antes que la palpitación del oído golpeara, y se estremece
la caja roja del corazón simple como un cuchillo.
JUAN JOSÉ SAER
Un bosque se abre en la memoria y el olor a resina es útil al corazón.
Vi las esferas del sudor y los insectos en la dulzura;
luego, el crepúsculo en sus ojos;
después, el cardo hirviendo ante el centeno y la fatiga de los pájaros perseguidos
por la luz.
ANTONIO GAMONEDA
La transfiguración del entorno al poema constituye una conquista del poeta.
Y sin que desee hacer una evocación simbolista, entre alma y naturaleza se trata
del yo del poeta frente a una existencia externa. José Siles González, poeta consumado
cuya poesía va del aquí a lo trascendente, de la herencia de lo terrenal a una escritura
que va más allá de su propia voz. Como una especie de vidente se adentra en diversos
espejos, místicos, mántricos, alumbrados. Su libro: “Espejo de monos alumbrados”, [1] es una obra que deslía su experiencia de vida, asociando
y evocando realidades, ese mundo de ideas y sueños del cual no escapamos porque
estamos ligados a él indisolublemente. Al respecto, C. M. Bowra considera a Verlaine,
Baudelaire y Mallarmé como la vanguardia de ese movimiento, que incluye a todos
los poetas que “intentaron manifestar una experiencia sobrenatural con el lenguaje
de las cosas visibles, y en los que casi cada palabra es un símbolo, ya que está
utilizada no según su uso corriente, sino por la asociación que evoca con una realidad
más allá de los sentidos”.
[2]
Espejo de monos alumbrados, está constituido por cinco
apartados, el primero se corresponde con el título del poemario. No sé si esta primera
parte tenga que ver con el eslabón perdido en el contexto de la evolución humana
convertida en lo que somos hoy en día. Existen múltiples propuestas para explicar
este fenómeno, una de las cuales fue planteada por el genial filósofo y etnobotánico
Terence Mckenna [3] en su teoría conocida como “The Stoned Ape” (“El mono
dopado”). En ella Mckenna propone a la psilocibina, la sustancia activa en los hongos
alucinógenos y que pertenece a la clase de las “triptaminas”, como la principal
responsable de este salto evolutivo. Según esa versión, uno de los grupos de homínidos
consumió, buscando alimento, hongos alucinógenos. La consecuencia fue la aceleración
en el desarrollo de la corteza cerebral, lo cual eventualmente derivó en el nacimiento
del lenguaje, consagrándose así un salto neuroevolutivo. “El mono alumbrado y su
evolución”, título del primer poema, nos remonta precisamente a esa teoría de Mackenna,
el desarrollo progresivo de habilidades del primate a lo humano. Y no es de extrañar
porque Siles, más allá de la poesía es un hombre de ciencia; traer esos postulados
teóricos a la poesía en particular demuestra que no existen barreras entre cielo
y tierra. El poema de Siles dice así: “bajo los efectos de una atávica sustancia
/ alucinógena, / tal vez el más original manjar / probado por los dioses, / nada
más descender de los árboles, / creyéndose por fin todo un erectus, / se erigió,
además de bípedo, / en rey de la tierra / con erguidos aires de / pensador griego,
/ y, gracias a los efectos / de exóticos hongos, / algo se iluminó en sus adentros,
/ llegando a disfrutar / varios días en un minuto, /miles de años antes de la existencia”
… (Siles: El mono alumbrado y la evolución.
Tenemos por otro lado el espejo,
palabra clave en este entramado poético, el espejo poema a través del cual vemos
ese proceso de evolución y, a menudo de degradación de la humanidad. El espejo ha
sido un recurso recurrente en la literatura a lo largo de los siglos, utilizado
por escritores para explorar temas de identidad, autorreflexión, dualidad y realidad.
A través de diversos enfoques y contextos, el espejo puede ofrecer una profunda
introspección sobre los personajes y la narrativa; en el espejo suelen enfrentarse
a una contemplación de sí mismos, de sus decisiones y de su papel en la historia.
El espejo refleja no solo su apariencia física sino también sus emociones, conflictos
internos y evolución. Por ejemplo, en “El retrato de Dorian Gray” de Oscar Wilde,
el espejo y el retrato sirven como conductos para la exploración; el espejo también
puede simbolizar la autorreflexión y el análisis de uno mismo. En la literatura,
los momentos frente al espejo a menudo marcan puntos críticos en los que los personajes
deben enfrentarse a sus propias verdades y engaños. Estos momentos pueden ser catalizadores
para el cambio o para el reconocimiento de aspectos ocultos de su personalidad.
En “Madame Bovary” de Gustave Flaubert, Emma Bovary usa el espejo para enfrentarse
a su descontento con su vida.
El segundo acápite de este poemario,
intitulado: “Manadero de místicos mántricos,” a ciertos personajes, hechos históricos
y a algunas posturas filosóficas, como el caso de Martin Heidegger. Para saber hacia
dónde nos lleva el poeta, veamos que nos dice el diccionario al respecto de la mística [4] se define como algo
relacionado con la vida espiritual y contemplativa que busca la unión con la divinidad,
o con el misticismo, una doctrina religiosa y filosófica que enfatiza la experiencia
directa y personal de lo sagrado. Y lo mántrico [5] que deriva de “mantra”,
que en sánscrito significa “pensamiento” o “instrumento mental”. En el contexto
de las religiones hindú y budista, los mantras son sonidos o palabras sagradas que
se recitan para diversos fines, como invocar a la divinidad o para la meditación.
En la búsqueda, el hallazgo del
rastrojo, la contemplación, la verdad en cuyo sendero se encuentra la verdad; luego,
en “El sosiego nocturno del limonero en su eterno retorno”, el poeta le da vida
con cierto halo de misticismo al árbol: “… en ese instante de incorpóreo silencio,
/ una flor de azahar despliega sus alas blancas, / emanando el aroma del fruto /
mientras la piel del limón, que pierde su resplandor, / contempla el desmayo lento
del azahar / sin reproches, sin gimoteos, / sin desasirse de su frágil nostalgia
/ en tanto la niebla sitia al limonero, / mitigando en su nocturna guardia / el
fulgor de las profecías” … (Siles: El sosiego nocturno del limonero en su eterno
retorno). La clave de este apartado del poemario se cifra en dos referencias esenciales:
la que lo vincula a una tradición literaria y la que lo presenta como un espacio-producto
elaborado artísticamente. En efecto, como más adelante indicará el poeta hablar
de mística y mantra en poesía es hablar de los ojos que lo contemplan, de las lecturas
que han configurado esa mirada y del gozo estético derivado de la conciencia.
Aunque a veces el mundo se deshace
como la arena, pensando en Blake, lo cierto es, según Siles, “Aún quedan rosas originales
y cosmopolitas en la vasta pradera del pensamiento”, de lo cual tengo mis reservas,
el poeta de manera osada nos dice: “… no hay murallas que limiten su horizonte,
/ ni cadenas que aprisionen su verdad, / en cada mirada, en cada susurro, en cada
suspiro / Por fin late la libertad del ser al recapacitar.” En la siguiente estrofa
del poema citado, el poeta adopta una postura de escepticismo como desvirtuando
lo antes expresado. Veamos: “Pero en la sombra prosigue el acecho de un riesgo,
/ el adoctrinamiento enroscándose como una serpiente, / buscando sigilosa y tenaz
el emponzoñado adocenamiento / del frágil sueño de la conciencia, / y sin sosiego
ni cuidado alguno / acabar marchitando los pétalos más bellos y peculiares / de
una rosa original y cosmopolita,” … Siles: Aún quedan rosas originales y cosmopolitas).
He aquí el centro neurálgico de
la poesía de siles y en particular de este libro: la experiencia vital transfigurada
que se hace visible en la palabra. Hay un ensimismamiento e intuyo que es el de
la vigilia, del mantra que trasciende la identidad de la condición humana. Pareciera
que Siles habla a solas entre la muchedumbre y hasta cierto punto derriba el mito
para confraternizar con él, ecos de una cultura perdida, tal sus palabras. Es indiscutible
el legado dejado por la antigüedad y la insoportable crudeza de la verdad. “Allá,
donde no hay lecciones por impartir, / ni dioses que adorar, / ni pecados que confesar,
/ ni poemas que escribir, / ni conocimientos pendientes, / ni casas que ocupar,
/ ni dones que otorgar, / ni cuentas que confiscar” … (Siles: La insoportable crudeza
de la Verdad).
Interesante resulta en esta segunda
parte, el recurso de la referencialidad literaria con la cual se hacen referencia
o alusión a otras obras, autores, eventos históricos, mitos, leyendas o incluso
elementos culturales y sociales. Esta referencialidad puede manifestarse de diversas
maneras, tales como citas, alusiones, parodias, y reescrituras. Estas referencias
nos permiten enriquecer el texto, crear un diálogo intertextual, rendir homenaje,
o incluso subvertir o criticar las obras originales. Lo podemos ver en poemas como:
El Templo de la Verdad en Pattaya, héroes y dioses y dioses del Olimpo, Nefertiti,
El dorado exilio del rey de Punicia, Dionisos, y la Oda al dasein pasional de Hanna
Arendt Y Martin Heidegger. Todo este entramado sirve de sustento para construir
el poema, invocando, retrotrayendo esos pasajes, personajes acontecimientos. Entre
citas (epígrafes) y alusiones, Siles elabora su polifonía. Conviene agregar ejemplos
clásicos de este recurso: “Don Quijote de la Mancha” de Miguel de Cervantes, “Ulyses
de James Joyce”, “Cien años de soledad” de Gabriel García Márquez, “La Odisea” de
Homero.
Cierra esta segunda parte del libro
con dos poemas interesantes: “Del Vacío de la Nada a la Nada del Vacío” y “Oda al
dasein pasional de Hanna Arendt Y Martin Heidegger”. El poeta, aunque se decanta
por el amor de Martín y Hanna, no deja de palpitar en esa vertiente del existencialismo.
Nos habla de la Nada y el dasein. [6] En su forma más
auténtica de existir está enraizada en su contexto y a las relaciones con otros
seres. Sólo se puede dimensionar esta obra de Siles si la contextualizamos desde
este punto referencial. La comprensión del ser del dasein requiere una consideración
de su temporalidad, es decir, de cómo su existencia se desarrolla a través del tiempo.
El dasein experimenta su ser como un ser-en-el-tiempo, y esta experiencia temporal
influye en su comprensión de sí mismo y de su mundo. Asociado a lo dicho está la
Nada, pero la Nada no existe desde el punto de vista de la física. Este concepto
es paradójico y desafiante, Sartre argumenta que la conciencia humana está caracterizada
por la capacidad de negar y de crear la nada, lo que permite a los individuos trascender
su existencia factual y ejercer su libertad. Atenidos a esto, el poeta nos dice:
“Piensas en tu incapacidad para entender nada / de la Nada, / y te sientes muy cerca
de todos los vacíos / sin norte. / Y, sin aviso previo, / caes sin red al abismo
de los recuerdos.” [7] (Siles: Del Vacío
de la Nada a la Nada del Vacío). Cierro esta parte con un fragmento revelador: “En
la Selva Negra, Heidegger, treinta y cinco / años después de ser engendrado por
un hombre / mucho más coherente y sencillo; / un casi humilde tonelero católico,
/ sacristán y devoto / de la piadosa y embriagante / sangre de cristo en barril;
/ le susurró cosas íntimas de Platón a una / Joven judía, casi niña, de Hannover,
/ una tal Hanna Arendt, quien, ávida de trascendencia / y despiadadamente sedienta
de anhelo, / se dejó invadir por ese amor mágico y tabú / al que suelen aspirar
los superdotados / ungidos por las quimeras del escándalo.” Siles: Oda al dasein
pasional de Hanna Arendt Y Martin Heidegger). Y “en el final de su historia se enlazan
como testigos mudos” …
“Griegos, si aún recordarais algo
de lo que fuisteis: ¡Saltad!” constituye la tercera parte del poemario. Vuelven
los mantras danzando en su caligrafía. Emergen Homero y Heráclito en el imaginario
del poeta, el confín de los primeros tiempos al presente; en la ebriedad onírica,
las brumas y la evocación pericliana como para desentrañar los fantasmas de aquél:
“Pericles aspiraba a desentrañar / a través de su propio fantasma, / en aquel lúgubre
sueño, / su vida, enigmas de sombras, / y recordar lo más encantador de su torpe
existencia, / pero su vida era tan sombría, / que el sueño se le fue de las manos
/ y sólo consiguió producir / una atroz serie de escenas donde, / lo funesto y fúnebre
acaparaban / un escenario desolador / en irreversible descomposición.” (Siles: Onírica
y fallida evocación pericliana).
Desde la poesía nórdica antigua,
Siles nos trae a las Valquirias [8] e instala su curioso
proceso de meditación. “Recuerdo entre los pegajosos / sudores de aquella noche
en vela: /
un atardecer de color poniente
/ con el sol ya agotado / pero aún dorando / el líquido derramado en tu piel / mientras,
enteramente enervada, / tus curvas / se alzaban convexas y majestuosas / como la
Cleopatra de Elizabeth /con los pezones empinados / y la mirada guerrillera, / sin
tregua ni cuartel, indomable y atigrada, / poseída por un único propósito: /
la caza mayor del deleite más vandálico.
/ Así, mi dulce y algo rústica / Valquiria, adoradora de Odin, / te recuerdo sin
sombra de melancolía: / despertando entre el paisanaje / el atavismo / más ardiente
y mestizo / del deseo original.” (Siles: Valquiria despertando al húmedo poniente).
Todo esto es curioso porque estamos hablando de mantra-movimiento, que a su vez
se vuelve mantra y tiempo, en los que encontramos reflexión, recreación. En buena
parte de poemas de Siles, encontramos una condensación muy simbólica e ideológica,
el espejo, la identidad, la revelación. El lector advierte que dentro del poema
se venerando una especie de “mise en abîme”. [9] ”En el sentido de la noche en Atenas”,
en el proceso de creación ocupan lugar importante los sueños y fantasmas también,
fundamentan lo fundamentan el lenguaje y los lugares enunciados: “La noche, casi
resignada, se deja / caer sobre un triclinio en la cima / de una acrópolis cercada
/ por violentos espartanos / y moribundos apestados. / La noche, tras mucho meditar
/ no halla respuesta a tanta penumbra. / Aunque ha sido abandonada por un sol /
lento y empachado de luz, / harto de estar siempre atento / para cumplir con su
más universal / oficio de astro: brillar sin tregua, / parir gigantescos destellos
/ para que resplandezca el alba ateniense / cuajando de ecos cotidianos / emitidos
por aves, gatos, perros y sofistas / en las calles, templos y plazas de la humillada
polis” …
“Sinfonía de hachas y hogueras:
versos de alumbrados ajusticiados” corresponde al título de la cuarta parte del
presente poemario. Empecemos por dilucidar el concepto de “sinfonía” en contexto
de los poemas. Podemos decir que implica la idea de una combinación orquestada de
elementos diversos que, aunque pueden parecer caóticos o dispares, forman un todo
cohesivo y significativo. Las hachas son herramientas asociadas con la destrucción
y la transformación. En la poesía, pueden simbolizar la ruptura de viejas estructuras,
la lucha contra obstáculos o la necesidad de cambio. La imagen de las hachas puede
sugerir violencia, esfuerzo y resistencia, pero también puede implicar la posibilidad
de renovación y construcción a través de la destrucción. A su vez, Las hogueras
son fuentes de luz y calor, y en poesía suelen simbolizar purificación, pasión y
destrucción. Las hogueras pueden representar la quema de viejas ideas, la lucha
ferviente por la verdad y la justicia, o el proceso de transformación a través del
fuego. Además, las hogueras evocan un sentido de comunidad y ritual, donde la gente
se reúne en torno al fuego para compartir historias y experiencias.
Con el panorama anterior, en el
poema intitulado: “Ideas para rediles ideales”, el poeta nos sumerge en una intensa
y dramática destrucción, es la metáfora que da lugar a una realidad de confrontación
y transformación, el desuso, las masas que convergen y, a menudo se encapsulan.
“Ideas / Superficiales / donde todo es corteza / cáscara envolviendo realidades
paralelas / donde no existe nada más allá del simulacro, / Ellos precisan de una
seguridad quimérica / cubriendo sus pieles con capas de limo adoctrinantes / donde
todo se despeja apelando a la santa apariencia / y a un miedo colectivo a la verdad
/ acabando, finalmente, inmersos en masas adictas / de las ideas sublimes, casi
eternas / ideas de cartón /
aparentes / Ideas para rediles
ideales / con la afectación de los fluctuantes.” Si se quiere, hay una realidad
delirante en todo esto. Siles nos pone el tapete sobre la mesa: “Redimir todo lo
pasado en el hombre y transformarlo” como diría Nietzsche. [10] “El prometeico y prometedor vínculo
del ser humano con el conocimiento se presenta, histórico o intrínseco, casi tautológico,
evidente, y así lo han puesto de manifiesto numerosos poetas y filósofos desde la
antigüedad.”
En “Oda a los profetas de la corrección”
y “Oda a los pescuezos más rebeldes de Castilla”, Siles nos deja saber lo siguiente:
crítica contra aquellos profetas que carecen de valores y mantras negativos. Las
palabras tienen un poder inmenso, y los mantras, sean positivos o negativos, pueden
influir profundamente en nuestras vidas. Un mantra es una frase o conjunto de palabras
que se repite para influir en la mente humana. La palabra en seudo profetas, distante
en mi opinión de Fuente Sagrada [11] se puede abordar
desde varios ámbitos y períodos históricos, pueden derivar en impactos emocionales
fuertes con consecuencias psicológicas e incluso físicas. Ante la destrucción que
ocasionan el poeta a través de su palabra desvela y desanda, el camino, no como
recta final sino como sentimiento de verdad y vida. En la primera oda, “Oda a los
profetas de la corrección”, pág. 107, nos remite a nosotros mismos como fuente doctrinal:
“Desde el Atlas encadenado hasta la Fuente Sagrada, / tus ideas desafían las sombras
de una vulgaridad / poblada de expresiones tan mezquinas como advenedizas, / casi
complacientes con toda suerte de cadenas / que atando corto el alma de las palabras
/ transforman cada frase en un acechante polvorín, / siempre a punto de estallar”
…
“Oda a los pescuezos más rebeldes
de Castilla” constituye una reflexión profunda sobre la vida, una crítica hacia
el espíritu negro de nuestro mundo, donde los líderes del bien hacer han desaparecido
para adentrarnos en el poder del mal en calidad de víctimas; y aquí la desigualdad
social, política, cultural, económica… Siles, no vuelve la espalda a la realidad
del quehacer poético. Transita las calles de la historia, se asoma a la trivializada
e insoportable realidad “real” con la que fraterniza. Frente a este mundo de adoctrinamientos
seculares, intenta llevar a su habitar una posible armonía con su entorno cultural,
Intenta, y lo consigue, con este poemario. En este orden de ideas se alza su voz:
“En el rugido del cosmos, entre estrellas destinadas / al abismo, resuena el eco
de los siglos murmurando / desde el espíritu negro del universo, donde las almas
condenadas, / cumplen un eterno suplicio, la más grande tortura. // En la mañana
de un día de abril cualquiera / fluyendo la hecatombe de los comuneros en la carnicería
del tiempo, / donde la luz de la verdad vuela a lomos del viento / alcanzando Villalar,
justo, para rendir la bandera, / se erige el cadalso para cortar las cabezas del
movimiento / comunal: Juan de Padilla, Juan Bravo, Francisco Maldonado.”
Esta cuarta parte tiene varias
claves para la reflexión, desde la Utopía de Tomas Moro, Sir Walter Raleigh, El
Dorado, Proust y podría seguir la lista, algunos personajes más que como profetas
demonios, explotadores y asesinos. En este punto me quedo con: “La decapitación
sin aspavientos ni descontrol del autor de la Utopía”. [12] “En tiempos turbulentos, entre copas frondosas de árboles,
/ y profundas raíces que alcanzan los entresijos de la ti erra / brilla el inverosímil
recato de un condenado muerte, / Thomas Moro, tras escribir su Utopía / bien ajustadas
sus muñecas y cabeza / al cepo donde en lo alto de la Torre de Londres inmovilizan,
/ a todos los que, aun a riesgo de sus vidas, / insisten tercamente en mantener
el decoro / negándose a tragar sapos y culebras, / comulgar con ruedas de molino,
/ o cubrir su arte de indolencias y desidias inmerecidas.”
“Tomando ron bajo las estrellas
en la popa del líricus”, es título de la última parte de este poemario. La poesía,
con su capacidad de capturar la esencia de los sentimientos y emociones, ha sido
un testigo constante de los hechos históricos. Desde las épicas antiguas hasta nuestros
días, los poetas han utilizado la palabra para narrar y reflexionar sobre los acontecimientos
que han marcado a la humanidad. A través de ésta, los hechos históricos se transforman
en relatos vívidos que trascienden el tiempo y el espacio. La poesía puede verse
como denuncia social y política: Muchos poetas han utilizado su arte para denunciar
injusticias y provocar cambios sociales. La poesía de Pablo Neruda, por ejemplo,
es rica en contenido político y social. En su obra “Canto General”, Neruda relata
la historia de América Latina, desde la colonización hasta los movimientos de independencia,
utilizando su voz poética para dar vida a los hechos históricos y alentar la lucha
por la justicia. Debemos acotar que la poesía está vinculada a la memoria histórica;
la poesía también juega un papel crucial en su preservación. A través del poema,
el poeta puede mantener vivos los recuerdos de eventos significativos, asegurando
que no sean olvidados. La obra de poetas como Anna Akhmatova, que escribió sobre
los horrores de Stalin y la persecución en la Unión Soviética, es un testimonio
de cómo la poesía puede ser un acto de resistencia y memoria. Siles no es ajeno
a ello y en particular en esta obra.
Si bien los hechos pueden no ser
políticos, aunque lo son, no escapan de lo social. Tomemos, por ejemplo, el poema:
“Recuerdos de la pantera urbana y cosmopolita que recitaba ‘La tripulación del Liricus´
en el café cantante del muelle 23”. Seguramente este texto deviene de La leyenda
del Liricus [14] que se remonta a
los tiempos en que los mares eran vastos y misteriosos, llenos de peligros y tesoros
ocultos. Este majestuoso barco surcaba los océanos con una tripulación valiente
y diversa, cada miembro aportando habilidades únicas que eran esenciales para la
supervivencia y el éxito de sus viajes. De este poema, destaco dos estrofas:
“La pantera urbana y cosmopolita
jamás llegó / a comer magdalenas con las adolescentes / adoctrinadas por Marcel,
/ no lo precisaba, dado que declamaba / con su voz grave y firme de contralto, /
más propia de una cantante de ópera, / ciertamente algo áspera…portuaria, / que
de una vedette de café cantante, / los versos del poemario que un viejo / tripulante
del Líricus le regalara / cuando apenas era una niña.” La otra dice: “Fue bendecida
en la pila escrupulosamente pura / donde se alivia el pecado de hermosura / y recitaba
con la firmeza / de la que endereza sobre la marcha / el rumbo de la entonación
/ del poemario “Los tripulantes del Líricus” / intuyendo que la dotación / al completo
de aquel navío / hundido hacía décadas en el Cabo de Hornos, / especialmente, los
más viejos y beodos, / la escuchaban con la atención / exclusiva de aquellas almas
malditas, / espíritus de náufragos deslizándose fantasmagóricamente / por el escenario
del Café Cantante del puerto 23, / ahogados justo donde copulan el Pacífico y el
Atlántico.”
No obstante, el desconcierto y
la perplejidad de cara a la realidad vivida o evocada, Roland Barthes nos advertía
que la multiplicación de las escrituras es un hecho moderno que obliga al escritor
a elegir, que hace de la forma (y contenido) una conducta y provoca una ética de
la escritura […] No hay literatura sin una moral del lenguaje. La poética de Siles
bucea en diferentes hechos históricos para ampliar el conocimiento, mismas que rebasan
sistemáticamente la anécdota, igual que superan, como hemos repetido, el carácter
metapoético ocasional. Concluyo con unas palabras de María Zambrano: la cuestión
ética en lo que respecta a la poesía moderna no solo se resuelve, sino que nace,
a partir de la entrega total, del compromiso del poeta con las palabras y con la
búsqueda de una realidad superior, será la búsqueda de la “verdad”. Mientras tanto
el dolor sigue ahí de bruces frente a Satanás en medio del hipo de los monos que
describe el poeta con su grandilocuencia de bárbaros. De hecho, son: “Identidades
fugitivas y depredadoras / persiguiendo con esmerada avidez /
todo lo que no son / y escapando
de sí mismas / …para llegar a ser / asumiendo la intensidad del hierro al rojo vivo
/ que estampa la marca de unas ideas / adquiridas en las últimas rebajas / de los
grandes almacenes / de identidades.”
NOTAS
[1] Siles, José. Espejo
de monos alumbrados. EDICIONES VITRUVIO, Colección Baños del Carmen, º 1039. 1ª.
Edición 2025.
[2] La cita corresponde al ensayo: Proyecciones del paisaje
interior simbolista en tres poetas de vanguardia: Vallejo, Borges, Neruda.
[3] Terence Kemp McKenna (16 de noviembre de 1946 - 3 de
abril de 2000) fue un etnobotánico y místico estadounidense que abogó por el uso
responsable de las plantas psicodélicas naturales.
[4] https://dle.rae.es/m%C3%ADstico, la definición para
efecto de este trabajo se ha extrapolado lo que consigna la RAE.
[6] Es el término que utiliza Heidegger para referirse
a la existencia humana en su forma más auténtica. A diferencia de otros seres, el
dasein tiene la capacidad de reflexionar sobre su propia existencia y cuestionar
su ser. Esta capacidad de auto-reflexión y auto-cuestionamiento es lo que distingue
al dasein de otros entes y lo convierte en el foco de la ontología heideggeriana.
[7] El subrayado es mío y se utilizado para destacar la
paradoja del vavío y la Nada.
[8] Las valquirias o valkirias (del nórdico antiguo: valkyrja,
'selectoras de caídos en el combate') son dísir, entidades femeninas menores
que servían a Odín bajo el mando de Freyja, en la mitología nórdica. Su propósito
era elegir a los más heroicos de aquellos caídos en batalla y llevarlos al Valhalla
donde se convertían en einherjar. Esto era necesario, ya que Odín precisaba
guerreros para que luchasen a su lado en la batalla del fin del mundo, el Ragnarök.
[9] mise en abîme, expresión acuñada por André Gide. Y
se refiere a: La puesta en abismo y la interpretación La puesta en abismo añade
una dimensión de complejidad a la obra, invitando al espectador o lector a reflexionar
sobre los niveles de realidad y representación. También se puede utilizar para comentar
la obra en sí o para criticar las convenciones artísticas.
Este dispositivo es particularmente popular en las obras posmodernas, donde
se utiliza para deconstruir las ideas tradicionales de autoría y verdad.
[10] Friedrich Nietzsche, lo expresó de esta manera: Como
poeta, descifrador de enigmas y redentor del azar, les enseñé a trabajar en el porvenir
y redimir creando todo lo que fue. Redimir todo lo pasado en el hombre y transformar
creando todo “Así fue”, hasta que la voluntad proclamara.
[11] En el ámbito religioso, “fuente sangrada” se relaciona
con el sacrificio de figuras sagradas, como en el cristianismo, donde se hace referencia
a la sangre de Cristo como fuente de redención y salvación. La sangre derramada
por Jesús durante su crucifixión se considera una "fuente sangrada" de
vida eterna y perdón para aquellos que creen en él. expresión “fuente sangrada”
se remonta a las antiguas civilizaciones, donde la sangre ha sido siempre un símbolo
de vida y muerte. En las culturas mesoamericanas, por ejemplo, los sacrificios humanos
eran practicados para apaciguar a los dioses y asegurar la fertilidad y la prosperidad
de la comunidad. La sangre derramada en estos rituales se consideraba sagrada y
vital para el equilibrio del universo. La poesía ha explorado la "fuente sangrada"
para expresar dolor, pasión y sacrificio. Poetas de distintas épocas han recurrido
a esta imagen para transmitir la intensidad de sus sentimientos y la lucha interna
del ser humano.
[12] Tomás Moro, dejó un gran legado. canonizado como santo
por la Iglesia Católica en 1935. Su vida y obra han sido honradas y celebradas como
ejemplo de integridad moral y defensa de los principios religiosos. La influencia
de Moro en el pensamiento político y filosófico moderno es incuestionable. Utopía
sigue siendo una obra de referencia en estudios sobre teoría política, justicia
social y organización comunitaria. Su vida y sacrificio han inspirado a generaciones
de pensadores, escritores y activistas que buscan un mundo más justo y equitativo.
sigue siendo un faro de inspiración para quienes buscan construir un mundo mejor
basado en los principios de equidad y paz.
[13] Uno de los capítulos más destacados de la vida de Almagro
fue su alianza con Francisco Pizarro. Juntos emprendieron la audaz expedición que
culminó en la conquista del Imperio Inca. A pesar de las dificultades y los conflictos
internos, los dos conquistadores lograron subyugar a los Incas y establecer el dominio
español en la región. Sin embargo, esta asociación también estuvo marcada por la
rivalidad y las disputas sobre la distribución de las riquezas y territorios conquistados.
La relación entre Almagro y Pizarro se deterioró rápidamente tras la conquista del
Imperio Inca. Las disputas sobre la división de los territorios y el poder llevaron
a una guerra civil entre los conquistadores. Almagro fue capturado tras la batalla
de Las Salinas en 1538 y fue ejecutado poco después. Su muerte marcó el fin de una
era de exploración y conquista, dejando tras de sí un legado complejo y controvertido.
[14] el alma artística
del Liricus residía en Sofía "La Musa" López, quien llenaba el barco con
música, poesía y relatos de tierras lejanas. Sofía tenía un talento natural para
el entretenimiento y su presencia ayudaba a mantener alto el ánimo de la tripulación
durante los largos días en el mar. Sus canciones y cuentos se convirtieron en parte
de la tradición del Liricus, recordando a todos que, aunque la vida en el océano
era dura, también podía ser inspiradora y hermosa. El Liricus no solo era un barco,
sino una comunidad de individuos excepcionales, cada uno de ellos fundamental para
la gloria y la supervivencia en las vastas y misteriosas aguas del océano. Juntos,
enfrentaban desafíos, descubrían nuevos horizontes y forjaban leyendas que perdurarían
en la memoria de todos los que escucharan hablar del magnífico Liricus y su valiente
tripulación.
ANDRÉ CRUCHAGA (El Salvador, 1957). Tiene una licenciatura en Ciencias de la Educación. Además de profesor de humanidades, desempeñó la función de director y docente en Educación Básica y Superior. Poemas suyos has sido traducidos a varios idiomas. Ha obtenido el Premio de poesía en los VIII Juegos Florales de Zacatecoluca, El Salvador, 1985; PREMIO ÚNICO en los VI Juegos Florales Chalatecos, Chalatenango, El Salvador, 2001; y, el XII, en los Juegos Florales de Ahuachapán, El Salvador, 2005, Primera Mención de Honor, Juegos Florales de San Miguel, San Miguel, 1988. Primera Mención de Honor, Juegos Florales de San Vicente, San Vicente (2001); Finalista. Primer Concurso Internacional de Poesía “Paseo en Verso”, Editorial Pasos en la Azotea, Querétaro, México, 2004, entre otros. Parte de su obra se encuentra publicada en revistas electrónicas y en papel de América y Europa; así también, ha recibido varias distinciones por su obra literaria. Entre sus libros editados podemos mencionar: Alegoría de la palabra (1992), Memoria de Marylhurst (1993); Visión de la muerte (1994), Enigma del tiempo (1996); Pie en tierra (2007), Caminos cerrados (2009), Balcón del vértigo (2014), Lejanía│Away (2015), Ráfagas (2019), Vacío habitado (2020), entre muchos otros.]
JOSEF BUBENÍK (República Checa, 1965). Artista. Miembro de la Asociación de Artistas Plásticos de las Tierras Altas (en la Unión de Artistas Plásticos de la República Checa), Asociación de la Bienal de Brno (SBB, con sede en Brno). Miembro del grupo surrealista Stir Up. Muchas otras actividades visuales y artísticas. Estudios: LŠU en Brno, en la escuela Petrov (con el pintor Petr Skácel), formación en artes plásticas en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Masaryk en Brno (profesor Leonid Ochrymčuk, doctorando Jiří Havlíček), consultorías privadas en la década de 1980 en los talleres del pintor Jan Wolf y del pintor Jánuš Kubíček. Artista invitado de la presente edición de Agulha Revista de Cultura.
Agulha Revista de Cultura
CODINOME ABRAXAS # 11 – EL PEZ SOLUBLE (COSTA RICA)
Artista convidado: Josef Bubeník (República Tcheca, 1965)
Editores:
Floriano Martins | floriano.agulha@gmail.com
Elys Regina Zils | elysre@gmail.com
ARC Edições © 2026
∞ contatos
https://www.instagram.com/agulharevistadecultura/
http://arcagulharevistadecultura.blogspot.com/
FLORIANO MARTINS | floriano.agulha@gmail.com
ELYS REGINA ZILS | elysre@gmail.com










Nenhum comentário:
Postar um comentário