Los nórdicos adoran
sus vírgenes de nieve y los africanos sus ángeles negros. Como atrayente de amor,
con sus líneas gráciles y sus colores activos, la belleza sería principio de vida,
la verdad de la vida, y lo que se apartara de ella, negación y muerte. La belleza
podría demostrarse por sí misma, por el sentimiento en comprensión universal y tácita.
El arte es el instrumento para exteriorizarla. El genio la crea en el arte, y la
primera causa, Dios, en la Naturaleza. Descorrido apenas el velo misterioso del
tiempo, la belleza se nos revela en la música que viene del infinito; porque siempre
es lejana y de luz antigua. La sentimos cuando ha pasado; es el arte que más sugiere,
indeterminado y trémulo. Siempre mañanera, en actitud de nacer, la música es el
lloro y la risa, expresión directa de la sensibilidad; más que creación parece expansión;
es como el sueño: consonancia velada de la vida. La belleza es de recuerdo. Tiene
en su gama la ternura y el espanto, las pasiones de la Naturaleza: las tempestades
y las obscuras calmas. La música moderna tiende a lo universal; es un timbre de
timbres, una orquesta de orquestas. Falla sube sus campanas a una altura de alturas;
Debussy colorea los colores. Varias canciones forman al unísono una canción suprema.
Sincronismo de semejanzas y sugerencias. Oí una noche en una velada amiga una discusión
de amor. Varias voces decían a un tiempo diferentes motivos, las frases de la emoción
iban al vuelo como los finales de una sinfonía adorable. Era la música del pensamiento.
De parecido modo vibran en la noche las melodías glorietales y el canto del ensueño.
La noche responde la pregunta silenciosa; cada ser revela parte de su secreto melodial.
La música es anunciadora; será siempre el preludio de un arcano hermoso. La belleza
inmanente es inasequible, pertenece a un plano innatural. La belleza pura excede
a nuestros sentidos, de presentarse a ellos los apagaría. Una finura intensa de
color y de líneas sería venenosa; un amor absoluto quemaría el espíritu de la Tierra.
El principio de la belleza es de simpatía, mora a la vez en el objeto y el sujeto
sensible; dos movimientos integrales y un solo amor. La mayor belleza sería un movimiento
de infinitos espacios, un todo armónico de desarmonías. La explicación de la belleza
viene del sentimiento y el buen gusto, que carecen de normas. Una faz que en los
siglos ha parecido hermosa, sufrirá diferentes apreciaciones, pero sólo por excepción
se le acusará de fealdad. El buen gusto no se puede precisar; pero sentimos gravitar
una fuerza selectiva, que tiene probablemente sus leyes y que se impone en el tiempo.
La belleza debe
ser suave, pues es un movimiento inicial de simpatía. Es difícil distinguir lo bello
de lo sublime; el bambú susurrante de la serpiente armoniosa. La belleza es lo bueno
como principio puro; es la armonía del misterio; sin este se borra en un compás
monótono, en la nada. Las bellezas naturales son arcanas; huyen de los sentidos,
laten en un continuo despertar; principio de la vida, tienen algo de infantil y
femenino. La hermosura del hombre tiende a lo sublime, a la fuerza elemental; la
de la mujer, a la sensualidad, al ideal; por su finura se remonta al punto más alto
como la libélula. La clasificación de la belleza sería interminable; existen características
generales, afinidades entre la mujer y ciertas plantas y gemas; esquemas raros que
se tocan. Las especies espirituales son imperceptibles e innúmeras.
Como hay familias
y generaciones atávicas de una pasión dominante, así hay especies de belleza que
corren una misma línea; un mismo amor las modela y precisa y se plasman en símbolos
vivientes. La belleza es una síntesis; ya sea la canción simétrica de los melodistas
o las vagancias mañaneras de Debussy: la Fille au cheveux de lin o el Scherzo
de Prokofieff. Lo bueno requiere un juicio; es par y consonante; lo bello es una
armonía ascendente, abierta a disonancias. La pintura es la más objetiva de las
artes. Picasso, De Chirico, varios surrealistas, la afirman arte propio del hombre,
que no imita el objetivo circundante, campo de la fotografía. La Naturaleza es bella
en cuanto es dinámica. Voladora e inmanente crea estados de alma y múltiples sugerencias.
En el sueño de la mañana el canto del ave gris parece que abriera una puerta mágica.
La belleza de amor es el gran mito, el primer color, la primera luz, el acento que
ha dictado el poema del universo inefable. Despierta en la mañana de las rosas y
aletea en los ojos de la rubia que enciende las lámparas de la tarde. La pasión
en los ojos; hay un tremor azul en todas las distancias; un idioma no inventado
y presentido que cantará ternura en vez de otras canciones. El conocimiento de la
belleza es la sabiduría, la máxima penetración, el élan de un nuevo plano sensorial,
la isla del poder y de la bondad creadora. El enigma; los insectos de la noche coloridos
e invisibles para el hombre indican un mundo ignorado y sensible. Hay rostros de
mujeres que parecen surgidos de esta tiniebla mística. Desde Botticelli hasta Ernst
vibra la gloria de los ojos infantiles de la sombra. No es la penumbra espiritada
que oculta el mito de las cien facciones, es la belleza femenina que triunfa de
la noche, el apocalipsis de las flores y de las vírgenes. El amor elige a la mujer,
la corona de ensueños magos le pinta la frente y las pupilas de esperanza. La belleza
natural y la artística corren paralelas. La Naturaleza supera al arte en extensión,
luz y perfume. Nunca se logrará pintar el mar perfecto; pero el arte es el alma
misma del hombre. El ocultismo de la Naturaleza se adivina con lentitud prolija.
Debussy en la música, Proust y los novelistas de vanguardia plasman la sucesión
de los momentos vitales. Es un avance; Soupault mezcla las almas con los colores
nocturnos como en una pintura; Breton crea su adorable Nadja, flor de la calle y
de la locura; Valéry Larbaud, su Fermina deliciosa. De un lado el arte viejo, la
actividad de genios que levantaron la casa del pasado y estilizaron el pensamiento
y la sombra. Los imagineros, los góticos de Botticelli, los renacentistas; Rafael
con sus beldades italianas, Moreau de verdes orientales. De otro lado, arte de juventud
que va con sus aviones a la ciudad nocturna de los fanales. Son bellas las horas
de la libélula que gira en un triunfo de jardines y colores; vive y muere en el
viento con hilos de Eros y la ronda breve de la pavonia que se quema en su ideal
ardiente. Son bellos como sentimiento la ternura caritativa y el heroísmo oculto.
Es interminable la belleza con las etapas de su camino siempre ignotas. La emoción
que de ella viene es una viva sorpresa, un relámpago verde como una nueva aurora;
después un recuerdo musical, gentil soplo de ensueño. Desde la curva del camino
se escalonan los mirajes rosados, las colinas canoras, las lontananzas florecidas.
Cae la noche, se encienden luces de ágata y vuelan sombras bosquecinas; a lo lejos
tiemblan las lagunas a donde bajan los luceros; duerme la quinta de terciopelo,
rumorosa cintila la mansión de las magas y en la ribera mece el mar sus fantasmas
espumosos.
La belleza es la
berceuse de la vida, la emanación de un plano superior, de un cielo; es el principio
novador de la existencia, una afirmación y una esperanza. Por la carrera de los
años se descubren tonos prístinos en las rosas de los sueños y en las umbelas melodiosas,
en los kioscos celestes y en las miniaturas de la noche. Hay bellezas que parecen
hostiles, inadaptables en este mundo dual de fuerzas encontradas; en este dos terrible
de amor y muerte. En la espantable ronda de las almas negras y de las horas vulgares,
en el pórtico neblinoso de la retirada, vibra un canto de gracias por la primavera
de las flores y la balada del recuerdo, por la belleza del amor, única razón de
la vida.
JOSÉ MARÍA EGUREN (Perú, 1874-1942). Poeta, escritor, pintor, fotógrafo, ensayista e inventor. Se le considera el primer poeta peruano que merece plenamente este título y el gran introductor del Simbolismo en Perú, precursor de todos los movimientos de vanguardia posteriores. Mariátegui lo rescató precisamente por esta razón: le dedicó el número 21 de Amauta (1929) y publicó su poesía completa en Poesías (1929) por Editorial Minerva. Obras: Simbólicas (1911); La canción de las figuras (1916); Poesías (1929), que incluye las inéditas Sombra y Rondinelas. En prosa, también publicó Motivos (1931), que contiene textos publicados en revistas entre 1929 y 1932. Se trata de 38 piezas híbridas en prosa —poemas en prosa, impresiones, ensayos, aforismos— que tratan sobre el arte, la belleza, la música y la naturaleza. De esta obra surge “Motivos estéticos”. La edición de referencia actual es Motivos (2014), organizada por Ricardo Silva-Santisteban a partir de los manuscritos originales conservados en el Archivo José Carlos Mariátegui. Además de escritor, Eguren fue un destacado acuarelista y fotógrafo experimental; su galería de arte literario y su técnica para el tratamiento de placas fotográficas son parte esencial de su poética de lo sugerido y lo onírico. Mariátegui lo resumió acertadamente: con la muerte de González Prada, Eguren era el único entre nuestros mayores al que podemos considerar un poeta puro. Texto publicado originalmente en Amauta n.º 29, Lima, febrero de 1930.
BOLESŁAW BIEGAS (França, 1877-1954). Escultor, pintor, escritor e dramaturgo. Órfão muito cedo, foi criado por camponeses. Entre 1896 e 1901 estudou escultura na Academia de Belas Artes de Cracóvia com Konstanty Laszczka. Foi expulso da Academia em 1900 por causa de sua escultura O Livro da Vida, considerada imoral e decadente pela direção acadêmica. Com apoio da revista simbolista francesa La Plume, muda-se definitivamente para Paris em 1901. Frequenta brevemente a École des Beaux-Arts, mas logo segue carreira independente. Começa no Simbolismo, passa pelo Art Nouveau, depois se aproxima do Cubismo e Futurismo após o Salon de la Section d’Or de 1912. Cria seu estilo próprio que ele chamava de Esferismo – figuras compostas inteiramente de círculos e esferas. Ficou famoso pelos retratos simbolistas, pelas figuras de vampiras e femmes fatales, e pelas esculturas de formas geométricas simplificadas. Fez parte da École de Paris. Dentre suas exposições, destacam-se: Salon d’Automne, Société Nationale des Beaux-Arts (1912-1927), além de exposições regulares em Varsóvia e Cracóvia com o grupo Sztuka. Em 1950 fundou em Paris o Musée Boleslas Biegas, onde reuniu suas obras e coleção pessoal. O museu ainda existe. Bolesław Biegas é o artista convidado desta edição de Agulha Revista de Cultura.
Agulha Revista de Cultura
CODINOME ABRAXAS # 13 – AMAUTA (PERÚ)
Artista convidado: Bolesław Biegas (França, 1877-1954)
Editores:
Floriano Martins | floriano.agulha@gmail.com
Elys Regina Zils | elysre@gmail.com
ARC Edições © 2026
∞ contatos
https://www.instagram.com/agulharevistadecultura/
http://arcagulharevistadecultura.blogspot.com/
FLORIANO MARTINS | floriano.agulha@gmail.com
ELYS REGINA ZILS | elysre@gmail.com










Nenhum comentário:
Postar um comentário