quarta-feira, 10 de maio de 2023

CÉSAR BISSO, GABRIEL CHÁVEZ CASAZOLA, HUGO FRANCISCO RIVELLA, JORGE PALMA, MARIANA BREDOW, RAFAEL COURTOISIE, TINA ELORRIAGA, VALERIA SANDI, FLORIANO MARTINS | Con la pequeña ayuda de algunos amigos



1 Una manera de ser (César Bisso) | Argentina

A la poeta Carolina Zamudio la descubrí hace algunos años, leyendo textos de su libro Rituales del azar: La belleza abraza la luz de la muerte / o desata la nebulosa de la vida. Aquel fue mi primer acercamiento al reino de lo bello, esa inmensa región que ella ha sabido sembrar y cultivar con palabras.

A la entusiasta emprendedora Carolina Zamudio la conocí personalmente en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, en junio del año pasado. A decir verdad, creí haberla conocido desde siempre, porque desde el primer instante me cautivó con esa virtud irreductible de saber conversar, de reír, de acompañar, de estar siempre dispuesta.

Desde aquel encuentro de poetas, pero sobre de amigos que ofrendaron calidez y solidaridad sin atajos, surgió la posibilidad de integrarnos en grupo para desarrollar proyectos literarios, abordar distintas temáticas culturales, o sencillamente intercambiar, textos, ideas, comentarios. Obviamente surgió un coordinador que propone tareas de manera incesante: Floriano Martins.

Por aquellos días, Carolina nos habló con mucho énfasis acerca del trabajo colectivo que realizan desde la Fundación Esteros. El don de dar y ofrecer como objetivo primordial de la organización y la posibilidad de interrelacionar a través de ella a creadores de distintos países. Así comenzaron a surgir los encuentros de escritores y poetas en escenarios uruguayos, la difusión de la revista institucional y el afianzamiento de numerosos contenidos multidisciplinarios, algunos en marcha, otros por concretarse.

He recorrido los diferentes números de la revista. Pude encontrar voces de poetas distinguidos, temas variados sobre la difusa vida intelectual y valoradas opiniones sobre el arte de la creación. En esta última edición tuve la suerte de colaborar con un artículo acerca de la obra de Rubén Vela, un consagrado poeta argentino. Agradezco a Esteros por la generosidad de publicarlo.

La dignidad es una condición suprema del ser humano. Nadie puede hallar otro atajo conducente al verdadero amor que no fuera a través de la dignidad. La Zamudio –desde los primeros sueños forjados en su hermosa Curuzú Cuatiá, ubicada en el corazón de la provincia argentina de Corrientes, hasta este magnífico presente montevideano– recorrió la vida con esfuerzo y dignidad. Por eso hoy es una legítima embajadora del mundo literario. Así la conocí y ojalá la siga conociendo desde la verdad y la confianza mutua, compartiendo textos, charlas virtuales o nuevos encuentros.

Los sentimientos que el artista comunica a otros pueden ser de distinta especie, fuertes o débiles, importantes o insignificantes, buenos o malos; pueden ser de patriotismo, de resignación, de piedad; pueden expresarse por medio de un drama, de una novela, de una pintura, de un baile, de un paisaje, de una fábula. Toda obra que los exprese así, es obra de arte. Desde que los espectadores o los oyentes experimentan los sentimientos que el autor expresa, hay obra de arte. Estas son palabras de León Tolstoi. Modestamente, creo que son conceptos aplicables a la manera de ser de Carolina. La transparencia de sus ideas, la sencillez de su postura y la firme convicción de sus acciones contribuyen a enaltecer la reconocida trayectoria cultural y literaria que ha construido.

En este sincero homenaje –como sabían decir los beneméritos comensales de otros tiempos lejanos– felicito a la querida amiga y al gran equipo de gestores que eficientemente la acompañan en la Fundación Esteros. También cabe mi mayor deseo: que la belleza sea por siempre el fin último del arte. Por el bien de la creación y la condición humana.

 

2 Celebración de un estuario (Gabriel Chávez Casazola) | Bolivia

Cómo no celebrar cada hilo que se ha unido a la urdimbre de la difusión de la poesía, ampliándola y haciéndola más resistente, permitiendo que siga filtrándose –dúctil y tenaz– por las rendijas, diseminándose de mano en mano, de boca a oído, trascendiendo contra todo pronóstico.

En este caso, hablo de un hilo terco, de nombre y forma fluviales, Esteros, que cual un río se ha ido haciendo más ancho al acoger varios afluentes: una revista digital; ediciones de plaquettes que ponen en diálogo a voces poéticas de distintos orígenes; un festival en Uruguay que sucedió a otro en Corrientes y a un espacio acogedor en Barranquilla.

Dice la Academia española que un estero es un estuario, y un estuario la desembocadura de un río caudaloso en el mar cuyos lados van apartándose en el sentido de la corriente, y por la influencia de las mareas en la unión de las aguas fluviales con las marítimas.

Este caudal textual, hecho de pequeños ríos-hilos que han ido encontrando sus cauces en el tiempo, desemboca en el gran mar de la poesía y le aporta sus aguas, sí, ofreciendo al mismo tiempo unas orillas generosas donde sentarse a leerla y escucharla.

Este río que, por magia de la poesía, es a la vez un barco, tiene por timonel y gaviera a la poeta, gestora cultural y periodista Carolina Zamudio, pisciana y argentina de vocación cosmopolita, a la que sólo nos queda desear buen viento para su travesía y que más ríos de palabras converjan en su estuario, a cuya salud brindamos desde la cabecera de la selva boliviana, a la que no en vano antiguos bardos bautizaron como la patria de las aguas.

 

3 Larga vida (Hugo Francisco Rivella) | Argentina

Porque el mar no es sino la memoria del río, lo que sueñan los peces cuando la lluvia amengua, el secreto de la naturaleza en los ojos del agua: eso es un estero.

Eso es Esteros, una revista entre la metáfora y la imaginación. La Palabra buscando el horizonte en donde el crepúsculo es una niña huérfana.

La Fundación Cultural Esteros tiene los ojos puestos en el mundo, pero su corazón late en América del Sur. Una comunidad en movimiento que promueve la creación y la literatura. Conferencias, libros, recitales, becas de estudio sustentan su permanencia.


Si uno rastrea los nombres de los poetas e intelectuales invitados a participar en las actividades que realiza, puede reconocer en ellos, a los que de una u otra manera sostienen con su entrega, la poesía en todos los rincones de esta patria que nos une en la luz y en las tinieblas.

Los que hemos organizado festivales de poesía o de Poesía y Música, sabemos cuán difícil es mantener en el tiempo estos proyectos, porque casi nunca, el apoyo oficial se realiza de una manera constante, o cada año, debemos empezar de nuevo lo que se viene realizando desde hace algunos años. En muchos de los casos la cultura oficial colisiona con la cultura popular, más allá de la definición de ellas, porque se comparte el mismo destinatario: el pueblo. Lo mismo ocurre con las revistas en papel que en general, cada número tiene la periodicidad de aquello aparece cuando sale

Larga vida, no a la reina, si no al trabajo que cada día, como quien elabora la urdimbre de lo imposible, la Fundación Cultural Esteros anda entre nosotros sosteniendo la utopía de lo posible.

Saludo en Carolina al equipo que integra el comité editorial de la Fundación.

Larga vida, entonces.

 

4 Revista Esteros (Jorge Palma) | Uruguay

La revista Esteros es mucho más que una revista. Y más aún que una publicación donde se presentan novedades del ámbito cultural.

Revista Esteros es un lugar de encuentro, bajo la dirección de alguien con un alma sensible y una generosidad poco usual en las lindes.

Hace muchos años que conozco esa generosidad y sensibilidad. Cuando sin yo saber quién estaba detrás de la edición, una revista colombiana publicaba una serie de poemas míos sin ser solicitados. Incluso con adecuadas ilustraciones. Agradecí como es de rigor, sin saber quién me había editado. Al año siguiente sucedió lo mismo. Pregunté a quién debía agradecer, y no recibí respuesta. El misterio se aclaró mucho tiempo después cuando alguien llamada Carolina Zamudio se despedía de la publicación como editora, anunciando su arribo a tierras orientales.

Esto que cuento no sólo no es menor, sino que pinta, señala y subraya la voluntad expresa de quién sostiene, reúne y administra los sueños y desvelos de un grupo numeroso de aspirantes a eternos soñadores.

Revista Esteros refleja ese amor incondicional de los viejos editores, de los libreros por vocación. Del libre juego profesional pero no exento de generosidad y amplitud.

Carolina Zamudio nos ha abierto las puertas de Esteros para que nos quedemos y la acompañemos por mucho tiempo. Porque como los viejos editores, y los libreros de vocación, sabe que esto no es un entretenimiento, sino una razón de vida.

 

5 Conocer Carolina (Mariana Bredow) | Bolivia

Conocer a Carolina, reír con ella, compartir un chocolate en la noche clandestina, chocar vasos entre amigos mientras la oscuridad avanza sin vergüenza, silenciarnos como niñas la risa para no ser oídas por los que duermen, reír de nuevo de cosas muy tontas y muy fáciles de olvidar pero no la risa ni sus ojos en la risa; verla de lejos caminar rozando las hojas de una montaña sagrada en una tarde con mariposas, y al final del día escucharla leer su poesía, palabra por palabra, sacando luces de los pozos hondísimos que no muestra cuando ríe, pero que dan a su mirada el peso del universo entero expandiéndola adentro. Mirarla ser mujer lúcida, generosa, sabia, elegantemente intensa y bella, mirarla ser; recibir el regalo infinito de un libro suyo, de sus manos, verla firmarlo para mí, leerla en las noches y abrigarme en los rincones de su voz, con perplejidad, con admiración, con cariño y complicidad que no necesita manifestarse… Ha sido para mí una forma de fe en la poesía, una inspiración a ser, una certeza en la libertad. Carolina se esfuerza por dar, por acoger en su mirada a cada uno de sus amigos y darles una habitación iluminada en las páginas de su brillante revista Esteros, en la que yo, sin merecerlo, me encuentro rodeada de las voces más bellas que he escuchado y querido en los últimos tiempos. Agradezco a la vida, la fortuna de coincidir con una poeta y una amiga tan grande. Gracias Carolina Zamudio.

 

6 Los trabajos y los días (Rafael Courtoisie) | Uruguay

Desde antes de su venida al Uruguay, Carolina Zamudio ya era una figura connotada en la literatura latinoamericana. Su tarea en Puerto Colombia, su presencia en los festivales más reconocidos del continente y algunos de los del resto del mundo, su activa participación en la difusión de la obra de autores sobresalientes, se sucedían en una incansable tarea por la cultura.


Pero es con la instalación de la FUNDACIÓN CULTURAL ESTEROS, que actualmente dirige, con la que su figura da un salto cualitativo y cuantitativo inmenso: a la revista ESTEROS, de impecable formato y difusión masiva, se le sumaron las becas de creación y estímulo y la creación y el desarrollo de un festival internacional de poesía en el Uruguay que está llamado a convertirse en uno de los más prestigiosos del mundo.

El festival presencial, llevado a cabo a fines de 2022, marcó un antes y un después en materia de profesionalismo, eficiencia y capacidad de promoción de la cultura poética en América Latina. Autores españoles, brasileños, ecuatorianos, argentinos y colombianos, entre otros, se dieron cita en el marco de la Feria Internacional del Libro de Montevideo y en el Museo de Arte Contemporáneo Atchugarry, en su sede del departamento de Maldonado, para llevar a cabo un festival de poesía extraordinario.

Además de su labor como gestora, organizadora y difusora en la FUNDACIÓN CULTURAL ESTEROS, Carolina ha venido desarrollando, en paralelo, la consecución de una obra poética personal, sorprendente en sus aspectos formales y en su fondo, y cuyo conocimiento la ubica entre las figuras de referencia de la poesía argentina y latinoamericana en el mundo.

Una sólida trayectoria se aprecia en sus ya muchos títulos: Seguir al viento (Argentina); La oscuridad de lo que brilla / The Darkness Of What Shines, edición bilingüe español-inglés, con traducción de Miguel Falquez-Certain (Estados Unidos); Rituales del azar/ Rituels du hasard, edición bilingüe español-francés, con traducción de Rémy Durand (Francia); y en la FILBo 2018 presentó su último libro, La timidez de los árboles, editado en Colombia. Publicó las plaquettes Teoría sobre la belleza, Camino de cintura y Las certezas son del sol, (Argentina).

Como fue dicho, Zamudio es poeta, periodista y ensayista. Además: Magíster en Comunicación Institucional y Asuntos Públicos por la Universidad Argentina de la Empresa y Periodista por la Universidad Católica Argentina. Fue directora de la revista Literariedad. Ha participado en diferentes versiones de la Feria del libro de diversos países de Latinoamérica, encuentros y festivales en Colombia, Estados Unidos, Perú, Cuba, España, Ecuador, Argentina y Francia, entre otros. Ha sido incluida en antologías de la Argentina, Colombia, España, Estados Unidos, Francia e Italia. Traducida al inglés, al francés y al italiano, respectivamente en estos países. Trabajó por más de quince años en Argentina como periodista gráfica y radial. Residió en Emiratos Árabes Unidos, Suiza, Colombia y Uruguay, donde vive en la actualidad. Dictó talleres para niños dentro del Proyecto Gulliver​ del Festival Internacional de Poesía de Medellín y, de forma particular, durante dos años, talleres para reclusas de la Cárcel del Buen Pastor de Barranquilla, Colombia. Colabora actualmente como periodista y ensayista para diversos medios. Su carrera profesional en Argentina transcurrió en radio y medios gráficos, como Radio Mitre, Radio El Mundo, el diario El Cronista y las revistas Apertura y Target.

Los trabajos y los días de Carolina Zamudio y de la FUNDACIÓN CULTURAL ESTEROS han marcado un giro decisivo en el modo en que se construye cultura en el continente.

 

7 Siempre nuevas voces (Tina Elorriaga) | Argentina

Conocí a Carolina Zamudio en la ciudad de Concordia, en el Encuentro de Poesía que, en el marco de la Feria del Libro 2019, organizaba la Poeta Stella Marys Ponce. Entre las actividades, Carolina, dictaba un taller de acercamiento a la palabra poética, como parte del mismo, compartió textos de diversos poetas, y habló allí de su interés por difundir nuevas voces. No hay escritura sin lectura, pero sin publicación y posibilidades de distribución tampoco. La situación actual de la cultura, en nuestra lastimada América latina, como consecuencia de políticas públicas liberales de gobiernos que no dudan en endeudarse y apenas dan margen a los Estados para sostener la educación, es lastimosa. Entendiendo lo cultural como todas aquellas manifestaciones a través de las cuales los pueblos se expresan, vemos que, en ese marco, todo aquello que está por fuera de lo específicamente educativo no tiene posibilidades de desarrollarse, de darse a conocer, de difusión ni de crecimiento. Así la literatura, la música, las artes en general, no forman parte de programas de gobierno sólo son apéndices, a los cuales se atiende solo si hay urgente necesidad. Con esto quiero señalar lo meritorio de la Fundación Esteros, una fundación sin fines de lucro que no vino a reemplazar al Estado, pero si a cubrir y trabajar si es necesario en articulación con el mismo a los fines de hacer posible un proyecto, una necesidad: la de comprometerse con la producción literaria… facilitar la escritura, la investigación y la concreción de proyectos de escritores de todo el mundo. Desde la aparición del primer número de la revista Esteros, hasta este su número nueve, somos testigos de la tenacidad y el apasionamiento de un equipo editorial que la poeta ha conformado y que a pesar de las restricciones de la pandemia pudo expandir los alcances de la Fundación, llevando adelante un festival de manera virtual y en articulación con el gobierno provincial editar a los poetas participantes. Esteros toma su nombre de los Esteros de Iberá, una reserva de agua dulce, la más importante de la Argentina en la provincia de Corrientes, lugar de nacimiento de Carolina Zamudio. La revista nos ofrece la posibilidad de abrevar, a modo de analogía, en el agua de la dulzura y diversidad de las palabras. Larga vida a la revista Esteros.

 

8 Fundación Esteros (Valeria Sandi) | Bolivia

Mi cercanía con la Fundación Esteros que dirige la poeta Carolina Zamudio es desde la gratitud. He visto la dedicación y profesionalismo entregado al III Encuentro de poesía Esteros, desde la creatividad y suma de voluntades al ver todos los entes y las alianzas para hacerlo realidad. La diversidad de propuestas de los escritores, los medios de difusión de nuestras presentaciones y detalles como visitas guiadas para conocer Montevideo, desde su cultura y tradición muestra la calidad de gestora y escritora que está detrás de cada proyecto con su equipo.


En el marco de la fundación, está la Revista Esteros, que actualmente es una plataforma sólida y visualmente muy bien cuidada que difunde propuestas poéticas de autores de diferentes países. Desde lo digital es un espacio de encuentro que, desde mi experiencia, los he leído primero en la revista y posteriormente los conocí de manera presencial.

En estos tiempos cuando hay tanta información en la internet, la Revista Esteros es uno de los sitios que uno sabe que gratamente nos sorprenderá.

Los invito a visitarla, también mencionar que hay un proyecto interesante que es la colección Flor de Espinillo, que dentro de la revista podrán descargarse los libros de poesía digitales conformado por 20 libros dobles. La selección de los autores contemporáneos nos muestra del panorama actual del vigor de la poesía actual. Espero que ese proyecto editorial siga creciendo sumando a más poetas y también deseo una larga y fortalecida vida al Encuentro Esteros.

Le he manifestado a Carolina mi apoyo desde el Festival Internacional de poesía Jauría de palabras que dirijo en Bolivia, que seguro en el futuro, habrá proyectos compartidos, ya la amistad y el agradecimiento por su labor, es el principal tejido que nos une.

 

9 El propio río & su prólogo (Floriano Martins) | Brasil 

La casa camina entre los cuerpos que la habitan. Son sus fragmentos y el reconocimiento de una unidad imaginada. La casa percibe la diferencia entre sus habitantes, incluidos los inanimados, con mayor conciencia de lo que ellos, aunque tan diferentes entre sí, disfrutan formando parte de ella.

El día perturbado por los ciclos de la existencia, las conversaciones nocturnas entre el sueño y la vigilia, el método de la verdad dibujando retratos familiares. La casa está hecha de este testamento perenne de ilusiones.

El arte de identificar a los personajes de cada trama radica en saber leer los detalles que no encajan en planes alterados. El vestido que sólo puede ser de la madre, el peinado de la mayor a juego con sus perlas, las muñequitas de peluche que la pequeña deja reposar en el sofá del salón.

La casa no necesita escuchar la doble r en la voz de la madre para saber en qué momento se queja del descuido de la menor. El tiempo se descifra por el sonido del zapato que suele calzarse la señora después de su ducha vespertina. Hasta el silencio sabe componer la biografía de la casa. No hay necesidad de ordenar la ropa impecablemente guardada de las hijas. Esto me recuerda a Marcel Schwob en una delicada página suya: el arte está en el lado opuesto de las ideas generales, solo describe lo individual, solo desea lo único. Como el río que, a pesar de ser exterior, recorre la intimidad de la casa como una serpiente iluminada por el deseo de formar parte de un todo.

Con el paso de los años, quizás la hija menor sea convocada para escribir la biografía de la casa, cuando seguro recordará que su madre aprovechaba el insomnio del río para susurrarle lo que el espíritu le ocultaba a la matriarca. También era casi seguro que llegaríamos a saber identificar los gemidos con los que ciertos muebles rasgaban el piso de las habitaciones y el pasillo. La casa siempre ha sabido elegir sus instintos más reveladores.

Pero, ¿dónde estaba la vida de la casa? ¿En el libro de cocina, en el viejo baúl guardado en la última habitación, detrás del tocador? El río delineaba los ángulos donde palpitaba cada mirada. Esta es la casa de Carolina Zamudio, cuya melodía descifra la corriente de su memoria. Allí, madre e hijas respiran como alimentando una historia singular, la biografía de un refugio roto por los recuerdos.

No en vano este libro se llama El propio río, pues es él mismo el inventario de sus vidas que invaden el enigma de los muebles, el abrazo de las luces más vacilantes, el tejido incompleto de las confesiones. Un libro que tiene una intensidad lírica inagotable, que se esparce a través de versos e imágenes, expandiendo la casa por donde ella se imagina siendo una aventura más pequeña, dándole la vida que enredan sus personajes. Esta casa-río no solo respira a través de Teresita, la abuela. Ella es también el aliento y la gracia de su hija y de sus dos nietas, sombras ondulantes en el agua de la memoria como intuiciones que no desconfían de sí mismas.

Es un río-poema, de una sola casa, con sus versos-cómodos que guían las más pequeñas formas de escritura. La poeta Carolina Zamudio celebra el linaje de su imaginación, donde todas las mujeres tienen, al mismo tiempo, iguales y diferentes, una infancia prodigiosa que consagra el origen y el destino de su mundo. Tan distintos y semejantes en sí mismos, los verbos perfilados, como la imagen que evoca su tiempo múltiple:

 

En su centro el mundo

espolea en sus rayos

lo que espía la infancia,

un beso de largo aliento y retorno.

 

Este es el río de una poeta con una voz tan singular como la de Carolina Zamudio. Un estuario de reliquias de la propia existencia, el delicioso curso de la memoria que fusiona la casa y sus personajes en una misma imagen. 

 

 

 


CAROLINA ZAMUDIO (Argentina, 1973). Poeta y ensayista, Carolina es uno de los referentes de la poesía argentina de su generación. Ha publicado: Seguir al viento (2013), La oscuridad de lo que brilla (2015), Doble fondo XII (2016), Rituales del azar (2017), Teoría sobre la belleza (2017), La timidez de los árboles (2018), El propio río (2020), Vértice (2020) y Las Certezas son del sol (2021). Máster en Comunicación Institucional y Relaciones Públicas, además de Periodista. Creó y dirige la Fundación Esteros y la revista que lleva su mismo nombre (www.esteros.org). La suma de sus logros nos llevó a homenajear a la poeta, reuniendo en esta edición de Agulha Revista de Cultura, una mezcla de destacados ensayos publicados por la revista Esteros, así como una serie afectiva de testimonios sobre la poeta que le pedimos a personajes destacados de la escena cultural de la que ella es una admirable activista.

 

 


XUL SOLAR (Argentina, 1887-1963). Su pintura visionaria traspasa los límites de la pura abstracción, al ver surgir de ella el mito transfigurado, figura esencial de su interpretación del mundo. Es una pintura en la que se produce la fusión de narración y espejismo. Xul Solar también fue músico, místico y astrólogo. En su pasión por la invención, nos trajo ejemplos insólitos, como un teatro de marionetas con personajes sacados de los signos del zodiaco, la creación de un lenguaje artificial y un intrigante piano de 28 notas. En gran parte, la originalidad de la obra de Xul Solar proviene precisamente de su permanente debate entre tradición y modernidad.



Agulha Revista de Cultura

Número 229 | maio de 2023

Artista convidado: Xul Solar (Argentina, 1887-1963)

editora | ELYS REGINA ZILS | elysre@gmail.com

ARC Edições © 2023 

 


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