tiempo. Fíjate bien por dónde andas. Tal vez no has
removido los escombros y hay un rumor de alas inaudible. Fíjate bien donde se
aprieten más las sombras, su cuchicheo es argamasa de nombres y de oídos. No
temas despertar y ver que no eres nada de aquello que escuchaste. Estás allí,
atento a cada señal de la memoria, pendiente del agua que bebe el camaleón y el
buitre. Todo camino al más allá cambia de sitio.
NAGUAL 4 | MASCOTA
De la costilla del
hombre se desprende un grito
silencioso
La vida le pasa sin
soñar dos veces
Extraña sensación
de la conciencia
sentir y ver un
trozo de sí precipitarse
con sudor de muerte
La sombra utiliza
la punta de los dedos
para alzar el dolor
con repugnancia
Olfatea el contorno
de la mancha
indeleble en el
cemento
La idea de estar
sin ser yace en la masa
parasitando el corazón
y el nervio
con sustos
triviales y llamadas vanas
El hombre se palpa
el costado donde duele
el nacimiento de
otra imagen distinta a la que mira
boba
en el vidrio de un escaparate
Ocurre a veces sin
síntomas ni signos
en medio del
tumulto
Nos sobresalta no
ser ni estar en ese corazón
sino en la cosa
animada que mueve la cola
y lame al paseante
los zapatos
NAGUAL 5 | FUEGO
Cuando la voz salta
en la esquina del desahucio
en la ciudad
granizan augurios de Sodoma
Caen rayos letales
al azar sobre los pobres
“Nubes transgénicas
a causa de las guerras”
Piensa inactivo el
activista en su oficina
de grandes
vidrieras que enmarcan la ciudad
bajo la tromba
Al pie del edificio
lo observa un personaje
de barba crecida y
cráneo rasurado
Mira tal vez las
formas siniestras de la lluvia
azotando con furia
los cristales
o es un ciego
interrogando al cielo
El resplandor
La oscuridad del
barrio
Gorjean palomas y
sacuden sus alas los pichones
Vuelve la luz
Una mujer –estuvo
siempre allí en la escena—
regresa el cuerpo a
su refugio de cartón y diarios
Se hunde en el
espanto y en la amnesia
No hay personaje en
la ventana ni en la calle
Sólo el incendio
del rayo y los murciélagos
agitando sus alas
en el fuego
NAGUAL 6 | AJONJOLÍ
Dientes de león
mudan de aire
No muerden porque
van en la ficción
Invisible para una
multitud
con gafas de
premura
Se extravía el
polen en ráfagas de viento
por avenidas de
torres comerciales
Nada parece
quedarse en la mirada
Pasan de largo los
mejores años
¿Puede un
nagual ser la simiente de la boca?
Lo inverosímil
tiene lugar en el cemento
El chico repartidor
de pizzas se detiene
ante una joven
mujer con alas transparentes
La descubre y
olvida su bitácora de entregas
Ella flota debajo
de una marquesina
extrañada de
dejarse llevar por un muchacho
con sabor de
ajonjolí en los labios
La buscaba ayer
entre los dientes
Con el índice
mañana debajo de la lengua
persuadido de
llevar en las muelas su semilla
Ella era el pan
la primavera
El porvenir es otra cosa
NAGUAL 7 | ESPEJO
Suele ocurrir
frente al espejo
Con la espuma
dentífrica en la boca
El aliento sobre el
vidrio no aparece
Intrigado el
reflejo de la luna se agazapa
¿Quién es el que te
mira
con una lágrima
estelar
frente a los ojos?
Tu rostro no es el
de antes
No es el tuyo
Es la geometría del
agua en su caída
en pleno vuelo
hacia la sal
donde te ves
multiplicado
Eres un vidrio sin
azogue
La ventanita al pozo del silencio
Y una vez más las
lágrimas por fuera
se estrellan en la
ausencia
Entonces
cuando dejas de ser
eres el mismo
Te secas y te
esfumas
Nada sabes de ti ni
de los otros
Lavarse los dientes
es correcto
Nunca sabes si
volverás a despertar
NAGUAL 8 | OBJETO NO IDENTIFICADO
El niño contempla
el firmamento
Su cara ovalada
sonríe al huevo luminoso
Le han dicho que un
dragón se despeñó
con su legión
de espíritus rebeldes
por esa misma
grieta donde el objeto volador
se hunde con él
entre las sombras
¿Quién lo recuerda?
Si el ovni abandonara
mi pupila
no quedaría yo para
contarlo.
NAGUAL 9 | GOLONDRINA
Dominada por voces e imágenes horrendas
asoma de nuevo los
ojos a la calle
La tormenta dejó
una calma de neblina
Charcos y arroyos
espejean un sol matinal
La mujer reconoce
el tic de su mejilla
en el temblor
insólito del agua
No hay nadie en la
ciudad
Escaparon a tiempo
las almas del terror
Es ella sola en su
refugio de periódico y cartón
Da unos saltos por
la acera
El cuerpo pierde
gravedad y lastre
Juega en los
alambres eléctricos
Le gusta sentir la
vibración de la corriente
debajo de las patas
Es tiempo de
emigrar a otro verano
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