En la hierba, que cubra/ causas
y consecuencias, seguro que habrá alguien tumbado/ con una espiga entre los dientes,
mirando las nubes.
WISLAWA SZYMBORSKA
y
Tengo que salir al
verdor que está lleno/ de recuerdos, y ellos me siguen con la mirada.
TOMAS TRANSTRÖMER
La selección epigráfica del autor, complementa y revela la imagen literaria
del título, como postal seleccionada por el poeta. Nos advierte sobre el contenido,
que implica el recorrido por venir en las páginas siguientes del desarrollo del
libro.
Entiendo la aparición de los primeros
poemas, como la apertura de un “gambito de rey” en una partida de ajedrez; estos
se refieren a poetas precisos, con una salida vigorosa y de elegancia.
El primero titulado “DEFENSIVA”,
se refiere “a las migraciones literaria de Kavafis, como una imagen, que podría
ser en sepia, sobre el poeta en mención, con algunas de sus vivencias internas y
su contexto; tal cual, una “patria poética”:
En sus migraciones literarias
Kavafis
recorre una ciudad de paja
y piedras
que lanza contra sus dioses.
Tabernas, deidades descabezadas
por desconfianza del sexo
a escondidas.
Abandona su sol en el mapa
ciego del Mediterráneo.
Kavafis deja una tripulación
de desamores
en barcos y rostros desconocidos,
a pesar de un no desde su
silencio obligado.
La patria poética lo atormenta
en las tabernas.
Y lo termina diciendo:
Kavafis, en las bolsas, guarda
una onza de sal
para cuando no sufran en
la distancia sus ojos.
En su siguiente poema, referido
a otro personaje escritor, titulado “SEÑOR BAUDELAIRE, ENCONTRÉ UNA COPLA” en el
cual, hay una especie de intercambio con el señor Baudelaire, o conversación desde
el texto, lo cual se puede ver desde los primeros versos:
Señor Baudelaire, no encuentro
su memoria en las tabernas ni la noche.
Esta vez “No había donde
ir”, te diría Robert Graves.
Sí, señor, no puedo ni debo
decir amores impuros.
Son fragmentos con escenarios
y banquetes
donde usted enfrenta a los
amantes idiotas,
cuando el amor se excede
en salvar los universos.
En la referencia a diferentes literatos,
también se demuestra la importancia de la otredad en la poesía de esta espiga; apuntando
su relación con los demás, en una extensión poética que se enlaza con otros y sobrepasa
épocas y lugares. Nos anuncia pasajes de un entonces idílico y revelador, como cuando
dice, en el final del poema “PANERO Y SUS BOCANADAS DE TABACO”:
Y le da por lanzar bocanadas
de tabaco
a la grieta que parte mis
ojos.
Como decir, estar frente para mostrarnos
la escena.
Cuando otros esqueletos te
crucifican no hay tormentas pequeñas en tu memoria.
…
No se volverá masa negra
el viento …
…
No me salvaré de la soledad.
No corromperé mi destino con metal
ni veneno.
Aquí, tal vez, los esqueletos somos
todos. Podría ser, el esqueleto, una historia buscando su esperanza casi perdida.
En esta intencionada otredad, podríamos entender el designio de poner el grano de
otras voces, otros matices en la espiga unánime, que es la poesía que llevamos entre
los dientes.
En este recorrido con la espiga
en los dientes, vamos aunando estampas de tabernas y poeta, de esqueleto y malabares
de trapecistas donde “los trapecistas no mueren en los vacíos mortales”, como dice
el final del poema “TRAPECISTAS”:
Y vuelan libres para colgarse
con músculos de murciélagos que engañan a los sueños.
También, en los granos de esta
espiga, encontramos referencias fuertes a las luchas que se vuelven crónicas hasta
nuestros días; esas querellas agrias, fermentadas entre pasado y presente, incluso
hasta convertirse en vinagre de angustia existencial, que le toca beber a todos
los habitantes de cada ciclo, y conmueve especialmente, las honduras a los entes
sensibles de cada época.
Esa argamasa pastosa entre dolor
y zozobra de la que se nutren los ogros del poder; y no es para menos, cuando el
poeta deja de ser observador conforme para mostrarnos las esencias del afán por
el dominio.
Tal pareciera, que esas dicotomías
desesperanzadoras enjuiciaran claustros sin salida, es cuando la angustia y la conciencia
del poeta se muestran con rastros iridiscentes, con sus signos y símbolos de esperanza
pura.
Uno de los poemas que habla sobre
el tema es: HOMBRE Y SU PARAGUAS
El hombre finge y su paraguas
surge de un sepulcro
de asfalto y humo, ante tanta
angustia y homicidios.
El hombre finge que no ha
fallecido,
mientras llueve, llueve,
llueven disparos y puñales.
El poema concluye diciendo:
…
El hombre que finge, aunque
cae,
vuelve con otro paraguas
y la chaqueta agujereada
por su otro yo muerto que huye.
Más directamente, “CENTRO DEL MAL
Y EL BIEN”, reza:
El centro del mal vive en
una piedra
que pesa lo que el tiempo
dura
en torcerle el cuello a los
sueños.
El centro del bien levanta
una piedra que pesa
lo que el tiempo dura en
recordarle
el sueño y la justicia a
tu memoria.
Una patria no existe y te
empuja,
te arranca de raíz los ojos.
Sabes que te amenaza una
frontera sin retorno.
El pasado te abraza, te advierte
de la muerte
y las tumbas orilladas, mar
o tierra.
Del otro lado, como decir del lado
del bien, encontramos con la espiga entre los dientes, otros componentes poéticos;
a veces como de dulce nostalgia, o la apología de Eros, en concordancia con la intimidad
profundamente humana que el poeta devela, a la vuelta de temáticas apasionadas,
del impulso amoroso; porque también, en la vida del poeta El deseo de una mujer
no se posterga, se impone., como aparece en el poema “DUDAS”, que culmina con sendos
versos diciendo:
La pasión de una mujer no
se agota, se incendia, se habita,
porque nunca será desprecio
ni ceniza.
También, se puede ver, más adelante,
en el poema LANZA HUNDIDA EN LA TIERRA”
La última vez hablamos de
ríos, aves mágicas y prehistóricas,
en la playa sin ecos y una
lanza hundida en la tierra
Concluyentemente, como dije al
inicio, una apertura de ajedrez, se va convirtiendo, poco a poco en una danza que
aviva progresivamente, como fuego. Una danza donde aparece la muerte viva. La desesperanza
es protagonista. Los traspiés personales del abuso del poderío rondan las escenas.
Pero, de lo más profundo, de lo más recónditamente humano, surge también, la esperanza
como núcleo en las simientes que componen esta espiga, germinante en la conciencia
del lector.
Esa danza que se activa, nos deja
sus imágenes tatuadas a corazón abierto; a veces tiernas, a veces rudas; pero invariablemente
hondas, punzantes y reflexivas. Es decir, su metáfora siempre, acentuando el matiz
de asombro y confianza, en nuestra condición humana.
En definitiva, no se trata de puntualizar,
o recorrer todos los pasillos idílicos que el sumario contiene; pero sí, apuntar,
que nos encontramos ante un libro de espesura conmovedora y poética de largo alcance;
en la cual, el poeta se muestra con toda su magistratura de biselador poético, con
el uso solemne y lúcido de la palabra escrita; sin guardar tintas en el delineado
del dolor o la ternura, el idilio; o el amor, en sus distintas tonalidades.
Es decir, cada grano y su entelequia,
será nutriente; germen de otras plantas, que de la misma manera darán sus frutos,
y también serán nutrientes. Así, habrá siempre nuevas plantas, que serán espigas;
hogaza, pan, y también, serán poesía.
De igual manera, como en toda obra,
cada lector, cada espectador puede tener su relación personal con la creación y
realizar sus propias interpretaciones; como en este caso, ¿qué es la espiga, nosotros,
el espectador, el autor?
En todo caso, si somos nosotros,
los espectadores o el autor o la otredad, esa espiga entre los dientes de quién;
¿de la vida, de la muerte, del tiempo, o de qué?
En fin, cada quién puede entender
un destino manifiesto dentro de la obra, o con la palabra; puede jugar su propio
ajedrez, o tener su propia danza creciente y disfrutar de lo escrito. Para eso es
también, toda faena, para llevarnos por los rumbos del placer, la admiración o el
asombro, con la satisfacción de encontrarnos en cada atajo, con la pudiente metáfora
y la fuerza de la obra; que, en este caso, desde su espiga se revela.
AMÉRICO OCHOA (El Salvador, 1960). Vive en Costa Rica desde 1980. Poeta, narrador, editor. Docente Universitario, graduado en Diseño Publicitario, por la Universidad Continental de las Ciencias y de las Artes –UCCART. Máster en Docencia Universitaria por la misma institución. Doctor en Educación con énfasis en Mediación Pedagógica, por la Universidad De La Salle, en Costa Rica. Ha publicado: A la hora del Sol (poesía, Premio Centroamericano “Juan Ramón Molina”, publicado por EDUCA, 1989); Equinoccio (poesía, Editorial Lunes,1992); El Parnaso (novela, publicado por Editorial Arcoíris, El Salvador, 1997); Círculos Viciosos (poesía, editorial Perro Azul, 2000); Los Bramidos del Toro (poesía, Editorial Arboleda 2010); Troncos de Mar (poesía, Editorial Arboleda, 2014); Ángeles (novela Editorial Arboleda, 2018). Ha sido incluído en diversas antologías de poesía de Centroamérica. Su obra aparece en diferentes portales de internet. Miembro de la editorial Arboleda.
JOSEF BUBENÍK (República Checa, 1965). Artista. Miembro de la Asociación de Artistas Plásticos de las Tierras Altas (en la Unión de Artistas Plásticos de la República Checa), Asociación de la Bienal de Brno (SBB, con sede en Brno). Miembro del grupo surrealista Stir Up. Muchas otras actividades visuales y artísticas. Estudios: LŠU en Brno, en la escuela Petrov (con el pintor Petr Skácel), formación en artes plásticas en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Masaryk en Brno (profesor Leonid Ochrymčuk, doctorando Jiří Havlíček), consultorías privadas en la década de 1980 en los talleres del pintor Jan Wolf y del pintor Jánuš Kubíček. Artista invitado de la presente edición de Agulha Revista de Cultura.
Agulha Revista de Cultura
CODINOME ABRAXAS # 11 – EL PEZ SOLUBLE (COSTA RICA)
Artista convidado: Josef Bubeník (República Tcheca, 1965)
Editores:
Floriano Martins | floriano.agulha@gmail.com
Elys Regina Zils | elysre@gmail.com
ARC Edições © 2026
∞ contatos
https://www.instagram.com/agulharevistadecultura/
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FLORIANO MARTINS | floriano.agulha@gmail.com
ELYS REGINA ZILS | elysre@gmail.com










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