sábado, 21 de fevereiro de 2026

MELVYN AGUILAR | El jing, la calma, la serenidad y el poder [Capitis – Cordis – Sexus] – Sunny intenta amansar una herida, de Juana M. Ramos



un eclipse solar
en mi plexo lunar
(un eclipse lunar
en tu plexo solar)

P. COTTER 

…Cuando la noche se hace trizas en mil ojos de luz

caen sobre mí, las presencias mudas de otros mundos…

A. MEDINA 

Para transitar esta nueva propuesta que nos presenta Juana M. Ramos, necesariamente se debe empezar por desmigajar [dis-mica-ar] el título. Por tanto, me detengo, examino e interpreto sus 28 caracteres y mi espíritu, en ese afán, sincretiza viejas lenguas, exhorta lejanos murmullos y, entonces, sin saber muy bien por qué, invoco un viejo apotegma árabe la sangre ha corrido, el peligro ha pasado.

Luego sé, comprendo que, ya por deslizar la primera página, no hay retorno posible. La acción acometida libera y revela lo vibratorio contenido en el reposo, excita y activa la onda adormecida, desencadenando el maremoto sonoro que, tenue como un susurro, amenaza convertirse en grito.

Las palabras liberadas por la autora en Sunny intenta amansar una herida ahora son ecos perdurables que, rompiendo el vacío, se expanden y se contraen como las aguas primigenias que se alejan, pero que pertinazmente regresan a la costa. Idas y venidas en su andadura, que remueven el subsuelo sumergido, trayendo a flote los pesados vestigios del ayer –a veces lejanos–, a veces no tanto. Palabras puestas en movimiento, resonancias, al parecer originadas en el tenue golpe que manos competentes estimulan con la baqueta sobre los afilados bordes de un cuenco de bronce, “en-fruteciendo” el espectro con sus profundos, ricos y disimiles armónicos, que apelan e invocan el equilibrio.

Hay [susurro], hay [rugido], en medio se intuye [dolor]; en consecuencia, es menester indagar en la llaga, explorar la [herida].

La autora de este breve pero hondo cuadernillo poético recurre acertadamente a una suerte de diálogo mediante el cual recrea y traslada al lector a un ambiente íntimo y sosegado, donde por medio de preguntas y respuestas, confesión y guía, va estableciendo, con dulzura y coraje, los ejes temáticos de sus hallazgos. Ejercicio de contención y síntesis mediante el cual la poeta hilvana con extraordinaria sencillez aquello que, invisible y complejo, acontece más allá de lo fenoménico.

Hay [temor], hay [angustia], en medio se intuye [confusión], [enfermedad], en consecuencia, es menester indagar en la [herida] y la herida necesariamente se manifiesta en el cuerpo. Hay [Gu, hay Ru] hay luz y oscuridad. No hay diván, hay jardín, hay flor, pero Juana M. Ramos descubre y sabe que también en el corazón de una flor puede desatarse una tormenta de polen; sabe que montar el ojo del huracán es la forma más eficaz para superar sus influjos, que montar el torbellino no significa domar la tormenta, sino comprenderla.


De algún modo, la autora, desde el código poético, nos acerca a reflexiones místico-filosóficas. Ella sabe, o intuye, que somos criaturas eyectadas en el mundo, y que ser en el mundo involucra reconocerse como posibilidad, pero que este reconocerse implica expandir un estado de conciencia como única alternativa posible para permanecer y subsistir en medio de un entorno agreste al que intuimos como realidad. Sí, sustancia vaciada en el mundo, sin manual ni cartilla de navegación, pero dotada de atributos [pensamiento + extensión] - [idea + cuerpo] propiedades interconectadas, –distintas, pero no separadas–, por tanto, unidad que opera como dispositivo dual para el reconocimiento y experimentación de una misma realidad. Diría B. Spinoza que las ideas no flotan en otro plano, sino que son la expresión mental de una cosa que también tiene forma, y que la [cosa-cuerpo] no es solo un andamiaje, una máquina, sino la expresión física de una idea.

Parafraseando a J. E. Cirlot, [u]na herida es siempre una herida, se produzca en una madera, en la carne de un ser humano, o en la vida afectiva. Ahí donde hubo una herida hubo cuerpo, solo en un sólido se expresa una herida, por tanto, es indispensable reconocer la llaga para entender la causa, luego, quizás solo luego, amansarla.

La autora, sin reparo, ofrece al lector una suerte de balance de la angustia padecida, nos refiere a la exploración del cuerpo, al reconocimiento físico del dolor propio. Nos murmura, lo que interpretado por el sabio Sunny, el cuerpo expresa. Sunny escucha, palpa, interpreta e intenta apaciguar la pesadumbre, pero sabe que la herida es el síntoma de la emoción y que amansarla implica conocer las causas, indagar en el territorio de [Capitis – Cordis – Sexus] [la ideael deseola pasión] como el primer paso para lograr el Jing.

El poemario está estructurado a partir de dos voces fundamentales: la que padece y expresa [el hablante lírico] y la del [otro-alocutor] que atiende, indaga, dictamina y aconseja. Estas dos vocis, establecen una dialógica terapéutica que, mediante el símbolo como recurso, dibuja una taxonomía del padecimiento. Hay dagas, pájaros, hachas, ventanas, puertas abiertas y cerradas, mariposas, fosas, jaulas, grietas, llamas, abismo. Signos que apelan al entorno en donde se padece, se sobrelleva la vida y, a través de los cuales, se intenta explicar y dar sentido a la existencia y su devenir. Hay flores, aromas, lavanda, latidos, plegarias, lágrimas, liturgia, canto, brebajes, azahar, tomillo, sea holly, y sus espinas sanadoras, elementos naturales todos, espíritus esenciales. Hay ritual para invocar, conducir y custodiar al Qi. Hay cuerpo, órganos, tejidos, sistema, hay freeway y sus canales [red de meridianos], por donde fluye la energía vital como fuerza inmaterial que sana, adapta y sustenta la vida. Dos voces dialogantes que, en lo esencial, debaten sobre lo que se expresa en el cuerpo, explorando y atendiendo el dolor [la herida]; una de ellas intuye, la otra sabe que el cuerpo está programado para la vida, pero también para la muerte. Ambas entienden que la enfermedad es una sombra que anida y se expresa en el plano físico y que, a su vez, deambula por la esfera de lo mental. Que la herida se amansa haciendo que la cabeza no equivoque las señales que envía al cuerpo, saben que la existencia y la vida fluctúan en estos dos planos y que hay que buscar el equilibrio, controlar la emoción concientizando los afectos, no reprimiéndolos, sino comprendiéndolos.

La autora de Sunny intenta amansar una herida no se desdobla en este poemario, no rehúye, no se oculta tras voces y personajes, ella se asume:

 

Tiendo en la camilla / esta herida que soy, / honda, punzante.

 


Expone y declara su dolor y, en este acto de penitencia interna, le sugiere al lector la posibilidad de la autoexploración como recuso de reconciliación. Hay algo de mystikos en este reconocerse mediante la indagación de la herida, el cuerpo entonces, es lienzo abierto, topografía en cuyos relieves se manifiesta lo humano, la tristeza, el resentimiento, la ira, el miedo, la ansiedad; convulsiones que hay que reconocer para al menos, como sugiere el título, apaciguar el espíritu. En Sunny intenta amansar una herida, Juana M. Ramos rumia sobre la existencia y sus consecuencias, explora, desde sí y para sí, la tensión que significa el acontecer, sondea la oscilante naturaleza de la [ésser humà] y en ese viaje interior nos obsequia un consistente, entrañable y vibrante poemario cuyo núcleo es congruente con la dureza de sus hallazgos y en donde, además, rebotan ecos que nos recuerdan algunas voces y arquetipos. Pienso en el arcano decimosexto del Tarot y visualizo un cuerpo marcado por la catástrofe en forma de torre herida por el rayo; pienso en la verticalidad del cuerpo y en la incesante fluctuación del ser debatiéndose entre el impulso ascensional y el ahondamiento; a mayor altura, más profundidad de cimientos o, como señalaría, Nietzsche, se desciende en la medida en que se asciende. Recuerdo Aurelia o Sueño y la Vida, de Nerval:

 

Me hallaba en una torre, tan honda en sus cimientos, hundidos en la tierra, y tan alta en su vértice, aguja del cielo, que ya toda mi existencia parecía obligada a consumirse en subir y bajar.

 

Pienso en la restitución de la felicidad, en los recayentes de Cortázar:

 

Hay quien ha sostenido que la rehabilitación sólo es posible alterándose, pero olvidó que toda recaída es una desalteración, una vuelta al barro de la culpa.

 


Y lejanamente recuerdo a Pizarnik:

 

No quiero ir / nada más / que hasta el fondo.

 

Los invito a enfrentarse a este extraordinario y, yo diría, cambio de registro poético de Juana M. Ramos, sabiendo que no solo encontrarán en estos textos momentos de reposo, sino la fragua donde se funden los mejores metales de lo humano. 



MELVYN AGUILAR (
Costa Rica, 1966). Cursó estudios de sociología en la Universidad de Costa Rica. Es cofundador del Colectivo Octubre Octubre Alfil 4, del Colectivo Voz Urbana y del Taller Anti-Taller-Anti.  Ha publicado Territorios habituales (Editorial Arboleda, 2006), Xarxa D’ Aranya (Ediciones Espiral, 2012), MayDay (Ediciones Espiral, 2015). Además, cuenta con dos selecciones poéticas publicadas por El proyecto Editorial La Chifurnia del El salvador (2016, 2017). Incluido en las antologías: Poesía del Encuentro. Antología del VII Encuentro Internacional de Escritores (2010); Noches de poesía en el farolito (2007); Lunada Poética. Poesía Costarricense actual (2005), y en Anuario de Arte Costarricense 1994. Editor de la revista de poesía El pez Soluble, coeditor de la plataforma virtual The rolling book http://therollingbook.com y editor de la revista de literatura costarricense La Mandrágula http://therollingbook.com/mandragula.html, publica desde el 2010 el Blog La ratonera http://laratonenera.blogspot.com.



JOSEF BUBENÍK (República Checa, 1965). Artista. Miembro de la Asociación de Artistas Plásticos de las Tierras Altas (en la Unión de Artistas Plásticos de la República Checa), Asociación de la Bienal de Brno (SBB, con sede en Brno). Miembro del grupo surrealista Stir Up. Muchas otras actividades visuales y artísticas. Estudios: LŠU en Brno, en la escuela Petrov (con el pintor Petr Skácel), formación en artes plásticas en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Masaryk en Brno (profesor Leonid Ochrymčuk, doctorando Jiří Havlíček), consultorías privadas en la década de 1980 en los talleres del pintor Jan Wolf y del pintor Jánuš Kubíček. Artista invitado de la presente edición de Agulha Revista de Cultura. 

  



Agulha Revista de Cultura

CODINOME ABRAXAS # 11 – EL PEZ SOLUBLE (COSTA RICA)

Artista convidado: Josef Bubeník (República Tcheca, 1965)

Editores:

Floriano Martins | floriano.agulha@gmail.com

Elys Regina Zils | elysre@gmail.com

ARC Edições © 2026




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