terça-feira, 8 de dezembro de 2020

CONEXÃO HISPÂNICA | Pedro Shimose

VANESSA CANUDAS | Pedro Shimose: “No me impresiona morir”

 


Hablar con Pedro Shimose es toda una experiencia. Su tranquilidad y su condición de hombre versado lo convierten en un gran conversador, pero no de aquellos que 'emborrachan' con sus historias, sino que con humildad, chispa y buen humor va tejiendo sus palabras. A sus 65 años, este poeta, compositor, periodista y Premio Nacional de Cultura 1999, nacido en Riberalta y radicado en España desde hace 33 años, reflexiona acerca de su existencia. Recuperado de una complicación cardiocerebral, Shimose dice que está preparado para la muerte. Pese a este duro pensamiento, el brillo de sus ojos y la sinceridad de su sonrisa lo delatan: aún siente el gusto y el placer por las letras. “Puedo pasar sin televisión pero sin libros no. Mi biblioteca es el único motivo de divorcio con mi mujer (Rosario Barroso), ya no tengo espacio donde meterlos. Hace poco ella me dijo: no aparezcas con más libros porque si ellos entran tú sales”.

 

VC ¿Cómo han sido estos 33 años en España?

 

PS He vivido dificultades, alegrías, éxitos, de todo... pero no me ha dado tiempo para aburrirme.

 

VC ¿Cómo conoció a su esposa?

 

PS Fui becado a Lille, Francia, para realizar un curso de periodismo. Cerca de esta ciudad está un pueblito, Mons-en-Baroeul, allí hay un seminario en el que cursó estudios don Julio Terrazas, nuestro Cardenal, y ahí hice amistad con él. Terminé el curso y me fui a España con unos amigos franceses que me invitaron a viajar. Madrid me gustó y allí me quedé por unos meses. En ese tiempo me informaron que Jorge Siles Salinas estaba en España con su señora, una chilena, y en ese hogar conocí a mi esposa. Yo tenía 24 años, ella fue mi única novia española. Es andaluza y cinco años menor que yo.

 

VC ¿Cómo es ella?

 

PS Ella es mi sostén, mi guía, mi baluarte, me ayuda muchísimo. Nos casamos un año después de habernos conocido, antes de eso nos despedimos con el compromiso de que si en ese año de distanciamiento cambiábamos de parecer íbamos a decírnoslo y el noviazgo quedaba en nada. Pero felizmente todo resultó bien y nos casamos en España. Inmediatamente nos vinimos a Bolivia, aquí vivimos hasta 1971, cuando me tocó el exilio. Ahí volvimos a España, llegamos en condiciones muy difíciles.

 

VC ¿Todavía no tenían hijos?

 

PS Sí, ya teníamos dos y mi señora estaba embarazada de mi tercer hija, Ana Laida, que recientemente acaba de dar a luz. Tengo tres nietos. El mayor tiene 10 años, el otro 8 y el último ocho meses.

 

VC ¿Y cómo es usted de abuelo?

 

PS En ese aspecto soy muy sereno. No tengo buena mano con los niños, no es que no tenga paciencia, es más, los niños me persiguen y me quieren, pero no sé acercarme a ellos.

 

VC ¿Usted es muy distinto a su esposa?

 

PS Sí, eso fue lo que me llamó la atención de ella porque cuando nos conocimos me dijo: “Yo leo prosa, la poesía no me gusta porque ustedes son sofisticados, lo que es sencillo lo vuelven complicado”. Y era cierto lo que dijo porque ella lee poca poesía, pero hace algo más importante que leer poesía que es apoyar al poeta. Yo sin ella no hubiera podido escribir ni publicar mis libros y tampoco no hubiese podido venir con frecuencia a Bolivia porque ella se sacrifica mucho, en gran parte me regala los pasajes.

 

VC ¿Y ella viene?

 

PS No, no ha vuelto a Bolivia. Sufrió tanto que no quiere entender que este es otro país. Se quedó con la imagen de Bolivia revuelta y negativa. Cuando lee las noticias tampoco le entran muchas ganas de volver. En este viaje estaba animada a venir pero justo nació mi tercer nieto.

 

VC ¿Sus hijos viven en España?

 

PS Sí, llevamos una vida muy familiar e intensa.

 

VC ¿Ellos sacaron algo suyo?

 

PS Sí, quizás la sensibilidad y el afecto a la lectura y el respeto a las humanidades. Son grandes lectores. Uno de ellos, el mayor, escribe muy bien, y a mi hija le gusta la pintura. El mayor tiene cuatro carreras, el segundo tres y la muchacha dos.

 

VC ¿Entonces son un orgullo para usted?

 

PS Un orgullo que no me merezco porque yo he sido muy independiente y aventurero.

 

VC ¿Le apasiona viajar?

 

PS Me encanta viajar pero los años pesan y ya no puedo hacer lo que hacía hasta los 50 años. He viajado mucho por el mundo y ahora que reflexiono, porque estoy medio enfermo, digo que he tenido mucha suerte en la vida, sin tener plata he viajado mucho, gracias a las relaciones con los escritores.

 

VC ¿Y cómo vive en España?

 

PS Estoy jubilado. No tengo una casa, mis hijos sí las tienen, ellos son ricos, yo sigo siendo pobre. Tengo un piso gracias a mi mujer que tiene un sentido práctico de la vida y una visión muy equilibrada de la existencia; eso me ayuda porque soy muy botarata.

 

VC ¿En qué gasta su dinero?

 

PS En libros. No bebo, ni tampoco fumo, mis vicios son los libros. La música también me gusta pero me contengo. En España todos los fines de semana escucho música boliviana.

 

VC ¿Cuál es su rutina?

 

PS Por costumbre me levanto todos los días a las seis de la mañana. No hago ejercicios porque me parece algo superfluo pero no es así, hay que cuidar el cuerpo porque es importante para la vejez. Soy muy descuidado en ese aspecto. No soy muy metódico pero me dedico a leer, a escribir y a ayudar en la casa. Nosotros no podemos pagar una sirvienta, allá son carísimas, una de ellas debe ganar más dinero que yo. Entonces, con mi esposa nos dividimos el trabajo. El exilio me remontó a mi infancia en Riberalta. Somos siete hermanos y desde esa época nos repartíamos las labores, entonces no me costó nada.

 

VC ¿Ha hecho buenos amigos en España?

 

PS Sí, muy buenos amigos. Lo que pasa es que los viejos nos volvemos un poco temáticos, flojos e indolentes. Ya nos cuesta reunirnos porque el tiempo es implacable, además, para reunirnos y contarnos penas, mejor es no reunirnos. No me quejo, la vida ha sido muy generosa conmigo. Yo debería cantar el tema de Violeta Parra 'Gracias a la vida'. Yo conocí a Violeta, no sé porqué me quería. Ella era una persona muy aguda, inteligente y múltiple.

 

VC ¿Y le gusta visitar Bolivia?

 

PS Claro que sí. Desde el aire es diferente. No sabes lo que significa ver los toborochis en flor, ¡una maravilla!, no hay palabras para describir la emoción que me produce. Y luego florecen los gallitos y los tajibos ¡son hermosos! Yo sigo aventurero, sigo caminando, no tengo remedio, me gusta mucho conversar con la gente, es un placer para mí escuchar el habla, eso me enriquece mucho.

 

VC ¿Extraña el charque o el chibé?

 

PS Vengo de comer un charque. El chibé lo puedo dejar pero el charque no, además que sólo lo como aquí. En España mi mujer me prepara comida boliviana, le sale muy bien. Ese es uno de los éxitos de mi matrimonio. Yo no cocino nada, eso sí, soy un gran planchador.

 

VC ¿Y le gusta el fútbol?

 

PS Yo fui futbolista, jugué en el Beni Fútbol Club, fue en mi época de colegio. Pero creo que no podía ser un futbolista profesional, mi estatura no me lo permitía, además que era muy delgadito. Ahora soy hincha del Real Madrid pero también tengo otros amores por ahí.

 

VC ¿Le gustaría volver a vivir en Bolivia?

 

PS La realidad y el deseo: una cosa es que me gustaría y otra cosa es que pueda. Ya es muy tarde para mí. Llevo la mitad de mi vida en España y la verdad es que no tengo dónde caerme muerto en Bolivia, entonces empezar de cero no sería lo indicado. Creo que todas las personas somos útiles pero no imprescindibles, entonces lo poquito que puedo lo hago desde Madrid.

 

VC En una reciente entrevista con EL DEBER dijo que sentía la soledad, ¿a qué se refería?

 

PS Todos sentimos la soledad, sólo que cuando uno es joven no la reconoce. Todo ser humano, en algún momento de su vida percibe la soledad, pero no porque no tenga compañía, y grata compañía, pero el hecho de haber tenido estas complicaciones de viejo, el corazón, el cerebro y algo tan vulgar como la próstata, que me acabo de enterar que existía y que es un problema masculino. Entonces todas esas cosas hacen que te vuelvas un poco meditativo, no meditabundo, porque ya sabes que tienes los días contados. Ya estoy preparado para eso. No me impresiona morir.

 

VC ¿No le gustaría vivir muchos años más?

 

PS ¿Para qué? Creo que ya cumplí un ciclo en la tierra. Es una cosa natural, tenemos que irnos y sin tragedia y sin molestar a la gente. Eso es lo único que me preocupa tener que morirme molestando a los demás. Bueno y esa es mi soledad de la que te hablaba.

 

VC ¿Está muy enfermo?

 

PS Tengo una complicación cardiocerebral. Pero creo que estoy bien, me siento mucho mejor. Estuve mal por eso te digo que a partir de la enfermedad tengo un desprendimiento de la vida. Eso sí me sirvió para saborear la existencia.

 

VC ¿Qué sería lo último que le gustaría hacer en la vida?

 

PS Morir en paz sin haber hecho daño a nadie y si hubiese hecho algún daño involuntario que me comprendan que no fue de mala fe.

 

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§ Conexão Hispânica §

Curadoria & design: Floriano Martins

ARC Edições | Agulha Revista de Cultura

Fortaleza CE Brasil 2021




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