segunda-feira, 5 de outubro de 2026

FLORIANO MARTINS | Berta Lucía Estrada y las perspectivas de un pensamiento poético

 


BERTA LUCÍA ESTRADA (Colombia, 1955) es escritora, ensayista, poeta, dramaturga, crítica literaria y de arte. Es librepensadora, feminista, atea y defensora de la otredad. Ha publicado catorce libros y ha recibido seis premios de poesía.  Ha escrito tres obras de teatro y una nouvelle con Floriano Martins. Algunos de sus artículos y poemas han sido difundidos en las revistas Agulha Revista de Cultura (Brasil) y en publicaciones de la Universidade Estadual do Oeste do Paraná – UNIOESTE, Revista Acrobata (Brasil), Triplov (Portugal), Esteros (Uruguay), revista Crear en Salamanca (España), Blanco Móvil (México), Nueva York Poetry, La otra (México), Altazor (Chile), AErea (Chile y España) y Aleph (Colombia). Es colaboradora de Palabra de Poeta, espacio del programa radial Pegando La Hebra (Valencia-España). Ha sido traducida al francés, portugués, rumano, griego e inglés y ha participado en el Salón del Libro de Casablanca (Marruecos), en la Feria del Libro de Madrid y en la Feria del Libro de Bogotá. Ha sido invitada a numerosos encuentros de poetas, entre ellos el Festival Internacional de Poetas de Curtea de Argès (Rumania); así como a varios congresos, entre ellos los programados por UNIOESTE (Brasil) en el 2011 y 2012, y por la Universidad de Varsovia en el 2014.

 

 

FM | ¿Cómo podemos hablar, a partir de tu propia poesía, del pensamiento poético y de qué tarea humanística se convoca, de qué manera actúa, con una determinación estética y también con su orientación comunicativa?

 

BLE | No sé si exista un “pensamiento poético” propiamente dicho puesto que nadie está pensando continuamente si lo que hace o piensa es “poesía”; lo que si suele suceder es que hay múltiples detonantes poéticos que obedecen a sensibilidades diversas de las personas; incluso en aquellas que no saben que son poetas o que no han tenido la oportunidad de leer poemas. Y para confirmar lo que digo pienso exactamente en Papusza, la poeta romaní (Polonia), autora del magnífico libro El Bosque, mi padre. Ahora bien, en lo que a mí respecta una parte importante de mi trabajo nace de lecturas previas, de investigaciones sobre algún tema, y por supuesto, de mi lugar en el mundo. No creo en la “inspiración” ni en las “musas” que hablan al oído. Las lecturas y la vida de una persona crean archivos que van acumulándose en la memoria; así no siempre seamos conscientes de ese proceso nemonístico. La creación poética puede tardar años; y de pronto, gracias a un detonante específico, se escribe un poema en algunos minutos o un libro en pocos días. Eso no quiere decir que nació en un momento específico, sino que gracias a un cúmulo de experiencias y lecturas se pudo poner por escrito algo que el cerebro, de manera inconsciente, había venido escribiendo en alguna parte de su sistema; muchas veces en el sistema límbico. Ahora bien, no basta con escribir un poema o un libro, lo que verdaderamente importa es la calidad estética de la creación; y para eso se necesita la lectura, la autocrítica y la edición del trabajo. También es cierto que hay procesos de escritura que pueden prescindir de esos pasos de autocrítica y de edición. En otras palabras, no hay un solo método de escritura o de creación. En cuanto a la orientación comunicativa de un poema —o de un poemario— habría que recordar que no todos los trabajos son comunicativos per se; puesto que hay infinidad de poemas que son reacios a la comprensión inmediata y que para lograr penetrar en ellos se necesita una formación de lector previa (pienso en René Char); y por supuesto, se necesita una sensibilidad que no siempre está presente en todas las personas.

 

FM | Simpatías, parentescos, analogías, ¿cómo se relaciona tu poesía con otros poetas, en cualquier tiempo o lugar, que tal vez te permita ubicarte en una familia poética?

 

BLE | La verdad es que no tengo ese tipo de pretensiones ni considero que tenga ningún parentesco y mucho menos podría establecer analogías con otros poetas puesto que me considero demasiado pequeña para poder compararme con un poeta destacado y reconocido. No obstante, podría decir que la lectura temprana de Los Simbolistas, especialmente Baudelaire, marcó una senda que me ha invitado desde siempre al viaje; sobre todo al viaje interior. También están Hugo, Cavafis, Pizarnick, Char, Huidobro, Vallejo. Y aunque no puedo decir que sea una especialista en dichos autores si puedo decir que los he leído en diferentes momentos de mi vida y que de una u otra forma algo he aprendido de ellos. Por otra parte, está la narrativa que en muchos casos puede ser profundamente poética; y para dar un ejemplo no dudo en nombrar Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar. Ahora mismo estoy centrada en la lectura de varios de sus libros; por lo que volví a leer Memorias de Adriano por quinta o sexta vez hace apenas dos meses. Pues bien, a todo lo largo de dicha lectura me dije repetidas veces que podría pasarme el resto de mi vida leyendo única y exclusivamente esa magna obra sin que necesitase ningún otro autor ni ninguna otra obra poética o narrativa. La única familia a la que puedo considerar como mía es la familia lectora; y no tengo ninguna dificultad en reconocer que soy una gran lectora; eso sí, no sé si sea buena poeta. 

 

FM | ¿Cómo se relacionan los poetas de tu país con otros poetas hispanoamericanos? ¿Existe algún tipo de comportamiento histórico, cuyas causas puedas explicar, que dificulten esta relación, no sólo en el ámbito de un diálogo estético, sino también en caminos abiertos o cerrados respecto de editoriales, revistas, la prensa etc.? ¿Operarían en este ambiente aspectos ideológicos o la eventual incidencia tendría una connotación individual, impulsada por alguna disputa o sentimiento de envidia? ¿Qué ha cambiado en este ámbito en los últimos tiempos?

 

BLE | Colombia es un país qué en su breve historia literaria, sobre todo en el s XX y lo que va del XXI, ha tenido y tiene una cantidad inmensa de “poetas”. Algunos de altísima calidad como José Asunción Silva (s XIX), o Meira del Mar, Matilde Espinosa, Juan Manuel Roca; por no nombrar sino algunos. Y por supuesto, está Piedad Bonnett a quien acaban de otorgarle el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 2024; y en las Letras Iberoamericanas significa un Nobel en literatura.  En el caso de Silva él pudo entrar rápidamente a los círculos literarios de su época y por lo tanto pudo ser difundido en las revistas que circulaban en ese momento. Más tarde, los medios de difusión se ampliarían y los poetas, al menos algunos, pudieron encontrar vías de publicación en revistas como Golpe de Dados; por ejemplo. Hoy en día Internet ofrece una ventana abierta al horizonte y permite viajar más allá de dicha línea imaginaria. Muchos poetas, como Roca, están presentes en las redes sociales y publican permanentemente en revistas dedicadas a la poesía. Resalto el papel de Agulha Revista de Cultura con su alianza con la revista Acrobata y su Conexión Hispánica, o las revistas Altazor, Esteros, Ærea, La Raíz invertida, Aleph y La Otra que han estado realizando un trabajo serio, disciplinado y continuo en pro de la difusión de la poesía hispanoamericana y allende el mar. También resalto Palabra de Poeta, el espacio dedicado a la poesía del programa radial Pegando la Hebra (Valencia-España), y del cual tengo el honor de ser una de sus colaboradoras; este programa presenta cada semana a un poeta español o latinoamericano. Valga la ocasión para rendirle homenaje a su directora María Vicenta Porcar Pedro. También es importante traer a colación los festivales de poesía que han jugado un rol muy importante en la difusión de dicho género; me refiero, entre otros, a los festivales de Medellín y de Bogotá, cómo también a los festivales dedicados única y exclusivamente a la difusión de las poetas como son el Encuentro de Mujeres Poetas de Colombia-Museo Rayo, bajo la égida de Águeda Pizarro, y el Encuentro de Mujeres Poetas de Cereté; ésto en el caso colombiano.

En cuanto a las dos últimas preguntas lamentablemente desde hace algún tiempo puedo constatar que hay poetas, editoriales y festivales de poesía que si tienen detrás un compromiso político y por ende han asumido la defensa de postulados ideológicos muy precisos; tanto de extrema derecha o de extrema izquierda. Algunos de ellos serían financiados por los regímenes que han cooptado a los poetas que ahora parecen olvidar que antes eran defensores de los DDHH. En otras palabras, hay algunos poetas que se han convertido en cómplices de las tiranías de una parte de la mal llamada “izquierda latinoamericana” o en cómplices de los gobernantes fascistas que pisotean los derechos anteriormente mencionados. Lamentablemente a veces el poder y el dinero corrompen a los intelectuales, escritores, poetas y artistas que otrora habían surgido como adalides de la libertad de pensamiento y de la defensa de los DDHH. Por las ansias de tener una imagen internacional, de viajar a cuanto festival se hace en cualquier lugar del planeta y de tener cierta holgura económica, terminan con la cabeza inclinada ante la guillotina de los poderosos. Y en cuanto a la otra pregunta: ¿Qué ha cambiado en los últimos tiempos? Yo diría que no lo sé con precisión, aunque creo que esta connivencia de la poesía con el poder se ha dado desde siempre. Al menos eso es lo que nos cuenta Carlos Granés en su soberbio ensayo Delirio Americano.

La complicidad entre Perón y la cultura empezó en 1945. Cuenta Silvia Mercado que aquel año el escritor Leopoldo Marechal redactó guiones para la campaña radiofónica de Perón, y que Blanca Luz Brum, la fascinante poeta que deambuló por las vanguardias del continente entero, primero como comunista, luego como fascista, fue la responsable del eslogan que más influyó a favor del caudillo en las elecciones: “Braden o Perón”. Aprovechando el proselitismo antiperonista del embajador yanqui, Brum creó el famoso eslogan, una verdadera genialidad porque anulaba al candidato opositor y replanteaba el dilema electoral en unos términos que despejaban las dudas a cualquier latinoamericano. No importaba que opción criolla estuviera en la contienda, cualquier cosa sería mejor que la nociva influencia gringa. Perón, en efecto, ganó con más del 50 por ciento de los votos. (Penguin Random House Grupo Editorial, S.A.U. 2022).

Y más adelante:

Los populismos de la década del 2000 revivieron las ilusiones revolucionarias de los años setenta, y donde más claramente se dio este fenómeno fue en Nicaragua. Dos figuras míticas del sandinismo, Daniel Ortega y Rosario Murillo, volvieron al poder en 2007, después de casi dos décadas en la oposición. Pero para entonces Ortega y Murillo no eran los mismos. La distancia que los separaba del guerrillero y de la poeta que habían sido era casi la misma que separaba a Néstor y Cristina Kirchner de Perón y Evita: se habían convertido en una mala copia de ellos mismos, en una mala copia populista y despótica.

 

FM | ¿Crees que es imprescindible que los poetas asuman la responsabilidad de difundir obras de otros autores, no sólo en tu país, sino también en Hispanoamérica, creando mecanismos editoriales, como editoriales y revistas?

 

BLE | Yo no creo que haya nada en el mundo ni en la existencia humana que sea verdaderamente “imprescindible”; no al menos en los términos como se plantea esta pregunta. Lo que sí creo es que a muchos poetas no les interesa difundir el trabajo de otras personas, y eso por múltiples razones; y todas igualmente válidas. Por otra parte, no todos los poetas tienen los contactos necesarios para poder hacer una difusión de este calibre; como tampoco están en redes donde puedan conocer y leer trabajos que tengan una buena calidad estética; sobre todo cuando sus propios trabajos no logran alcanzar los mínimos necesarios para ser considerados por revistas importantes. Lo que también creo es que cuando nos sentimos bien difundiendo el trabajo poético, narrativo, artístico e intelectual de otros creadores, es nuestra obligación escribir sobre ellos y crear mecanismos que permitan ese objetivo; y hoy en día Internet es una herramienta de enorme valor socio-cultural, que bien utilizada, nos permite inventarnos y reinventarnos todos los días. Yo misma no estaría respondiendo a esta entrevista si no fuese por las redes sociales donde tuve la fortuna de conocer Agulha Revista de Cultura o las otras revistas a las que hice referencia en el punto anterior.

 

FM | ¿Qué valoración se puede hacer del entorno de la crítica literaria, incluyendo los estudios académicos, a lo largo de un siglo, en tu país? ¿Hubo avances o retrocesos y, en ambos casos, cuáles fueron las razones y consecuencias? ¿Hubo en algún momento la publicación de una Historia Nacional de la Literatura, y cuáles son los aciertos y defectos de tal libro, si es que existe algo así?

 

BLE | Esta pregunta me toca particularmente puesto que antes que poeta me considero crítica literaria; así que la agradezco mucho. Muchos escritores consideran que la crítica literaria es inexistente en nuestro país; eso sí, no dudan en enviarnos sus libros para que los leamos y sobre todo para que escribamos notas “elogiosas” sobre ellos. Lo peor de todo es que muchos lo hacen sin preguntar antes si estamos interesados en conocer sus obras e incluso consideran que es un deber nuestro leer y escribir sobre ellas; tampoco les interesa leer el trabajo de otros poetas y menos si el crítico literario también es poeta. Se lamentan que en las ferias de los libros no se vendan sus libros; lo que no dicen es que ellos mismos no compran los libros de otros poetas; sólo esperan que se los obsequien.

Y sigo con la pregunta. Las publicaciones académicas son de una gran importancia. Lamentablemente las universidades colombianas no han sabido penetrar el mercado editorial por lo que sus publicaciones, muchas de ellas de una calidad excelsa, se quedan en los anaqueles de sus propias imprentas sin que el trabajo de los escritores, poetas, críticos e intelectuales llegue a un buen número de lectores. Y por supuesto que hay excepciones como la editorial de la Universidad de Antioquia, entre algunas otras.

En cuanto a los retrocesos y a los avances editoriales habría que decir que ese es un factor aleatorio que obedece a múltiples circunstancias y en las que las políticas educativas a nivel nacional, o puntuales como las propias políticas editoriales de las universidades, hacen que las publicaciones sobre crítica literaria sean fomentadas o ignoradas. Además, el medio universitario no escapa al poder que enfrenta a algunos académicos; y cuando eso sucede, la publicación de un libro de crítica literaria puede ser muy fácilmente descartada; en muchos casos simplemente por rencillas y celos personales. La Academia, como cualquier otro lugar de trabajo, también sufre de ese tipo de mezquindades.

La pregunta que hace alusión a la existencia de publicaciones de una Historia de la Literatura Nacional es pertinente en el caso colombiano. Lo digo porque en Colombia si se han hecho publicaciones de este tipo; lo que habría que resaltar es que como en las otras Historias de la Literatura, la mujer ha estado proscrita; en muy pocos casos se la ha visibilizado; aunque ésto ha comenzado a cambiar en los últimos años y espero que siga cambiando en pro de la literatura y de todas las personas que trabajan en todos sus géneros.

 

 

LA PALABRA, ECO QUE ATRAVIESA MILENIOS

 

Sherezada

rasguña

la palabra

hurga

en las entrañas

de la memoria

Con la punta de su índice

escribe historias en el aire

Su voz, eco que atraviesa milenios,

acaricia los oídos de amantes furtivos

así escapan al olvido

Sherezada, descendiente de herreros,

traza signos

y en una antigua fragua

los forja

los convierte en vocablos

Sherezada se evade

Le canta al infortunio

Las letras vadean las dunas

Escapan a las tormentas de arena

La primavera galopa en el viento

Anuncia nuevas historias

 

Si tan sólo un pelícano me prestara sus alas

Si tan sólo una gaviota me enseñara a planear

a dejarme llevar por las corrientes

Pero sólo el gélido viento del norte

Llama a mi puerta

 

 

ESTELAS DE SAL

 

La peste

                —disfrazada de alas—

irrumpió con el alba

y aunque nadie pudo verla en las plazas

                —donde siglos antes se pasearon las ratas—

dejó su estela de estatuas carcomidas por la sal

 

Los castillos en ruinas fueron su refugio

 

Durmieron seis siglos

Al despertar

eran ratas-calvas-voladoras

 

 

ÓNIX NEGRO

 

Los cascos de ónix negro

                —presagio de tormentas—

de los cuatro caballos del apocalipsis

llegaron tarde al último festín

               

Encontraron una estela de pueblos arrasados

y al aire envenenado

 

El cauce de los ríos

                —al buscar otros nichos—

sembró hambrunas

 

Una eterna canícula se instaló en el paisaje

Incendió bosques, selvas

 

Los buitres surcaban los cielos

y las ratas los campos polvorientos

mientras se disputaban

las jaurías de dos patas

que erraban en busca de sombra

 

A veces la encontraban en una ciudad en ruinas

 

Carecían de memoria

su lenguaje asemejaba aullidos de fieras heridas

Lo que si recordaban era el clamor de las batallas

las piedras servían de proyectiles

en una guerra sin fin entre hordas enemigas

 

 

UN POEMA CAE EN EL OCÉANO

 

                             I

 

Somos marionetas sacudidas por huracanes,

títeres en los largos dedos del crepúsculo,

máscaras que se ocultan de sí mismas;

buscamos refugio hasta que pase la tormenta.

Ignoramos que la hoguera consumió los sueños fatuos;

sólo quedan rescoldos de glorias pasadas.

 

Olvidamos que somos peones movidos por fuerzas telúricas

en un gran ajedrez donde el rey es aplastado por el caballo.

Así caemos inexorablemente en los pozos profundos de la nada.

                —La caída es lenta e infinita—

 

                             II

 

Cada vez que el hombre se irguió,

cada vez que miró al horizonte creyéndose Amo y Señor del Mundo,

cada vez que creyó salir del desierto,

un microbio lo arrodilló.

                —Arrodilló al mundo una y mil veces—.

 

Mientras, los pájaros heridos

se esconden detrás de las ruinas para morir en silencio.

 

Las raíces de los árboles se enredan en el aire,

                —o navegan por caminos minados—

y los grillos desdeñan a los tiempos de incertidumbre.

 

El ocaso irrumpió en los hombros del último cíclope,

borró la línea del horizonte;

sólo le respondió el eco de las olas.

 

 

SENTIDOS

 

La memoria 

es un espejo oculto que habita en cada cicatriz que deja el tiempo

cada recuerdo es un remiendo de días inhóspitos

cuya imagen fragmentada nos quema la retina

 

La voz

eco distorsionado por otras voces

rompe los tímpanos

aturde   ensordece

 

El tacto

desaparece tras las huellas que ya nadie sigue

 

El olor

se extravía en campos santos

sobrevolados por manadas de buitres

 

El gusto

es sólo el recuerdo de las horas vacías

que cabalgaban en la crin de una yegua

que buscaba el abismo

 

 

RÍOS DE AZUFRE

 

Navegamos por ríos de azufre

Le damos la espalda a Caronte

Mientras los bolsillos se rompen

por el peso de los óbolos

Cambiamos la muerte por el olvido

Poco importa si los pies cansados

Arrastran pesadillas

o si las manos ya no tejen ni destejen mortajas

nos perdemos en laberintos que impiden el paso de la hoz

 

 

 

 

 


 

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