segunda-feira, 26 de janeiro de 2026

EDUARDO MOSCHES | Los primeros pasos

 


1996

El viento fue discurriendo para comenzar a hilar barbas verdosas que adornaban flotantes el alargado fruto, las pirámides se alzaban enfrentando al cielo negruzco de cacao y a las nubes circulares ofrendadas por el dios maíz, se calculaban los eclipses y los días eran contados y unidos por la aguja de los meses, descubiertos cientos de gustos y formas diferentes en las papas, moldeaban el oro en figuras infinitas de la imaginación, trenzaron las hierbas y algodón, los cestos se recubrieron de lágrimas brillantes y jugosas, rojizas y verdes, con las que hicieron una lluvia ardiente que humedeció los sabores de los alimentos, los cinticos flotaban en el aire, las sonrisas saltaban contentas al ritmo de los bailes que acariciaban el deseo para lograr buenas cosechas, pero también rituales y guerras entristecieron la tierra por varios lugares, no todo era paz, la injusticia era asimismo parte de la cerámica humana en esos tiempos antes de la llegada de las naves. Y comenz6 el tiempo del fuego. Llegaron las naves.

Las cenizas flotaban sobre los cuerpos y las piedras labradas; las lágrimas deslavaron las facciones, se hicieron máscaras y los tigres roían hacia el interior de las angustias, la pólvora enrareció el aroma del copal, las noches tristes aumentaron y los cuerpos se convertían en cadáveres al ser rasgados por la espada o por la profundidad de alguna mina. Se cambiaron pulmones destrozados por collares y jarrones que fueron rumbo al mediterráneo. Cuatro caballos marcaban los puntos cardinales, al centro entre estos, el cuerpo era separado en fragmentos mientras avanzaban en contra del grito libertario. Las iglesias se establecieron sobre los templos, algo pereció, cambió, los cimientos continúan.

La muerte montó veloz sobre viruela y sífilis y el polvo de los años fue recubriendo los rostros y los colores, el dulce de los cañaverales se hizo almíbar en las espaldas sanguinolentas. La serpiente se enroscó sobre los montes y las terrazas, hubo insurrecciones de las cuales los historiadores oficiales nunca hablaron en las escuelas que se formaron a lo largo de cinco siglos. Llegó la independencia y nada cambié para los que habían cazado y arado frente a los primeros amaneceres. Eran menospreciados y algunos de ellos aceptaron el juicio del superior, otros vivían en los rincones, refugiados, unidos al maíz, al chile o al ají, a la papa, al venado, al búfalo, y los cánticos, al hambre y al peyote, al hongo, a sus dioses, los cuentos orales, el telar y sus hilos de colores, la vicuña y el trabajo colectivo. Sobrevivencia de sus cuerpos y sus culturas en América.

Y pasaron los tiempos al ritmo lento de la arena y las disenterías.

Seguían siendo obligados, en pleno siglo veinte, a bajar de la acera ante el paso del blanco o del mestizo. La paciencia del oprimido se desgarra y esos fragmentos son transformados en bandera y comienza la marcha de la integridad del ser humano. El indígena ha levantado otra vez su cabeza y su cuerpo. La palabra comienza a redoblar sobre los montes y las ciudades. Las 4guilas vuelan sobre los hechos en tanto que la acción del ya basta se impregna en nuestras pieles.

La poesía aflora de los panales mientras la sangre y las venas burbujean al ritmo que la palabra se hace sonido y tambor.

Profundas hendiduras en nuestra humanidad.

 

2002

Los cuerpos vestidos se encuentran arropados en la suspicacia. La ropa puede ir cayendo al ritmo lento y moroso de un placer cobijado, sonreído, por lo que el conocimiento ha otorgado, o con la premura que la pasión va disponiendo, en lograr apresurar el tiempo hacia las pieles. La desnudez de los amantes gira con vértigo creando la memoria del placer vivido.

Los cuerpos se miran a través de los ojos de la sexualidad y la excitación sensual. La acción decisiva es ponerse desnudos. Permitir la comunicación, la que acerca al estado de una existencia completa, continua. Esas pieles sin el requiebro del espejo del qué dirán, es una forma de incitar, de acercarse a la disolución de las formas constituidas. La subversión de los cuerpos desnudos ante el ropaje enclaustrador de las prohibiciones. Bailar tomados de los hombros, de la cintura, ascender hacia la tibieza de las pieles, se hace melaza en las líneas de las manos; adentrarse en el monte, ignorar los vados; agua de perfume acido despide el pene, oler los huecos mientras la mirada ciega crea colores e imágenes, ahondar la lengua en la vagina, para que las historias sepan a mar y sus viajes. El ser amado lleva a la transparencia del propio mundo. Los cuerpos respirando cuerpos es un acercamiento a la verdad de lo primigenio.

Iniciar, continuar, la desconstrucción de tanto personaje literario masculino que siempre trata de apropiarse y poseer a la mujer, de adentrarse en los meandros de otros ríos donde la mujer nada, avanza, abre, se apropia, seduce y los dos cuerpos se refrescan en el remanso de otras playas creándose. Descomponer el sentimiento del miedo a la soledad y a la permanencia de la ausencia. La sensación de la imposibilidad casi absoluta de la comunicación, de la comprensión real, auténtica del otro, los otros, que no sea sólo el espejo del propio deseo, de uno mismo. Unir los deseos, abrir el camino hacia la planicie de los no tabúes. La sensualidad en la sexualidad.


Los espejos se fragmentan, van rodando las partículas para crear los cuerpos con deseos sin compulsión. La razón coquetea con el placer, un universo de mundos donde los seres humanos ansían el ansia de refrescarse en las propias aguas móviles de lo no establecido, el placer no siempre es dolor, y el dolor es a veces placer. Las pequeñas muertes que acompañan nuestro deambular vertiginoso. Unir y deshacer los cuerpos, la procreación queda palpitando olvidada, mientras los retoños del placer crecen y aumentan; con un dios de los castigos empavorecido y boqueando como pez fuera del agua, en un mundo donde lo prohibido en la propiedad de lo sensual y sexual se va desvaneciendo, el apetito del ansia de las satisfacciones vitales esta en nuestra propia envoltura, el cuerpo es la complitud con toda su energía. Intensidad y fuego, llamas que abarcan desde lo primordial, la sensualidad, que crepitan y se alzan más rojas en el erotismo, insuflando la pasión en este sentir exclusivamente humano, en esta sexualidad de hombres y mujeres que la crean, estimulan, transfiguran en el vertiginoso girar de la imaginación. Invenciones que el cuerpo va creando en infinitas formas desde tiempos remotos. La imaginación y el deseo acompañan a la historia humana.

 

2011

Es una isla que está al borde de una profunda fosa. Se adhiere con firmeza a las olas caribeñas. La visitaron barcos españoles, los que desembarcaron se entretuvieron en recoger oro y realizar la guerra contra los nativos. Los tainos fueron desapareciendo debido a los actos de conquista y de sublevación, desafiaban el poder con el suicidio, otra forma de huir y ser libertos. Pero se mantuvieron presentes a través del lenguaje, en el nombre de esa iguana que crea huracanes, con la maraca y los guiros que llaman al recuerdo de los cuerpos, que bailan desafiando al señor sentado en su sillón, mientras la hamaca se balancea como ola aérea. Los señores de armaduras al principio y de jubones negros después, se quedaron para enriquecerse. El mar embravecido saludaba a los buques de los piratas ingleses y holandeses, después de saquear se iban y más tarde regresaban, así a lo largo de dos siglos, en interés propio y en nombre de los monarcas. Llegaron otros buques con esclavos africanos para sembrar caña de azúcar, tabaco y café. Los guardianes de la cruz envueltos en el tocado de la misericordia, ayudaron a promulgar leyes que hacían menos brutal la explotación. Y en ese tiempo se fue formando, letra a letra, pensamiento por pensamiento, una forma de actuar, de sentir y hacer música, de pensar, de escribir, de vestirse. A inicios del diez y nueve salió a la luz la oferta de tierra gratis para quien quisiera llegar a la isla, miles de hombres y mujeres de muchos países de Europa fueron atraídos, imantados por la posibilidad de tener un lugar donde sembrar, cosecha, amar y además, que los gallos despertasen el amanecer y poder acercarse a realizar el sueño mítico de una sirena que cantase. A mitad de ese siglo se abolió la esclavitud. A partir de ese momento inició la lucha por la autonomía. El poder del otro lado del mar estaba molesto, no le gustaba la idea de que los lugareños fueran libres y dejasen de pagar impuestos. Pero se fue construyendo desde ahí y desde allá el tejido de la autonomía. El año de 1898 tuvo dos caras en el espejo: comenzaron a ser independientes, pero los guerreros del norte decidieron obtener esa isla, y mandaron navíos, bombardearon los poblados, crearon terror y en pocos meses se hicieron los nuevos señores de la isla de la fosa profunda. Y desde ahí comenzó el gobierno de la colonia democrática, junto con la bandera estrellada y el otro lenguaje, que era impuesto. Y se fueron creando grupos de apoyos al conquistador y así instauraron una figura ridícula de libre y asociado. Y alguna gente ante tanta vergüenza decidieron limar las cadenas y hubo insurrección, y desde 1950 hasta hoy no hay descanso para la conciencia libre. Hubo presos y sigue habiendo presos. Se da la necesidad de salvar el lenguaje, de enfrentar la imposición refrigerada del inglés, el deseo de ser realmente libres no se detiene, no hay prisión para el pensamiento. Los narradores cuentan y contarán cuentos tristes y alegres, los poetas lanzarán imágenes y metáforas, los hombres y mujeres se seguirán enamorando en sus propias palabras, y así, sostener, alimentar y nutrir el lenguaje, el de la ñ, no el del colonizador. Con la creación en propio idioma se realiza el acto, el indispensable, afectuoso, memorioso, amoroso acto, de acercarse a la integridad existencial de hombres y mujeres de esa isla. La palabra se hace alas.

 


2012

La luz se va ahogando, con lentitud, en anaranjadas líneas y círculos que se abren y mueven, mientras el sol, cansado por el smog, se recuesta en la bolsa de oscuridad que abre su boca para tragarlo por ese día. Sobrevolando las ventanas de las casas, los cuadrados de los departamentos, las líneas de las calles y avenidas van floreciendo como capullos encendidos, declarando con desparpajo que la noche está ahí, con su sonrisa socarrona y las fauces ávidas de acción y vida. Esos hombres con las espaldas cargadas por las horas de trabajo, las cintas se mueven a velocidad, los ojos se arrugan ante las horas convertidas en agotador hastío, caminan por la calle poco iluminada, un cuchillo empuñado los arrincona en el temor, la noche de los ladrones les deja sin quincena. Los cuerpos se mueven con sensualidad, la música se tiñe de tambores y giran y giran, mientras las horas pasan, envueltas en el sudor sonriente de un Caribe citadino. Los vagones del metro andan desorientados, con poca gente sentada sobre la hora del regreso, las puertas se abren y cierran bostezando humanos. No hay parada final, el círculo los guía hacia una almohada mullida que se avizora en el horizonte imaginario del ahora. Los dos cuerpos se engalanan de placer, mientras se husmean, lamen redondeces y larguras, prenden y apagan luces muy internas y la ventana les trae el fantasma de alguna luna partida a la mitad de la sandía. ¿Qué andanzas suceden en los basureros cuando la gente se va a descansar? Los pájaros dormitan sobre los cables mientras las palomas no revolotean en los parques, ni alegran un momento a los niños que sólo pasean en sus sueños. El puño golpeteaba sobre el cuerpo de la mujer, las manchas de sangre manchaban los nudillos, mientras los ojos guardan el espanto, testigos, en el recuerdo muy permanente en esa familia. Los perros no sólo ladran angustiosamente en las azoteas, también llegan a acompañar a los ciudadanos semi-perdidos en las calles sin iluminar y los guías a encontrar su calma hogareña. ¿Qué pasa con los niños que duermen, por la noche, en los resquicios fríos, de puertas ajenas? El insomne da vueltas en el carrusel intenso de la cama, mientras busca y busca el descanso negado, la almohada es yunque ardiendo, en la que se tatúan las ideas y el agua se bebe a sorbos cortos, para pasar por las dunas de ese desierto ardiente y frío. Duelen las sienes y los sueños ya no son pesadillas y la mano traza signos que se convierten más tarde en palabras y éstas en sentido, y así se van escribiendo por las noches en alguna ciudad, donde el espejo habla con los propios perfiles y las facciones ignoradas de tanto personaje, donde quedan flotando en un cuento sin final y en un poema que se hace brisa para caer en el tirabuzón de alguna página impresa de revista.

Esta ciudad es a veces hermosa por las noches. En otras, puede ser lo contrario.

 

2014

El alto y sólido portón se encuentra abierto, por esa boca enorme van entrando los potenciales educandos, de variadas edades, delgadas y gorditos, gritonas y callados, altos y bajitas, entre los cuatro y los 7 años, deseosas de estudiar o apabullados por el temor ante lo desconocido. La entrada por esa boca succionadora hace posible un proceso mezclado de acercamientos a conocimientos casi desconocidos, por ejemplo: reconocer las letras, su sonido e ilación lógica, transformar el sonido en objetos reales, dejar los dedos para contar, sumar y multiplicar, escuchar poemas y sus in esperadas metáforas, acercarse a personajes y a momentos de la larga historia de la humanidad, en fin, a cierto mundo. Paralelo a esto, se imponen las reglas, la obligación como motor infaltable de proceso educativo, el reconocimiento de la autoridad, el maestro que exige y detenta el poder absoluto del saber, la imposición y reconocimiento de la subordinación de los que enseñan a los que aprenden. Alguien ha dicho que “Nacemos siendo príncipes y princesas, después, nuestros padres y el medio nos convierten en ranas y sapos”, aunque el tono sea monárquico, la idea es clara. Coartan la libertad potencial primigenia. No es nada difícil integrar a la escuela junto con las fábricas, hospitales y cárceles, instituciones de secuestro, atribuyéndoles un tipo de poder donde la disciplina se considera fundamental. En ellas, además de órdenes, se toma el derecho de enjuiciar, castigar o recompensar a sus miembros, siendo algunos aceptados y otros rechazados. Esta forma de hacer y ser causa destructores efectos sobre el potencial deseado de aprendizaje, este se reduce notablemente. El otro lado de la moneda es la constitución de actos de violencia entre los propios estudiantes. La educación basada en la violencia coercitiva crea violencia. Es una sociedad afirmada en la violencia, la de la desigualdad social y la explotación económica, por ejemplo. Ante esto, queda no solamente cambiar el portón, el concepto claro de educación obligada, sino acercarse a ese sendero, donde debe ser posible e indispensable que la creatividad del arte y un quehacer educativo libre, creen alternativas de integración humanizadas, frente a un mundo fragmentado, que proclama el individualismo exacerbado como un valor y arrasa con la dimensión colectiva y solidaria de nuestras vi das.

El fluir libre y caudaloso de la imaginación fomentará, impulsará, la creación, sin ataduras, sin figuras aparentemente protectoras, de hombres y mujeres emancipados y rebeldes. Esperemos que de las escuelas desaparezca el portón.

 


2016

Quizá para Occidente todo inicia con el mito discriminatorio de Adán y Eva. El género femenino transformado en simbólico personaje creador de tragedia para el hombre, por un lado, y en sujeto servil y menospreciado, por otro. La estructura patriarcal como venero persistente de persecución, segregación y exclusión. Y es esta mitad de la humanidad que se enfrenta a diferentes formas de desigualdades desde hace milenios. Todas las religiones monoteístas son y han sido fuente de escarnio y menosprecio de la presencia de la mujer en la sociedad a pesar de ello, silenciosas y constantes fueron inventoras y actuaban en la transformación de los saberes adquiridos a lo largo de siglos: Ellas abrieron sus ojos y descubrieron/ machacaron granos untaron hierbas cocieron húmeda tierra/ salvaron del vacío roedor los intestinos de sus crías/ trenzaron entre dedos y unieron fibras de matorrales/ aplastaron frutos y caracoles descubrieron la pintura/ llegar al color sólo era acción de juntar la luz, para ser convertidas y perseguidas como aparentes brujas, actuar de los hombres temerosos del saber y aunado y contra esta ferocidad, la continua batalla de las mujeres por una indispensable y reconocida igualdad. Y en el torbellino de los haceres se han topado con la hipocresía masculina de las sociedades laicas: botín de guerra, violadas en su integridad física y espiritual, una sociedad mercantilizada que convierte sus cuerpos en objetos de venta, saltaron del trabajo doméstico o rural a las fábricas, a los medios de comunicación , a las escuelas, a votar y ser votadas en nombre de la apariencia democrática, a enseñar en las universidades, a ser actrices de cine y teatro, en los hospitales, en fin , se abrieron paso pero sus salarios eran menores, en directa relación al de los varones. Era y es un camino a la desigualdad. Ansían con fuerza la justa mitad del deseo/ ganaron el derecho de su voz/ sus caderas pintaron intensos los colores/ mientras bailaban al ritmo de sus propios sonidos…/ tomaron su cuerpo y lo desvistieron de temores. Hoy en este México, tan inunda do de ignominias, otra vez despierta el ogro patriarcal y reinicia e intensifica su campaña contra el derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo. Pesada y larga historia de esta humanidad envuelta en la tela de las injusticias. La mujer y la multiplicidad descolorida de los ataques contra ellas y sus derechos de existencia íntegra. La creatividad femenina seguirá haciéndose fuerte.

 

2025

El pasado interroga, ataca, asalta, la memoria se retuerce y cuesta recuperarse ante lo acontecido. Ese pasado se presenta a través de sucesos, acciones y conceptos vividos y actuados en el denominado siglo XX. Fue ese siglo aún cercano para algunas generaciones, un aglutinado de luces y sombras sociales, culturales. políticas y económicas amenazantes. Hablaremos un poco de lo sombrío vivido, del color pardo que se vivió en nuestra Iberoamérica. Desde los países nucleados en Centro América, pasando por los situados al inicio del sur, hasta terminar en la parte más austral del continente. Ahí se establecieron gobiernos, a lo largo de décadas, de corte represivo o dictatoriales, cobijados por las cúpulas súper conservadoras de la Iglesia católica, una guía educativa y de pensamiento represivos establecida en las escuelas, los medios de comunicación masivos. El pensamiento predominante en la sociedad se enfrentaba a cualquier forma de pensar alternativa, a lo existente, sea en lo social político, en la sexualidad, en el razonar no religioso. Lo diferente debía ser excomulgado. Y en el amplio espectro de la sociedad, un sector pequeño, el de los poetas diferentes, los que rompían el canon de lo permitido, fueron víctimas del prejuicio y del negar al otro el derecho de pensar y actuar diferente, a contracorriente. De esos poetas arrinconados por una inquisición enjuiciadora, realizada y llevada a cabo por otros poetas. De esos seres humanos, de esos poetas que surcaron mares diferentes en el pensar y el actuar, es sobre ellos y su poesía que la revista ahonda. Encontraremos en la lectura un universo muy variado: de la poesía social, la amorosa, la rupturista, la cotidiana y la de humor. Esta pequeña selección es un mínimo homenaje a esos poetas que sufrieron el escarnio y el desconocimiento de una sociedad de lectores y escritores patriarcales y conservadores. En fin, conocer la poesía desde la poesía.


NOTA

Aquí reproducimos una muy breve muestra de los editoriales de Blanco Móvil, siempre firmados por Eduardo Mosches y bajo el mismo título.




EDUARDO MOSCHES (Argentina, 1944). Poeta. Radica en México. Estudió Ciencias Políticas y Sociología en el Instituto de Estudios Latinoamericanos y en la Universidad Libre de Berlín; e interpretación teatral en la Universidad de Tel Aviv. Ha sido coordinador de Actividades Culturales de la Casa del Lago; gerente de edición en la editorial Nueva Imagen y de Folios Ediciones; director del Foro Cultural Gandhi; coordinador editorial de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, y fundador y director de Blanco Móvil. Colaborador de Cormorán, Cultura Urbana, Delfín, El Nacional, El Universal, La Jornada, Paralelo 35, y Siempre!




NELLY SANCHEZ (França, 1974). Doutora em Literatura Francesa, Francófona e Comparada, especialista em literatura francesa feminina, particularmente nas obras de autoras da Belle Époque. Editora crítica de títulos como L’Ange et les pervers, de Lucie Delarue-Mardrus,  Recueil de recettes des Belles Perdrix e coletâneas de obras epistolares. Nos últimos quinze anos, também trabalhou como artista de colagem e artista visual. Artista autodidata, suas obras são uma extensão de sua pesquisa acadêmica, questionando estereótipos de gênero, particularmente aqueles relacionados à feminilidade, revelando um universo feminino, surreal, estranho e, por vezes, bem-humorado. Assim como Frida Kahlo e Leonora Carrington, Nelly Sanchez brinca com os símbolos da representação feminina, utilizando imagens recortadas de revistas de moda feminina. O crédito de sua foto que publicamos é de Elizabeth Herman. Nelly é a artista convidada da presente edição de Agulha Revista de Cultura.

  



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CODINOME ABRAXAS # 10 – BLANCO MÓVIL (MÉXICO)

Artista convidada:  Nelly Sanchez (França, 1974)

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