Leo este
libro ayer por la mañana en la Plaza del Reloj y lo acabo por la tarde en casa.
Es una maravilla que haya palabras de Gaudí, y estas pocas que tenemos las
sentimos un tesoro. Abre el libro un trabajo más extenso, “Manuscrito sobre
Ornamentación”, de 1878, al que siguen otros. Después hay notas, “La aspiración
del arte es…”, “La casa es…”, y finalmente notas tomadas de conversaciones con
Gaudí de Juan Bergós, y que llevan esta anotación: “Selección de las notas
tomadas por Juan Bergós durante las conversaciones con Gaudí”. No sé si ha
habido en algún momento una publicación más completa de estas conversaciones o
todo lo que hay de ellas es lo que en este libro está. En todo caso, es lo que
gracias a él puedo conocer.
Leo este
libro y voy a repasarlo para traer algunas palabras de Gaudí. Que también son
construcción y arquitectura. Leo en este primer y más extenso ensayo: “Sucede
frecuentemente que las ideas al amalgamarlas entre sí se empequeñecen y
ofuscan. La sencillez les da importancia”. La sencillez que tienen las palabras
de Gaudí en unas conversaciones de las que en realidad sólo provienen de unas
notas de éstas y que es prácticamente lo único que de él en tanto que palabra
queda, aparte de algún trabajo más académico o texto breve, y que son las que
cierran este libro de edición rara y valor único, hacen que adquieran y tengan
en ella, en esta su misma sencillez (que pienso también que a la vez conviene
al espíritu de Gaudí), una mayor dimensión de verdad si cabe. Y he leído
también cual aforismo poco antes en este ensayo: “Las formas expresadas con
sencillez tienen mayor grandeza”. Hay referencias en este ensayo a la
Naturaleza, y la habrá en sus conversaciones. Vi el sábado “Arborescencia”,
imágenes de árboles proyectadas sobre la casa Batlló. “Esto necesita madurarse,
y no está más que en embrión”, escribe Gaudí en este primer ensayo, y casi a
continuación esboza este pensamiento que quiero traer porque aun en su carácter
de esbozo –que él mismo nos dice que tiene– contiene algún matiz esencial para
comprender el carácter espiritual que él piensa y siente ha de tener la
representación: “Estudiados los motivos de ornamentación, hay dos escollos en
ellos. Una tendencia hacia el natural y por consiguiente pierde su sencillez la
idea expresada y por otra parte un convencionalismo que ofusca la idea. Si se
pudiese encontrar un sistema en el que la idea de la naturaleza pudiese
descarnarla de todo lo superfluo, o mejor, si así como para un ser vivo es
indispensable todo un organismo para la vida, para la representación de este
ser vivo basta una forma simplificada, es decir, que no se trata de llevar la
fotografía del objeto, sino su forma sintética”. Y un poco más adelante y en
este mismo sentido completa: “La ornamentación es un medio por el cual se
reviste de ciertas cualidades de forma a un objeto, para infundirle un carácter
premeditado, haciendo en unos casos desaparecer las masas para llegar a un
resultado espiritual y otras acentuándolas para hacer sentir la naturaleza con
toda su rudeza y sencillez. Los resultados de esto son varios según la
magnitud, los materiales, el color, etc./ Indudablemente, la sintetización de
una idea constituye el fondo ornamental. En aquellos tiempos los huevos, hojas
acuáticas, las sartas de perlas, etc., tenían un significado que no conocemos
hoy bastante, y no creo que fuese puro capricho trivial el poner en nuestras
catedrales los vegetales de las huertas, y efectivamente creo que poner los
medios que Dios pone a nuestra disposición para sustentarnos y alimentarnos es
un modo de agraciar la presencia de estos dones. Pero esto, perdido entre la
profusión de líneas y calados, que la importancia no la tiene mayor que la que
representan tales vegetales en la naturaleza. Esto es vago en general, pero es
el único lenguaje que puede hablar la arquitectura. Al escoger un asunto para
representarlo, es indudablemente por el interés que inspira, ahora bien, si
encontramos un medio para hacer patente la cualidad que nos interesa, haremos
el asunto simpático a los ojos de todos. Los medios que para ello tenemos más la
supresión de las cualidades o accidentes que no nos interesan, la acentuación
de las cualidades o accidentes que nos han hecho interesar, son estas
cualidades o accidentes expresados por órganos cuyas forma y color venimos a
realzar para hacer más claro el concepto”.
Algo que da
razón –y una razón de fondo– de cómo el arte llega a todo el mundo: ““El
arquitecto se distingue del constructor ingeniero en que aquél hace la
construcción superior espiritualmente, o sea la destinada a la Divinidad; e
incluso participa de esta superioridad la casa o construcción destinada al
hombre, la cual para ser completa ha de tener el lugar dedicado a Dios (o a su
culto o glorificación)./ Y esto no es nuevo del cristianismo, pues todos los
pueblos paganos tenían el lugar dedicado a los lares (dioses tutelares de la
familia), prueba de ello son las más de 2.000 figuritas del Museo de Campania
encontradas en las dependencias de los lares”.
Con motivo de una lectura en la Casa de Castilla-La Mancha en Madrid, y
por ser el aniversario de la segunda parte del Quijote,
y tener en ésta tal presencia e importancia Barcelona, escribí un texto en el
que está presente en su título esa invitación de ese día, pero al que he dado
también el título de “Barcelona, la poesía y El Quijote”. Me agrada
encontrar estas palabras de Gaudí: “Cervantes escribe el Quijote de
retorno del Mediterráneo; la ironía del autor hacia el héroe de su país y hacia
su país es sangrante; en cambio el elogio de Barcelona, de la lengua catalana y
hasta del bandolero catalán, es magnífico. Obsérvese que Don Quijote no recobra
el juicio hasta llegar a la playa del Mediterráneo, y obsérvese también que
inmediatamente después de recobrar el juicio, muere, el juicio no le deja
vivir”.
Dos pensamientos seguidos entre la
ciencia y el Arte: “La ciencia es un capazo que se va llenando de cosas y más
cosas que nadie puede manejar hasta que el Arte pone asas al capazo y extrae de
ella lo que precisa para realizar el hecho”. “Las cosas científicas se
demuestran y enseñan por medio de principios; los hechos por la experiencia./
La ciencia se aprende con principios y el Arte con ejemplos (obras del
pasado)”.
La Naturaleza, Dios. Lo que el hombre
crea e inventa nos dice en dos reflexiones sucesivas Gaudí: “El gran libro,
siempre abierto y que conviene esforzarse en leer, es el de la Naturaleza; los
demás libros han salido de éste y tienen además las interpretaciones y
equívocos de los hombres. Hay dos revelaciones: una, doctrinaria de la Moral y
de la Religión, y otra guiadora a través de los hechos que es la del gran libro
de la Naturaleza./ Los aviones tienen una disposición semejante a la de los
insectos de alas planas no plegables y hace ya muchos siglos que éstos vuelan a
la perfección. La construcción tiene por objeto librarnos del sol y de la
lluvia. La imitación llega hasta los elementos, pues las columnas fueron
primero árboles; después se verán capiteles adornados con hojas. Esta es una
nueva justificación de la estructura de la Sagrada Familia”. “Dios no ha hecho
ninguna ley estéril, es decir, que todas tienen su aplicación; la observación de
estas leyes y de estas aplicaciones es la revelación física de la Divinidad.
Los inventos son imitaciones de aquellas aplicaciones (avión, imitación de un
insecto; submarino, de un pez). Por esto, cuando un invento no está en armonía
con las leyes naturales no es viable”.
Escribe en la página siguiente: “El
hombre no puede prescindir de los escalones, más altos o más bajos, siempre ha
de ascender escalón a escalón: en inteligencia, en virtud, en fuerza”. Recuerdo
que Luis Felipe Vivanco decía algo así como que lo habitual para una persona o
un artista era que se le exigiera un esfuerzo para llegar a una altura, y que
Federico García Lorca parecía estar ya en esa altura. Aunque Gaudí nos habla
aquí de la gradación y del esfuerzo, su creación maravillosa nos permite ver y
sentir las cosas desde su altura, desde la altura con que él las creó y sintió,
y que hace la vida otra.
Dice Gaudí: “A los artistas no se les
deben hacer monumentos, puesto que ya lo tienen hecho con sus obras. Para
conmemorar actos de heroísmo, de abnegación o sacrificio que pronto serán
olvidados, puede hacerse un monumento”. Sí, el monumento a Gaudí son sus
propias obras. Aquí nos lo dice en estas palabras que de él nos quedan. Nos
dice también: “Para hacer una cosa se necesita tanto más coraje cuanto menos
conocimientos se tengan, pues estas dos cualidades están en razón inversa”. Y
un poco más adelante: “El defecto de exceso de análisis hace a la Escuela de
Arquitectura despreciable a los ojos de los que por ella han pasado, porque lo que
allí les enseñaron de nada les sirve”. El conocimiento, el arrojo. La
inspiración, el don. Que no se aprende.
“El miedo es la ignorancia”, dice
Gaudí. Y, a continuación, una convicción que tenía para su arte y a la que éste
respondía, pero que nos agrada encontrar dicha por él en vez de que otros nos
la expliquen: “La pintura mediante el color y la escultura gracias a forma
expresan los organismos vivos (figuras, árboles, frutos), mostrando su
interioridad por medio de lo exterior de aquéllos. La arquitectura crea el
organismo y por eso éste debe tener una ley en consonancia con las de la
Naturaleza; los arquitectos que no se sujetan a la ley hacen un dislate en vez
de una obra de arte”. También, para que sean otros los que nos expliquen la
Sagrada Familia, preferimos que nos la explique él: “Las estrellas siguen la
órbita que es la trayectoria de su equilibrio, además giran sobre sí mismas, de
modo que su movimiento es helicoidal./ Las columnas de la Sagrada Familia
siguen un haz de fuerzas que es su trayectoria de estabilidad, lo que quiere
decir su equilibrio; su generación es una sección estrellada que gira al
resbalar, su movimiento es por lo tanto también helicoidal (lo mismo pasa en
los troncos de los árboles). Las estrellas van y vuelven, pues las órbitas son
líneas cerradas, la columna va y vuelve porque tiene el movimiento helicoidal
doble, el giro en los dos sentidos./ Toda decoración de columnas en todos los
estilos ha sido la aplicación más o menos parcial de este principio”.
Del arquitecto, a quien nombra con
mayúscula: “El Arquitecto es un gobernante en el más alto sentido de la
palabra, ya que no encuentra la constitución hecha, sino que la hace él. Por
esto a los gobernantes se les llama constructores de pueblos”. Otra vez la
Naturaleza, y el arte, y la cultura: “Se ha estado trabajando dos años
intensamente, perfidiosamente, y se han gastado 20.000 pesetas en llegar a una
solución completa de las columnas./ Esto es lícito porque las soluciones
arquitectónicas en los estilos han costado muchas generaciones, muchas vidas y
grandes sumas./ Haciendo un examen severo de las nuevas formas, resulta que
contienen lo del pasado y muchas otras cosas que las hacen ser superiores al
pasado. Además, los libros son los instrumentos de la cultura y tienen por base
los hechos. Así que es mejor estudiar directamente de la Naturaleza, y ésta nos
dice que las cosas tienen resueltas las formas en el mismo sentido que se
resuelven en el Templo; esta es la razón de mayor peso”.
Y algo que da razón de un modo de actuar
y de sentir la realidad: “Todas las cosas merecen atención, pues todas son muy
complejas y en el fondo siempre se hallan recovecos misteriosos en los que
nuestra limitación se pierde. Pasar por encima de los hechos con ligereza es
una bestialidad (una comodidad de la bestia). Para penetrar las cosas conviene
perseguirlas recientemente; la paciencia todo lo consigue (Santa Teresa) y la
paciencia es la constancia en lo penoso inevitable; hay que hacer y repetir,
pues la razón es una fuerza interna y debe aplicarse desde dentro, no desde
fuera”. He recordado muchas veces el “Yo no me repito: insisto” que decía Ramón
Gaya, y aquí tenemos la explicación de una actitud en el actuar y el pensar de
Gaudí, dicha casi como razón vital.
Y otro pensamiento lleno de profundidad
y que podemos ramificar adentro nuestro: “Todo pensamiento que no tenga forma
adecuada al espíritu de su tiempo queda inédito. Esto recuerda aquellas
palabras de Jeremías al lamentar el sitio de Jerusalén, cuando dice: “Los
chiquillos no hallan quien les parta el pan”. De modo que no sólo debe haber
pan, sino también quien lo parta./ Hay que preferir el pensamiento a la forma
y, por lo tanto, hay que rechazar toda retórica”. Y un aforismo que podemos
encajar con este pensamiento y sentirlo como su base y la base de todos: “El
amor a la verdad debe estar por encima de cualquier otro amor”.
Él mismo de la Sagrada Familia: “En la
solución de la Sagrada Familia hay la unificación de los estilos, pues los
antiguos hacían columna y entablamento, esto es: armonía de unas verticales
(columna, estrías, tríglifos y métopas, dentillones) con unas horizontales
(arquitrabe, cornisa, capitel juntas de las columnas, basa, estilóbato). En la
Sagrada Familia se resuelve no con dos sistemas de líneas, sino con uno solo
que lleva las líneas de la vertical a la horizontal pasando por todas las
intermedias”.
Otra vez la repetición e insistencia en
arte y para el artista: “El único camino fértil es el de la repetición: en
Beethoven se hallan repeticiones que fueron usadas diez años antes. En Bach lo
mismo; Verdaguer repetía y copiaba mientras corregía sus poesías”. Y otro
pensamiento que quiero traer: “Nosotros, que poseemos una intensa sensibilidad,
nos falta la precisión y consistencia de un buen conocimiento, nos falta
aquella persistencia, repetición, investigación larga y penosa que hacían los
grandes maestros (Leonardo, Cellini). Y esto es lo que da valor a las obras de
estos maestros, y precisamente esta pena (las pinturas de hoy no deberían
exponerse, pues no merecen la pena); estos dolores que han ido sacando el
dolor, la tortura de la obra, hasta dejarla como si fuera espontánea por su
simplicidad. Esto sólo se logra con estos dolores fuertes que dan el verdadero
valor a las pequeñas penas de la vida y hacen que las menudencias sean
expedidas igual que el viento se lleva las hojas secas de los árboles. Estos
dolores son constantes hasta la muerte y conducen a la insatisfacción de la
propia obra (aquel que queda satisfecho de sus obras, que se retire, pues las
grandes iniciativas sólo se consiguen a fuerza de dolor), pero de este
desmenuzamiento del alma quedan trozos preciosos, frutos de un sabor y perfume
que sacia generaciones”. Lo completa a continuación de esta manera: “Los
críticos deberían decir todo esto (que sólo se llega arriba mediante esfuerzos
muy dolorosos), pero no lo pueden decir porque casi todos son artistas
fracasados por falta de cualidades y de coraje. Por esto quien les escucha o
trabaja para ellos está perdido”.
Una máxima que condensa un pensamiento
y una concepción de la vida, del arte y de las cosas: “Todo sale del gran libro
de la Naturaleza; las obras de los hombres son ya un libro impreso”. Y a
continuación está una explicación y explicitación, y en ella el árbol unido al
hombre –recuerdo los árboles que vi el sábado sobre la Casa Batlló-: “Las
arquitecturas del Renacimiento, como la griega y la romana, forman un zócalo; es
la peña aislante; en el Renacimiento amontonan zócalos (áticos y órdenes
monumentales). El Partenón y el templo de Philae son zócalos. / Todos los
estilos son organismos emparentados con la naturaleza, unos hacen la peña
aislante, como griegos y romanos, otros hacen cumbreras y simas como los
indios. Todos consisten en el soporte mínimo (que es lo que tiene carácter), o
sea la columna, y las partes horizontales soportadas; en conjunto es el árbol y
sus proporciones son similares a la figura humana, de manera que no es el
árbol-árbol (pues tiene el edificio otras funciones que las del bosque), sino
el árbol-hombre. Y esto comprende y explica todos los estilos: el árbol-hombre
egipcio, griego, bizantino, gótico etc.”.
Nos dice también Gaudí: “La escultura
hecha al aire libre tiene una superior simplicidad que la hecha con la luz de
un taller, casi siempre defectuosa o insuficiente. Este factor es uno de los
que cooperan a la extraordinaria simplificación de la escultura griega./ Existe
quien lo hace en el taller y luego lo corrige al sol, pero entonces el espíritu
está ya fatigado; es mejor trabajar al aire libre desde el primer momento”.
Pintar al aire libre, vivir al aire libre. Aire Nuestro el título que cobija y
distingue la gran obra poética de Jorge Guillén. Lo profundo es el aire el
verso del poeta que el escultor Eduardo Chillida sintió como una verdad propia
y le llevó a hacer una serie de esculturas por él tituladas. Pienso que en
estas palabras que nos quedan de Gaudí y que dijo en conversaciones con Juan
Bergós –de las notas de éste vienen– podemos sentir aún algo del aire en que dijo
estas palabras, y que sean para nosotros aire libre para acercarnos al misterio
sagrado de su vida y de su arte, aire nuestro, de él y para todos.
SANTIAGO MONTOBBIO (España, 1966) publicó por primera vez como poeta en la Revista de Occidente en 1988, y su primer libro, Hospital de Inocentes (1989), mereció ya el reconocimiento espontáneo de ilustres autores (Onetti, Sabato, Vilariño, Delibes, Cela, Martín Gaite, Valente, entre otros). Su libro El anarquista de las bengalas fue finalista del Premio Quijote 2006, que concedía la Asociación Colegial de Escritores de España al mejor libro publicado en el año mediante votación de sus socios. Su vasta obra poética, traducida a un buen número de idiomas, ha obtenido una difusión, un reconocimiento y una trascendencia internacionales. Se han publicado libros con una antología de su poesía en París, Brasil, Países Bajos e Italia. En su fecunda trayectoria destacan los once libros que ha publicado estos últimos años en la histórica colección de poesía El Bardo. Sus libros más recientes son Días en Venecia (2024) y La libertad de la poesía (2025), publicados ambos en la colección Nueva Biblioteca Íntima de Ònix Editor. La hispanista brasileña Ester Abreu Vieira de Oliveira ha publicado un libro dedicado a su obra poética, con un estudio de la misma y también una antología de su poesía en edición bilingüe castellano-portugués: A arte poética de Santiago Montobbio (Análise e Traduçao) (Editorial Opçao, Brasil, 2017). A su labor de creación le acompaña y corresponde, desde sus inicios como escritor, una labor como ensayista y articulista. Ha colaborado en las primeras revistas de España, Europa y América. Desde el año 2010 colabora en Revue d’Art et de Littérature, Musique, de cuyo Comité redactionelle forma parte y en la que tiene un Espace d’auteur. Esta casa editorial francesa le concedió su Prix Chasseur de Poésie 2012.
ROLANDO TOPOR (França, 1938-1997). Pintor, ilustrador, poeta, cançonetista, dramaturgo, encenador, cineasta e fotógrafo, artista impossível de catalogar, começou por destacar-se com os desenhos grotescos que publicou na revista satírica Hara-Kiri. Vencedor do Grand Prix de L’Humour Noir em 1961, bebeu dos surrealistas e respondeu-lhes com o movimento Pânico, que fundou com Fernando Arrabal e Alejandro Jodorowsky, entre outros. Em sua obra, Topor nos leva para um mundo do avesso, e a crueldade animalesca, o erotismo, a escatologia e a tétrica ironia das suas obras valeram-lhe o desprezo de críticos, vários projetos ruinosos e ameaças de morte quotidianas. Graças a uma sempre amável sugestão de João Antônio Buhrer, Rolando Topor agora está conosco como artista convidado desta edição da Agulha Revista de Cultura.
Agulha Revista de Cultura
Número 264 | março de 2026
Artista convidado: Rolando Topor (França, 1938-1997)
Editores:
Floriano Martins | floriano.agulha@gmail.com
Elys Regina Zils | elysre@gmail.com
ARC Edições © 2026
∞ contatos
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FLORIANO MARTINS | floriano.agulha@gmail.com
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