quinta-feira, 29 de dezembro de 2022

DAMARIS CALDERÓN CAMPOS (Cuba, 1967)

LA CREACIÓN POÉTICA & SUS ESPEJOS

 


FM | Como creador, ¿eres un perseguidor de imágenes o simplemente mantienes abiertas las puertas de la percepción para que entren?

 

DCC | El proceso creativo, para mí, no responde a una forma única sino a múltiples, trabajo, trabajo, me vacío, dejo abiertas las puertas de la percepción y luego persigo esas imágenes, hasta que queden algunas en el poema, en la obra. Soy una trabajadora, invocadora de imágenes, y cuando llegan, en su mejor momento, me aparto para que puedan pasar y luego entro y las retengo, las escribo o las pinto.

 

FM | ¿Tienes una esperanza de vida ideal? ¿Cuál? ¿De qué modo tu creación hace parte de ella?

 

DCC | Mi vida ideal es el habitar, el vivir poéticamente, transformándome y transformando el espacio que habito y que esto, una vez transmutado en obra, pueda servir e inspirar a otros. Por lo tanto, esa vida ideal es también muy concreta: trabajo arduo de transmutación cotidiana, desde arreglar las tablas del patio, hacer florecer el jardín, cuidar de un perro, de mi misma, de un amigo. Trato de que la separación entre vida y obra sea la menor posible y la aspiración es llegar a la fusión.

 

FM | ¿Cómo percibes las diferencias entre lo que pretendías crear y lo que realmente creas? ¿Te molesta este abismo sutil de vez en cuando? Si se ha reducido (o incluso desaparecido) con el tiempo, ¿a qué atribuyes tal evidencia?

 

DCC | En un tiempo me importo más la obra únicamente escrita, la literatura, el poema. Eso ha cambiado con el tiempo, ahora me interesa más el poema total, la poesía y la creación que excede los formatos, ya sea la página, el lienzo, cualquier soporte, aspirando como te decía antes, a la fusión o al acortamiento de la distancia entre vida y obra. El abismo o la separación sutil, según sea el caso, no me molesta, sé que es un fragmento de esa totalidad. Y en la aspiración total, en la fusión, uno también pasaría a convertirse en obra.

 

FM | Al visitar el templo de Zoroastro, Italo Calvino descubre que el fuego real es el fuego oculto. ¿Cómo alimentas el fuego de la creación en tu escritura? ¿Podríamos hablar de la existencia de algún rito?

 

DCC | Si hablara del fuego oculto, dejaría de ser oculto. Silencio y camino, diría.

 

FM | ¿Crees que hay un exceso de ideas en el mundo y que hay una especie de mal uso de esas ideas? ¿Es necesario minar constantemente nuevas ideas o lo que falta en el mundo es orden y perseverancia en las ideas existentes?

 

DCC | No puedo hablar del mundo, demasiado abstracto, general, como las ideas, ambiguas: a veces dan la impresión de cuantiosas por la proliferación de información, a veces vemos que se reducen a unas cuantas, que parecen muchas por la avalancha informativa. Recuerdo lo que aconsejaba el pintor Wilfredo Lam, que pinto La jungla: mirar una hoja, mirarla totalmente, hasta el conocimiento del bosque.

 

FM | ¿Cómo has contribuido a mejorar el mundo?

 

DCC | Transformándome.

 

FM | ¿Existe una realidad hispanoamericana o el conjunto de sus 19 países aún no ha descubierto sus verdaderas perspectivas culturales para la acción conjunta? ¿Cómo cree que debería funcionar esa América tan deseada y a veces imposible?

 

DCC | Creo que existen un conjunto de deseos, de vocaciones y voluntariedades de Hispanoamérica, más que una realidad hispanoamericana, como dices, soñadas e (im)posibles. Creo que ese conjunto de países debe enriquecer, desde su diversidad, la condición hispanoamericana, asumiéndose como culturas hibridas, incorporando sus autoctonías, sus indios, negros, su mestizaje y también el legado hispano y grecolatino, con todo lo que ello culturalmente aporta.

 

FM | ¿Qué sueles leer fuera del español? No me refiero sólo a la literatura, porque aquí me interesa evocar tu entorno de lectura. ¿O crees que leer poetas es el único material imprescindible para tu creación?

 

DCC | El portugués y el francés. El griego y latín, diccionario mediante. No, mi entorno de lecturas es fruitivo y omnívoro, no solo me alimento de poesía, me nutro de otras expresiones y manifestaciones artísticas y también me apasionan la geografía, la historia, los libros de memorias, diarios, herbolarios, la pintura, el cine, la fotografía, que van eso si, a parar a la transmutación alquímico-poética.

 

FM | ¿Crees en la existencia de la sociedad?

 

DCC | Si. Qué remedio.

 

FM | ¿Quién eres de todos modos?

 

DCC | "Se el que eres", dijo Píndaro. Cuesta llegar a ser el que se es, así que soy una mujer en camino.

 

FM | ¿Qué te parece la idea de incluir un poema propio, comentando algo que motivó su creación?

 

POEMA SANTIAGO HUMBERSTONE

Yo, Humberstone,

hijo de un modesto empleado de correos

y nieto del Director de la Banda de Guardias Escoceses,

llegué aquí a hacer la América.

Yo, un oscuro químico

lustrado ahora por la sal,

inventé esa ficción: el pampino:

cruce de animal soñador necesitado con nativas de la zona.

Inventé el futuro, el futurismo,

Marinetti.

Me cagué en Le Corbusier,

la Torre Eiffel,

esa ciudad amanerada:

París.

Aprendí palabras ásperas:

caliche, charqui, camanchaca

(yo que jugaba delicadamente al tenis,

yo, cuya vida era un campo de golf),

copié y apliqué el sistema Shanks

(que nadie conocía por aquí).

Tuve mano férrea,

tuve mano de obra

(barata).

Comencé por conquistar Agua Santa

y ahora me pudro en las Aguas del Tiempo.

Yo, que me horroricé

cuando escuché que estos indios llamaban chanchos

a las relucientes máquinas metálicas, trituradoras,

porque les recordaban el ruido de los puercos al comer.

Establecí un Orden,

una jerarquía en el Caos:

de un lado los ingleses y administradores,

del otro, los hombres y las bestias.

Yo, que puse un toque de delicadeza,

de civilización en estos páramos:

Al espejismo de los oasis de Pica y Matilla

opuse una piscina (metálica),

construí una plaza (pública),

una Iglesia,

el tendido eléctrico,

un orfeón para que estos bárbaros

escucharan música

-ópera-

no el rumor sempiterno, monótono

de las arenas.

Yo, me la creí completa

y se la hice creer a medio mundo:

“El salitre chileno el mejor del orbe”:

nitrato de sodio: la pólvora más eficaz

para las guerras intestinas y extranjeras.

(Así de cosmopolita):

“El salitre chileno entra a Francia,

a Suecia,

llega a la antigua Hélade”

(hasta que los alemanes inventen el sintético

en la Segunda Guerra Mundial).

Yo, que me convertí en Santiago,

Santiago Humberstone,

tuve en mis manos el Oro,

el Oro Blanco,

el Monopolio.

Que me hice viejo, me hice venerable.

Padre

-del Salitre-,

(la Compañía me obsequió una medalla de oro,

el Rey de Inglaterra me confirió

la Orden Oficial del Imperio Británico).

Yo, James T.,

cuyo nombre desaparece

bajo la formidable leyenda y las casas huachas,

extiendo mis raíces dieciséis metros bajo tierra

y no encuentro agua.

El desierto y la muerte

recobran su señorío.

 

(Poema de Parloteo de Sombra, Ediciones Lom, Santiago de Chile.)

 

En un viaje por el Norte Grande chileno, en el 2003, recorrí las salitreras abandonadas, entre ellas, Santiago Humberstone. Me impresionó el desierto, el abandono, esos sitios " muertos" con las vidas fantasmales que aún respiraban ahí. Me sobrecogieron las vidas de aquellos hombres y mujeres que trabajaron y vivieron allí y la figura de Santiago Humberstone, con su soberbia y su ambición de dominar y civilizar el desierto y todo lo que significó el enriquecimiento con el salitre a través de la guerra.

Luego, de regreso a Santiago de Chile, seguí escuchando la voz de Santiago Humberstone, sentí que, en alguna medida, Santiago Humberstone también era yo, recreé la voz y escribí el poema, 

 


DAMARIS CALDERÓN CAMPOS (La Habana, Cuba, 1967). Poeta, ensayista y artista visual. Ha publicado más de veinte libros de poesía en diversos países, entre ellos: Sílabas. Ecce Homo, El remoto país imposible, Las pulsaciones de la derrota, Duro de roer, Mi memoria es un perro obstinado, La sombra del pájaro, ¿Y qué? y Daño colateral. Entro otros reconocimientos, obtuvo, en 2011, la beca de poesía Simon Gugenheim, en 2014 obtuvo en Chile el premio Altazor y el Premio a la Mejor Obra publicada por Las pulsaciones de la derrota. En 2019 le fue otorgado el premio Neruda a la trayectoria, por la Fundación Pablo Neruda. Su obra aparece recogida en numerosas antologías de poesía cubana e hispanoamericana contemporánea y parte de su obra ha sido traducida al inglés, francés, italiano, portugués, al griego y al servo croata. Reside en Chile desde 1995.
 


CONEXÃO HISPÂNICA 2021-2023

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