I | ¿Por qué Tzara?: la zanahoria
Agradecimientos a muchos amigos, algunos ya desaparecidos que apoyaron mi
trabajo incondicionalmente y me animaron constantemente a continuarlo y a darlo
a conocer, y a los que tengo permanente en mi corazón, también hoy. Y un muy especial
agradecimiento a marcablanca a Blanca Sotos, que no ha podido estar presente, a
Yolanda Pérez Herrera, que nos ha prefaciado con su performance y a Delia Izquierdo
Armunia, fotógrafa y amiga siempre, y a todos ustedes por la asistencia que personalmente
me reconforta y me ayuda a seguir ante tanto silencio, desprecio y ninguneo.
La pregunta, muy acertada por cierto,
que siempre se me plantea en los diferentes actos que he celebrado es: ¿cómo descubriste
a Tzara?, realmente fue por casualidad e intuición.
Al leer en uno de los infames libros
de literatura del bachillerato franquista, entre las notas en letra pequeña – que
no iban a examen- las palabras Dada y el nombre Tristan Tzara, no sé si por la belleza
de su sonoridad o por el comentario que las acompañaba, más o menos algo así “como
movimiento nihilista y destructor que atentaba contra las bases de la civilización
occidental”, se levantó en mí un insaciable deseo de conocer más. ¿Quién puede permanecer
impertrérrito cuando en la adolescencia ha leído los 7 Manifiestos? Es imposible
quedarse impasible, ya queda inoculado el microbio virgen, y crece la necesidad
de saciar esa sed de conocimiento, se van pasando los años intentando buscar libros
o escritos de ese autor y del movimiento y sólo encontré, casi subrepticiamente,
una muy deficiente traducción del Hombre aproximativo, nada más, del resto
un atronador silencio, un páramo desierto, una absoluta ignorancia, esa madre del
total desprecio.
Una oscuridad sideral rodeaba todo
lo que tuviera que ver con el tema, existía un gran agujero negro en el cosmos literario
y esa ansia por saber más de Tzara y de su movimiento me carcomía por dentro, iba
acrecentándose por dentro, era como la novia deseada que resulta inalcanzable, pero
no sólo no dejas de amarla, sino que aumenta aún más el deseo.
Hasta que en un viaje a París el
azar, ese inseparable compañero del mensaje dadaista, quiso que encontrara en una
estantería de FNAC, perfectamente alineados, como esperándome, los seis tomos de
las Obras Completas de Tzara. Por causas diferentes no pude adquirirlas ene
se momento, pero me juré que debía conseguir aquellos textos que Fernando Arrabal
me había definido como “necesario evangelio”. Después de un año de íntimo y desesperante
sentimiento de vacío, volví a viajar a París y tras numerosas peripecias pude, por
fin, satisfacer mi obsesión, y cuando tuve entre mis manos los seis tomos, musité
“c’est l’illusion de toute ma vie” (es la ilusión de toda mi vida), mientras el
dependiente me miraba estupefacto, ¿ qué pensaría de ese españolito ?. Pero Dada,
lo que no es seguro, es un rebuzno… ni la zanahoria de ningún asno.
Ahora les devuelvo la pregunta
a ustedes ¿Cómo supieron de Tzara, qué obras conocen de él?
II |
Causas de su ostracismo
Durante un debate de artistas celebrado en 1961 en el Philadelphia Museum
College of Art, bajo el epígrafe “¿Hacia dónde vamos desde aquí?” Marcel Duchamp
se explayó en un violento ataque verbal contra el desenfrenado mercado especulativo
del comercio del arte, que había convertido el arte en “una mercancía como el jabón
o los valores bursátiles”. Añadía Duchamp “la especulación material lleva al arte
a una dilución masiva, a una disminución del gusto en la niebla de la mediocridad”,
con la única esperanza de una “revolución ascética” (un delicioso juego de palabras
sobre la estética y su propio estilo de vida espartano) que permitiría que el artista
trabaje fuera del sistema de las galerías y los marchantes, en un aislamiento ermitaño,
y añadió la siguiente profética opinión: “el gran artista del mañana pasará a la
clandestinidad”. A este respecto la marginación de Tristan Tzara es paradigmática.
Lejos de un revisionismo simplista,
los hechos se conforman por una pluralidad de causas, por una múltiple etiología,
pasemos a enumerar algunas que ocasionaron este ostracismo, que ha derivado en el
desinterés e ignorancia acerca de la obra tzarista, y que agrupo en cinco apartados:
logísticas, socioculturales, políticas, personales y conceptuales.
Logísticas: La escasez de las tiradas
y de las reediciones en el caso de Tzara es, cuando menos, sorprendente y preocupante.
quizás por su ascendencia judía. Como dato anecdótico pero significativo, sus Obras
completas se publicaron, en magnífico trabajo de investigación de Henrí Béhar,
en la editorial Flammarion, mientras que los autores consagrados, algunos
incluso no franceses, han visto sus obras completas publicadas en la prestigiosa
colección de la Pleyade de la editorial Gallimard – que llegó a ser
la editora que monopolizó la obra de Breton. Tzara apenas ha sido publicado en Francia,
sus ensayos están inéditos todavía, y mucho menos vertido a otras lenguas, además,
al menos en castellano, las escasas traducciones de sus libros, concretamente tres
de más de veinte, son muy deficientes, casi delictivas. Tzara es poco y mal conocido.
Socioculturales: La ascendencia
judía de Tzara choca frontalmente con el patriotismo o patrioterismo típico de todos
los pueblos, y más en este período entre guerras, como base de la doctrina y de
la cultura de todos los países, la noción de nación implica en sí misma un carácter
endogámico y xenófobo. Así el famoso chauvinismo en el caso francés, que a pesar
de enriquecerse de los trabajadores, artistas e intelectuales extranjeros, nunca
son aceptados como nacionales. El surrealismo, el dada francés, era (fue o es) la
corriente mayoritaria de la época, equiparable al crecimiento actual, y esperemos
que coyuntural, del ultraconservadurismo, pero ya es sabido que sólo ir contracorriente
es, en muchos casos, ir en la dirección correcta. Por ello Dada era internacionalista,
casi apátrida (surgió en tres focos diferentes) y sus miembros fueron pacifistas
o mejor antibelicistas, anticolonialistas y contrarios a la violencia y a los ejércitos.
Políticas: En esa gran contradicción
entre burguesia y proletariado, Breton al principio defendió el comunismo, imbuído
por las posturas extremas de Aragon, tras su viaje a Moscú, luego, tras la evolución
hacia la tiranía estalinista, intentó conciliar comunismo y surrealismo. Por contra
en Tzara hallamos un estricto compromiso social junto con un espíritu comunista
disidente en Tzara que llegó a afirmar “, y que, tras diez años de militancia, también
abandonó la disciplina del PCF.
Raro es el intelectual o artista
del siglo XX que no se haya visto involucrado con el surrealismo y el comunismo.
Y tal como para construir es necesaria la demolición previa del edificio viejo,
para una posterior construcción desde los cimientos, así se debe entender el marbete
aplicado a Dada, además del de nihilista, de “destructivo”. Dada militaba contra
el estado, la ley y el orden. Muchos miembros del movimiento, y sobre todo la rama
alemana mantuvieron posturas ácratas, incluso el mismo Hugo Ball, aunque luego derivaría
hacia el misticismo y el catolicismo, en su juventud tradujo al alemán obras de
Bakunin.
Personales: la manía persecutoria
bretoniana y de su escuela. El exacerbado narcisismo de Breton junto con su complejo
y contradictorio carácter derivó en un actitud persecutoria hacia Tzara e incluso
a renegar de su pasado Dada. Breton era un hombre en cierto modo frustrado y acomplejado
por su miedo a la soledad, su relación convulsa con las mujeres es buena prueba
de ello, homófobo, autoritario, descortés, engreído, y con unos cambios de humor
impredecibles, como demuestra su constante exclusión de miembros del movimiento.
La brusca reacción contra Leo Ferré es una anécdota sustantiva, al final solo le
rodeaban jóvenes que buscaban al mito. La prestigiosa periodista Madeleine Chapsal
que entrevistó a Breton y a Tzara poco antes de morir ambos, afirma: “Sus principios
y consignas eran idénticos, pero sus maneras de vivirlos eran opuestas. Breton es
esclavo de si mismo se creía un gran hombre, se había forjado una leyenda que defendía
a capa y espada. Tzara era un hombre discreto, comedido, auténtico, fraterno, solidario
y luchador revolucionario. Huía de todo lo que sonase a fosilización. Estaba enfermo,
por supuesto, pero yo sentía en él una deliberada voluntad de volatilización, no
por modestia sino para disfrutar mejor de todo, de un instante, de una emoción,
de una idea, de un reencuentro …..En definitiva Tzara era libre, mucho más que Breton.
Su mera presencia me estimulaba, me sentía llena de energía….” .
Pasaron, como los que actualmente
se relacionan por aplicaciones, del amor a distancia al encono personal cuando se
conocieron. En dos años tuvieron tres graves enfrentamientos públicos entre 1920
y 1922: durante la pantomima denominada el Proceso Barrès, ante el frustrado
Congreso de París y en la representación de la obra teatral de Tzara Le
Coeur à gaz. y culminada su controversia por la diatriba de Breton en Los
Pasos perdidos de 1924. Tras este libro, un ajuste de cuentas con dada, se consuma
la ruptura y Tzara desaparece de la escena. Sin embargo, muchos años después en
el año 1947 se produjo otro encontronazo, cuando al regresar de su huída/exilio
en EEUU, Breton, aún rencoroso, junto con algunos de sus seguidores intentó boicotear
la conferencia magistral que Tzara pronunció en la Sorbona bajo el epígrafe
de El Surrealismo y la posguerra, donde reprocha a Breton el haber abandonado
Francia durante la ocupación, y añade “La historia ha superado al surrealismo, porque
el mundo no podría basarse en posturas inmutables”. Muy significativa es la prohibición
en el testamento de Breton de no publicar la correspondencia hasta después de 50
años tras su muerte, transcurridos éstos se derrumbó el mito.
Por último mencionar otra, y no
la menor, de las razones por las que la poesía de Tzara apenas sea conocida, a pesar
de haber sido en francés, y no en su lengua materna, el rumano, es su complejidad,
su difícil comprensión, debido a la maravillosa cualidad de sorpresa de sus asombrosas
metáforas, a la desaparición de los signos de puntuación, a la destrucción de la
sintaxis y a la erudición y exquisito léxico empleado. No es fácil leer su obra,
como tampoco lo ha sido su traducción, esos textos, con larguísimas frases, algunas
prosas de páginas enteras y sin puntuación que los ordene, han tenido que ser objeto
de una profunda y previa investigación, pudiera decirse, casi arquitectónica en
busca de su diseño.
III
| Principios del Dadaismo
¿Qué es Dada? ¿Cuales son sus principios? ¿En qué consiste su mensaje?
Dada no es nada, dada es todo sin
ser nada, dada es todo siendo nada, dada no tiene ningún sistema lo que no dejar
de ser un sistema, dada está contra la lógica y el sentido común, dada es una hamaca
que se mece con un suave balanceo, dada es un microbio virgen, dada es la dictadura
del espíritu … así ad infinitum. Los intentos de etiquetar y clasificar a dada para
intentar comprenderlo fueron innumerables pero Dada no es nada ni siquiera es nihilista
Estamos en el período entreguerras,
decadente, recordar que la obra de Oswald Spengler La decadencia de Occidente
fue publicada entre 1918 y 1923. Decadente en el sentido de pérdida del monolitismo
de las convicciones únicas, época en que se permean otras, donde confluyen ideas
y lugares diferentes y alejados.
El azar y el caos, frente a las leyes impuestas por el poder y a la lógica
de un orden utópico e imposible.
El continuo movimiento del devenir
de la vida, el continuo fluir de la experiencia humana frente a la rigidez institucional.
El absurdo y la contradicción frente
a la ficción de toda convicción subjetiva de la realidad objetiva.
La acción y el escepticismo frente
al sueño y la superstición.
Conceptos dadaistas básicos
El amor (poesía y libertad) la
trinidad en la que coinciden Tzara y Breton, la fe roussoniana en la innata bondad
humana.
La libertad, del individuo y de
la sociedad, no puede darse una sin la otra, a partir de la transgresion, y como
culminación del proceso iniciado en el romanticismo.
Anti-todo: anticolonialismo, anticapitalismo,
antibelicismo – antitzarismo pero no antiarte sino el replanteamiento de la función
del arte como actividad genuinamente humana , imprescindible e innegociable no un
producto de especulación. Preconiza la identificacion entre arte y vida: el arte
es un modo, no un medio, de vida. “La poesía debe ser vívida y vivida”.
La contradicción ¿acaso todo concepto
no esconde en sí mismo su contrario que a su vez lo completa? En la poética de mi
obra Musarañas lo expresé muy claramente: “La lucha secular entre contrarios/complementarios
es la única fuente del pensamiento de la imagen y del enigma …Sin comparación no
hay idea: mas húyase de la ponderación y la mesura. La nada y el individuo se nos
aparecen … incompletos. Todo lo contrario/complementario es esencia y sin la connivencia
de contradicciones nadie existe.” El imperio del oximoron.
El juego, el aspecto lúdico como
relevante ingrediente de la creatividad, la vuelta a los orígenes, a las culturas
y el arte primitivos (con el que comerciaron) y a la inocencia de la infancia frente
a la hipocresía de las convenciones sociales. Y con él, el azar, la espontaneidad
incorporados a la obra como componente básico a lo largo del proceso de creación.
El movimiento continuo, la eternización
del momento, la instantaneidad de lo eterno, sin trascendencia ninguna, la total
inmanencia de la acción, Heráclito frente a la estúpida rigidez institucional y
legal. Cada vida es diferente y todas juntas constituyen el mundo que varía constantemente.
El antidogmatismo a ultranza. Dada desapareció, se autoinmoló para no degenerarse.
La destrucción a partir del humor,
el sarcasmo, la ironía, la crítica ácida como componentes de la provocación, incluso
mediante la afrenta y el insulto y llegar al escándalo del público. Para construir
una sociedad más justa y humana es obvio que previamente hay que destruir lo existente,
atentar contra las bases de la sociedad, esas entelequias absurdas que dan origen
a instituciones que nos esclavizan: religión, patria, dinero, ejército, jueces,
moral burguesa etc ….
El absurdo y el caos, circunstancias
naturales frente a orden artificial y contra la lógica y las convicciones intelectuales.
El valor absoluto de la imagen desencadenada, de la sorpresa casi imposible.
La duda, como fuente primordial
del pensamiento, el escepticismo frente a la superstición y al excesivo valor de
lo onírico, de la hipnosis o de la astrología.
Junto a esta revolución de las
ideas se produjo una similar revolución formal, una transmutación estética, además
de ética, un considerable aumento de técnicas creativas, la percepción diferente
de la belleza, libre de prejuicios, la desaparición de la diferenciación entre géneros
literarios, la libérrima utilización de la tipografía, la eliminación de los signos
de puntuación, la poesía simultánea y la fonética, el performance, el fotomontaje,
a las que se unirían las aportadas por el surrealismo, el frotage, la calcomania
etc.. y la eclosión del recién nacido cinematógrafo.
IV |
Etapas en la obra de Tzara
Dada Tras los primeros poemas en rumano que abominó aunque luego fueran publicados,
Tzara se traslada a Zúrich. Es la época del Cabaret Voltaire, cuya breve
existencia, poco más de cinco meses hasta ser cerrado por las autoridades, revolucionó
para siempre el mundo del arte contemporáneo. La provocación y el escándalo que
ocasionaron las actividades transgresoras de Dada continuó en otras salas de la
ciudad suiza hasta 1920 y luego en París, mientras se extendía primero por EEUU,
Alemania y posteriormente por el resto de países europeos. A esta etapa pertenecen,
además de la publicación de la revista Dada, los 25 y un poemas, la
Primera aventura divina del Señor Antipirina y De nuestros pájaros
además de la frustrada publicación de Poemas negros que Tzara había recopilado
del folklore de las colonias francesas de África y Oceanía. Finaliza esta etapa
con la publicación de los universalmente reconocidos 7 Manifiestos Dada en
1924.
Surrealista. Aun sin pertenecer
de forma conspicua al surrealismo, y dejando al margen de éste la obra teatral Pañuelo
de nubes, es cierto que las obras publicadas entre 1925 y 1938 tienen muchos rasgos
de la escuela liderada por Breton. Entre todas ellas destacamos dos de las más importantes
Hombre aproximado y Granos y salvado. La primera es un magno poema
épico dividido en XIX cantos y que pasa por ser la obra culmen de Tzara y del Surrealismo,
Granos y salvado representa el eslabón entre Dada y Surrealismo, texto donde
se entremezclan los géneros y en el que expone hermosa y nítidamente, en sus esenciales
Notas, todos sus conceptos sobre el arte y la poesía, diferenciando y analizando
el proceso dialéctico que sufre el arte y la poesía entre pensar no dirigido- poesía
latente-actividad del espíritu y pensar dirigido- poesía o arte manifiestos- medio
de expresión. Destacaría la Nota V que tiene el epígrafe, Poesia: transparencia
de los seres y las cosas. Termina este período con la publicación de la obra
La Segunda aventura divina del Sr. Antipirina, de carácter dadaísta.
Última etapa. En 1949 aún publica
En la brecha (À haute flamme) obra también dedicada a la inhumana confrontación
fratricida española y después, entre otros, el importante libro El Anticabeza.
La última obra que publicó en vida fue el libro de artista ilustrado por Picasso
La rosa y el perro -poema perpetuo-, compuesto por ses discos giratorios,
probablemente inspirados por la película Anémic cinéma de Duchamp y en el último
de los cuales Pablo, en acción dadaista, incluyó la frase “mierda para el que lo
lea” dirigida a coleccionistas, marchantes, galeristas o curiosos que pudieran llegar
a ella, y que se mantuvo desconocida hasta las vacaciones que Tzara pasó en el Vendrell.
Los últimos años de su vida Tzara se dedicó a buscar símbolos anagramáticos e interpretar
obras de Villon y Rabelais y , muy importante, a recopilar, seleccionar, ordenar
y corregir todos sus escritos sobre arte: El poder de las imágenes” y sobre
poesía: Las esclusas de la poesía, con el objetivo de publicarlos, cosa que
aún no se ha hecho y solo están recogidos en las Obras Completas editadas a cargo
de Henrí Béhar en imprescindible trabajo. En ellos utilizando la dialéctica y el
sicoanálisis, bajo el tamiz de Jung, como dos precisos bisturís, disecciona la evolución
del arte desde los primitivos hasta los movimientos de principios del siglo XX,
y de la poesía francesa desde Villon hasta Paul Éluard. Es realmente inconcebible
que ambas recopilaciones nunca se hayan publicado y que para conocerlas haya que
recurrir a las Obras Completas magnífico trabajo de Henri Béhar concretamente
en los tomos IV y V de los seis prolijos tomos publicados por Flammarion entre 1975
y 1991.
V |
Dada- Surrealismo: sucesión o secesión
El Surrealismo fue a la vez, la sucesión, la secesión, la degradación y el
antídoto de Dada. Argumento el aserto. El Surrealismo fue cronológicamente el inmediato
sucesor de Dada. La mayoría de los miembros de la escuela/secuela surrealista provenían
de Dada. El concepto dadaista del arte como actividad espiritual fue sustituido
por el de arte como un producto más para especular. Para Dada la vida es arte y
el arte es modo y no medio de vida. Y el Surrealismo representó el antídoto/vacuna
contra el peligroso “microbio virgen” dada, como lo calificó Tristan Tzara en uno
de sus hipócritamente aclamados manifiestos.
Mientras Dada se considera heredero
del Romanticismo, el Surrealismo entronca más directamente con el Simbolismo. Sin
embargo durante la época inicial hubo ciertos contactos y relaciones recíprocas
entre ambos movimientos, cierta simbiosis, de hecho algunos críticos llegaron a
calificar al Surrealismo como el “Dada francés”
Una de las características que
los diferencian es la dualidad accion/sueño. El Surrealismo presta un primordial
interés por el onirismo, los estados semihipnagógicos (la duermevela), la hipnosis
etc…incluso el propio Breton era un gran aficionado a la astrología, diseñó un Tarot
e hizo las cartas astrales de algunos de sus compañeros. No olvidemos tampoco el
concepto acuñado por Breton del azar objetivo, esa especie un “dejà vu”, la intuición
o pálpito, que impregnó sus obras más importantes e incluso algunas de sus decisiones
vitales. En el Manifiesto Dada 1918 Tzara escribe “El sicoanálisis es una
enfermedad peligrosa, adormece las inclinaciones irreales del hombre y sistematiza
la burguesía”. Mientras a Tzara le interesan los aspectos culturales artísticos
y etnológicos de las creaciones primitivas, Breton se involucra en sus usos rituales,
mágicos y religiosos. La estancia en México, ese país donde los ritos mágicos son
tan abundantes, influye sobremanera en Breton. En definitiva es el secular enfrentamiento
entre superstición y escepticismo
En su ultima etapa Breton aun profundizó
más en la magia y el ocultismo. En la Nota V de Granos y salvado Tzara
expresa claramente las diferencias entre ambos ante el valor objetivo del sueño
(del que el surrealismo extrae mientras dada se proyecta).
También entre sus posturas políticas,
aun siendo bastante similares, hubo discrepancias y en la diferente reacción ante
la invasión nazi de Francia. Las tres ramas o focos simultáneos donde se originó
el movimiento Dada tuvieron, cada una, sus peculiaridades, en EEUU estuvo más centrado
en el arte, en Alemania en política, con una tendencia libertaria y Francia derivó
en escuela literaria. Ya en 1929 escribe Masson “El surrealismo se ha convertido
en un nuevo clasicismo”, unos años más tarde, en 1936 es Éluard el que en carta
a Gala afirma que el surrealismo es un academicismo de nuevo cuño. Pero pero lo
que mas distanció ambos movimientos y destruyó la breve amistad es el unánimemente
reconocido carácter controvertido de Breton, como de muestran las entrevistas que
hizo a ambos poco antes de morir la prestigiosa periodista Madeleine Chapsal, que
escribe : “….sus principios y consignas eran idénticos, pero sus maneras de vivirlos
eran opues tas. Breton se creía un gran hombre, se había forjado una leyenda que
defendía a capa y espada. Tzara huía de todo lo que sonase a fosilización. Estaba
enfermo, por supuesto, pero yo sentía en él una deliberada voluntad de volatilización,
no por modestia sino para disfrutar mejor de todo, de un instante, de una emoción,
de una idea, de un reencuentro …..En definitiva Tzara era libre, mucho más que Breton.
Su mera presencia me estimulaba, me sentía llena de energía….”
El surrealismo empieza y ¿acaba?
en sí mismo mientras a Dada le siguieron (y aún le siguen) como faro guía y precursor
la mayoría de los grupos y movimientos experimentales y vanguardistas, siendo los
7 Manifiestos casi una biblia, una lectura obligada para todo individuo librepensador.
Dada esta basado en la creatividad libre e individual, sin reglas ni obediencias,
mientras los miembros del Surrealismo siguen unas técnicas y se someten a los caprichos
de un líder, durante los últimos años Breton había roto con todos sus antiguos compañeros
y su círculo estaba constituidos por jóvenes que adoraban al mito. El surrealismo
estaba ya circunscrito a un fanatismo sectario. Dicho todo con pleno reconocimiento
de la influencia y logros del Surrealismo en la evolución de las ideas y del arte,
pero su supervivencia excesiva termina por ensombrecer su historia y cuestionar
su actual vigencia. De todas maneras siempre debería haber existido una hermandad
entre dadaistas y surrealistas, la historia deja entrever que la colaboración entre
ambos dio sus mejores frutos. Con todo, ya va siendo tiempo de recuperar la impresionante
figura de Tristan Tzara, un poeta por reivindicar, y situarlo en el lugar que le
corresponde.
El Surrealismo es como ese río
de aluvión, torrencial, que sólo fluye cuando llueve de manera incontrolable, y
arrastra cuanto encuentra a su paso para luego depositar todo en el mar. Dadá fue
y sigue siendo ese prístino manantial, con un chorrito intermitente, incluso en
ocasiones parece a punto de extinguirse, pero su lento y persistente goteo cala
profundamente en la tierra, crea acuíferos subterráneos y emerge luego a la superficie
en cualquier lugar inesperado.
VI |
Tzara y España
Ya en sus Primeros poemas rumanos, escribió uno titulado Introducción
a D. Quijote, que parecía presagiar prematuramente su devoción por España, por
su historia, por sus pintores y por sus poetas. Es, cuando menos, deplorable la
escasísima atención que España ha tenido hacia Tzara, máxime teniendo en cuenta
la preocupación y los libros de poemas que dedicó a nuestro país al que amaba profundamente.
Tzara está poco y mal traducido al castellano, y en versiones que desgraciadamente
pululan por internet. Dejando de lado los 7 Manifiestos, universalmente reeditados
sólo tenemos las dos ediciones deficientes de El hombre aproximado o aproximativo
y la excelente traducción de De nuestros pájaros, de un total de seis voluminosos
tomos que componen sus Obras completas en francés, sensacional trabajo de
Hernri Béhar.
La más intensa y duradera de sus
relaciones con artistas españoles fue la que mantuvo con Picasso, fiel amigo durante
toda su vida. Según la biografía que escribió François Buot, Tzara, residiendo todavía
en Zúrich, intenta establecer contactos con el grupo cubista a través de Max Jacob,
que frecuentaba el Bateau Lavoir. No fue hasta el 17 de enero de 1920, cuatro
años después del inicio del incendiario dada, cuando Tristan llega a París, se instala
en el apartamento de Picabia. y comienzan los numerosos actos provocadores y escandalosos
del dada francés, que sería demasiado prolijo y quizás tedioso enumerar aquí. La
amistad recíproca con Picasso dio lugar a colaboraciones de éste en la ilustración
de algunos libros de Tzara, de hecho Pablo colaboró en la última obra de Tzara titulada
La rosa y el perro, poema perpetuo, texto escrito en cinco
páginas con círculos concéntricos, muy probablemente inspirado por el corto cinematográfico
Anémic cinéma de Marcel Duchamp y, por ello, de lectura infinita. En el interior
de uno de los círculos Picasso puso una críptica inscripción, sobre la que luego
volveré. Antes en 1933 la portada de El Anticabeza era un aguafuerte de Picasso,
en 1950, Pablo ilustró Memoria de hombre con nueve litografías, y en 1956
con seis grabados a cincel el poemario En primera linea de fuego. También,
en la representación privada de la obra teatral de Picasso El deseo atrapado
por la cola, el pintor dio un papel a Tzara.
Entre sus ensayos sobre arte existen
nada menos que seis estudiando la obra de Pablo Picasso, paso a enumerar algunos:
Los collages de Picasso donde establece una analogía entre el empleo del
collage en pintura, con la inclusión del proverbio y de la frase hecha en poesía;
en el escrito, como gustaba calificar a los ensayos, Picasso y los caminos del
conocimiento donde, partiendo de su famosa frase, “el pensamiento se hace con
la boca”, cambia boca por mano, y hace un profundísimo análisis de su obra. En otro,
titulado Picasso y el hombre con cordero, interpreta esta escultura y la
compara con el Moscóforo de la Antigua Grecia, pero haciendo notar varias de sus
diferencias, pesado el uno, grácil y leve el otro. Por último, mencionar el de Picasso
y la poesía que establece un paralelismo, en cuanto a su relevancia histórica,
entre Las señoritas de Avignon y Alcools de su adorado Guillaume Apollinaire,
obra cuyas galeradas conservó Tzara en las que se demuestra la gradual desaparición,
por primera vez y de manera absoluta, de los signos de puntuación.
Miró ilustró con 8 aguafuertes
El Desesperanto, la tercera parte de una edición de lujo de El Anticabeza,
una las más bellas obras de la época, y poco después en 1950 el mallorquín ilustró
con 72 litografías la obra Hablar solo. En palabras del pintor, cuando el
editor Maeght y Tzara le propusieron el trabajo se entregó a ello con profunda devoción
ya que era uno de los más hermosos libros que había podido ilustrar. Tzara dedicó
a Miró dos de sus escritos teóricos incluidos en la recopilación El poder de
las imágenes. Ésta junto a Las Esclusas de la poesía fueron resultado
del trabajo de recuperación, clasificación y corrección de todos sus escritos sobre
arte, la anterior, y sobre poesía, incomprensiblemente nunca publicados, en ningún
idioma como obras exentas y solo conocidos gracias a la inclusión en sus, ya mencionadas,
Obras Completas.
Por último reseñar que la publicación
de la obra de teatro Pañuelo de Nubes fue acompañada de aguafuertes de Juan
Gris, y en su representación utilizó, como Chaplin en su película Luces de la
ciudad, la música de La violetera canción compuesta por el Maestro Padilla,
inspirada por Remedios, una florista que paseaba por las Ramblas. Muy probablemente
Tzara la habría escuchado en París en la voz de Raquel Meyer.
Con Buñuel tuvo una relación de
admiración mutua y fueron compañeros en el Comité de Escritores e Intelectuales
Antifascistas. También hubo una admiración recíproca, incluidas algunas partidas
de ajedrez, con Fernando Arrabal, que hablaba de la obra de Tzara como “necesario
evangelio”.
Vayamos a sus visitas a España.
No me consta que pese a su amistad con Gala, primera esposa de Paul Éluard, estuviera
en Cadaqués, sí estuvo su mujer Greta cuando se separaron, sin embargo su relación
con Dalí no fue nunca fluida, al contrario, básicamente por dos cuestiones, por
la escasa importancia que Tristan otorgaba al aspecto onírico en la creación (tema
que también le alejó de Breton y de los Surrealistas) y, además, por el visceral
anticomunismo de Salvador.
En mayo de 1929, durante su paso
por Madrid, es recibido por Gómez de la Serna, el líder absoluto de la vanguardia,
autonombrado presidente de los jóvenes poetas viejos, los tertulianos del café Pombo
que se disputaba la primacía literaria con el Café Colonial, donde acudían
los tres «presidentes Dadá» nombrados por Tristan Tzara: Cansino Assens, Guillermo
de Torre (cuya correspondencia con el primero refleja un proceso que pasó de la
adoración a la distancia) y el desastrado Rafael Lasso de la Vega, el poeta vagabundo
que murió aplastado por las puertas giratorias del Ateneo sevillano. De pronto,
llega el momento histórico, el instante en que el inventor de Dada desciende por
las escaleras del Pombo y se adentra en la Cripta. Ramón Gómez de
la Serna, eufórico y con su velocidad y brillantez de palabra habituales, henchido
de gloria le recibe. Relata el investigador Miguel Molina Alarcón: “Él, con su monóculo
agresivo, su próximo libro L’homme approximatif, su estaturilla impertinente
y violenta, dulcificada por el halo rubio y nórdico de Madame Tzara, delicada como
cerámica danesa». En realidad ese libro, que iba a marcar un antes y un después
en la obra tzarista, se publicaría en 1931, por lo que en todo caso se trataría
de unos primeros bocetos. Por su parte la revista dirigida por Ramón La Gaceta
Literaria recoge el acontecimiento de esta manera: “La otra noche apareció por
Pombo el lúcido creador del dadaísmo, hace ya 13 años ¡qué tarde llegan aquí
dos vestigios! Pombo se jovializó de mayor contraste que nunca, ¡qué bien
brillaba el monóculo de Tzara sobre las paredes atónitas —Aquí se sentó Picasso
cuando le dimos un banquete, hace algunos años—le dije— y eso le reconfortó. Después
yo repasaba la historia de Tzara, intrépido, creador definitivo, y se leyeron fragmentos
de sus 7 manifiestos, de Aa el sr antipirina y un poema dedicado por
Picabia.”
En noviembre de 1936 volvió a Madrid
y también a Barcelona para apoyar a la República, llegando incluso a hablar por
radio a todos los catalanes. De aquel viaje Alberti relata “esta manifestación (mitin
en Barcelona) fue emocionante, se sabía que si caía Madrid, el destino de Cataluña
estaría sentenciado, mientras la capital estaba sin luz, Barcelona brillaba, sin
embargo al final los bombardeos de un barco rebelde provocaron la oscuridad”. En
uno de sus numerosísimos artículos titulado Tzara “Bellezas de España” Tzara hizo
una preciosa descripción de cada una de nuestras regiones.
En 1935 se funda el Comité de
escritores para la defensa de la cultura del que Tzara llega a ser secretario
general y que convoca en 1937 su Segundo congreso en la ciudad de Valencia el 4
de julio de 1937 en la Sala de Sesiones del Ayuntamiento reuniendo a escritores
e intelectuales antifascistas como él, entre ellos y André Malraux, Octavio Paz,
Alejo Carpentier o Pablo Neruda. Conoció a Machado al que dedicó un poema, igual
que hizo con Federico al enterarse de su muerte que le produjo gran conmoción. Otras
sesiones del congreso se celebraron también en Madrid y Barcelona. En este viaje
se proyecta una plaquette Mora de España, con colaboraciones extranjeras
para recolectar fondos en favor de la República, con un poema de Vicente Aleixandre
y otro de Tzara según consta en una carta de Gil Albert del 22 de julio de 1937.
Es la época de las purgas al Poum, los troskistas, el asesinato de Nin, los preparativos
los hace desde el Madrid asediado, en Francia el frente popular agoniza y ya no
se siente simpatía por la causa republicana y situándose por encima de esta situación
lee uno de sus ensayos más importantes titulado El individuo y la conciencia
del escritor. Es una defensa de la poesía como modo, no un medio, de vida, no
como una mera profesión u oficio literario.
En enero de 1937 dio un discurso
radiofónico en París, donde reconocía su deuda con la Guerra Civil española cuya
influencia había contribuido a formular y reforzar su concepto de la función revolucionaria
de la poesía. En julio del mismo año como secretario de Comité, en el informe de
las actividades llevadas a cabo en apoyo de la República, habla de la colaboración
con la Casa de Cultura para organizar unas giras, con la finalidad de recaudar dinero,
con bailarines de Valencia y la Cobla de Barcelona, que al parecer dejaron
un recuerdo imborrable entre el público parisino. También entre marzo y abril de
1937 y organizado por la Generalitat se celbró una exposición de arte catalán
de los siglos X al XV en el Museo de Paume en las Tullerías y trasladada
al mes siguiente al museo de Saint Germain debido a su éxito.
Y por último en muy reciente investigación
he descubierto un importante documento en el que se pormenoriza hasta el máximo
detalle unas vacaciones que Tzara pasó en Tarragona, en los veranos de 1958 y 1959.
Estas vacaciones catalanas tienen una extensión en Mallorca e Ibiza. Tristan Tzara
vino a Catalunya para pasar dos veranos invitado por el escultor Apel·les Fenosa.
Tzara había ayudado al escultor catalán a conseguir dinero para la compra de esta
casa vendrellense. Concretamente, Tzara vendió un dibujo de Picasso propiedad de
Fenosa y también en Barcelona un Picasso de la época azul ayudado por el escultor,
con el que obtuvo una comisión por esta venta. Fenosa y Tzara ya se conocían en
París y en 1955 el escultor había hecho su retrato. Tzara llega a Barcelona el 8
de agosto de 1958 y permanece hasta finales de septiembre. En este viaje realiza
una visita a Mallorca invitado por Cela con el que se entrevista ampliamente el
16 de agosto.
El programa de aquel verano se
adapta a las visitas que reciben los Fenosa y a las excursiones por la zona. Al
día siguiente de la llegada a Barcelona comen con el matrimonio Comes Valls, que
se suma al grupo, que cada vez se hace más extenso. Ese verano están en la casa
de El Vendrell: Claude, la hermana de Nicole, la familia D’Albis y el escultor japonés
Mizui, asistente de Fenosa, con su esposa. El 10 de agosto Tzara acompaña al grupo
al Albiol para asistir a un bautizo. En las imágenes que documentan ese día aparece
Tzara con Nicole y Apel·les Fenosa, Claude Guignard Debachy, su hijo Pierre Henri
Gleize, Anton Andreu, Jean y Florence de Albis y Agnès de Albis. El 19 de agosto
llega Alexandre Cirici, crítico de arte, les visita y deja testimonio en su dietario.
Junto al Vendrell tenía alquilada
una casa de vacaciones el editor y grabador Jaume Pla, alma de la colección de Rosa
Vera. En su casa veraniega, Pla invitaba a personalidades amigas, como la galerista
madrileña Juana Mordó. Pla sabe de la presencia de Tzara en casa de Fenosa y propone
a él y a Tzara colaborar en un proyecto, una aproximación de artistas catalanes
a poetas franceses que no se llegó a consumar.
Relata Jaume Pla: “Conocí a Tristan
Tzara en la casa que el escultor Apel·les Fenosa tenía en El Vendrell. Por aquel
entonces nosotros teníamos una casita alquilada en la playa de Altafulla. Tristan
Tzara y los Fenosa habían venido muchas veces y habían pasado un buen rato tomando
el fresco y bebiendo limonadas. Tzara era un hombre que hablaba poco y en voz baja.
Tenía una cara muy trabajada, de hombre que ha vivido mucho. No sé exactamente por
qué, pero pronto se le identificaba la raza: era judío. Nunca hablamos ni le oí
decir ni una palabra sobre poesía o sobre arte. Sólo una vez, hablando de Picasso,
me dijo que en uno de sus libros de poesía aquél le había ilustrado un grabado móvil
sobre un eje central. Debajo de este elemento rotatorio Picasso había grabado una
frase muy expresiva, Merde à celui qui le lit, dedicada al coleccionista excesivamente
curioso”.
Los Fenosa tenían una casa magnífica.
Era un caserón enorme, con restos góticos, cámaras anchas y una galería cubierta
a ambos lados del pequeño jardín que contenía unas palmeras que apenas cabían. Tzara
comentaría después “Me parece que las aceitunas más perfumadas, los pimientos más
rojos y los tomates más en su punto los he visto y los he comido allí”. Fenosa y
Tzara desaparecían pronto de los vsitantes y se iban a hacer interminables partidas
de ajedrez. Llegué a pensar que el motivo principal de la estancia en El Vendrell
eran las partidas de ajedrez.
El segundo viaje a Cataluña es en 1959. Tzara llega
a Barcelona el 18 de septiembre y vuelve a instalarse en casa de los Fenosa en El
Vendrell. Inicialmente se trataba de pasar unos días de descanso en casa de un amigo
parisino, como era Apel·les Fenosa, pero Tzara estaba inmerso entonces en una obsesión
creativa: consideraba que los poemas de François Villon estaban encriptados, y su
intención era descifrar las claves de esa segunda lectura escondida. Tzara siguió
con esa obsesión hasta su muerte. Viaja a Ibiza y allí el escritor Mariano Villangomez
traduce al catalán el poema De una ciudad que publicará muchos años después,
en 1985, el Instituto de Estudios Ibicencos. El ceramista Antonio Ruiz y
el fotógrafo Jose Maria Subirats le acompañan, incluso celebran una fiesta en su
honor, éste último realiza numerosas fotos que son un importante documento de la
estancia de esa última visita de Tzara a España.
NOTA
Material suministrado por: Manuel Puertas Fuertes, autor de estos textos y de los contenidos publicades en la web: https://tristantzaraydada.org/ , orientada a dar a conocer en castellano la vida e ingente e imprescindible obra de Tristan Tzara y cuantos artìculos, documentos, ensayos, etc…..hagan referencia a èl.
MANUEL PUERTAS FUERTES (España, 1956). Desde joven ha codirigido las revistas Malvaloca y Guadaña en Zaragoza. Pasando a vivir en Huesca ha organizado audiciones de música y poesía, actuado como redactor y locutor del programa de poesía Misa de 10 en Radio Castaña, más tarde desde La Caja de Pandora fue también impulsor de nuevos conceptos educativos y organizado las tertulias inauguración del Ateneo Libertario Ramón Acín, además de coordinador de talleres de poesía experimental y creativa en la Biblioteca Pública y en el Centro Raíces, luego expuso una selección de sus obras de poesía visual El Juicio Original en la Librería Anónima, trabajó como lexicógrafo en el diccionario analógico-conceptual www.zirano.com (premio concurso Idea Gobierno de Aragón) Ha sido conferenciante, rapsoda y performer en Aveletra, Periferias, La Catalítica y en Open Mix en Huesca, en EDITA, Voces del extremo etc. Ha publicado dos libros de creación: Musarañas de poesía experimental y P-O-E-S-I-A, plaquette fonético-visual, y a partir de sus investigaciones y traducciones sobre Tzara, también ha autopublicado los libros: el ensayo Aproximando a Tzara (incluye Granos y salvado) y ¡Las 40!, obra póstuma en edición de artista y 23 manifiestos dada que reproduce el número 13 de la revista Littérature de 1920. Ha publicado trabajos en numerosas revistas españolas y extranjeras y como máximo experto en la obra de Tzara en el idioma castellano, y ante la desidia de la industria editorial, ha aportado desinteresadamente al acervo hispanohablante todos sus conocimientos sobre su vida y sus traducciones de las obras completas en la web https://tristantzaraydada.org/, donde ha dado a conocer a este imprescindible autor a más de 50.000 visitantes en poco más de dos años.
JOSEF BUBENÍK (República Checa, 1965). Artista. Miembro de la Asociación de Artistas Plásticos de las Tierras Altas (en la Unión de Artistas Plásticos de la República Checa), Asociación de la Bienal de Brno (SBB, con sede en Brno). Miembro del grupo surrealista Stir Up. Muchas otras actividades visuales y artísticas. Estudios: LŠU en Brno, en la escuela Petrov (con el pintor Petr Skácel), formación en artes plásticas en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Masaryk en Brno (profesor Leonid Ochrymčuk, doctorando Jiří Havlíček), consultorías privadas en la década de 1980 en los talleres del pintor Jan Wolf y del pintor Jánuš Kubíček. Artista invitado de la presente edición de Agulha Revista de Cultura.
Agulha Revista de Cultura
CODINOME ABRAXAS # 11 – EL PEZ SOLUBLE (COSTA RICA)
Artista convidado: Josef Bubeník (República Tcheca, 1965)
Editores:
Floriano Martins | floriano.agulha@gmail.com
Elys Regina Zils | elysre@gmail.com
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