FM | ¿Cómo
podemos hablar, a partir de tu propia poesía, del pensamiento poético y de qué
tarea humanística se convoca, de qué manera actúa, con una determinación
estética y también con su orientación comunicativa?
BLE | No sé si
exista un “pensamiento poético” propiamente dicho puesto que nadie está
pensando continuamente si lo que hace o piensa es “poesía”; lo que si suele
suceder es que hay múltiples detonantes poéticos que obedecen a sensibilidades
diversas de las personas; incluso en aquellas que no saben que son poetas o que
no han tenido la oportunidad de leer poemas. Y para confirmar lo que digo
pienso exactamente en Papusza, la poeta romaní (Polonia), autora del magnífico
libro El Bosque, mi padre. Ahora bien, en lo que a mí respecta una parte
importante de mi trabajo nace de lecturas previas, de investigaciones sobre
algún tema, y por supuesto, de mi lugar en el mundo. No creo en la
“inspiración” ni en las “musas” que hablan al oído. Las lecturas y la vida de
una persona crean archivos que van acumulándose en la memoria; así no siempre
seamos conscientes de ese proceso nemonístico. La creación poética puede tardar
años; y de pronto, gracias a un detonante específico, se escribe un poema en
algunos minutos o un libro en pocos días. Eso no quiere decir que nació en un
momento específico, sino que gracias a un cúmulo de experiencias y lecturas se
pudo poner por escrito algo que el cerebro, de manera inconsciente, había
venido escribiendo en alguna parte de su sistema; muchas veces en el sistema
límbico. Ahora bien, no basta con escribir un poema o un libro, lo que
verdaderamente importa es la calidad estética de la creación; y para eso se
necesita la lectura, la autocrítica y la edición del trabajo. También es cierto
que hay procesos de escritura que pueden prescindir de esos pasos de
autocrítica y de edición. En otras palabras, no hay un solo método de escritura
o de creación. En cuanto a la orientación comunicativa de un poema —o de un
poemario— habría que recordar que no todos los trabajos son comunicativos per
se; puesto que hay infinidad de poemas que son reacios a la comprensión
inmediata y que para lograr penetrar en ellos se necesita una formación de
lector previa (pienso en René Char); y por supuesto, se necesita una
sensibilidad que no siempre está presente en todas las personas.
FM | Simpatías,
parentescos, analogías, ¿cómo se relaciona tu poesía con otros poetas, en
cualquier tiempo o lugar, que tal vez te permita ubicarte en una familia
poética?
BLE | La verdad
es que no tengo ese tipo de pretensiones ni considero que tenga ningún
parentesco y mucho menos podría establecer analogías con otros poetas puesto
que me considero demasiado pequeña para poder compararme con un poeta destacado
y reconocido. No obstante, podría decir que la lectura temprana de Los
Simbolistas, especialmente Baudelaire, marcó una senda que me ha invitado desde
siempre al viaje; sobre todo al viaje interior. También están Hugo, Cavafis,
Pizarnick, Char, Huidobro, Vallejo. Y aunque no puedo decir que sea una
especialista en dichos autores si puedo decir que los he leído en diferentes
momentos de mi vida y que de una u otra forma algo he aprendido de ellos. Por
otra parte, está la narrativa que en muchos casos puede ser profundamente poética;
y para dar un ejemplo no dudo en nombrar Memorias de Adriano, de
Marguerite Yourcenar. Ahora mismo estoy centrada en la lectura de varios de sus
libros; por lo que volví a leer Memorias de Adriano por quinta o sexta
vez hace apenas dos meses. Pues bien, a todo lo largo de dicha lectura me dije
repetidas veces que podría pasarme el resto de mi vida leyendo única y
exclusivamente esa magna obra sin que necesitase ningún otro autor ni ninguna
otra obra poética o narrativa. La única familia a la que puedo considerar como
mía es la familia lectora; y no tengo ninguna dificultad en reconocer que soy
una gran lectora; eso sí, no sé si sea buena poeta.
FM | ¿Cómo se
relacionan los poetas de tu país con otros poetas hispanoamericanos? ¿Existe
algún tipo de comportamiento histórico, cuyas causas puedas explicar, que
dificulten esta relación, no sólo en el ámbito de un diálogo estético, sino
también en caminos abiertos o cerrados respecto de editoriales, revistas, la
prensa etc.? ¿Operarían en este ambiente aspectos ideológicos o la eventual
incidencia tendría una connotación individual, impulsada por alguna disputa o
sentimiento de envidia? ¿Qué ha cambiado en este ámbito en los últimos tiempos?
BLE | Colombia es
un país qué en su breve historia literaria, sobre todo en el s XX y lo que va
del XXI, ha tenido y tiene una cantidad inmensa de “poetas”. Algunos de
altísima calidad como José Asunción Silva (s XIX), o Meira del Mar, Matilde
Espinosa, Juan Manuel Roca; por no nombrar sino algunos. Y por supuesto, está
Piedad Bonnett a quien acaban de otorgarle el Premio Reina Sofía de Poesía
Iberoamericana 2024; y en las Letras Iberoamericanas significa un Nobel en
literatura. En el caso de Silva él pudo
entrar rápidamente a los círculos literarios de su época y por lo tanto pudo
ser difundido en las revistas que circulaban en ese momento. Más tarde, los
medios de difusión se ampliarían y los poetas, al menos algunos, pudieron
encontrar vías de publicación en revistas como Golpe de Dados; por ejemplo. Hoy
en día Internet ofrece una ventana abierta al horizonte y permite viajar más
allá de dicha línea imaginaria. Muchos poetas, como Roca, están presentes en
las redes sociales y publican permanentemente en revistas dedicadas a la
poesía. Resalto el papel de Agulha Revista de Cultura con su alianza con
la revista Acrobata y su Conexión Hispánica, o las revistas Altazor,
Esteros, Ærea, La Raíz invertida, Aleph y La Otra
que han estado realizando un trabajo serio,
disciplinado y continuo en pro de la difusión de la poesía hispanoamericana y
allende el mar. También resalto Palabra de Poeta, el espacio dedicado a la
poesía del programa radial Pegando la Hebra (Valencia-España), y del cual tengo
el honor de ser una de sus colaboradoras; este programa presenta cada semana a
un poeta español o latinoamericano. Valga la ocasión para rendirle homenaje a
su directora María Vicenta Porcar Pedro. También es importante traer a colación
los festivales de poesía que han jugado un rol muy importante en la difusión de
dicho género; me refiero, entre otros, a los festivales de Medellín y de
Bogotá, cómo también a los festivales dedicados única y exclusivamente a la
difusión de las poetas como son el Encuentro de Mujeres Poetas de
Colombia-Museo Rayo, bajo la égida de Águeda Pizarro, y el Encuentro de Mujeres
Poetas de Cereté; ésto en el caso colombiano.
En cuanto a
las dos últimas preguntas lamentablemente desde hace algún tiempo puedo
constatar que hay poetas, editoriales y festivales de poesía que si tienen
detrás un compromiso político y por ende han asumido la defensa de postulados
ideológicos muy precisos; tanto de extrema derecha o de extrema izquierda.
Algunos de ellos serían financiados por los regímenes que han cooptado a los
poetas que ahora parecen olvidar que antes eran defensores de los DDHH. En
otras palabras, hay algunos poetas que se han convertido en cómplices de las
tiranías de una parte de la mal llamada “izquierda latinoamericana” o en
cómplices de los gobernantes fascistas que pisotean los derechos anteriormente
mencionados. Lamentablemente a veces el poder y el dinero corrompen a los
intelectuales, escritores, poetas y artistas que otrora habían surgido como
adalides de la libertad de pensamiento y de la defensa de los DDHH. Por las
ansias de tener una imagen internacional, de viajar a cuanto festival se hace
en cualquier lugar del planeta y de tener cierta holgura económica, terminan
con la cabeza inclinada ante la guillotina de los poderosos. Y en cuanto a la
otra pregunta: ¿Qué ha cambiado en los últimos tiempos? Yo diría que no lo sé
con precisión, aunque creo que esta connivencia de la poesía con el poder se ha
dado desde siempre. Al menos eso es lo que nos cuenta Carlos Granés en su
soberbio ensayo Delirio Americano.
La
complicidad entre Perón y la cultura empezó en 1945. Cuenta Silvia Mercado que
aquel año el escritor Leopoldo Marechal redactó guiones para la campaña
radiofónica de Perón, y que Blanca Luz Brum, la fascinante poeta que deambuló
por las vanguardias del continente entero, primero como comunista, luego como
fascista, fue la responsable del eslogan que más influyó a favor del caudillo
en las elecciones: “Braden o Perón”. Aprovechando el proselitismo antiperonista
del embajador yanqui, Brum creó el famoso eslogan, una verdadera genialidad
porque anulaba al candidato opositor y replanteaba el dilema electoral en unos
términos que despejaban las dudas a cualquier latinoamericano. No importaba que
opción criolla estuviera en la contienda, cualquier cosa sería mejor que la
nociva influencia gringa. Perón, en efecto, ganó con más del 50 por ciento de
los votos. (Penguin Random House Grupo Editorial, S.A.U. 2022).
Y más
adelante:
Los
populismos de la década del 2000 revivieron las ilusiones revolucionarias de
los años setenta, y donde más claramente se dio este fenómeno fue en Nicaragua.
Dos figuras míticas del sandinismo, Daniel Ortega y Rosario Murillo, volvieron
al poder en 2007, después de casi dos décadas en la oposición. Pero para
entonces Ortega y Murillo no eran los mismos. La distancia que los separaba del
guerrillero y de la poeta que habían sido era casi la misma que separaba a
Néstor y Cristina Kirchner de Perón y Evita: se habían convertido en una mala
copia de ellos mismos, en una mala copia populista y despótica.
FM | ¿Crees que
es imprescindible que los poetas asuman la responsabilidad de difundir obras de
otros autores, no sólo en tu país, sino también en Hispanoamérica, creando
mecanismos editoriales, como editoriales y revistas?
BLE | Yo no creo
que haya nada en el mundo ni en la existencia humana que sea verdaderamente
“imprescindible”; no al menos en los términos como se plantea esta pregunta. Lo
que sí creo es que a muchos poetas no les interesa difundir el trabajo de otras
personas, y eso por múltiples razones; y todas igualmente válidas. Por otra
parte, no todos los poetas tienen los contactos necesarios para poder hacer una
difusión de este calibre; como tampoco están en redes donde puedan conocer y
leer trabajos que tengan una buena calidad estética; sobre todo cuando sus
propios trabajos no logran alcanzar los mínimos necesarios para ser
considerados por revistas importantes. Lo que también creo es que cuando nos
sentimos bien difundiendo el trabajo poético, narrativo, artístico e
intelectual de otros creadores, es nuestra obligación escribir sobre ellos y
crear mecanismos que permitan ese objetivo; y hoy en día Internet es una
herramienta de enorme valor socio-cultural, que bien utilizada, nos permite
inventarnos y reinventarnos todos los días. Yo misma no estaría respondiendo a
esta entrevista si no fuese por las redes sociales donde tuve la fortuna de
conocer Agulha Revista de Cultura o las otras revistas a las que hice
referencia en el punto anterior.
FM | ¿Qué
valoración se puede hacer del entorno de la crítica literaria, incluyendo los
estudios académicos, a lo largo de un siglo, en tu país? ¿Hubo avances o
retrocesos y, en ambos casos, cuáles fueron las razones y consecuencias? ¿Hubo
en algún momento la publicación de una Historia Nacional de la Literatura, y
cuáles son los aciertos y defectos de tal libro, si es que existe algo así?
BLE | Esta
pregunta me toca particularmente puesto que antes que poeta me considero
crítica literaria; así que la agradezco mucho. Muchos escritores consideran que
la crítica literaria es inexistente en nuestro país; eso sí, no dudan en
enviarnos sus libros para que los leamos y sobre todo para que escribamos notas
“elogiosas” sobre ellos. Lo peor de todo es que muchos lo hacen sin preguntar
antes si estamos interesados en conocer sus obras e incluso consideran que es
un deber nuestro leer y escribir sobre ellas; tampoco les interesa leer el
trabajo de otros poetas y menos si el crítico literario también es poeta. Se
lamentan que en las ferias de los libros no se vendan sus libros; lo que no
dicen es que ellos mismos no compran los libros de otros poetas; sólo esperan
que se los obsequien.
Y sigo con
la pregunta. Las publicaciones académicas son de una gran importancia.
Lamentablemente las universidades colombianas no han sabido penetrar el mercado
editorial por lo que sus publicaciones, muchas de ellas de una calidad excelsa,
se quedan en los anaqueles de sus propias imprentas sin que el trabajo de los
escritores, poetas, críticos e intelectuales llegue a un buen número de
lectores. Y por supuesto que hay excepciones como la editorial de la
Universidad de Antioquia, entre algunas otras.
En cuanto a
los retrocesos y a los avances editoriales habría que decir que ese es un
factor aleatorio que obedece a múltiples circunstancias y en las que las
políticas educativas a nivel nacional, o puntuales como las propias políticas
editoriales de las universidades, hacen que las publicaciones sobre crítica
literaria sean fomentadas o ignoradas. Además, el medio universitario no escapa
al poder que enfrenta a algunos académicos; y cuando eso sucede, la publicación
de un libro de crítica literaria puede ser muy fácilmente descartada; en muchos
casos simplemente por rencillas y celos personales. La Academia, como cualquier
otro lugar de trabajo, también sufre de ese tipo de mezquindades.
La pregunta
que hace alusión a la existencia de publicaciones de una Historia de la
Literatura Nacional es pertinente en el caso colombiano. Lo digo porque en
Colombia si se han hecho publicaciones de este tipo; lo que habría que resaltar
es que como en las otras Historias de la Literatura, la mujer ha estado
proscrita; en muy pocos casos se la ha visibilizado; aunque ésto ha comenzado a
cambiar en los últimos años y espero que siga cambiando en pro de la literatura
y de todas las personas que trabajan en todos sus géneros.
LA PALABRA, ECO QUE ATRAVIESA MILENIOS
Sherezada
rasguña
la palabra
hurga
en las entrañas
de la memoria
Con la punta de
su índice
escribe
historias en el aire
Su voz, eco que
atraviesa milenios,
acaricia los
oídos de amantes furtivos
así escapan al
olvido
Sherezada,
descendiente de herreros,
traza signos
y en una antigua
fragua
los forja
los convierte en
vocablos
Sherezada se
evade
Le canta al
infortunio
Las letras
vadean las dunas
Escapan a las
tormentas de arena
La primavera
galopa en el viento
Anuncia nuevas
historias
Si tan sólo un
pelícano me prestara sus alas
Si tan sólo una
gaviota me enseñara a planear
a dejarme llevar
por las corrientes
Pero sólo el
gélido viento del norte
Llama a mi
puerta
ESTELAS DE SAL
La peste
—disfrazada de alas—
irrumpió
con el alba
y aunque
nadie pudo verla en las plazas
—donde siglos antes se
pasearon las ratas—
dejó su
estela de estatuas carcomidas por la sal
Los
castillos en ruinas fueron su refugio
Durmieron
seis siglos
Al
despertar
eran
ratas-calvas-voladoras
ÓNIX NEGRO
Los
cascos de ónix negro
—presagio de tormentas—
de los
cuatro caballos del apocalipsis
llegaron
tarde al último festín
Encontraron
una estela de pueblos arrasados
y al aire
envenenado
El cauce
de los ríos
—al buscar otros
nichos—
sembró
hambrunas
Una
eterna canícula se instaló en el paisaje
Incendió
bosques, selvas
Los
buitres surcaban los cielos
y las
ratas los campos polvorientos
mientras
se disputaban
las
jaurías de dos patas
que
erraban en busca de sombra
A veces
la encontraban en una ciudad en ruinas
Carecían
de memoria
su
lenguaje asemejaba aullidos de fieras heridas
Lo que si
recordaban era el clamor de las batallas
las
piedras servían de proyectiles
en una
guerra sin fin entre hordas enemigas
UN POEMA CAE EN EL OCÉANO
I
Somos
marionetas sacudidas por huracanes,
títeres en los largos dedos del crepúsculo,
máscaras que se ocultan de sí mismas;
buscamos
refugio hasta que pase la tormenta.
Ignoramos
que la hoguera consumió los sueños fatuos;
sólo quedan rescoldos de glorias pasadas.
Olvidamos
que somos peones movidos por fuerzas telúricas
en un
gran ajedrez donde el rey es aplastado por el caballo.
Así caemos inexorablemente en los pozos profundos de la
nada.
—La caída es lenta e infinita—
II
Cada vez
que el hombre se irguió,
cada vez
que miró al horizonte creyéndose Amo y Señor del
Mundo,
cada vez
que creyó salir del desierto,
un microbio lo arrodilló.
—Arrodilló al mundo una y mil veces—.
Mientras,
los pájaros heridos
se
esconden detrás de las ruinas para morir en silencio.
Las raíces de los árboles se
enredan en el aire,
—o navegan por caminos minados—
y los
grillos desdeñan a los tiempos de incertidumbre.
El ocaso
irrumpió en los hombros del último cíclope,
borró la línea del
horizonte;
sólo le respondió el eco de las olas.
SENTIDOS
La memoria
es un espejo oculto que habita
en cada cicatriz que deja el tiempo
cada recuerdo es un remiendo
de días inhóspitos
cuya imagen fragmentada nos
quema la retina
La voz
eco distorsionado por otras
voces
rompe los tímpanos
aturde ensordece
El tacto
desaparece tras las huellas
que ya nadie sigue
El olor
se extravía en campos santos
sobrevolados por manadas de
buitres
El gusto
es sólo el recuerdo de las
horas vacías
que cabalgaban en la crin de
una yegua
que buscaba el abismo
RÍOS DE AZUFRE
Navegamos por ríos de azufre
Le damos la espalda a Caronte
Mientras los bolsillos se
rompen
por el peso de los óbolos
Cambiamos la muerte por el
olvido
Poco importa si los pies
cansados
Arrastran pesadillas
o si las manos ya no tejen ni
destejen mortajas
nos perdemos en laberintos que
impiden el paso de la hoz
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