quinta-feira, 24 de fevereiro de 2022

AGATHE MÉLINAND | Eric Satie – retrato sobre papel

 


Me llamo Eric Satie, como todo el mundo

ERIC SATIE

 

Resulta inquietante hacer un retrato de Eric Satie; también es asunto delicado describir su personalidad. Se esconde, resiste, hace bromas, da la espalda y siempre retorna a la modalidad equilibrista de Arcueil. ¿Qué elegir, de quién hablar? Hablar del joven revolucionario en disfraz de terciopelo o del Satie definitivo en traje de notario, ¿Con ropa de caballo? ¿Del Satie que siempre andando a pie llegaba donde Noailles en el Barrio de Saint Germain donde quedaba en la tarde con una botella del bueno, o de ese que en Arcueil, se acostaba en la zanja y se hacía el ebrio? [1] ¿Del joven Satie alumno inútil en el Conservatorio, o del diplomado de la Schola Cantorum – a los 39 años? ¿Del pianista del cabaret Le Chat Noir, o del miembro del Patronato laico de Arcueil Cachan que acompañaba los cursos de danza para niños? Y luego están sus dibujos, están sus escritos, está la Música de muebles, están las Vejaciones, que se repiten 840 veces seguidas… Dice él: Para tocar ese motivo valdrá la pena prepararse con anterioridad, en el mayor silencio, por serias inmovilidades. Bien. Quince horas de música que John Cage y nueve otros pianistas tocarán por primera vez en 1963.

¿Entonces? ¿Habrá que anteponer sus conferencias de cháchara, sus crónicas musicales, sus publicidades atrasadas, sus aforismos, sus temores, gritos de ira, poemas y proclamas en papel? ¿Habrá que hablar de política, socialismo, comunismo? Y con mayor precisión ¿de la primera sección del Partido en Arcueil a la que se adhirió? ¿Habrá que limitarse a las Gnosiennes y a las Gymnopédies que taponaron su música, tan múltiple? ¿Habrá que hablar del Satie de Jean Cocteau, del de Francis Picabia, de Maurice Ravel, René Clair o Picasso? ¿Habrá que hablar del que fuera brevemente amante de Suzanne Valadon, admirador de Emmanuel Chabrier o el amigo tan querido de Claude Debussy quien le cocinaba chuletas para el almuerzo? ¿Habrá que hablar de miseria, de mística? ¿Será de veras necesario celebrar al fundador de La Iglesia metropolitana de Arte de Jesús director del que sería el único oficiante y feligrés, gracias a Dios…?, ¿o quedarse a vivir veintiocho años con él en el cuarto en Arcueil sin agua corriente y sin luz, con la molestia constante de los mosquitos?

En breve. En este 150 aniversario del nacimiento de Eric Satie, se le rinde homenaje, se le incluye en el programa, se le elogia, se le menciona en conferencias, se le cita, se le celebra desde Saint-Jean-de Luz en Arcueil en el condado de Auge, hasta el Japón, Londres, París… Le habría encantado esto, Monsieur el Pobre, cuya música no gustaba. Decía: Tras una bastante corta adolescencia, me hice hombre joven generalmente potable: Nada más. Es en ese momento de mi vida que comencé a pensar y escribir musicalmente. Sí. ¡Idea que molesta!… ¡idea que molesta mucho!… En efecto, porque yo no tardaría en recurrir a una originalidad molesta, fuera de propósito, anti-francesa, contra natura etc. [2]

Ahí está. Adjunto a un personaje muy reactivo, mezclado con el rechazo visceral de toda autoridad, de todo lo que se hace en la vida o en la música, combinado con un agudo sentido de la provocación, de borrones definitivos, de exasperaciones en punto de órgano, algunos golpes de paraguas contra algún crítico que casi le valdrá ir preso, pigmentado de su furor cuando no fue recibido en la Academia y de su dicha casi infantil cuando obtuvo la Palma académica por Servicio al Municipio de Arcueil… Ahí está Eric Satie, a todo hora, en todo: a contrapelo.


Sin embargo, lejos de las exasperaciones, de las revoluciones, del alcohol, de la penuria y de los gritos de la juventud, para hablar de Satie, para escucharlo, hay que estar en blanco, de ese blanco que él adoraba, que resuena sobre el borde del vacío, de una manera casi orgánica, con las volutas y las explosiones de su música. Satie compone el silencio, el que viene antes, el que llega después.

Erik, con K, Satie, nace el 17 de mayo de 1866, en Honfleur (Calvados), barrio de Pont l’Evêque. Y cuenta: Tuve una infancia y adolescencia cualquiera – sin rasgos dignos de relatar en textos serios. Por ello, no hablaré de ellos. [3]

En la calle Haute [Alta] donde vive y que es la más baja, el niño, huérfano de madre y de abuela, mira y escucha los yates y barcos, el mar que es grande y lleno de agua [4] A los doce años debe abandonar estos ambientes al modo de Eugene Boudin, primeros cursos de música de Monsieur Vinot, especialista de lo medieval, y partir a París, reunirse con su padre, futuro editor de música y de su madrastra Eugenia, compositora no profesional quien lo atiende con firmeza para enseñarle la verdadera música.

 

Aún niño entré en sus clases; mi ánimo era tan suave que ustedes no lograban comprenderlo; y mi progreso sorprendía a las flores… Y a pesar de mi extrema juventud y mi deliciosa habilidad, por vuestra falta de inteligencia me habíais hecho detestar el Arte grosero que enseñábais. [5]

 

Catástrofe en el Conservatorio. Sus profesores dicen que es alumno dotado, pero indolente, estudiante perezoso con ejecución tibia… Satie renuncia, su porvenir musical es sombrío, deja la escuela lleno de odio, escande: “Y de una sola voz grito: ¡vivan los inexpertos!” ¿Qué habrá de hacer, en qué habrá de convertirse? Cuatro Ojivas de línea clara, escritas a los 20 años. Satie experimenta y encuentra, sin barras, sin medidas, la línea justa de las notas arquitecturales…

¡Pero no! “Ese mismo año, toma sus ropas, las hace una bola, se sienta encima, las arrastra por el piso, las pisotea, las rocía con todo tipo de líquidos, hasta transformarlas en verdaderos andrajos. Aplasta su sombrero, revienta sus calzados, deshilacha su corbata, no se afeita más y deja que le crezca el cabello.” [6]

Ha abandonado todo, la Normandía, el Conservatorio, el ejército, su padre. Puede por fin ser él mismo. Comienza su vida en el bajo Montmartre, a los 20 años, en su cuarto que comparte con J. P. Contamine de Latour, poeta simbolista, amigo suyo. La vida es juerga, alcohol ultra fuerte: “Reaccionamos contra todas las convenciones, las imbecilidades y adhesiones. ¡Estamos de parte de aquellos que tienen la valentía de mostrar lo que ven, los que son de su tiempo, los que no tienen por maestra más que la naturaleza, la grande y bella naturaleza!” [7]

Diez años de piano en el Gato Negro. Los Incoherentes exponen “dibujos hechos por gente que no sabe dibujar. Patos con arvejas, bajo relieves al ajo, pipas con raíces en queso gruyere. Primeras comuniones de jovencitas cloróticas en tiempo de nevadas.” ¡Alphonse Allais es lo sumo! El humor y la poesía de Satie van a estar marcados de por vida por estos divertidos zigotos. En el Teatro de sombras del Gato Negro aparecen Guy de Maupassant, Émile Zola, Alphonse Daudet, Paul Verlaine, Marcel Proust, Caran d’Ache, Charles Cros… se dice que es allí donde Satie se encuentra con Debussy. Se dice también que el “Esotérico” Satie se convierte en “Maestro de Capilla” de la secta de la Rosacruz del Templo de Sâr Péladan y que él compone con Latour, “Usupud – ballet cristiano” que el director de la ópera rechaza, a pesar de todas las amenazas.

Pero Satie, en todo el barullo, escribe los Seis Gnossiennes y las Gymnopédies – danzas del niño desnudo – “lentas, dolorosas, tristes y graves”. Se oye los pasos de niños griegos deslizándose en los pisos de mármol.

A los 26 años Satie vive con Suzanne Valadon una corta relación de seis meses. Él quiere más, ella da menos, rompen. Danzas góticas… Novena para la más intensa calma y la gran tranquilidad de mi alma. Por piedad para los ebrios, avergonzados, despreciados; se trata de perdón de las ofensas recibidas. Satie, que nunca tendrá otra relación, está desdichado. Tiene 30 años, hace falta lo que sea. Abandona la Rosacruz, ya no tiene rondas, lo rechazan tres veces en la Academia, piensa en ser guardián de museo; Willy, crítico experimentado, escribe horrores sobre él “¡Mal músico, barro místico, chango esotérico!” Satie responde, se bate, lanza anatemas con el todo París… Compone sin embargo una Misa para los Pobres. Después de algunas Piezas frías y Danzas al bies, es quizás tiempo de partir.


¿De quién son esas cosas sobre el carro empujado a mano que parte, en el mes de diciembre de 1898 de Montmartre a Arcueil, paisaje de obreros sobre el Bievre? Son de Eric Satie cuya vida toda se va para instalarse en la casa de cuatro chimeneas en el 22 de la calle Cauchy. Cuarto de quince metros cuadrados, sin agua ni luz y la música de los mosquitos sin duda enviados por los masones. Es la miseria que da miedo, “Ensoñación del pobre”. “Van dos días en que no he comido”. Entonces vuelve a Montmartre, a pie, para acompañar en el café a Vincent Hyspa o a “la reina del vals lento”, Paulette Darty. En la noche, para volver a casa hay que atravesar las tierras de los apaches, pero no hay nada que temer, tiene “su martillo a mano, en su bolsillo”. En 1902 es el shock de Pelleas y Mélisande” de Debussy. Dice Satie: debo buscar otra cosa, o estoy perdido. Debussy le aconseja trabajar la forma, Satie responde con Tres Fragmentos en forma de pera.

Porque es necesario aprender –Estoy cansado de que me reprochen mi ignorancia, Satie se inscribe en la Schola Cantorum a sus 39 años. Debussy dice: A tu edad uno no cambia de piel. Sí. Para ir a clase hay que estar a tono con la ropa: pequeño traje negro, cuello falso, sombrero, paraguas. “En traje de caballo” y para siempre, Satie obtiene un bello diploma de contrapunto con calificación de muy bien.

Antes de componer una obra le daba vuelta siete veces, acompañado de mí mismo. “Nuevas piezas frías”; “Sobre un muro”; “Sobre un árbol”; “Sobre un puente”.

Después, Ravel y después Cocteau se ocuparán de Satie, se tocan sus composiciones, se le publica, se le admira, frecuenta los salones, lo acarrean en auto, Verdadera flacidez para un perro: Encerrado en la casa. El ballet Parade finalmente produce la revolución. ¡Viva Picasso, Viva Cocteau, Muera Satie!– exclaman los críticos. Él responde, hay batallas, Estoy cocinado. Entonces se retira a su torre de marfil o de otro metal (metálica), a escribir para la Princesa de Polignac, su obra maestra espléndida y cubista Sócrates según Platón… Vienen algunos Nocturnos, otros ballets, la penuria y al mismo tiempo la celebridad, la Música de los muebles que él inventa antes de que ésta venga a resonar en nuestros ascensores, un poco de cine Dada, con Picabia, Entreacto de René Clair donde se goza tanto de sentirlo como es. Además, otro pequeño retrato de grupo, el de los Seis. [8] Pero Se acabó el Satismo. Debussy ha muerto y Satiérik se pelea con Ravel, con Cocteau, con Poulenc que lo idolatra. Hace tiempo que el bolchevique, como dice él, no frecuenta ya los niños del patronato laico de Arcueil Cachan. No más cursos de danza, no más paseos, no más degustar. Satie, enfermo, muere a los cincuenta y nueve años.

 


He visto al pobrecito el miércoles, la mañana de su muerte. Entré en su cuarto y lo encontré durmiendo, el rostro muy cambiado desde mi visita anterior y en un sueño muy profundo, cubierto de moscas que no lograban despertarlo. Después de algunos días ya no se alimentaba, a excepción de champaña y elixir calmante intestinal. [9]

 

Se cuenta que el día de su entierro hacía buen tiempo y dos jóvenes mujeres siguieron su féretro; iban con dos grandes paraguas abiertos de par en par.



 

NOTAS

Versión al castellano de Susana Wald.

Ha aparecido una primera versión de este artículo en Le Monde Diplomatique de agosto de 2016, con el título El compositor del silencio.

1. A menos que se mencione lo contrario, todas las citas vienen de la biografía de Jean Pierre Armengaud, Eric Satie, Fayard, Paris, 2009.

2. Eric Satie, Recuerdos de un amnésico, Ombres, coll. “Petite Bibliotheque” Toulouse 2010.

3. Ibid.

4. Deportes y entretenciones, veinte piezas breves para piano.

5. Carta dirigida al conservatorio, noviembre de 1892. En Eric Satie, Correspondencia casi completa, reunida y presentada por Ornella Volta, Fayard, París, 2000.

6. J.P. Contamine de Latour, “Eric Satie íntimo: recuerdos de juventud”, Comoedia, Paris 6, agosto de 1925.

7. Henri Riviere, en la revista Le Chat Noir, 15 abril, 1888.

8. Los músicos Georges Auric, Arthur Honegger, Francis Poulenc, Louis Durey, Germaine Tailleferre y Darius Milhaud formaban este “Grupo de los seis”, especies de padrinos.

9. Raymonde Linossier, carta a Francis Poulenc, 6 de julio de 1925. 

 


AGATHE MÉLINAND | Autora de teatro, traductora y escenógrafa, colabora hace mucho tiempo con Laurent Pelly. Se destacan sus 13 libretos de adaptaciones de las óperas de Offenbach; ha traducido a Goldoni, Aristófanes y últimamente la obra “Harvey” de Mary Chase. También es notoria su puesta en escena de un espectáculo sobre Eric Satie y recientemente el espectáculo musical “El librillo de Anna Magdalena Bach”. Hace poco adaptó “Lakmé” de Léo Delibes para la Ópera Cómica y “La Perichole” de Jacques Offenbach para el Teatro de los Campos Elíseos. Agathe Mélinand colabora desde 1916 en el Monde Diplomatique.

 

 


J. KARL BOGARTTE | Nacido el 8 de septiembre de 1944, de ascendencia holandesa e irlandesa, formado en antropología, fotografía y diversas tradiciones esotéricas. Ha sido un participante activo en el surrealismo internacional durante más de 50 años. Actualmente vive en Santa Fe, Nuevo México. Bogartte, es a la vez artista y poeta, y ha publicado doce libros de escritos poéticos: While the night windmills through xylophone and…, And Still the Navigators, Spirits in the Albino Hotel Throwing Antlers, The Mirror held Up In Darkness, The Wolf House, Secret Games, Luminous Weapons, Primal Numbers, A Curious Night For A Double Eclipse, Auré, The Spindle’s Arc, and Antibodies: A Surrealist Novella. Alineado desde hace mucho tiempo con el surrealismo internacional, también es cofundador de La Belle Inutile Éditions. Su obra ha aparecido en las siguientes antologías: ANALOGON # 65, Melpomene, Hydrolith # 1 and # 2, La vertèbre et le rossignol # 4, Lithaire # 2, Peculiar Mormyrid # 2, Paraphilia, Silver Pinion and The Fiend online journal.
 

 


Agulha Revista de Cultura

Série SURREALISMO SURREALISTAS # 04

Número 203 | fevereiro de 2022

Artista convidado: J. Karl Bogartte (Estados Unidos, 1944)

Traduções de Allan Vidigal e Susana Wald

editor geral | FLORIANO MARTINS | floriano.agulha@gmail.com

editor assistente | MÁRCIO SIMÕES | mxsimoes@hotmail.com

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