ERIK SATIE
Resulta inquietante
hacer un retrato de Erik Satie; también es asunto delicado describir su personalidad.
Se esconde, resiste, hace bromas, da la espalda y siempre retorna a la modalidad
equilibrista de Arcueil. ¿Qué elegir, de quién hablar? Hablar del joven revolucionario
en disfraz de terciopelo o del Satie definitivo en traje de notario, ¿Con ropa
de caballo? ¿Del Satie que siempre andando a pie llegaba donde Noailles en el
Barrio de Saint Germain donde quedaba en la tarde con una botella del bueno, o de
ese que en Arcueil, se acostaba en la zanja y se hacía el ebrio? [1]
¿Del joven Satie alumno inútil en el Conservatorio, o del diplomado de la Schola
Cantorum – a los 39 años? ¿Del pianista del cabaret Le Chat Noir, o del miembro
del Patronato laico de Arcueil Cachan que acompañaba los cursos de danza para niños?
Y luego están sus dibujos, están sus escritos, está la Música de muebles,
están las Vejaciones, que se repiten 840 veces seguidas… Dice él: Para
tocar ese motivo valdrá la pena prepararse con anterioridad, en el mayor silencio,
por serias inmovilidades. Bien. Quince horas de música que John Cage y nueve
otros pianistas tocarán por primera vez en 1963.
¿Entonces? ¿Habrá que anteponer sus conferencias de cháchara, sus crónicas musicales,
sus publicidades atrasadas, sus aforismos, sus temores, gritos de ira, poemas y
proclamas en papel? ¿Habrá que hablar de política, socialismo, comunismo? Y con
mayor precisión ¿de la primera sección del Partido en Arcueil a la que se adhirió?
¿Habrá que limitarse a las Gnosiennes y a las Gymnopédies que taponaron
su música, tan múltiple? ¿Habrá que hablar del Satie de Jean Cocteau, del de Francis
Picabia, de Maurice Ravel, René Clair o Picasso? ¿Habrá que hablar del que fuera
brevemente amante de Suzanne Valadon, admirador de Emmanuel Chabrier o el amigo
tan querido de Claude Debussy quien le cocinaba chuletas para el almuerzo? ¿Habrá
que hablar de miseria, de mística? ¿Será de veras necesario celebrar al fundador
de La Iglesia metropolitana de Arte de Jesús director del que sería el único
oficiante y feligrés, gracias a Dios…?, ¿o quedarse a vivir veintiocho años con
él en el cuarto en Arcueil sin agua corriente y sin luz, con la molestia constante
de los mosquitos?
En breve. En este 150 aniversario del nacimiento de Eric Satie, se le rinde
homenaje, se le incluye en el programa, se le elogia, se le menciona en conferencias,
se le cita, se le celebra desde Saint-Jean-de Luz en Arcueil en el condado de Auge,
hasta el Japón, Londres, París… Le habría encantado esto, Monsieur el Pobre,
cuya música no gustaba. Decía: Tras una bastante corta adolescencia, me hice
hombre joven generalmente potable: Nada más. Es en ese momento de mi vida que comencé
a pensar y escribir musicalmente. Sí. ¡Idea que molesta!… ¡idea que molesta mucho!…
En efecto, porque yo no tardaría en recurrir a una originalidad molesta, fuera de
propósito, anti-francesa, contra natura etc. [2]
Ahí está. Adjunto a un personaje muy reactivo, mezclado con el rechazo visceral
de toda autoridad, de todo lo que se hace
en la vida o en la música, combinado con un agudo sentido de la provocación, de
borrones definitivos, de exasperaciones en punto de órgano, algunos golpes de paraguas
contra algún crítico que casi le valdrá ir preso, pigmentado de su furor cuando
no fue recibido en la Academia y de su dicha casi infantil cuando obtuvo la Palma
académica por Servicio al Municipio de Arcueil… Ahí está Erik Satie, a todo hora,
en todo: a contrapelo.
Erik, con K, Satie, nace el 17 de mayo de 1866, en Honfleur (Calvados), barrio
de Pont l’Evêque. Y cuenta: Tuve una infancia y adolescencia cualquiera –
sin rasgos dignos de relatar en textos serios. Por ello, no hablaré de ellos. [3]
En la calle Haute [Alta] donde vive y que es la más baja, el niño, huérfano
de madre y de abuela, mira y escucha los yates y barcos, el mar que es grande
y lleno de agua… [4] A los doce años debe abandonar
estos ambientes al modo de Eugene Boudin, primeros cursos de música de Monsieur
Vinot, especialista de lo medieval, y partir a París, reunirse con su padre, futuro
editor de música y de su madrastra Eugenia, compositora no profesional quien lo
atiende con firmeza para enseñarle la verdadera
música.
Aún niño entré en sus clases; mi ánimo era tan suave que ustedes no lograban
comprenderlo; y mi progreso sorprendía a las flores… Y a pesar de mi extrema juventud
y mi deliciosa habilidad, por vuestra falta de inteligencia me habíais hecho detestar
el Arte grosero que enseñábais. [5]
Catástrofe en el Conservatorio. Sus profesores dicen que es alumno dotado, pero
indolente, estudiante perezoso con ejecución tibia… Satie renuncia, su porvenir
musical es sombrío, deja la escuela lleno de odio, escande: “Y de una sola voz
grito: ¡vivan los inexpertos!” ¿Qué habrá de hacer, en qué habrá de convertirse?
Cuatro Ojivas de línea clara, escritas a los 20 años. Satie experimenta y
encuentra, sin barras, sin medidas, la línea justa de las notas arquitecturales…
¡Pero no! “Ese mismo año, toma sus ropas, las hace una bola, se sienta encima,
las arrastra por el piso, las pisotea, las rocía con todo tipo de líquidos, hasta
transformarlas en verdaderos andrajos. Aplasta su sombrero, revienta sus calzados,
deshilacha su corbata, no se afeita más y deja que le crezca el cabello.” [6]
Ha abandonado todo, la Normandía, el Conservatorio, el ejército, su padre. Puede
por fin ser él mismo. Comienza su vida en el bajo Montmartre, a los 20 años, en
su cuarto que comparte con J. P. Contamine de Latour, poeta simbolista, amigo suyo.
La vida es juerga, alcohol ultra fuerte: “Reaccionamos contra todas las convenciones,
las imbecilidades y adhesiones. ¡Estamos de parte de aquellos que tienen la valentía
de mostrar lo que ven, los que son de su tiempo, los que no tienen por maestra más
que la naturaleza, la grande y bella naturaleza!” [7]
Diez años de piano en el Gato Negro. Los Incoherentes exponen “dibujos hechos
por gente que no sabe dibujar. Patos con arvejas, bajo relieves al ajo, pipas con
raíces en queso gruyere. Primeras comuniones de jovencitas cloróticas en tiempo
de nevadas.” ¡Alphonse Allais es lo sumo! El humor y la poesía de Satie van
a estar marcados de por vida por estos divertidos zigotos. En el Teatro de sombras
del Gato Negro aparecen Guy de Maupassant, Émile Zola, Alphonse Daudet, Paul Verlaine,
Marcel Proust, Caran d’Ache, Charles Cros… se dice que es allí donde Satie se encuentra
con Debussy. Se dice también que el “Esotérico” Satie se convierte en “Maestro de
Capilla” de la secta de la Rosacruz del Templo de Sâr Péladan y que él compone con
Latour, “Usupud – ballet cristiano” que el director de la ópera rechaza,
a pesar de todas las amenazas.
Pero Satie, en todo el barullo, escribe los Seis Gnossiennes y las Gymnopédies
– danzas del niño desnudo – “lentas, dolorosas, tristes y graves”. Se oye
los pasos de niños griegos deslizándose en los pisos de mármol.
A los 26 años Satie vive con Suzanne Valadon una corta relación de seis meses.
Él quiere más, ella da menos, rompen. Danzas góticas… Novena para la más intensa
calma y la gran tranquilidad de mi alma. Por piedad para los ebrios, avergonzados,
despreciados; se trata de perdón de las ofensas recibidas. Satie, que nunca
tendrá otra relación, está desdichado. Tiene 30 años, hace falta lo que sea. Abandona
la Rosacruz, ya no tiene rondas, lo rechazan tres veces en la Academia, piensa en
ser guardián de museo; Willy, crítico experimentado, escribe horrores sobre él “¡Mal
músico, barro místico, chango esotérico!” Satie responde, se bate, lanza anatemas
con el todo París… Compone sin embargo una Misa para los Pobres. Después
de algunas Piezas frías y Danzas al bies, es quizás tiempo de partir.
Porque es necesario aprender –Estoy cansado de que me reprochen mi ignorancia,
Satie se inscribe en la Schola Cantorum a sus 39 años. Debussy dice: A tu edad
uno no cambia de piel. Sí. Para ir a clase hay que estar a tono con la ropa:
pequeño traje negro, cuello falso, sombrero, paraguas. “En traje de caballo”
y para siempre, Satie obtiene un bello diploma de contrapunto con calificación de
muy bien.
Antes de componer una obra le daba vuelta siete veces, acompañado de mí mismo. “Nuevas piezas frías”; “Sobre un muro”; “Sobre un
árbol”; “Sobre un puente”.
Después, Ravel y después Cocteau se ocuparán de Satie, se tocan sus composiciones,
se le publica, se le admira, frecuenta los salones, lo acarrean en auto, Verdadera
flacidez para un perro: Encerrado en la casa. El ballet Parade finalmente
produce la revolución. ¡Viva Picasso, Viva Cocteau, Muera Satie!– exclaman
los críticos. Él responde, hay batallas, Estoy cocinado. Entonces se retira
a su torre de marfil o de otro metal (metálica), a escribir para la Princesa
de Polignac, su obra maestra espléndida y cubista Sócrates según Platón…
Vienen algunos Nocturnos, otros ballets, la penuria y al mismo tiempo la
celebridad, la Música de los muebles que él inventa antes de que ésta venga
a resonar en nuestros ascensores, un poco de cine Dada, con Picabia, Entreacto
de René Clair donde se goza tanto de sentirlo como es. Además, otro pequeño retrato
de grupo, el de los Seis. [8] Pero Se acabó el Satismo.
Debussy ha muerto y Satiérik se pelea con Ravel, con Cocteau, con Poulenc que lo
idolatra. Hace tiempo que el bolchevique, como dice él, no frecuenta ya los
niños del patronato laico de Arcueil Cachan. No más cursos de danza, no más paseos,
no más degustar. Satie, enfermo, muere a los cincuenta y nueve años.
Se cuenta que el
día de su entierro hacía buen tiempo y dos jóvenes mujeres siguieron su féretro;
iban con dos grandes paraguas abiertos de par en par.
NOTAS
Versión al castellano de Susana
Wald.
Ha aparecido una
primera versión de este artículo en Le Monde Diplomatique de agosto de 2016,
con el título El compositor del silencio.
1. A menos que se mencione lo contrario, todas las citas vienen
de la biografía de Jean Pierre Armengaud, Erik Satie, Fayard, Paris, 2009.
2. Erik Satie, Recuerdos de un amnésico, Ombres, coll.
“Petite Bibliotheque” Toulouse 2010.
3. Ibid.
4. Deportes y entretenciones, veinte piezas breves para piano.
5. Carta dirigida al conservatorio, noviembre de 1892. En
Erik Satie, Correspondencia casi completa, reunida y presentada por Ornella
Volta, Fayard, París, 2000.
6. J.P. Contamine de Latour, “Erik Satie íntimo: recuerdos
de juventud”, Comoedia, Paris 6, agosto de 1925.
7. Henri Riviere, en la revista Le Chat Noir, 15 abril,
1888.
8. Los músicos Georges Auric, Arthur Honegger, Francis Poulenc,
Louis Durey, Germaine Tailleferre y Darius Milhaud formaban este “Grupo de los seis”,
especies de padrinos.
9. Raymonde Linossier, carta a Francis Poulenc, 6 de julio de 1925.
AGATHE MÉLINAND | Autora de teatro, traductora y escenógrafa, colabora hace mucho tiempo con Laurent Pelly. Se destacan sus 13 libretos de adaptaciones de las óperas de Offenbach; ha traducido a Goldoni, Aristófanes y últimamente la obra “Harvey” de Mary Chase. También es notoria su puesta en escena de un espectáculo sobre Eric Satie y recientemente el espectáculo musical “El librillo de Anna Magdalena Bach”. Hace poco adaptó “Lakmé” de Léo Delibes para la Ópera Cómica y “La Perichole” de Jacques Offenbach para el Teatro de los Campos Elíseos. Agathe Mélinand colabora desde 1916 en el Monde Diplomatique.
J. KARL BOGARTTE | Nacido el 8 de septiembre de 1944, de ascendencia holandesa e irlandesa, formado en antropología, fotografía y diversas tradiciones esotéricas. Ha sido un participante activo en el surrealismo internacional durante más de 50 años. Actualmente vive en Santa Fe, Nuevo México. Bogartte, es a la vez artista y poeta, y ha publicado doce libros de escritos poéticos: While the night windmills through xylophone and…, And Still the Navigators, Spirits in the Albino Hotel Throwing Antlers, The Mirror held Up In Darkness, The Wolf House, Secret Games, Luminous Weapons, Primal Numbers, A Curious Night For A Double Eclipse, Auré, The Spindle’s Arc, and Antibodies: A Surrealist Novella. Alineado desde hace mucho tiempo con el surrealismo internacional, también es cofundador de La Belle Inutile Éditions. Su obra ha aparecido en las siguientes antologías: ANALOGON # 65, Melpomene, Hydrolith # 1 and # 2, La vertèbre et le rossignol # 4, Lithaire # 2, Peculiar Mormyrid # 2, Paraphilia, Silver Pinion and The Fiend online journal.
Agulha Revista de Cultura
Série SURREALISMO SURREALISTAS # 04
Número 203 | fevereiro de 2022
Artista convidado: J. Karl Bogartte (Estados Unidos, 1944)
Traduções de Allan Vidigal e Susana Wald
editor geral | FLORIANO MARTINS | floriano.agulha@gmail.com
editor assistente | MÁRCIO SIMÕES | mxsimoes@hotmail.com
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¡Excelente artículo! Lo disfruté como se degusta el elixir de los dioses.
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